El masivo ataque yihadista en Burkina Faso y una junta sobrepasada.

La localidad de Djibo, en el norte de Burkina Faso y cerca de la frontera con Mali, fue atacada por una gran concentración de fuerzas yihadistas el domingo 26 de noviembre de este año. La Agencia de Información Burkinés cifraba en “cerca de 3.000 terroristas” el número de atacantes. Pero como señalaba la crónica de Radio France Internacional “no puede verificarse de forma independiente”. Uno de los puntos focales del ataque fue el destacamento militar, que corrió la misma suerte que el resto de la ciudad de ser ocupado y saqueado. Entre los lugares atacados se encuentra también un hospital de campaña y un campamento de desplazados. Djibo ha estado sometido a asedio de las fuerzas yihadista desde hace un año, dificultando la llegada de ayuda humanitaria. Así, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha tenido que recurrir al empleo de helicópteros para la entrega de alimentos en las localidades aisladas de Burkina Faso. Véase al respecto, anteriormente en OSINT Sahel, “Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria”. La cuenta de Wamaps en la red social X (anteriormente Twitter) proporcionó diversos datos del ataque. Habría sido llevado a cabo por los grupos Ansarul Islam y el Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes (más conocido por las siglas JNIM). El segundo habría participado a través de las unidades (katiba) Macina y Serma. Según Wamaps, el ataque habría tenido lugar entre las 15 y 18 horas del día 26 de noviembre y habría sido lanzado desde tres ejes sobre Djibo. Los yihadistas usaron como punta de lanza un vehículo blindado tipo MRAP de origen sudafricano OTT Puma M26 capturado, además de todoterrenos y motocicletas. El balance de víctimas sumaba 24 militares y milicianos de la fuerza Voluntarios para la Defensa de la Patria, además de unos cuarenta civiles. Dos días después del ataque, la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas confirmó la existencia de víctimas civiles, dando la cifra de, al menos, 40 fallecidos y 42 heridos. La respuesta de las fuerzas armadas burkinesas incluyó el empleo de medios aéreos, circulando en redes sociales imágenes de los ataques y sus resultados. En el contraataque gubernamental habrían tenido un papel destacado los drones de origen turco Bayraktar TB2 y las municiones guiadas MAM-L, producidas también en Turquía por la empresa ROKETSAN. La junta militar que preside Burkina Faso compartió un vídeo en Facebook con las imágenes captadas por los drones y el resultado de sus ataques “a la reconquista del territorio”, destacando el uso por parte de las yihadistas de grandes concentraciones de combatientes en motocicleta. La difusión de motocicletas económicas en el Sahel y su empleo a modo de “caballería ligera” fue tratado anteriormente en OSINT Sahel en “La caballería ligera yihadista: el creciente empleo de motos en los conflictos del Sahel”. Las imágenes fueron difundidas también por la Radio Televisión Burkinesa. Según recogía la Agencia de Información Burkinabé, el balance provisional de bajas entre las fuerzas yihadistas fue de “400 terroristas neutralizados”. Estas cifras contabilizaban sólo los cuerpos que quedaron sobre el campo y no incluirían aquellos que murieron en la retirada a través de la sabana, ya que el ejército burkinés se lanzó en persecución de los yihadistas que sobrevivieron al contraataque del lunes día 27 de noviembre. Este ataque refleja un aumento de la violencia yihadista en Burkina Faso, que sufrió dos golpes de Estado en 2022. La justificación de las juntas militares que ahora gobiernan en Mali, Burkina Faso y Níger es que las democracias han sido incapaces de hacer frente a la amenaza yihadista, que las iniciativas de diálogo han sido inútiles y se requiere de un gobierno fuerte en manos militares. Sin embargo, la falta de resultados es notoria. Y en Burkina Faso se acumulan rumores de mal estar entre las fuerzas armadas, con detenciones de presuntos golpistas mientras la junta militar vive una deriva autoritaria. Según recoge The New Humanitarian, desde 2019 dos millones de personas se han convertido en desplazados por la violencia en Burkina Faso, mientras que 4,7 del total de 22 millones de habitantes del país requieren asistencia. Esta última cifra refleja un aumento de un millón respecto a 2022. Y recoge el testimonio del sociólogo burkinés Jacob Yarabatioula que afirma “el ejército está sobrepasado por esta guerra”. Una vez cortados los vínculos militares con Occidente mientras aumenta la violencia de los grupos armados,, podemos esperar que las juntas militares que gobiernan en Mali, Níger y Burkina Faso, refuercen sus vínculos. Un paso concretado recientemente con la formación de la Alianza de Estados del Sahel. Sin perder de vista tampoco la posibilidad de que la junta militar de Burkina Faso siga los pasos de la junta maliense y busque un aliado militar en Rusia.
La presencia rusa en Mali se salda con bajas

El 23 de septiembre de 2023 un avión modelo Ilyushin Il-76TD con matrícula militar maliense TZ-98T se accidentó al aterrizar en la pista 06L del aeropuerto de Gao (Mali). El avión tomó tierra demasiado lejos de la cabecera, no teniendo tiempo para frenar. El resultado es que el aparato se salió de la pista, y recorrió varios cientos de metros antes de estallar en llamas. Se desconocen las razones por las que el piloto tomó tal decisión equivocada, cuando lo lógico es que hubiera renunciado a tocar tierra, o se hubiera limitado a un “touch and go”, para intentar una segunda aproximación. Los pilotos antes del vuelo deben saber la longitud de pista necesaria para aterrizar considerando las características del aparato y el peso añadido de combustible, pasajeros y carga. El avión accidentado fue fabricado en la factoría de aviación de Tashkent (Uzbekistán). Voló por primera vez el 24 de diciembre de 1992 y el último operador conocido del aparato fue Sapsan Airlines de Kirguistán bajo la matrícula EX 76007. Se trata de un diseño soviético usado por distintas aerolíneas de países soviéticos usados frecuentemente en vuelos de carga al servicio de las misiones en África de organismos internacionales, agencias de ayuda y gobiernos occidentales. Al parecer, en el avión viajaban 140 personas, la mayoría personal ruso y militares malienses, además de los siete tripulantes. El fuego consumió completamente el aparato. Se sabe que el accidente provocó víctimas mortales, incluyendo ciudadanos rusos. Se sabe que el accidente provocó víctimas mortales, incluyendo ciudadanos rusos. Entre los restos del aparto pudo apreciarse al menos un vehículo blindado 4×4, posiblemente un NORINCO VP11, como los que recibió el ejército de Mali procedente de China. Véase anteriormente en OSINT Sahel: «Nuevos blindados chinos llegan a Mali» (junio de 2023). Distintas fuentes, incluyendo la agencia AFP, vinculan este aparato a las operaciones del Grupo Wagner en Mali. No sería el primer caso de un avión Il-76 usado por Rusia para trasladar personal y material entre Rusia, Oriente Medio y África al servicio de la empresa. Véase el caso del aparato Il-76 con matrícula TL-KPA de República Centroafricana. Aunque este aparato habría estado operado por personal ruso y servido para las operaciones del Grupo Wagner, en el momento del accidente operaba para la fuerza aérea maliense con marcas e insignias militares de Mali. La pérdida del Il-76TD de transporte no es la única pérdida sufrida por las fuerzas armadas de Mali y sus aliados rusos en las últimas semanas. Como dimos cuenta el pasado día 20 de septiembre aquí en OSINT Sahel en “Pérdidas significativas de las fuerzas armadas de Mali en un contexto de guerra abierta en el norte del país”, la fuerza aérea de Mali ha perdido un avión de ataque Su-25, dos entrenadores armados L-39C y un helicóptero de transporte Mi-8T. Además, las fuerzas separatistas de la Coordinadora de Movimientos de Azawad mostraron haber capturado un dron de origen ruso Orlan-10. Sobre el terreno, personal ruso también ha estado operando junto al ejército maliense contra los separatistas del norte de Mali y grupos yihadistas, sufriendo bajas en combate. El pasado mes de septiembre, la franquicia local de Al Qaeda, el Frente de Apoyo del Islam y los Musulmanes, mostró el cadáver de un combatiente ruso mientras los combates se generalizan en todo el norte del país. Los incidentes relacionados con los medios aéreos de las fuerzas armadas de Mali han continuado. El día 1 de octubre el helicóptero de transporte Mil-171E con matrícula TZ-43H realizó un aterrizaje de emergencia en el estadio de Segou. Atendiendo al aparato se pudo ver personal de origen europeo, presumiblemente tripulantes y técnicos rusos. La incógnita ahora es si las fuerzas armadas de Mali pueden sostener este ritmo de pérdidas En pocos meses de operaciones un país con recursos limitados ha perdido aparatos valiosos que difícilmente puede reponer con rapidez. Además, su gran aliado ruso seguramente tendrá dificultades para desprenderse de aviones de ataque y helicópteros a precio módico, ya que son necesarios ahora mismo en la guerra de Ucrania.
Burkina Faso y el primer aniversario del golpe de Estado del capitán Traoré

Hoy día 30 de septiembre se celebra el primer aniversario del golpe de Estado que llevó en Burkina Faso al poder al capitán Ibrahim Traoré. Asumiendo el papel de líder fuerte que ofrece mano dura contra la violencia de las insurgencias yihadistas, realinó su política exterior rompiendo la cooperación militar con Francia y acercándose cercanía a la Rusia de Putin. Sin embargo, el balance de la junta militar burkinabé es cuestionado y precisamente esta semana se habría enfrentado a un intento fallido de nuevo golpe en medio de un creciente malestar entre las filas militares. Los dos golpes de Estado de 2022. El golpe de Estado liderado por el capitán Traoré el 30 de septiembre de 2022 no fue dirigido contra un gobierno democrático, sino contra una junta militar. Era nada menos que el segundo golpe de Estado en menos de un año en Burkina Faso. El 24 de enero, el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba había lanzado un golpe de Estado contra el gobierno democrático surgido de las elecciones generales de 2020. La junta militar surgida del golpe se denominó Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración, convirtiéndose en el gobierno de facto del país a partir del 31 de enero. El nuevo hombre fuerte del país llegaba al poder con el prestigio por su papel en la lucha contra las insurgencias yihadistas. La violencia yihadista se había convertido en Burkina Faso en uno de los principales problemas del país y el malestar entre las filas del ejército y las fuerzas de seguridad había aumentado meses antes del golpe por varios ataques yihadistas que se saldaron con un número elevado de víctimas. El caso más notorio tuvo lugar el 14 de noviembre de 2021, cuando un ataque contra la gendarmería en Inata del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, conocido por las siglas JNIM, se saldó con 49 gendarmes y 4 civiles muertos. Un ataque en Foubé una semana después, el 21 de noviembre, tuvo como balance 9 soldados y 10 civiles muertos. Sin embargo, la toma del poder por una junta encabezada por un militar no supuso una mejora de la situación y la violencia en Burkina Faso en 2022 alcanzó hitos preocupantes, generando miles de desplazados internos. Según Mahamadou Issoufou, expresidente de Níger y mediador de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), afirmó en junio que el 40% del territorio de Burkina Faso estaba fuera del control de la junta militar. Un segundo golpe de estado tuvo lugar entonces el 30 de septiembre. Al igual que en el primero, un ataque yihadista poco antes había conmocionado el país. El 26 de septiembre, un convoy que llevaba suministros a la ciudad de Djibo, en el norte del país, fue emboscado por fuerzas yihadistas en un ataque en el que al menos murieron 27 militares y 10 civiles. El convoy pretendía aliviar la situación de emergencia Djibo, sometida a asedio y convertida en receptora de población desplazada. Un análisis de Youri van der Weide para Bellingcat.com de las imágenes captadas por satélite y las fotos compartidas en redes sociales contó 95 vehículos destruidos a lo largo de 5 kilómetros de la vía N22. En este contexto, la imposibilidad de llevar por tierra la ayuda huminataria ha llevado al Programa Mundial de Alimentos a contratar a empresas privadas para distribuirla mediante helicópteros de transporte [véase anteriormente en OSINT Sahel «Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria«]. La “incapacidad de lidiar con la insurgencia islamista” de la junta militar fue citada como una de las razones del golpe. Aunque la prensa local hablara de agravios entre los militares a cuenta de propósito de complementos retributivos como detonante del golpe. El Institute for Security Studies añade además otras razones para el descontento entre los militares, como el incumplimiento de la auditoría prometida para realizar reformas en las fuerzas armadas, el estancamiento de la investigación sobre la muerte de los 53 gendarmes en Inata y los ascensos arbitrarios a general. Diferente líder para la misma junta militar. El líder del nuevo golpe resultó el capitán Ibrahim Traoré. Aunque varios medios internacionales lo identificaron como miembro o incluso jefe de la unidad especial Cobra, un medio burkinabé lo ubica en el momento del golpe como miembro del 10º Regimiento de Mando, Apoyo y Sostenimiento, unidad creada en agosto de 2022 por el líder de la anterior junta y ubicada en Kaya. Este tipo de unidades militares en el ejército burkinabé reúnen de forma centralizada a las tropas del cuartel general de las regiones militares junto con las unidades de apoyos de fuego y servicios (mantenimiento, sanidad, transmisiones…) Curiosamente, a pesar de la toma del poder por un grupo diferente de militares, la junta militar siguió llamándose Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración. Menos de 24 horas después de su primera aparición en la televisión pública de Burkina Faso, la nueva junta militar advirtió de que el teniente coronel Damiba preparaba un contragolpe en medio de la incertidumbre y escenas de violencia en Uagadugú. Allí en la capital la Embajada de Francia y el Instituto Francés fueron objeto de ataques mientras que en las manifestantes de apoyo al golpe de Estado se mostraron banderas de Rusia. Circunstancias que se repitieron exactamente igual en la capital de Níger tras el golpe de estado del 26 de julio de 2023. Finalmente, la mediación de líderes comunitarios y religiosos de Burkina Faso entre el líder de la nueva junta y el de la anterior llevó a acuerdo entre ambos por los que el teniente coronel Damiba presentó oficialmente el 2 de octubre de 2022 su renuncia como líder de Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración con una serie de condiciones, que incluía garantía sobre su “seguridad y derechos”. La declaración de Damiba expresaba su intención de “evitar confrontaciones con serias consecuencias humanas y materiales”. La nueva junta militar de Burkina Faso anunció, en la tónica habitual de las distintas
Una nueva alianza en el Sahel

El día 15 de septiembre quedó registrada la llegada a Bamako, procedente de Moscú vía Siria, de un avión Il-62M perteneciente a la 223ª Escuadrilla de la fuerza aérea rusa, especializada en el transporte de personalidades. El aparato transportaba al viceministro ruso de Defensa, Yunús-bek Yevkúrov, que anteriormente había visitado Burkina Faso a finales de agosto de este mismo año y había empleado el mismo medio para trasladarse a Mali. El viceministro de Defensa ruso se reunió en Bamako con los ministros de Defensa de los gobiernos de facto de Mali y Níger. En el caso de Níger, se trataba del general Mody a quien se considera el número 2 de la junta militar nigerina [véase anteriormente en OSINT Sahel “Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody”]. Al día siguiente, los jefes de Estado Mayor de las fuerzas armadas de Níger y Burkina Faso firmaron en Bamako con el presidente de la junta militar de Mali, el coronel Assimi Goita, la creación de la Alianza de los Estados del Sahel (AES). La nueva alianza se plantea como objetivos la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero menciona específicamente la defensa colectiva de sus miembros frente a amenazas externas. Esto supone la consolidación de un bloque de países en el corazón del Sahel occidental enfrentado a la CEDEAO [véase anteriormente en OSINT Sahel “La crisis de Níger fractura África Occidental”] y que una intervención militar podría convertirse en un conflicto regional. La aparición de este bloque de tres países del Sahel, en los que llegaron al poder una junta militar que tomó en los tres casos el poder tras un golpe de estado, obliga a la Unión Europea a replantearse su estrategia para la región. De momento, ya se ha visto la puesta en marcha de una estrategia para el arco de países formado por Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín, todos ellos países ribereños del Golfo de Guinea, que están sintiendo la presión del empuje de las fuerzas yihadistas desde la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso hacia el sur. El realineamiento de alianzas y prioridades en la política exterior quedó también reflejado en la identidad de los embajadores recibidos por el primer ministro del gobierno de facto de Níger, Ali Mahamane Lamine Zeine, que recibió a los representantes de India, Pakistán, Turquía y Mali. Hasta ahora hemos visto que el líder de la junta militar de Níger, el general Chiani, ha sido muy selectivo con los mandatarios y diplomáticos que ha recibido. Así que podemos suponer que el primer ministro también ha mandado un mensaje con la nacionalidad de los diplomáticos que ha recibido en audiencia. Por último, el pasado día 24 el presidente francés Emmanuel Macron anunció la retirada de las tropas francesas de Níger y la salida del embajador francés del país. Este último finalmente abandonó Níger durante el día 27 de septiembre.
Pérdidas significativas de las fuerzas armadas de Mali en un contexto de guerra abierta en el norte del país

Anteriormente, en «¿Los primeros pasos del próximo conflicto en el norte de Mali?«, vimos que la retirada de los cascos azules de la fuerza multinacional MINUSMA, garante de la paz entre el gobierno y los separatistas tuareg, creaba un vacío de poder. Tanto los militares del ejército maliense como los grupos armados tuareg intentaban tomar las bases abandonadas por la MINUSMA y se produjeron los primeros enfrentamientos armados. Desde entonces hemos visto en Mali el asalto a campamentos militares por parte de fuerzas tuareg y grupos yihadistas, con la captura de material del ejército, además de la pérdida de varios aparatos de la fuerza aérea: un Sujoi Su-25, dos Aero L-39C y un Mil Mi-8T. El primer aparato perdido este mes por la fuerza aérea de Mali fue un helicóptero de transporte Mil Mi-8T. La confirmación llegó a través de un comunicado del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, la franquicia saheliana de Al Qaeda más conocida por las siglas de su nombre en árabe (JNIM). El comunicado mencionaba combates el 8 de septiembre entre Tountouroubala y Gawantou, en la región de Segú. A pesar de su estado, el color característico del aparato permitió identificarlo como el helicóptero Mi-8T matrícula TZ-99H que fue presentado al público en agosto de 2022 en Bamako. El 9 de septiembre se produjo la pérdida del avión de combate Sujoi Su-25. Se trata del segundo aparato de este tipo recibido por Mali procedente de Rusia. El primero, con matrícula TZ-20C, se perdió en un accidente el 20 de octubre de 2022 en la aproximación al aeropuerto de Gao, provocando el cierre del aeropuerto y el desvío del tráfico aéreo. El impacto del avión contra el suelo mató a un militar e hirió a otros ocho militares y un civil, según informó entonces el portal de noticias defenceWeb. El avión había sido presentado en una ceremonia el 9 de agosto de 2022 junto con cuatro entrenadores Aero L-39C, un helicóptero Mil Mi-24P y un helicóptero de transporte Mil Mi-8T. Posteriormente, la fuerza aérea de Mali recibió un segundo Sujoi Su-25, que recibió la matrícula TZ-25C y fue presentado al público el 19 de enero de 2023. Hicimos un repaso de las aeronaves militares recibidas por Mali desde Rusia en «Un nuevo socio estratégico: la fuerza aérea de Mali y el material recibido de Rusia«. El segundo Su-25 perdido se estrelló cerca camino de Gao, a la vuelta de una misión de ataque a tierra contra fuerzas tuareg de la Coordinadora de Movimientos de Azawad en Almoustrate el día 10 de septiembre. Según los rebeldes, el avión fue derribado. Mientras que la versión de las autoridades malienses es que el avión se perdió por causas técnicas y mal tiempo. Aparentemente, el piloto del Su-25 estrellado fue capaz de emplear el asiento eyectable y salvar la vida. Entre los restos del aparato se encontró el asiento, sin que hubiera noticias de que el piloto hubiera caído prisionero o fuera encontrado muerto. Se da la circunstancia de que ninguno de los dos Sujoi Su-25 recibidos por Mali ha cumplido un año de servicio en la fuerza aérea del país. Lo que podría validar los rumores de que existía quejas en Mali por el estado y operatividad del material recibido de Rusia. En un vídeo grabado por un civil maliense de los restos del aparato se oye el comentario “este neumático es demasiado viejo”, en referencia a una de las ruedas del tren de aterrizaje. La confirmación de la pérdida de un segundo avión militar llegó el día 17 de septiembre mientras el ejército y los rebeldes tuareg combatían en la localidad de Léré. El cráter en el suelo hace pensar en una pérdida de control y caída en picado a gran velocidad. Sin embargo, el estado de los restos no permite identificar el aparato. Posiblemente se trate de un Aero L-39C, el único modelo de avión de combate a reacción que queda en servicio en Mali. Finalmente, las noticias de una nueva aeronave perdida por la fuerza aérea de Mali llegaron el día 17. Las imágenes mostraban un Aero L-39C con matrícula TZ-14C tras realizar un aterrizaje de emergencia que había provocado considerables daños al ala izquierda. Sin embargo, parece que el piloto pudo sobrevivió al aterrizaje y habría caído prisionero. El TZ-14C fue uno de los aparatos presentados al público en agosto de 2022 y parece que participaba en las operaciones militares en Léré. El balance provisional es de tres aviones y un helicóptero en el transcurso de diez días de operaciones militares de las fuerzas armadas de Mali en el centro y el norte del país. Es difícil discernir en cada caso si se trató de un mero accidente por problemas del estado del material o la falta de formación adecuada del personal, o se trató de derribos logrados por las fuerzas separatistas y yihadistas. En cualquier caso esta tasa de pérdidas de aeronaves no es sostenible y genera serias dudas sobre el estado del material y la formación de las tripulaciones. Recordemos que estos cuatro aparatos no son los primeros que Mali pierde este año. El 22 de abril se perdió en accidente, en el que fallecieron sus tres tripulantes, un helicóptero de ataque Mil Mi-24D. Véase «Accidente de helicóptero de combate de la fuerza aérea de Mali». Asistimos ya a escenas de guerra abierta en el norte de Mali que se suman a los ataques yihadistas en el centro del país, de los que habrá que hablar en otra ocasión. Y en esos enfrentamientos llama la atención la pérdida de material militar, como los vehículos a prueba de minas NORINCO VP11, que llegaron este año a Mali. La pérdida del material más avanzado y más moderno tiene que sentirse en un país con recursos limitados y enfrentado a desafíos tan importantes.
¿Los primeros pasos del próximo conflicto en el norte de Mali?

Mientras la atención de la comunidad internacional está en la crisis de Níger, que en OSINT Sahel hemos seguido casi día a día en Twitter y con varios artículos en nuestra página web, otra crisis se avecina en la vecina Mali. Antecedentes. La paz en el norte del país y las fuerzas rebeldes del norte del país fue firmada en Argel en 2015. Una de las garantías de aquel acuerdo de paz fue el despliegue en el norte del país de los cascos azules de Naciones Unidas de la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali). Para los grupos rebeldes la presencia de una fuerza de paz multinacional era garantía de que se respetara el acuerdo y se respetaran los derechos humanos de la población maliense. Sin embargo, desde la ruptura de los acuerdos militares de Mali y Francia, que colocó a Rusia como principal aliado de la junta militar, se han sucedido acciones armadas de las fuerzas gubernamentales y sus aliados rusos que se han saldado con un considerable número de víctimas civiles. El caso más grave es la llamada Masacre de Moura, que mereció una investigación de Naciones Unidas. El pasado 16 de junio de 2023 el representante especial del secretario general de Naciones Unidas y jefe de la MINUSMA presentó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un informe donde en su página 6 se señalaba como responsable de la masacre de Moura a “tropas de las fuerzas armadas malienses y de personal de seguridad extranjero”. El contenido del informe ya era conocido y el ministro de Asuntos Exteriores de la junta militar de Mali respondió solicitando la retirada de MINUSMA “sin retraso”, en lo que era el choque definitivo tras un deterioro de relaciones entre la junta militar y MINUSMA prolongado en el tiempo. Finalmente, Naciones Unidas decidió no prolongar la presencia de MINUSMA en Mali, poniendo fin así a la misión de los cascos azules en el país. [Véase anteriormente en OSINT Sahel: “Mali pide la salida de la fuerza internacional MINUSMA del país «sin retraso»”]. Para los grupos rebeldes del norte de Mali encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD por sus siglas en francés) la salida de MINUSMA era un hecho preocupante por la salida de observadores neutrales del país, además de que los cascos azules servían sobre el terreno de garantes del acuerdo de paz de 2015. También los grupos que formaban el CSP-PSD habían mostrado su rechazo a la reforma constitucional aprobada en el referéndum del 18 de junio de 2023 que dio paso en Mali a la IVª República con un marcado carácter presidencialista. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Grupos del norte de Mali contrarios a la salida de MINUSMA”]. Tras estos desencuentros, lo que asistimos es a episodios de violencia en el norte de Mali que enfrentan a la junta con los grupos rebeldes tuareg. La salida de MINUSMA abre una nueva ola de violencia. El pasado día 11 de agosto, dentro del repliegue escalonado de las fuerzas de MINUSMA, los cascos azules desalojaron su base de Ber (en la región de Tombuctú), que fue ocupada por el ejército de Mali. La base había albergado un contingente de cascos azules de Burkina Faso de 200 militares. El plan de Naciones Unidas era replegar en una primera fase antes del fin de agosto de 2023 las fuerzas de los campamentos de Ogossagou, Ber, Goundam y Ménaka. Para las autoridades de Mali tomar control de la base de Ber suponía recuperar la presencia en aquel territorio después de diez años. Ya sin la presencia de cascos azules, se procedió a hacer efectiva la presencia del Estado maliense y desalojar a los grupos rebeldes. Según las fuerzas armadas de Mali, los días 11, 12 y 13 de agosto tuvieron lugar incidentes armados con grupos rebeldes en los que hubo tiroteos y se emplearon artefactos explosivos improvisados. Durante los siguientes días se difundieron vídeos de militares malienses izando la bandera tricolor en edificios, retirando banderas rebeldes y paseando entre la población local. Uno de los vídeos difundidos mostraba a un ciudadano europeo, posiblemente de origen ruso, en una escena donde se quemaba la bandera del Movimiento Árabe de Azawad. Precisamente ese grupo había abandonado el 1 de agosto el CSP-PSD en un contexto de reproches y acusaciones entre los grupos rebeldes del norte de Mali. Los últimos incidentes en el norte de Mali han implicado a la fuerza aérea de Mali, tal como confirman los vídeos que muestran el sobrevuelo de un Aero L-39. Se trata de un aparato que formó parte de las transferencias de material militar procedente de la fuerza aérea de Rusia que ha recibido Mali. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Un nuevo socio estratégico: la fuerza aérea de Mali y el material recibido de Rusia.”]. Según las fuerzas armadas malienses los ataques aéreos tuvieron como objetivo a “grupos armados terroristas”. Según las fuentes locales del norte de Mali, los ataques habrían tenido como víctimas a civiles y sus rebaños, repitiéndose una dinámica habitual de versiones encontradas y contradictorias. La ruptura de la unidad entre los grupos rebeldes hasta ahora encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo y la retirada de los cascos azules del norte de Mali pueden verse como una oportunidad por parte de las autoridades de Mali de recuperar la presencia del Estado en el norte del país con métodos expeditivos ante la falta de testigos internacionales. La sucesión de incidentes violentos, con víctimas locales, pueden estar creando las bases para una nueva ola de violencia. La experiencia en Mali de los métodos de la junta militar en su lucha contra el yihadismo nos puede servir de referente de la sucesión de incidentes con numerosas víctimas civiles y del atropello de los derechos humanos que nos espera.
Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (2): Mohamed Toumba

La junta golpista de Níger anunció el pasado día 9 de agosto la formación mediante decreto de un nuevo gobierno del país. La lista de miembros, que repasamos en este hilo de Twitter, combina a militares y personalidades civiles. Sin embargo, destacan dos puestos claves, denominados “Ministro de Estado”, que recaen en militares. El primero es el nuevo ministro de Defensa, el general Salifou Mody. Su nombre circuló el día del golpe de Estado como nuevo líder del país. Es un militar que ha participado en tres golpes de Estado, contando este último. El segundo personaje clave del gobierno, número tres del nuevo régimen, es el general Mohamed Toumba. Se trata de un personaje políticamente más discreto que el general Mody, cuyo pasado recorrimos anteriormente aquí en OSINT Sahel. En el nuevo gobierno ocupa también la posición de Ministro de Estado y está al frente de la cartera de Interior, Seguridad Pública y de la Administración del Territorio. Existe poca información del general Toumba. Curiosamente disponemos de su perfil de LinkedIn, donde figura su paso por la Universidad de Niamey (entre 1990 y 1991) para cursar estudios de física-química. La única posición ocupada como militar que aparece en biografía es la de Jefe de Planificación en el estado mayor mixto multinacional CBLT en Yamena. CBLT se trata de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. La cuenca del lago Chad abarca territorio de Chad, Nigeria, Camerún, Nigeria y Níger. Y se ha convertido en uno de los dos focos principales de violencia de violencia yihadista en la mitad occidental del Sahel. En 1994. Nigeria estableció la Multinational Joint Task Force (MNJTF) para luchar contra los grupos armados en la región del Lago Chad. Su carácter multinacional se lo daba el que las fuerzas nigerianas operaban manteniendo enlace con las fuerzas militares y de seguridad de los países de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. Luego en 1998 Chad y Níger aportaron tropas a la fuerza que se volvió realmente multinacional. Las fuentes abiertas nos permiten registrar algunos hitos de la carrera militar de Mohamed Toumba. Existe constancia de su ascenso a teniente coronel en 2012. Un artículo de la publicación francesa Jeaune Afrique lo sitúa en 2015 participando en la Operación MAI DOUNAMA, “llamada así por un emperador del siglo XIII de Borno (Nigeria)”. Se trató de una operación de Nigeria, Chad y Níger contra el grupo yihadista Boko Haram en la que participó el ya coronel Mohamed Toumba. La celebración de ejercicios multinacionales y la presencia de militares extranjeros en Níger nos ofrecen registros de su carrera militar. También como coronel aparece como jefe militar de la Zona Nº4, coincidente con la región de Tahoua, durante la celebración de los ejercicios militares FLINTLOCK 2018. En 2020 el ejército de Níger lanza la Operación ALMAHAOU, que recibe apoyo francés dentro de la operación BARKHANE. Al frente de la operación nigerina aparecía entonces el general de brigada Mohamed Toumba. La operación ALMAHAOU se convertiría en un despliegue permanente con un estado mayor táctico a cuyo frente seguiría al menos hasta abril de 2023 el general de brigada Toumba. En abril de 2021 el presidente Mohamed Bazoum nombró al general Toumba jefe adjunto del Estado Mayor del Ejército. Aquel nombramiento se produjo dentro de una ola de rumores y bulos de que el presidente del país pretendía quitar de su puesto al frente de la Guardia Presidencial al general Chiani. El temor de Chiani a perder su puesto está entre las razones barajadas para el golpe de Estado del 26 de julio de 2023.
Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody

El Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria, la junta golpista que gobierna de facto Níger, emitió un decreto el pasado miércoles día 9 de agosto nombrando los miembros del nuevo gobierno. Un nuevo gobierno que combina personalidades civiles y militares en el que destacan dos hombres fuertes por debajo del presidente Chiani con rango de ministro de Estado. Uno es el general Mody, ministro de Defensa. El otro es el general Toumba, ministro de Interior. El general Salifou Mody (también escrito como Modi) es, según la denominación nigerina, general de Cuerpo de Ejército, coloquialmente conocido allí como “general de cuatro estrellas” (Général 4 étoiles). Nació el 12 de octubre de 1962 en Zinder, en el centro del país. Está casado y tiene dos hijos, uno de los cuales es militar. Su padre fue suboficial y murió ejecutado por su supuesta participación en una intentona golpista contra el presidente Hamani Diori. Salifou Mody pasó la infancia en Niamey, donde estudió la primaria en el Pritaneo Militar de Niamey. Según un medio togolés, cuenta con estudios militares cursados en Costa de Marfil y Francia. Otro medio nigeriano añade a su currículum también un curso realizado en China. Ya en 1999 participó en el golpe de Estado militar que llevó al poder a la junta militar conocida como Consejo de Reconciliación Nacional. Durante su carrera militar, Salifou Mody ocupó como teniente coronel el puesto de comandante de la Zona Militar de Agadez y se le consideraba un líder militar influyente por su papel en el conflicto con los insurgentes tuareg y por su capacidad de trascender las identidades étnicas muy presentes en el ejército nigerino donde primaban militares provenientes de la parte occidental del país. También ocupó el puesto de jefe de las Fuerzas Nacionales de Intervención y Seguridad (FINS), institución que luego pasaría en 2011 a denominarse Guardia Nacional. En el año 2009, siendo coronel, fue nombrado adjunto al jefe de estado mayor del ejército de Níger. Se le consideraba entonces un hombre leal al presidente Mamadou Tandja, que tenía que enfrentarse entonces según Jeune Afrique al descontento entre las filas militares por los acuerdos de paz con los separatistas tuareg. Al año siguiente, los intentos del presidente Tandja para presentarse a un tercer mandato saltándose las leyes nigerinas fueron esgrimidos por los militares nigerinos para dar un golpe de Estado. El coronel Mody formó parte de la junta militar, denominada Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia (CSRD), que finalmente convocó elecciones en 2011. Se le consideraba entonces cercano al también coronel Hima Hamadou, uno de los tres hombres fuertes del nuevo régimen y también veterano del golpe de Estado de 1999. Ocupó entonces el puesto de jefe del estado mayor del ejército (Chef d’Etat – Major de l’Armée de Terre) y más tarde el de agregado militar en Alemania. El cénit de la carrera militar de Salifou Mody lo alcanzó con su nombramiento siendo general de división como general jefe de las fuerzas armadas el 13 de enero de 2020. Un puesto conocido en Níger como Chef d’État-major des Armées (CEMA). El nombramiento fue el resultado del cese fulminante del anterior CEMA por un ataque pocos días antes al campamento militar de Chinagodrar, en la región de Tillaberi, donde murieron 89 soldados nigerinos. En esa misma región habían muerto 71 soldados en diciembre de 2019. La masacre de Chinagodrar fue el evento saldado con más muertes de soldados nigerinos en la historia reciente del país. En marzo de 2023 como general jefe de las fuerzas armadas de Níger, el general Mody visitó Mali. Lo hizo además en calidad de jefe del Comité de Estado Mayor Operacional Conjunto, órgano multinacional de coordinación militar de Mauritania, Argelia, Mali y Níger. En Bamako, el general Mody se reunió con el presidente de la junta militar, el coronel Goïta. La visita fue celebrada en Mali como un gesto valiente de Níger de separarse de la postura occidental de aislar a la junta militar maliense para abrir una nueva vía de cooperación militar entre Níger y Mali. Se atribuye que bien por las excesivas simpatías de Mody por la junta maliense o una excesiva autonomía en esa iniciativa de cooperación con el país vecino fue cesado del puesto de CEMA con efecto el 1 de abril de 2023. Un decreto presidencial le había nombrado general de Cuerpo de Ejército el día 29 de marzo. Tras el cese como CEMA, el general Mody fue nombrado embajador ante Emiratos Árabes Unidos. Se trataba de un puesto que se consideraba potencialmente lucrativo por las posibilidades de cobrar comisiones facilitando negocios entre Níger y la petromonarquía. El ascenso a general de cuatro estrellas y el nombramiento de embajador ante los Emiratos se entendió en Níger como una “patada hacia arriba” y una compensación por el cese como CEMA que evitara se convirtiera en un personaje incómodo. Sin embargo, el nombramiento del puesto diplomático no supuso que el general Mody se trasladara fuera del país. Según Voice of America, el día 26 de julio de 2023 recibió el encargo del general Chiani, jefe de la Guardia Presidencial, de garantizar el apoyo al golpe de Estado del resto de ramas de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad de Níger. Su nombre circuló en las redes sociales los primeros días como eventual líder de la junta militar golpista, papel que asumiría finalmente el propio Chiani. Finalmente, salió a luz pública el 2 agosto encabezando la delegación nigerina que visitó Bamako. Ahora, como ministro de Defensa parece ocupar un papel protagonista en la junta militar y se le considera de hecho su número 2.
El fantasma del Grupo Wagner sobrevuela Níger

El golpe de Estado del 26 de julio en Níger nos deja a estas alturas bastante incógnitas. Analistas y periodistas occidentales han puesto el énfasis en los factores internacionales, como la preocupación francesa por el uranio explotado por Orano en Níger o el apoyo de Rusia a juntas militares hostiles a Occidente en la región. Este énfasis en los factores internacionales pasa por alto los intereses, motivaciones y circunstancias de los actores locales, que moviéndose por los corredores del poder de Níger, urdieron el golpe. Alex Thurston, uno de los mayores expertos académicos sobre el Sahel, planteaba en su blog personal el pasado día 3 de agosto varias de las dudas que todavía mantenemos: “Thoughts on Niger’s Coup at the Domestic Level: Proximate Triggers, Structural Causes, and Some Ramifications”. El profesor Thurston dejaba abierta la posibilidad de que la rapidez con la que la nueva junta golpista de Níger encontró el apoyo de las juntas militares de Mali y Burkina sea el resultado de contactos previos. Esto supondría también un “factor contagio”, en el que los militares de Níger encontraron en el ejemplo de las juntas militares de los países vecinos un aliciente y un ejemplo. Ahí cabría la posibilidad de que esos contactos previos se extendieran a miembros del Grupo Wagner en Mali. Al fin y al cabo, la justificación de los golpes de estado en Mali, Burkina Faso y Níger ha sido la incapacidad de las democracias apoyadas por Occidente para enfrentar la amenaza yihadista y la necesidad de un gobierno fuerte con mano dura. Los datos y los hechos no parecen avalar la idea de que las juntas militares son más eficaces en la lucha contra el yihadismo. La cifra de ataques y muertos ha aumentado en Mali y Burkina Faso, donde además han sucedido matanzas de civiles de las que se responsabiliza a las fuerzas gubernamentales. Y en el caso de Mali, según un informe de Naciones Unidas, a personal extranjero aliado de las fuerzas de seguridad. Esto es, militares rusos o personal de Wagner. La embajadora estadounidense Victoria Nuland, vicesecretaria de Estado en funciones y subsecretaria para Asuntos Políticos, visitó Niamey el pasado lunes día 7 de agosto para tener una reunión con miembros de la junta golpista que duró más de dos horas. En una videoconferencia para dar cuenta de su reunión comentó que le planteó a sus interlocutores nigerinos precisamente que la entrada del Grupo Wagner ha supuesto que la seguridad y los derechos humanos van a peor. Y que la junta golpista de Níger parece “entender muy bien los riesgos para la soberanía cuando Wagner es invitada a entrar”. El punto de vista oficial estadounidense es que el golpe de Estado en Níger no fue incentivado o influenciado por el Grupo Wagner, pero la empresa rusa trata de sacar provecho de la situación una vez sucedió. La visita de la embajadora Nuland fue comentada por Yevgueni Prigozhin, jefe del Grupo Wagner, que afirmó que Estados Unidos parece dispuesto a reconocer a la junta militar de Níger sólo para evitar la entrada de su empresa en el país africano. La entrada de fuerzas del Grupo Wagner desde Mali según el primer ministro de Níger del gobierno democráticamente elegido, Ouhoumoudou Mahamadou, sería “imposible” por la presencia de grupos yihadistas armados en la frontera. Evidentemente, ese comentario no tiene en cuenta la posibilidad de traslado de fuerzas por vía aérea. De hecho, desde el golpe de Estado del día 26 de julio hemos visto vuelos de los C-130 y Do-228 de la fuerza aérea de Níger y C295 de la fuerza aérea en vuelos que conectan Niamey con las capitales de los otros dos países gobernados por juntas militares aliadas. Aunque es cierto que la inseguridad de la frontera dificultaría el movimiento de blindados, camiones y convoyes logísticos desde Mali a Níger. Hasta ahora, sólo un puñado de fuentes han informado de contactos entre la junta golpista de Níger y el Grupo Wagner. Una de ellas es periodista Wassim Nasr del canal público de televisión francés France 24 y analista del Soufan Group, que aludió a contactos de la delegación nigerina presidida por el general Salifou Mody que visitó Mali el miércoles 2 de agosto. Según amplió Nasr en declaraciones para la agencia de noticias Associated Press y recogida por numerosos medios internacionales, la fuente de esa información sobre contactos de la junta nigerina y el Grupo Wagner provienen de tres fuentes malienses y un diplomático francés. La siguiente fuente de información es el «periodista» ruso conocido como WarGonzo, que en su canal de Telegram anunció la apertura de una oficina de Wagner en Niamey y la existencia de negociaciones en marcha para el despliegue de un «contingente limitado» para proteger la capital de Níger. Por último, la presencia de elementos del Grupo Wagner fue considerada como una información «confirmada» por la cuenta «Casus Belli» en Twitter, que ha hecho un seguimiento exhaustivo a la presente crisis. Según esa cuenta, los miembros de Wagner llegaron a lo largo del sábado día 5 de agosto. De momento, no hay ninguna prueba en forma de vídeo o foto que demuestra la llegada de personal ruso a Níger. El papel de Rusia y del Grupo Wagner en el golpe de Estado de Níger parece hasta ahora inexistente. No hay pruebas ni indicios de que hayan sido participado apoyando o colaborando su ejecución. Sin embargo, la presión por parte de los países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) en forma de sanciones y la retirada de la ayuda occidental podría hacer que la junta golpista de Níger se sintiera acorralada y busque apoyos en Rusia y el Grupo Wagner, ya presentes en la región por su estrecha relación con la junta militar de Mali.
La crisis de Níger fractura África Occidental

Como vimos anteriormente, el ultimátum lanzado por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) a la junta golpista de Níger dejaba la puerta al uso de la fuerza. No sólo porque en el comunicado final de la cumbre de emergencia celebrada en Abuja (Nigeria) el domingo 30 de julio mencionaba que la CEDEAO se reservaba tomar “todas las medidas necesarias”, sino porque convocaba una cumbre de jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países miembros. La cumbre duró de los días 2 a 4 de agosto y se celebró en la ciudad nigeriana de Abuja. Según informaba el viernes 4 de agosto la cadena Radio France Internacional, el plan militar de intervención en Níger quedó completado aquel mismo día. El concepto de operación quedó puesto por escrito, con las necesidades de hombres y materiales precisadas. Hay constancia de que los gobiernos de Benin, Senegal y Costa de Marfil están dispuestos a participar en una operación militar que tiene todo el sentido que tome como base el territorio de Nigeria, país limítrofe con Níger y con el mayor ejército en la región que preside temporalmente la organización regional CEDEAO. El ejército de Nigeria se ha modernizado en los últimos años incorporando cazabombarderos JF-17 construidos en Pakistán, además de carros de combate, piezas de artillería autopropulsada y drones de origen chino. Pero durante años, tuvo serios problemas de mantenimiento y operatividad. Además, las fuerzas de la CEDEAO primero se tienen que concentrar e integrar en suelo nigeriano y desplazarse hasta la frontera para luego llegar a Niamey. La distancia desde Kamba, una localidad nigeriana pequeña pero la más cercana por carretera a Niamey, es de 298km. A esta distancia hay que añadir el recorrido desde la ciudad de Nigeria que sirva de punto de partida. Esto supone un desafío logístico para las fuerzas de la ECOWAS, si finalmente se produce la intervención militar para deponer a la junta militar de Níger. Los movimientos de la CEDEAO han tenido respuesta desde Mali y Burkina Faso, dos países cuya pertenencia de la organización regional quedó suspendida tras el derrocamiento de las democracias por juntas militares. Las juntas militares gobernantes en ambos países han mostrado su disposición a ayudar a la nueva junta militar golpista de Níger en caso de intervención militar de los países de la CEDEAO. Ese apoyo ha venido acompañado de una ronda de consultas que ha sido posible seguir mediante fuentes abiertas. El Dornier Do-228 matrícula 5U-MBI de la fuerza aérea del Níger partió el día 2 de agosto de Niamey con destino Bamako, capital de Mali. Ese mismo día voló de Bamako a Uagadugú, capital de Burkina Faso. Finalmente, volvió a Níger el día 3 de agosto. A bordo del vuelo que partió el día 2 de agosto rumbo a Mali iba el general Salifou Mody, número dos de la junta nigerina. La configuración de un bloque de juntas militares formada por Mali, Burkina Faso y Níger supone una fractura relevante en la comunidad de países de África Occidental, ya que habría que añadir la junta militar de Guinea-Conakry que se ha desmarcado de las sanciones contra la junta golpista de Níger. Mientras tanto, la CEDEAO ha continuado sus contactos para resolver la crisis de Níger por vías pacíficas. El viernes llegó a Niamey una delegación diplomática que sin embargo no pudo abandonar el aeropuerto. La delegación incluía al expresidente de Nigeria Abdulsalami Abubakar y al sultán de Sokoto. Este último es una figura cuyo poder es simbólico, pero tiene una elevada importancia en la región, tal como explica África Mundi en un hilo de Twitter. En Nigeria, durante sesión ejecutiva el sábado día 5 de agosto el senado se opuso a la intervención militar Níger por considerar que dañaría profundamente las relaciones con el país vecino y por la falta de preparación del ejército de Nigeria para una operación así. Aunque, al parecer el presidente Tinubu no esperaba aprobación parlamentaria alguna para tomar una decisión sobre la intervención militar en Níger. El ultimátum, recordemos, vence el domingo día 6. En OSINT Sahel estaremos pendiente de los acontecimientos en la región.