El ultimátum lanzado a la junta militar de Níger, un desafío para Nigeria.

El domingo 30 de julio tuvo lugar en la villa presidencia de Abuja (Nigeria) una cumbre de emergencia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en ingles) que contó con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de la región. La agenda principal de la reunión fue el golpe de Estado sucedido en Níger el día 26 de julio y del que le hemos estado informando en OSINT Sahel con un seguimiento diario en Twitter y resúmenes en nuestra página web. La cumbre tuvo lugar en Nigeria porque en este país recae la presidencia temporal y rotativa de la organización regional. El presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu ejerció de anfitrión en una cumbre que contó con la presencia de los presidentes de Benín, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Senegal y Togo, además de los ministros de Asuntos Exteriores de Cabo Verde y Liberia. Asistieron también un representante del presidente democráticamente elegido de Níger y el Alto Comisionado de Sierra Leona ante la República de Nigeria y la CEDEAO. La cumbre finalizó con la publicación de un comunicado final que condena el golpe de Estado “en sus más fuertes términos” y recordando “el principio de tolerancia cero para cambios de gobierno inconstitucionales”. La parte más relevante del comunicado es el apartado F del punto noveno en el que se advierte que si no se libera al presidente Bazoum y se restaura completamente el orden constitucional de la República de Níger en el plazo de una semana la CEDEAO se reserva tomar “todas las medidas necesarias”. Esto significa que la CEDEAO estaría dispuesta a intervenir militarmente en Níger para derrocar a la junta militar y restaurar la democracia. El llamamiento a una reunión de los jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países de la CEDEAO despeja las dudas sobre los términos del comunicado final. Esa reunión se convocó en Abuja entre los días 2 a 4 de agosto. El ultimátum de una semana dado por la CEDEAO a la junta militar golpista en Níger fue acompañado por diversas iniciativas diplomáticas. Así, el lunes 31 de julio, Mahamat Idriss Déby Itno, líder de Chad, actuando como emisario de la CEDEAO visitó Niamey donde se entrevistó con el líder de la junta militar golpista, el actual presidente democráticamente elegido y el anterior presidente democráticamente elegido. La foto compartida en redes sociales del presidente Mohamed Bazoum se convirtió en la primera prueba de vida después del golpe de Estado. La respuesta de la junta militar golpista de Níger, el Comité Nacional de Salvaguarda de la Patria, se dio a conocer a través de su comunicado nº10 donde se hablaba de un “plan de agresión contra Níger” en el que participarían “ciertos países occidentales” y ante el que mostraba “la firma determinación a defender nuestra patria”. La posibilidad de una intervención militar de la CEDEAO en Níger no sería un fenómeno completamente novedoso. En los años 90, el Grupo de Monitorización de la CEDEAO (ECOMOG por sus siglas en inglés) realizó operaciones militares de estabilización en los conflictos armados Sierra Leona (1997) y Guinea-Bissau (1999). Además, la CEDEAO realizó una misión de paz en Liberia (ECOMIL en inglés) en 2003 para expulsar a los rebeldes de la capital del país. Níger y Nigeria son países fronterizos, así que la posibilidad de una operación militar liderada por Nigeria es posible ya que hay una continuidad territorial y una importante asimetría en medios militares a favor de Nigeria. El ultimátum lanzado por la CEDEAO fue respondido desde las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Guinea-Conakry con mensajes de apoyo a la junta militar de Níger. En el caso de las juntas militares de Mali y Burkina Faso, expresan además la voluntad de acudir a defender a la nueva junta militar de Níger en caso de intervención multinacional de la CEDEAO afirmando que “toda intervención militar contra Níger se asimilaría a una declaración de guerra contra Burkina y Mali”.   Esto supone en la práctica una fractura de la organización regional en dos bloques, con la aparición de un bloque disidente formado exclusivamente por cuatro juntas militares. Así, los últimos días ha habido diversos viajes de representantes de la junta militar de Níger a Mali y Burkina Faso que explicaremos en una próxima ocasión en OSINT Sahel, ya que ha sido posible seguirlos por fuentes abiertas. Acompañando al ultimátum que termina el próximo domingo, los países de la CEDEAO han tomado medidas económicas contra la junta militar golpista de Níger, que recordemos es uno de los países más pobres de África. La dependencia de Níger de la ayuda internacional y los préstamos internacionales de instituciones como el Banco Mundial es alta y podía suponer un mecanismo de presión sobre la junta militar. Los primeros efectos de las sanciones aplicadas parece que han empezado a notarse en la disponibilidad de liquidez en los cajeros automáticos y en la falta de suministro eléctrico. Aunque desde Níger se informa que la presión internacional sólo ha servido de momento para galvanizar a la población en apoyo de la junta militar. Mientras tanto, transcurren los días hasta el término del ultimátum que coloca a Nigeria en una delicada situación, ya que su credibilidad y prestigio como potencia regional está en juego. Una intervención militar fallida con numerosas víctimas civiles o el agotamiento del ultimátum sin consecuencias podría dañar seriamente la posición de Nigeria no sólo en África Occidental, sino en todo el continente.

Operación militar de Francia para evacuar a sus ciudadanos de Níger

El domingo 30 de julio una manifestación en Niamey, la capital de Níger, terminó ante la Embajada de Francia. La sede diplomática fue atacada, aunque los manifestantes nunca entraron en ella. Al parecer las propias fuerzas de seguridad nigerinas se encargaron de evitar males mayores. Las imágenes compartidas por medios de comunicación, y también las compartidas en redes sociales, mostraban la presencia de fuerzas antidisturbios frente al edificio. No parece tampoco que los daños afectaran más que a la fachada exterior. Según informa Radio France, y también Europe1 citando a un reportero de AFP, la manifestación fue dispersada con gases lacrimógenos. Sin embargo, los rumores en las redes sociales hablaban de un ataque muy violento que se había saldado con la destrucción de la embajada. Otros rumores hablaban del uso de la fuerza por parte del personal francés. Ambos eran falsos y formaban parte de los bulos con informaciones muy llamativas que han circulado desde el inicio de la crisis en Níger. Las autoridades francesas publicaron un comunicado en el que se negaba el uso de la “fuerza letal” por parte de los defensores de la embajada, aparte de recordar que las delegaciones diplomáticas están protegidas por las leyes internacionales. Las evidencias de que había una operación en marcha, cómo no, llegaron mediante fuentes abiertas. La cuenta de Twitter “Casus Belli” detectó en ADS-B Exchange el vuelo de un C-130J Super Hércules (numeral 5847) y un Airbus A330 (matrícula F-UJCU). Es posible que en el primero viajaran militares de alguna unidad de operaciones especiales francesa, mientras que el segundo aparato estaba destinado a evacuar a los civiles de Níger. En esa misma mañana, nosotros mismos en OSINT Sahel, vimos un segundo Airbus A330 (F-UJCH) abandonando el espacio aéreo francés rumbo al sur. Una vez en el espacio aéreo de Argelia, su señal se desvaneció. La confirmación desde Níger de que la operación estaba en marcha llegó de la periodista francesa Anne-fleur Lespiaut que compartió un pequeño vídeo en Twitter donde se veían ciudadanos franceses llegando al aeropuerto de Níger con equipaje. El tuit decía que el mensaje transmitido a los ciudadanos franceses es que debían estar en el aeropuerto a las 14:00. En el vídeo aparecía un militar francés embozado y con pistola al cinto en un ambiente aparentemente relajado. El tuit fue borrado más tarde. La misma periodista recogió también el proceso de registro y filtrado de los ciudadanos franceses que aparecieron en el aeropuerto de Niamey dispuestos a abandonar el país. El ministerio de Defensa francés (Ministère des Armées) dio detalles de la operación en un hilo de Twitter el propio martes 1 de agosto por la noche, hora de París. Mencionó la participación de tres aviones Airbus A330 del Ejército del Aire, especificando que el segundo era de la variante A330MRTT (Multirole Tanker Tranport). También se dio el detalle de los aviones se habían puesto en alerta desde la noche del día 31 de julio. Además, se menciona la presencia de 1.500 militares franceses en Níger, incluyendo personal ubicado en la Base Aérea 101 de Niamey. La llegada a Niamey del segundo aparato, que el Ministerio de Defensa francés había identificado como un Airbus A330MRTT, fue compartida en redes sociales. Según Anne-fleur Lespiaut, el primer avión Airbus A330 del Ejército del Aire francés abandonó Niamey con 250 personas a bordo rumbo a París. El medio local ActuNiger dio otra cifra, aún más precisa de 262 personas. El seguimiento en fuentes abiertas del tercer Airbus A330 (F-UJCH) reflejó que el aparato regresó sin haber cruzado el espacio aéreo argelino. Es posible que hubiera algún problema técnico, algún problema en la negociación del uso del espacio aéreo de Argelia o que incluso simplemente los dos primeros aparatos bastaran para repatriar a los civiles que aparecieron en el aeropuerto de Niamey. Según CNews, citando fuentes del gobierno francés, en el país se encontrarían entre 500 y 600 ciudadanos franceses. Esto significa que los dos primeros Airbus A330 hubieran bastado para repatriar a al menos 500 personas con el nivel de ocupación del primero en abandonar el país. Al parecer, la operación francesa de evacuación de ciudadanos franceses en Níger sirvió también para repatriar a ciudadanos belgas. Hay que recordar que el anuncio oficial de la operación militar francesa mencionaba que estaba abierta a ciudadanos de la Unión Europea. Hasta ahora, no hay noticias de que ciudadanos franceses hayan sido atacados en Níger en el contexto de las concentraciones de apoyo a la junta militar golpista y en contra de Francia. Así que la operación militar de evacuación de civiles franceses de Níger parece que está más relacionada con la incertidumbre sobre qué puede pasar en la presente crisis y anticipar una escalada de la violencia vista en las manifestaciones de apoyo a la junta militar golpista, donde hemos visto mensajes cotnra Francia y su papel en la región. Es significativo también que el partido político opositor M61 publicaba un comunicado donde llamaba a la nueva junta militar a retener a ciudadanos europeos para usarlos de baza negociadora. En cualquier caso, la operación militar francesa de evacuación de personal civil parece haber transcurrido sin incidencias y en un ambiente de calma tensa, demostrando las fuerzas armadas francesas su músculo logístico capaz de desplegar en poco tiempo un número suficiente de aviones a un lugar lejano.

Níger: incógnitas en una crisis sin resolver

En el primer resumen vimos que el primer día de golpe de Estado transcurrió en un ambiente de calma tensa. La capital vivía un ambiente de normalidad mientras toda la tensión se acumulaba en el palacio presidencial donde la Guardia Presidencial retenía al presidente democráticamente elegido de Níger, Mohamed Bazoum.  La única información disponible era que se trataba de un motín palaciego y parecía prematuro hablar de golpe de Estado, mientras que en las calles había concentraciones de apoyo al presidente. En el segundo resumen recogimos las novedades de última hora del miércoles, cuando cerca de la medianoche apareció en televisión un grupo de militares golpistas que transmitieron su mensaje al país vía un portavoz. Sólo entonces quedó confirmado que se trataba efectivamente de un golpe de Estado. Tras el mensaje de la junta del miércoles 27 por la noche, el Estado Mayor de los Ejércitos de Níger emitió el jueves 28 un comunicado donde anunciaba que su prioridad seguía siendo la lucha contra los “grupos armados terroristas” y las “organizaciones de crimen organizado”, declinando por tanto intervenir para parar el golpe. Una intervención que se había esperado en vano el primer día y que en el comunicado se decía que no se había efectuado para evitar un baño de sangre. En la tarde del jueves 28 se produjeron concentraciones de apoyo al golpe, incluso en los mismos espacios frente a la Asamblea Nacional que el día anterior había acogido tímidas manifestaciones de apoyo al gobierno. Pudieron verse esta vez banderas de Rusia y carteles de rechazo a Francia Esos mensajes no necesariamente tienen que representar los valores políticos de la junta golpista pero alimentaron las especulaciones sobre la orientación de los golpistas y la participación de Rusia y el Grupo Wagner. Especulaciones que se nutrían del “pánico a Wagner” que impregna las crónicas periodistas occidentales. Las concentraciones de apoyo a la junta golpista derivaron en actos violentos contra la sede del partido del gobierno elegido democráticamente, el Partido Nigerino para la Democracia y el Socialismo, que al parecer sufrió saqueos y un incendio. Vehículos en la calle también terminaron ardiendo. Y hubo agresiones de turbas contra políticos. Esas masas y esa virulencia no estuvieron en absoluto presentes el primer día, donde Niamey vivió una aparente normalidad. Tanto el primer día como el segundo día de crisis quedó la duda sobre quién estaba al mando del golpe. Los periodistas mejor informados hablaban de incertidumbre y confusión para describir la situación general de Níger. Las dudas quedaron despejadas hoy viernes 28 con el mensaje lanzado a Níger por el general Abdourahamane Tchiani, que emerge como líder del llamado Comité Nacional para la Salvaguarda de la Patria. El general Tchiani lidera la Guardia Presidencial desde 2011 y ascendió al empleo de general en 2018, siendo presidente Mahamadou Issoufou. Precisamente, el ahora depuesto presidente Mohamed Bazoum pretendía introducir cambios en la Guardia Presidencial, que consideraba llena de personajes demasiado vinculados al anterior presidente. Esos cambios habrían motivado a Tchiani a actuar. En su alocución, el jefe de la junta militar se refirió al deterioro de la situación de seguridad en el país. Y condenó medidas que habría tomado el gobierno elegido democráticamente, como la liberación de yihadistas o la negativa de colaborar estrechamente con las juntas militares de Mali y Burkina Faso. La aparición pública de una figura de liderazgo dentro de la junta militar no aclara las dudas surgidas desde el comienzo de la crisis en Níger, que arrancó como un motín de la guardia presidencial que había retenido al presidente Bazoum sin que trascendiera agenda política alguna. La suerte de Bazoum, por cierto, sigue siendo una de las incógnitas de la presente crisis. La aparición del general Tchiani 48 horas después de las primeras noticias sobre un bloqueo del palacio presidencial permite sospechar de la existencia de toda clase de negociaciones entre la cúpula militar nigerina. Al fin y al cabo, la junta militar que emitió el primer comunicado el miércoles por la noche incluye miembros del ejército, fuerza aérea, Guardia Nacional, Gendarmería, Policía Nacional y bomberos. Así que cabe preguntarse si la Guardia Presidencial simplemente fue el brazo ejecutor de un plan impulsado por otras figuras de poder. La principal duda de la comunidad internacional parece ser qué posición adoptará la junta, si finalmente se consolida en el poder, respecto a Estados Unidos, la Unión Europea y Francia. Tres actores internacionales que, como hemos visto en el hilo que hemos dedicado en Twitter a la presente crisis, han condenado el golpe. Los antecedentes de República Centroafricana, Mali y Burkina Faso rompiendo sus relaciones militares con Francia para además adoptar una relación privilegiada con Rusia en los dos primeros casos están en mente de todos. Hasta ahora, no hay ningún indicio relevante que permita anticipar cuál es la postura en política exterior de la junta. La preocupación en Estados Unidos, la Unión Europea y Francia es que, precisamente tras los problemas con Mali y Burkina Faso, las estrategias de esos tres actores para el Sahel pasaban por utilizar Níger como base de operaciones. Tal como vimos, anteriormente en OSINT Sahel, Estados Unidos emplea sus drones desde una base en Níger, donde además están ubicados los aviones y helicópteros de empresas contratistas que apoyan su presencia en la región (véase “Níger, base de operaciones áreas de contratistas estadounidenses en el Sahel”). Por su parte, la Unión Europea también tiene varios programas en Níger. Desde febrero de 2022 cuenta con una misión militar denominada European Union Military Partnership Mission. En el documento “Holistic Strategic Review of EUTM Mali and EUCAP Sahel Mali 2022” de mayo de 2022 se planteaba el despliegue de una misión en Níger, en una clara búsqueda de alternativas a Mali. Más recientemente, Josep Borrell, alto representante de la UE para Política Exterior y Política de Seguridad visitó el país en un viaje donde se prometió un paquete de ayuda de 66 millones. Sólo si se confirmara que la junta militar se convierte en el gobierno de facto y

Crisis en Níger: aparece la junta golpista

Alrededor de las once y media de la noche (hora local de Níger) apareció en televisión un grupo de militares. El coronel mayor de la fuerza aérea Amadou Abdramane actuó de portavoz y anunció la constitución de un Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP), que habría tomado el poder en el país. Justificó la deposición del gobierno actual por el “deterioro de la situación de seguridad” y “la mala gobernanza económica y social”. Además, se anunció la imposición de un toque de queda y el cierre de fronteras del país. Los periodistas Mathieu Olivier y Justine Spiegel de la publicación francesa Jeune Afrique identifican en su artículo sobre la nueva junta militar a varios de los militares que aparecen detrás del portavoz. Se trataría del general Tchiani, comandante en jefe de la Guardia Presidencial, que durante el día 26 se señaló como responsable de los acontecimientos. También estaría su número dos, el coronel Ibroh Amadou Bacharou. Según el mismo artículo también se identifica al general Moussa Salaou Barmou, jefe de las fuerzas especiales, además del vicejefe de la Guardia Nacional, Ahmed Sidian. La primera duda que surge es el grado de control efectivo del país que tiene la nueva junta militar. En la mañana del jueves día 27 la cuenta oficial de la presidencia de Níger publicó un escueto mensaje “Se salvaguardarán los logros obtenidos con tanto esfuerzo. Todos los nigerianos que aman la democracia y la libertad se ocuparán de ello”. Mientras que el ministro de Asuntos Exteriores Hassoumi Massoudou atendió al canal de televisión France 24 para rechazar los hechos consumados. Esos mensajes tampoco son prueba de que el gobierno elegido democráticamente mantenga control alguno de la situación. Así que se mantiene la incertidumbre. La otra gran duda es la orientación de la nueva junta militar en materia de política internacional. El portavoz en el mensaje televisado de anoche afirmó el “compromiso con el cumplimiento de todos los compromisos contraídos por el Níger”.  Según el profesor Alex Thurston, reconocido experto en el Sahel, de consumarse el golpe de Estado y la toma del poder por parte de junta militar sería la primera vez desde 1992 que Mali, Níger y Burkina Faso estén en manos de juntas militares.

Crisis en Níger

Níger vive en la incertidumbre desde la mañana del día 26 de julio. Las primeras noticias hablaban entonces de vehículos de la guardia presidencial bloqueando el acceso al palacio presidencial. Mientras tanto, la calma en el centro de Niamey, la capital del país, era total y daba una engañosa sensación de normalidad. Sólo algunos movimientos de tropas delataban la existencia de una crisis en curso. La falta de comunicados y declaraciones de los rebeldes dejaba dudas sobre sus verdaderas intenciones y llevó todo el día a hablar de «golpe de Estado» sin que se conocieran las demandas políticas de los amotinados. Sin embargo, los rumores en Níger eran que el jefe de la Guardia Presidencial, el general Abderrahmane Tchiany, se había anticipado con esta acción a un probable cese después de supuestas quejas sobre los sueldos y  condiciones de vida de sus subordinados. El presidente Mohamed Bazoum estaría retenido en el palacio presidencial y sus captores habrían intentado forzarle a dimitir. Ejército y Guarda Nacional de Níger no se habrían sumado a la acción de la Guardia Presidencial, con lo que la crisis ha quedado circunscrita a la capital del país. Un tuit publicado por la cuenta oficial de la República de Níger se refirió a “elementos de la Guardia Presidencial” como los protagonistas de la acción, que se calificaba como “antirepublicana”. El tuit fue posteriormente borrado. A media tarde se han producido concentraciones populares en varios lugares de la capital. Una ha tenido lugar frente la Asamblea Nacional, donde se han reunido 200 personas. Mientras que otra concentración cercana al palacio presidencial fue disuelta por los amotinados mediante disparos de intimidación que habrían producido algunos heridos. Los acontecimientos en Niamey han generado la reacción de Naciones Unidas, cuyo secretario general a través de su portavoz manifestaba que “condena enérgicamente cualquier intento de tomar el poder por la fuerza y ​​socavar la gobernabilidad democrática, la paz y la estabilidad en Níger”. Mientras que el recientemente elegido presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, mostraba su apoyo firme al gobierno electo de Níger y su disposición a “defender y preservar el orden constitucional” del país vecino. Se da la circunstancia que el presidente Tinubu es además el presidente rotatorio de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS por sus siglas en inglés), por lo que sus palabras tienen más valor todavía. Por su parte, tanto Estados Unidos como la Unión Europea, mostraban a través del portavoz del Secretario de Estado y del Alto Representante para la Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, respectivamente, el apoyo al presidente Bazoum. La posición de liderazgo de Nigeria dentro de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental bajo el mandato del presidente Tinubu se hizo notar durante la tarde del día 26. Fue posible detectar vía fuentes abiertas el vuelo de un Falcon 7X matrícula 5N-FGU de la fuerza aérea de Nigeria. El presidente de Nigeria también habría encomendado al presidente de Benín, Patrice Talon, la tarea de actuar de negociador entre el presidente Bazoum y los miembros de la Guardia Presidencial amotinados. Es posible que el vuelo detectado llevara a representantes nigerianos que iban a preparar el terreno para las labores de intermediación nigeriana o directamente a negociadores nigerianos encargados de contactar con los amotinados. Níger es relevante porque junto con Mali y Burkina Faso concentra la violencia yihadista en el Sahel occidental. Así que ha sido objeto de especial atención por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. Tal como tratamos anteriormente aquí en OSINT Sahel, Níger es además el país que sirve de plataforma para las acciones de Estados Unidos en la región. Desde allí operan sus drones y las aeronaves de empresas contratistas. Los golpes de Estado en las vecinas Mali (2021) y Burkina Faso (2022) llevaron a una ruptura de relaciones militares con Francia, el país europeo más implicado en el Sahel. Así que el valor de Níger, como el único país democrático de los tres, ascendió a ojos de Occidente. La estrategia de la Unión Europa para el Sahel ha puesto énfasis creciente en las buenas relaciones con Níger. Y así en el reciente viaje de Josep Borrell como representante de la UE al país fue acompañado de la promesa de un paquete de ayuda de 66 millones de euros. De consumarse un cambio de gobierno que instalara una junta militar hostil a Occidente también en Níger sería un duro revés.

Chad presenta aviones y drones de origen turco

El pasado 10 de julio la Presidencia de la República del Chad difundió en redes sociales fotos y vídeos de la revista realizada por el presidente Mahamt Déby de las nuevas aeronaves adquiridas por la fuerza aérea del país. Se trata de tres aviones turbohélice de ataque ligero modelo Hürkuş-C fabricados por Turkish Aerospace Industry (TAI) y dos drones ANKA también de TAI. La incorporación de cinco aeronaves de origen turco en la fuerza aérea de Chad no es ninguna sorpresa, ya que las fuentes especializadas sobre la industria turca habían adelantado el éxito comercial del TAI Anka, especificando su venta a Chad. En aquella ocasión se mencionaba la exportación del TAI Anka, entre otros países a Túnez, Argelia y Chad, precisando el detalle de que el país subsahariano recibiría dos aparatos. Además de las informaciones procedentes de publicaciones turcas especializadas en la industria de defensa local, con fuentes cercanas a ellas, contábamos con los indicios que proporcionan los vuelos de entrega por parte de aeronaves turcas. Así, el pasado mes de abril, un avión militar turco Airbus A400M voló desde un aeropuerto cercano a Ankara hasta Chad. El aeropuerto de origen alberga una factoría de la empresa aeroespacial turca TAI, así que era fácilmente deducible que el vuelo había procedido al traslado de alguna aeronave o sistema. El tiempo transcurrido desde aquel vuelo y la presentación oficial refleja el plazo necesario para montar los aparatos in situ y adiestrar al personal local, ya que probablemente las autoridades chadianas sólo han querido mostrar los nuevos aparatos adquiridos una vez la fuerza aérea haya alcanzado una mínima operatividad con ellos. Los tres drones mostrados lucían los números seriales 21-062 y 22-080. Según la publicación holandesa Scramble se trata de códigos empleados por la fuerza aérea turca, así que es posible que en el futuro veamos que son sustituidos por otros propios de la fuerza aérea del Chad. Por su parte, los tres aviones de ataque ligero Hürkuş-C presentados lucían las matrículas TT-QAV, TT-QAW y TT-QAX. En la presentación oficial vimos también los proyectiles guiados asociados habitualmente a los drones turcos, las llamadas micro municiones inteligentes MAM-L de la también empresa turca ROKETSAN. Se trata de un pequeño proyectil guiado pero carente de propulsión que se ha mostrado eficaz en la destrucción de blindados y vehículos en pasados conflictos.

Egipto dona material militar a Níger

El pasado viernes 7 de julio tuvo lugar en Níger la ceremonia de presentación de un paquete de ayuda militar entregada por Egipto, que se suma así a la larga lista de actores internacionales donantes de material militar a los países de la región. De hecho, el analista egipcio Mahmoud Gamal daba a entender que Egipto trataba de recuperar el tiempo perdido frente a países como Turquía y China en una región que desde El Cairo se debe percibir como un patio trasero. El material entregado por Egipto a Níger consistió en 30 vehículos de reconocimiento blindados BRDM-2 de origen soviético, 12 piezas de artillería M30 (M1938) de 122mm de origen soviético, 12 morteros, 300 ametralladoras, 50 fusiles de asalto, 1.900 pistolas, material óptico y munición. Al parecer, a excepción de los vehículos BRDM-2 y las piezas de artillería M-30, todo el material entregado es de producción egipcia. Es de destacar que mientras los vehículos BRDM-2 son un blindado bien conocido de la vieja Guerra Fría, las piezas de artillería M30 son un diseño anterior a la entrada de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Se trataría, por tanto, de una donación de materiales excedentes, posiblemente retirados del servicio activo en Egipto hace bastante tiempo. En cualquier caso, para considerar el valor de la donación habría que tener en cuenta el material con el que contaban hasta hace poco las fuerzas armadas de Níger y las del resto de países de la región. A modo de comparación, tras la creación de la fuerza EUTM Mali y la instrucción de nuevos Grupos Tácticos Interarmas (GTIA) del ejército de la vecina Mali, las unidades artillerías integradas en cada GTIA contaron con morteros de origen yugoslavo M57 de 60mm y lanzadores monotubo de cohetes de 122mm Grad-P. Así que en aquel entonces una pieza de artillería convencional de 122mm, por antigua que fuera, posiblemente hubiera sido bienvenida. Es incluso posible que estas piezas veteranas se empleen para fomar a los artilleros nigerinos a la espera de material más avanzado y moderno. En la ceremonia de presentación del nuevo material del ejército de Níger estuvo presente el embajador de Egipto. En esta ocasión anunció que, aparte de la entrega de material, las fuerzas armadas de Egipto cooperarán con las fuerzas armadas de Níger proporcionando formación. Hasta ahora, las fuerzas armadas de Egipto ya cooperaban con las de Nigeria.

Concluyen cursos de formación militar en Mali con participación de alumnos de Burkina Faso e instructores de Rusia

El pasado día 26 de junio en el Centro de Formación de Sénou tuvo lugar la ceremonia final de varios cursos de formación militar que nos han permitido conocer unidades destacadas de las fuerzas armadas de Mali, la cooperación con Burkina Faso y el papel de Rusia en Mali. En primer lugar 98 militares malienses, incluyendo 15 mujeres, concluyeron el curso de Fusilero Comando (FUSCO). Esa denominación, existente en el Ejército del Aire francés, denomina al personal encargado de la “protección y defensa de las instalaciones aeronáuticas”. De hecho, la formación de la primera compañía de Fusileros Comandos de la Fuerza Aérea de Mali concluyó el 21 de mayo de 2021. En aquel entonces, 170 militares malienses concluyeron el curso que contó con la participación de instructores europeos pertenecientes a la fuerza europea EUTM Mali. Además, 30 militares se instruyeron en el curso de Guía Aérea Táctica Avanzada (Guidage Aérien Tactique Avancé), de los que 15 serían de la vecina Burkina Faso. Este curso habilitaría a los militares en los procedimientos para “planificar y coordinar los ataques de aviones contra objetivos enemigos”. Igualmente, este curso también fue impartido en su día por la fuerza EUTM Mali. En aquel entonces, se trataba de un curso de 17 semanas dividido en dos fases. En la primera, los militares estudiaban la lectura de mapas, los procedimientos de radio y el empleo de GPS y prismáticos. En la segunda fase de carácter práctico, los militares ocupaban puestos de observación para localizar objetivos que debían identificar para así guiar al piloto hacia ellas. Estas funciones se conocen también en el contexto OTAN como Controlador Aéreo Avanzado (Forward Air Controller), tal como aparece en el siguiente vídeo de EUTM Mali de 2017. Por último, 50 reclutas del Servicio Nacional de Jóvenes concluyeron el curso de la Sección de Zapadores de Combate (Section Génie Combat). El Servicio Nacional de Jóvenes es el servicio militar relanzado en Mali en 2016 y que la actual junta militar ha querido potenciar. En marcado contraste con aquellos cursos, estas nuevas ediciones del curso de formación de los Fusileros Comando contaron, según la Fuerza Aérea de Mali, con la participación de instructores rusos. Esto es un evidente reflejo del cambio de las alianzas de la junta de Mali. Tal, como vimos anteriormente en OSINT Sahel, la Fuerza Aérea de Mali ha recibido varios modelos de aeronaves de Rusia, tanto aviones como helicópteros. Esa rápida expansión de la flota de aeronaves explica que Mali requiera asistencia de Rusia para operar los aparatos. La muerte de un ciudadano ruso que formaba parte de la tripulación de un Mil Mi-24D accidentado lo prueba. También es destacable la participación de militares de Burkina Faso, un país gobernado por una junta militar aliada de Mali y azotado también por la violencia yihadista que también emplea aeronaves de origen ruso. Recientemente las fuerzas armadas de ambos países realizaban operaciones terrestres y aéreas en la frontera común. Por tanto, la formación recibida por los militares de ambos países para planificar y coordinar operaciones de apoyo áerea cercano por parte de aeronaves de combate será de aplicación práctica inmediata.

Grupos del norte de Mali contrarios a la salida de MINUSMA

El pasado día 21 de junio contamos cómo el jefe de la MINUSMA había presentado su informe sobre Mali ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El mandato de la fuerza multinacional MINUSMA acaba oficialmente el próximo 30 de junio, por lo que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha de tomar una decisión sobre su renovación. En el informe presentado en la sede de Naciones Unidas se hacía mención expresa de la matanza de civiles sucedida en Moura en marzo de 2022 y se mencionaba expresamente que había sido obra del ejército maliense y sus aliados de un país extranjero. La respuesta del ministro de Asuntos Exteriores de Mali, Abdoulaye Diop, fue manifestar el malestar del gobierno de Mali con la MINUSMA y pedir su salida “sin retraso” (“sans délai”) del país. La “crisis de confianza” entre el gobierno de Mali y la MINUSMA que el ministro Diop mencionó en su discurso en Naciones Unidas no es producto únicamente del malestar maliense por la acusación vertida en el informe. Se trata de un proceso de deterioro de relaciones prolongado en el tiempo. Por un lado, tenemos la naturaleza no democrática del gobierno de Bamako, que ha puesto a la comunidad internacional ante el dilema de cooperar y por tanto legitimar una junta militar. Y por otro lado tenemos la percepción maliense de que una década después del despliegue de fuerzas internacionales en el país la violencia yihadista no sólo se ha cronificado sino que se ha intensificado y expandido. La actual situación abre la posibilidad de varios escenarios. Podría suceder que la MINUSMA se retire de Mali, dejando un peligroso precedente de que una fuerza de paz de Naciones Unidas sea obligada a abandonar un país donde se han estado produciendo matanzas de civiles. También es posible que Naciones Unidas apruebe una extensión del mandato de la MINUSMA, lo que supondría un abierto desafío a la junta militar, que pasaría a ser tratada como un mero gobierno de facto. En cualquier caso, habrá que estar pendiente del papel que juegue Rusia, ya que es un país aliado clave de la junta militar de Mali (véase anteriormente en OSINT Sahel un repaso a las aeronaves militares entregadas por Rusia a Mali), ya que recordemos que Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto. La crisis abierta entre Mali y la MINUSMA no sólo tendría repercusiones sobre el terreno porque supondría eliminar una molesta presencia de testigos internacionales, que ya han puesto en entredicho los métodos empleados por el ejército de Mali en su guerra contra las insurgencias yihadistas, sino que pone en entredichos ciertos consensos sobre los que se construyó la paz entre el gobierno y los rebeldes separatistas tuareg del norte del país. Esos grupos separatistas, encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD por sus siglas en francés), ya habían mostrado su rechazo al referéndum constitucional celebrado el domingo 18 de junio en Mali, contra el que habían promovido un boicot y en torno al cual habían denunciado fraude. Lo consideran contrario al Acuerdo de Argel de 2015 que puso fin a las hostilidades contra el gobierno. La petición a Naciones Unidas que la fuerza MINUSMA abandone el país ha dejado al CSP-PSD “consternado”, según se dice en el comunicado publicado el 21 de junio, donde se menciona la preocupación por el impacto que tendría la marcha de los cascos azules para la población afectada por “el terrorismo y el subdesarrollo”. Y donde se dice que la marcha de la MINUSMA sería un “golpe fatal” para el Acuerdo de Argel de 2015.

Mali pide la salida de la fuerza internacional MINUSMA del país «sin retraso».

El pasado viernes 16 de junio El-Ghassim Wane, representante especial del Secretario General de Naciones Unidas y jefe de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) compareció ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para presentar su informe sobre la situación del país. Dicha comparecencia fue respondida por el ministro de Asuntos Exteriores de Mali, Abdoulaye Diop, quien declaró que la MINUSMA “no ha sido capaz de proveer respuestas adecuadas a la situación de seguridad de Mali” y “parece haberse convertido en parte del problema por alimentar las tensiones comunitarias”. El asunto de fondo, al que el ministro Diop se refirió como “acusaciones de extrema gravedad y que son muy perjudiciales para la paz, la reconciliación y la cohesión nacional» es la Masacre de Moura. En esa localidad de la región de Mopti varios cientos de civiles fueron asesinados entre el 27 y el 31 de marzo de 2022. Pocas semanas después la organización Human Rights Watch informó que en Moura murieron 300 personas en lo que calificó como la “peor atrocidad de la que se ha informado en Mali en una década de conflicto”. La misma organización afirmó entonces haber recogido el testimonio de numerosos testigos locales que culpan a de la masacre a las fuerzas gubernamentales y a otra compuesta por personal no africano y que no hablaba francés, lo que apuntaría a ciudadanos rusos. La mayoría de las víctimas fueron identificadas como pertenecientes a la etnia fulani (también conocida como peul), tradicionalmente nómada y pastoril. El reciente informe del jefe de la MINUSMA señala en su página 6 como responsable de la masacre de Moura a “tropas de las fuerzas armadas malienses y de personal de seguridad extranjero”. Según el ministro Diop, la acusación de Naciones Unidas, que apunta directamente a las fuerzas gubernamentales, “está generando un sentimiento de desconfianza de la población maliense hacia MINUSMA y una crisis de confianza entre las autoridades de Mali y MINUSMA”. Así que a continuación solicitó el retiro de la fuerza internacional del país “sin retraso”. La reacción de las autoridades malienses al informe de Naciones Unidas ha incluido acciones judiciales contra los miembros de la comisión investigadora, a los que se les acusa de delitos como “espionaje”, de “dañar la moral de los ejércitos de tierra o del aire” y de “dañar la seguridad exterior del Estado”. El comunicado del fiscal general menciona expresamente que los delitos tienen vinculación con la investigación de lo sucedido en Moura. Por un lado, la solicitud de retirada de la fuerza multinacional MINUSMA es el reflejo de la percepción extendida en Mali de la escasa efectividad de las fuerzas externas para lograr la paz en el país, donde la violencia yihadista no sólo se ha cronificado, sino también extendido a otros países de la región. El fenómeno refleja las limitaciones de los “cascos azules” de Naciones Unidas para pacificar un territorio, pero también de lo complicado que ha resultado luchar contra insurgencias yihadistas en todo el mundo desde el 11-S. No se puede decir que el balance sea brillante y positivo. Véase al respecto: «La intervención europea en el Sahel: lecciones a desaprender«. Por otro lado, hay que recordar que MINUSMA nació en el contexto del vacío de poder generado en Mali por la rebelión tuareg en el norte del país, que precedió a la toma posterior del poder por parte de los yihadistas. Así que la presencia de MINUSMA en el país era una garantía para los habitantes del norte. Precisamente, la región norte del país es la que menos participó en el referéndum constitucional del pasado domingo 18 de junio. Así que se puede extender la idea en el norte de Mali que la salida de la fuerza MINUSMA rompe los consensos sobre los que se construyó la convivencia pacífica con Bamako. La falta de una fuerza internacional en Mali sólo podrá hacer más recurrentes las masacres como la vivida en Moura.

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