Burkina Faso presenta nuevo material en un contexto de deterioro de la seguridad

El pasado día 6 de junio el ejército de Burkina Faso presentó en Uagadugú nuevo material blindado recibido de China. La llegada de este material fue anticipada cuando uno de los convoyes transportando blindados NORINCO VP14 desde un puerto de Ghana fue fotografiado y filmado, tal como contamos aquí en OSINT Sahel: “El ejército de Burkina Faso recibe nuevos blindados desde China” (29 mayo 2024). El pasado mes de enero, se celebró otra ceremonia de presentación de material de origen chino recibido para el ejército burkinés. En aquella ocasión se presentación seis vehículos de apoyo de fuego WMA301 y morteros embarcados CS/SM1. Véase aquí en OSINT Sahel: “La diversidad de proveedores del ejército de Burkina Faso” (19 de marzo). Como hemos visto repetidamente los países del Sahel, a pesar de sus alianzas estratégicas con Rusia, están acudiendo a los mercados internacionales para dotarse de material blindado que se une al recibido en programa de ayuda militar como donación. El resultado es que el parque de blindados en los ejércitos del Sahel combina modelos de China, Turquía, Egipto, Sudáfrica, Qatar y Emiratos Árabes Unidos con viejas flotas de vehículos de origen francés y soviético. Esa combinación de vehículos de tan diversos orígenes debe ser todo un desafío logístico porque supone que dentro de un mismo ejército convivan vehículos diseñados con filosofías diferentes, requieren repuestos diferentes y obligan a dar una formación al personal diferente. Las compras masivas de blindados chinos por parte de Burkina Faso es un paso adelante para dotar a su ejército de modelos estandarizados pero también es el reflejo de la preocupante situación de seguridad en el país. Hemos visto repetidamente la llegada al poder de una nueva generación de “hombres fuertes” en la región del Sahel que han trazado alianzas estratégicas con Rusia, han abierto la puerta a personal militar ruso y han empleado tácticas de mano dura con casos puntuales de masacres de civiles. Y en ningún caso los resultados sobre el terreno avalan sus atroces métodos. Estaremos atentos a la evolución de los acontecimientos en Burkina Faso.
La estrategia de la UE en el Sahel

Las relaciones entre la Unión Europea y la región del Sahel han sufrido importantes cambios en los últimos años. Una de las muestras más importantes es la incapacidad de los 27 estados miembros para ponerse de acuerdo en prorrogar la Misión de Estabilización de la Unión Europea en Mali (EUTM). Por ello la misión no continuará más allá del 18 de mayo, cuando acaba su mandato actual. Uno de los votos en contra ha sido el de Francia, un país que ha visto notablemente disminuida su influencia en la región. La EUTM Mali era una de los pilares sobre los que se cimentaba la presencia de la Unión Europea en la región. El objetivo de la misma era la capacitación de las fuerzas armadas malienses en la lucha contra la inseguridad en el país. En esta misión los efectivos de la Unión Europea no entraban en combate pero contaba con una amplia participación de los países miembros que ha llegado a contar con un millar de efectivos. Su retirada muestra el cambio de paradigma regional y la nueva ventana de oportunidad para la entrada de nuevos actores. La misión ya se encontraba en retirada ya que actualmente solo cuenta con 160 efectivos. Desde la retirada de la francesa Operación Barkhane, la misión de la Unión Europea siguió un camino parecido ya que numerosos países europeos aseguraban que había numerosas dificultades para trabajar con la junta militar maliense. La Unión Europea posee numerosos intereses en el Sahel tanto a nivel político, securitario y económico. En este ámbito es importante destacar que los estados miembros poseen políticas en el Sahel al margen de la Unión Europea. A nivel político una de las cuestiones que más preocupan a la Unión Europea es la migración. La situación de inseguridad en el Sahel ha jugado un papel fundamental en el aumento de la migración. Al mismo tiempo la guerra entre Estados, grupos de seguridad privada, rebeldes independentistas y grupos yihadistas hace muy difícil el desarrollo económico y la creación de expectativas de futuro para la población joven. Los países del Sahel han sido históricamente territorio de tránsito y actualmente pasan dos principales rutas migratorias para llegar a Europa, las que tienen como objetivo el norte de África y la que tiene como objetivo África Occidental. En los últimos años se ha logrado bloquear parcialmente pero esto ha tenido como resultado que la migración se haya movido a África Occidental y salga por países como Mauritania y Senegal. La Unión Europea ha tratado de frenar esta situación creando acuerdos de cooperación con Mauritania y Senegal para que controlen los barcos. El acuerdo con Mauritania alcanzó los 200 millones de euros pero si la situación en el Sahel continúa deteriorándose la migración no hará más que aumentar. En este punto la Unión Europea se encuentra ante un dilema. Las juntas militares han demostrado ser unos socios complicados pero parece que estas juntas van a mantenerse en el tiempo y forman parte de un cambio geopolítico por lo que será necesario trabajar con ellas de algún modo para conservar sus intereses.No obstante, también hay que destacar que la animadversión de las juntas militares no se ha extendido tanto a los demás países europeos pero sí que estamos pudiendo observar como en Níger el rechazo está permeando hacia Estados Unidos. Las relaciones entre la Unión Europea y el Sahel han sido una de las cuestiones que más han atraído la atención. En este ámbito se han sufrido cambios importantes como la retirada de la Operación Barkhane, la MINUSMA, la EUTM Mali y la salida de las juntas militares del G5 Sahel y la CEDEAO. La Unión Europea tenía una presencia importante en este aspecto, lo cual era una de sus principales armas de poder duro pero actualmente está teniendo cada vez más competidores como Rusia y Turquía. En esta cuestión ha sido de vital importancia el precedente que sentó Mali ya que fue el primer país del Sahel en mostrarse contrario a la presencia europea en su territorio y favorable a la rusa. Burkina Faso y Mali siguieron el mismo proceso con mucha más rapidez. Para hacernos una idea, la junta militar de Níger rechazó los acuerdos de militares con la UE sólo cinco meses después de haber llegado al poder. Se revocó la Misión de Asociación Militar de la UE en Níger que había sido lanzada en febrero de 2022, Misión de Fomento Civil de la UE creada en 2022. La región saheliana es de vital importancia para la Unión Europea ya que allí se encuentra la latente amenaza del yihadismo y es el corredor por el que la droga procedente de Latinoamérica llega a Europa. Sin embargo, vendió las misiones de seguridad como la solución al yihadismo pero este no solo no ha desaparecido sino que ha ido en aumento. En este ámbito destaca Burkina Faso ya que en el Global Terror Index de 2024 ha pasado a ser el país del mundo más afectado por ataques yihadistas. Al mismo tiempo el nivel de implicación en estas misiones de seguridad crean divisiones dentro de la Unión. Las misiones de seguridad son una apuesta compleja a nivel estratégico y que suponen una gran inversión de recursos para que estas sean exitosas. La cuestión es que diversos estados miembros se mostraban reticentes a mandar efectivos que podían morir sobre el terreno o a destinar importantes cantidades de recursos a una región que ocupa un lugar secundario en sus intereses. Por ello y debido a la complejidad del problema la Unión Europea no ha sido capaz de garantizar la seguridad en el país. Las juntas militares llegaron al poder lastimándose en la incapacidad del gobierno del momento para dar estabilidad al país y una de sus primeras actuaciones fue expulsar a las misiones occidentales de su territorio y traer otras nuevas. No obstante, estas tampoco están funcionando y la inseguridad está aumentando en Mali, Níger y Burkina Faso. El aumento de la presencia rusa en el Sahel ha causado
Burkina Faso presenta nuevos drones turcos

El pasado lunes día 8 de abril el gobierno de Burkina Faso anunció la incorporación de “cierto número” de drones Bayraktar TB2 y Akıncı, producidos ambos en Turquía. Del primero, modelo empleado en guerras como la del Alta Karabaj y Ucrania, ya había constancia de su servicio en Burkina Faso [véase anteriormente en OSINT Sahel: “Burkina Faso muestra nuevos materiales en su ofensiva contra los yihadistas” en mayo de 2023] y también en otros países de la región, como Mali y Níger. Pero la presentación del Akıncı ha sido una completa novedad. De hecho, es un modelo que las fuerzas armadas turcas incorporaron al servicio en fecha tan cercana como 2021. Mientras que el TB2 es capaz de llevar una carga útil limitada, normalmente proyectiles MAM-C y MAM-L producidos por la empresa turca ROKETSAN, el nuevo Akıncı es un modelo bimotor muchísimo más capaz. Entre su panoplia de armas se encuentran, aparte de las «micromuniciones inteligentes» de la familia MAM, bombas de aviación guiadas de 500 libras modelo ROKETSAN Teber y ASELSAN HGK-82 , que pudieron verse el pasado lunes en Uagadugú durante el acto de presentación. Se trata en ambos casos de una bomba estándar Mk. 82 de aviación a las que se ha instalado una cabeza y una cola que forman el conjunto de guiado. En el acto de presentación estuvo presente el líder de la junta militar de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, que afirmó que los nuevos drones Akıncı se incorporaban al servicio después de pasar “duras pruebas en su capacidad de carga, resistencia, techo, velocidad, rendimiento, etc”. Aprovechó la ocasión para dar las gracias al presidente de Turquía y declarar que la “cooperación con Turquía está yendo muy bien” [váse anteriormente en OSINT Sahel: «Influencia turca en Burkina Faso: más allá de los drones» de febrero de 2024]. La Agencia de Información Burkinesa especificó que el número de drones adquiridos sumaba una docena, pero no se especifica si la cantidad es el total adquirido a Turquía. El ministro de Defensa de Burkina Faso, Kassoum Coulibaly, declaró por su parte que estas nuevas incorporaciones a las fuerzas armadas del país forman parte de la puesta en marcha de un Plan de Equipamiento Estratégico. Y alabó el papel del personal que opera los drones, “la mayoría de los cuales son estudiantes burkineses”, según el comunicado oficial que recoge el medio local Sidwaya. Es evidente que las fuerzas armadas de Burkina Faso destinarán los nuevos materiales presentados el pasado día 8 a su lucha contra las fuerzas yihadistas. De hecho, la Agencia de Información Burkinesa informó del empleo de “varias bombas poderosas” contra “grupos de terroristas” en “el corazón del bosque de Kankanmogré” (región Centro-Este) el pasado día 2. Aunque no se especificó entonces el medio empleado. Y es que aparte de los drones de origen turco, la fuerza aérea burkinesa cuenta también con aviones turbohélice EMBRAER EMB-314 de origen brasileño.
La diversidad de proveedores del ejército de Burkina Faso

Burkina Faso acogió personal militar ruso el pasado mes de enero, sumándose así a los despliegues rusos en países como Mali y República Centroafricana. Además, Burkina Faso se retiró de la fuerza regional G5 Sahel y formó junto a Mali y Níger la Alianza de Estados del Sahel. Sin embargo, estos movimientos geopolíticos no han supuesto una vinculación exclusiva de sus fuerzas armadas con Rusia, sino que el país mantiene una diversidad de proveedores mientras procura mantener abierta la cooperación con Estados Unidos. Como parte de esa política de equilibrio pudimos ver que el pasado 2 de febrero de 2024 la Embajada de los Estados Unidos hizo entrega en Uagadugú de vehículos todoterreno Toyota Land Cruiser HZJ79 y motos como parte de un paquete de ayuda para la lucha antiterrorista. Los vehículos serán destinados a las unidades de intervención especial de la gendarmería y la policía. El portal Military Africa recogió en aquella ocasión las palabras del ministro delegado para Seguridad, Mahamoudou Nana, que afirmó que la donación reflejaba la “excelente cooperación entre ambos países”. No fue esta la primera donación estadounidense a Burkina Faso. Curiosamente, como en esta ocasión, Estados Unidos habitualmente no entrega material fabricado en Estados Unidos. Sino que financia la compra proveedores de otros países que producen material que resulta familiar a las fuerzas armadas de Burkina Faso o que, por su dureza y fiabilidad, está mejor adaptado a las condiciones africanas. En el año 2014 Estados Unidos entregó diez camiones Mercedes Benz Atego de origen alemán y diverso material a la Unidad de Intervención Polivalente (UIP), una fuerza antiterrorista creada el año anterior con ayuda estadounidense. Nuevamente, el 30 de diciembre de 2019, Estados Unidos entregó seis camiones Mercedez Benz Atego a Burkina Faso. En esta ocasión, dos estaban configurados como puesto de comunicación. La donación de los vehículos estaba destinada al batallón burkinés en la fuerza G5 Sahel. La empresa estadounidense Pacific Architects and Engineers (PAE), un contratista habitual del Departamento de Estado estadounidense, se unió en 2021 a la empresa sudafricana OTT Technologies para proporcionar 24 blindados a prueba de mina Puma M26 a Burkina Faso. La fórmula de pagar con fondos de la cooperación militar la compra de vehículos a prueba de minas diseñados en Sudáfrica para luchar en las sábanas africana no era extraña porque ese mismo año Alemania hizo donación de blindados Puma M36 a Mali. Aparte de las donaciones de Estados Unidos, Burkina Faso ha recibido material militar de una diversidad de proveedores. Se trata de una práctica que puede llegar a ser contraproducente porque impide alcanzar los beneficios de las economías de escala. Emplear vehículos diferentes obtenidos de países diferentes obliga a mantener varias líneas logísticas y a formar al personal en cómo operar y mantener vehículos con tecnologías diferentes. Pero esto puede ser el resultado no sólo de una política de búsqueda deliberada de equilibrios geopolíticos, sino de la falta de recursos del país que le obliga a ser receptivo a las donaciones hechas por otros buscando influencia en la región. Un caso evidente es la llegada de material militar procedente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos a Burkina Faso. Ambos países se encontraron en bandos opuestos tras una crisis en el seno del Consejo de Cooperación del Golfo en 2017 y han sido muy activos en la búsqueda de influencia en el mundo musulmán. Así, encontramos que al igual que en el caso de Burkina Faso, el vecino país de Mali también ha sido receptor de material militar de Qatar y Emiratos Árabes Unidos. En el caso de Burkina Faso, el 8 de mayo de 2019 llegaron 24 vehículos todoterreno 4×4 blindados Stark Motors Storm procedentes de Qatar a bordo de tres aviones de transporte estratégico C-17. El lote de vehículos blindados fue recibido por Burkina Faso como una donación del gobierno de Qatar para contribuir a la paz y estabilidad del país africano. En la ceremonia de entrega, celebrada en el aeropuerto de Uagadugú, estuvo presente el primer ministro del país. El blindado Storm se trata del mismo modelo entregado por Qatar a Mali en diciembre de 2018. Fue años más tarde, en agosto de 2023, cuando el ejército de Burkina Faso presentó públicamente la incorporación de material militar procedente de Emiratos Árabes Unidos. Se trata del vehículo todoterreno blindado Isotrex Phantom. El primer medio en dar la noticia fue Faso Times en Facebook, que atribuyó la llegada del nuevo material a la cooperación militar rusa. Esto puede ser un error o el resultado de una triangulación entre los tres países, considerando que, tras la invasión de Ucrania, la industria rusa ha tenido problemas para exportar material militar. En la presentación de los vehículos Isotrex Phantom procedentes de Emiratos Árabes Unidos se mostraron también vehículos blindados a prueba de minas Buffalo E.10 producidos en Egipto por Eagles International for Defense Systems (EIFDS). Meses atrás, el presidente de Factoría Kader en Egipto había mencionado a Burkina Faso como cliente del blindado FAHD 300. Pero todos esos meses después no ha habido todavía confirmación de que los vehículos hayan llegado a Egipto. Significativamente, el anuncio hecho de que Burkina Faso era usuario del vehículo egipcio FAHD 300 coincidió con la noticia de que Francia había adquirido un lote del vehículo, sin que se especificara su destino final. Considerando que las fuerzas armadas francesas se dotan con material de su propia industria, cabe especular que se trababa de una compra para un tercero. Pero en aquel entonces, a pesar de coincidir en el tiempo, no se vincularon ambos anuncios. Otro proveedor de las fuerzas armadas burkinesas es la industria turca. Anteriormente tratamos en OSINT Sahel el empleo de los drones turcos Bayraktar TB2 y los blindados Ejder Yalçin fabricados por la empresa Nurol Makina en operaciones contra la insurgencia yihadista. Los blindados Ejder Yalçin habían sido vistos por primera vez en Burkina Faso durante el golpe de Estado de enero de 2022. Aparte del Ejder Yalçin fabricado por Nurol Makina, Burkina Faso emplea el blindado turco Otokar Cobra.
Influencia turca en Burkina Faso: más allá de los drones

Turquía lleva años desarrollando una estrategia en África que de forma paciente pero decidida la está consolidando como una de las potencias con más presencia de la región, aprovechando el vacío dejado por Francia, mientras compite de manera discreta con China y Rusia. Ankara ha sabido entender el papel que puede jugar, lejos de los grandes proyectos de infraestructuras, fomentando el interés mutuo con las naciones africanas para consolidar sus propios intereses y objetivos. Turquía se presenta en África como un aliado fiable, sin segundas intenciones y trata de apelar al pasado y la religión común. Uno de estos países donde la presencia e influencia turca es cada vez más intensa es Burkina Faso, pieza clave de la política africana de Ankara. La cooperación entre Burkina Faso y Turquía se remonta a principios de agosto de 2006 cuando ambos países firmaron Acuerdo General de Cooperación. La relación entre ambos países fue afianzándose, y la primera sesión de la Comisión Mixta se celebró en Ankara del 15 al 17 de febrero de 2010. Estos lazos no se han visto afectados por el ascenso al poder de Ibrahim Traoré. De hecho, las relaciones parecen haber mejorado, y todo apunta a que la afinidad del jefe de Estado burkinés con Erdoğan va más allá del puro interés comercial. Burkina Faso y Turquía mantienen excelentes relaciones en los ámbitos militar, económico, comercial, sanitario, académico y religioso, cultural, turístico, y agrícola y minero. En cuanto a las relaciones diplomáticas, se puede destacar que el 17 de enero se reunieron el ministro de exteriores turco con su homólogo burkinés en Ankara para preparar la posterior Comisión Económica Mixta Turquía-Burkina Faso. En esta reunión se acordó fomentar la cooperación en todas las áreas, incluyendo sanidad, energía, comercio y educación, así como la seguridad y la defensa. A lo largo de los años, Turquía ha desarrollado en el país múltiples proyectos humanitarios, destacando el papel de la Agencia Turca para la Cooperación y el Desarrollo (TIKA), la Media Luna Turca y otras ONGs. Estos proyectos suelen incluir reparto de alimentos, construcción de pozos, ejecución de proyectos sanitarios y gestión de centros médicos y hospitales. También se puede destacar el papel de la educación. Turquía desarrolla un extenso programa por todo África con el objetivo de proporcionar oportunidades de formación a los africanos en todos los niveles educativos. Este tipo de estrategias buscan promover la educación de la joven élite de un país de interés para que en el medio y largo plazo, estos estudiantes ocupen los centros del poder y tengan afinidad hacia la nación que les educó. Por esta razón, son muy comunes los programas de intercambio entre estudiantes de Turquía y los países africanos, en los que se promueve la además la enseñanza del turco. Tradicionalmente, el esfuerzo principal educativo en África lo llevaban a cabo las escuelas afiliadas al movimiento turco dirigido por Fethullah Gülen, también llamado movimiento Hizmet. Tras convertirse en un personaje influyente en Turquía, Gülen fue acusado de ser uno de los cabecillas del golpe de Estado de 2016. Tras la depuración del gobierno y de las fuerzas armadas turcas, se catalogó a este movimiento como una organización terrorista. Y pasó a ser denominada por las fuentes oficiales turcas como organización terrorista («Fethullahçı Terör Örgütü» o FETO). Así que se procedió a asignar la dirección de las escuelas que operaban en África a la Fundación Maarif. La religión juega un papel significativo en la política exterior de Turquía en África, sirviendo como un elemento legitimador y una herramienta de poder suave. La Presidencia de Asuntos Religiosos de la República de Turquía (Diyanet) se ha involucrado en la política exterior, organizando reuniones con líderes religiosos africanos para fomentar la educación islámica y la infraestructura religiosa en las comunidades africanas. En el caso de Burkina Faso la estrategia se enfoca en cofinanciar y participar en los proyectos ya mencionados del TIKA. Las escuelas turcas como las gestionadas por la fundación Maarif también ejercen una labor religiosa importante, al enseñar el Islam desde el punto de vista de la escuela hanafí, la que es considerada como la más flexible y la principal de Turquía. En cuanto al sector comercial hay dos ámbitos que destacan: la minería y la industria de defensa. El 25 de abril de 2023 Burkina Faso vendió mediante un proceso directo la mina de manganeso de Tambao y la mina de oro de Inata a la compañía Afro Türk por un valor de 30 mil millones FCFA, algo menos de 47 millones de euros. También destaca en las cláusulas del acuerdo la adjudicación de obras para la construcción de cuarteles destinados a las Fuerzas de Defensa y Seguridad burkinesas en las proximidades de las minas. Esta construcción podría ser adjudicada a la empresa Balkar Insaat, propiedad del CEO de Afro Türk, consorcio que ya tiene contratos con el ministerio de Defensa de Burkina Faso, tal y como se anuncia en su página web. Esta adjudicación de bases militares puede que tengan el objetivo de evitar repetir sucesos como el ataque de 2019 contra la mina de oro de Youga, operada por otra empresa turca, Avesoro Holdings, que llevaba explotando sus recursos desde 2017. El ataque a la mina de Youga no fue perpetrado por grupos yihadistas, sino por trabajadores descontentos que tras sufrir cada vez más despidos y ver cómo eran sustituidos por trabajadores turcos subcontratados por el Grupo Orkun, se alzaron en armas contra los trabajadores turcos y las fuerzas de seguridad que custodiaban las minas. Otra empresa turca que tiene presencia en el país es Toya Gold, que mantiene el control de las minas de Dioga y Dioga Sur. Su CEO es Zafer Topaloğlu, miembro de una familia adinerada con grandes conexiones con el entorno de Erdoğan. En cuanto a la industria de defensa turca, no tiene tantos acuerdos con Burkina Faso como con otros países de la región y en particular, Nigeria. Ya repasamos en OSINT Sahel los medios turcos con los que Burkina Faso lucha al
Las relaciones de Burkina Faso y Rusia entran en una nueva etapa

El pasado día 24 de enero un avión de transporte Ilyushin Il-76 ruso aterrizó en Burkina Faso con material militar. Se abre ahora una nueva etapa de las relaciones entre Burkina Faso y Rusia en el que personal ruso “asegurará la seguridad del líder del país Ibrahim Traoré y del pueblo burkinés”. La información de la llegada del avión fue anunciada en Telegram por el nuevo “Afrikanisky Korpus”, dependiente del Ministerio de Defensa ruso y que cuenta con canales en ruso e inglés. En las cuatro fotos difundidas se puede ver un avión Il-76 con la matrícula emborronada y en cuyo lateral destacan los enormes lanzadores de señuelos, lo que denota su carácter de avión de transporte militar. Las fotos de la descarga del Il-76 ruso muestran en la plataforma de vuelo a otro avión, el carguero Boeing 737 con matrícula P4-EBO y perteneciente a la empresa burkinés Liza Transport International. Esa foto de un segundo avión con ciertos edificios y marcas en el suelo fueron una pista para que Ayme Ouedraogo geolocalizara las fotos y confirmara que fueron tomadas en Burkina Faso. Según informa el “Afrikanisky Korpus” ruso, al primer contingente de personal militar formado por cien personas que ya está en Burkina Faso se unirá otro de 200 en un futuro. Y tras ese primer viaje del Il-76 con material y personal militar, un avión Ilyushin Il-62M con una delegación de “alto nivel” con representantes de varios ministerios y agencias rusas llegó a Uagadugú el día 26 de enero. El aparato ha sido identificado como el Il-62M matrícula RA-86559. Mediante FlightRadar24.com podemos trazar su viaje desde Moscú. El día 24 de enero despegó rumbo Siria, volando de forma indirecta sobre Irán, Arabia Saudita y Egipto. Y en la madrugada del día 26 despegó de Siria para despegar a las 10:20am hora local, tras atravesar el espacio aéreo de Egipto, Libia, Chad y Níger. Según informa “African Initiative”, un nuevo proyecto informativo ruso orientado a África, se va a negociar una amplia agenda bilateral que incluye cooperación militar, ayuda humanitaria, educación, economía y medicina. La delegación rusa incluiría representantes del sector financiero ruso y hay planes de crear una moneda conjunta para Mali, Níger y Burkina Faso, países miembros de la Alianza de Estados del Sahel. [Véase anteriormente en OSINT Sahel: «Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel» por Andrea Chamorro, 29 de diciembre de 2023]. Esa nueva moneda serviría de alternativa al franco CFA. Esta visita rusa es la segunda tras una anterior acontecida en diciembre y surge a partir de las bases creadas para la nueva etapa de relaciones tras la visita del viceministro defensa ruso a países del Sahel en septiembre [Véase anteriormente en OSINT Sahel:»Evolución de la influencia rusa en Burkina Faso» por Felipe Passolas (26 de enero de 2024).
Evolución de la influencia rusa en Burkina Faso

BURKINA FASO ¿Qué hacemos? Osint Sahel es una comunidad que combina OSINT (Open Source Intelligence) y geopolítica para fomentar el conocimiento sobre la región del Sahel y su importancia estratégica. Posts más recientes All Post Argelia Burkina Faso Chad Gambia Mali Marruecos Mauritania Níger Nigeria Otros Rusia Sahel Senegal Sudán Rusia refuerza su posición en Libia tras la salida de Siria Masiva llegada de material militar ruso a Bamako Francia abandona sus bases africanas en un repliegue sin precedentes Categorías Argelia Burkina Faso Chad Gambia Mali Marruecos Mauritania Níger Nigeria Otros Rusia Sahel Senegal Sudán
Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel

Recientemente la región del Sahel ha sido escenario de numerosos golpes de Estado fruto de luchas de poder, inseguridad y nuevos escenarios geopolíticos. Los cambios inconstitucionales de gobierno han sufrido condenas internacionales y el organismo que más presión ha ejercido ha sido la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) que impuso duras sanciones que llegaron hasta el embargo económico. Tras el golpe de Estado en Níger, la organización amenazó con una intervención en el país para restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum, sin embargo, esta no llegó a producirse. No obstante, despertó unas dinámicas de gran interés entre las juntas militares sahelianas. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso dieron su apoyo a la recientemente creada junta de Níger. Este apoyo se tradujo en acciones como el desbloqueo del comercio de grano de Burkina Faso hacia Níger. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental había impuesto duras sanciones a Níger, un país que se encuentra al final de la lista de Índice de Desarrollo Humano, y donde la ayuda exterior supone un 40% de las arcas del país y 4,3 millones de personas dependen de la ayuda internacional. Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea cancelaron diversas ayudas financieras al país. La posibilidad de la intervención en Níger resonó con mucha fuerza en los primeros momentos. Sin embargo, se enfrentaba a grandes problemas tanto a nivel político como logístico. Con el paso de las semanas no se daban concreciones y a pesar de que la organización ha advertido de que la posibilidad sigue encima de la mesa, se podría aventurar que las posibilidades de que se llegue a dar son mínimas. El 16 de septiembre de 2023, las tres juntas militares firman la carta de Liptako-Gourma por la que se crea la Organización de Estados del Sahel. En esta carta se pueden observar cuestiones de gran importancia, como la asistencia mutua en caso de que alguno de los países firmantes sea atacado. Al mismo tiempo la carta está abierta a la integración de nuevos miembros. Este punto no sólo es útil en el caso de Níger, sino que también es de gran utilidad para Mali que en estos momentos se encuentra en conflicto con grupos yihadistas y separatistas tuareg en el norte del país. Actualmente el gobierno maliense ha conseguido recuperar Kidal, ciudad de una gran importancia histórica, pero el conflicto está lejos de terminar. En este ámbito se ha hecho notar la ausencia de Guinea en la firma de esta carta, ya que se encuentra gobernada también por una junta militar pero que no ha tenido una política tan agresiva con respecto a la presencia occidental. La incorporación de Guinea podría ser interesante ya que la organización adolece de un problema estratégico que es la carencia de una salida al mar. La seguridad es una de las cuestiones de mayor importancia en las agendas de las organizaciones sahelianas. No obstante, los cambios políticos en diversos países de la región las están poniendo en jaque. En diciembre del 2023, Burkina Faso y Níger anunciaban su retirada del G5 Sahel, Mali se retiró de la organización un año antes. Mali ha jugado un papel fundamental en la conformación de esta organización. No sólo por ser el país en el que se guardan los documentos oficiales, sino en el ámbito político. Burkina Faso y Níger han seguido los precedentes marcados por Mali en materia de desvinculación con Francia, la aproximación a Rusia y el desafío a organizaciones regionales como la CEDEAO. La presencia rusa se está haciendo notar cada vez más en estos países. Algunas de las acciones más llamativas han sido la llegada de la compañía de seguridad privada Wagner a Mali o las sucesivas entregas de armamento. La creación de la Alianza de Estados del Sahel tuvo lugar un día después de que los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieran con el viceministro de defensa ruso, Yunus-bek Yevkurov. En diciembre de 2023, este enviado del Kremlin ha realizado una gira por los países de la AES además del este de Libia y República Centroafricana. Desde la creación de la organización, el nivel de cooperación entre los Estados firmantes ha ido en aumento. Al mismo tiempo la inestabilidad en la región y en la propia CEDEAO ha ido en aumento con intentos de golpes de Estado en Sierra Leona y Guinea Bissau protagonizados por militares. En noviembre de 2023 se celebró una cumbre de los ministros de Economía, Industria y Comercio con el objetivo de promocionar la economía de los países firmantes. En esta reunión se acordó la creación de un banco de inversiones y establecer comités para llegar a la unión económica y monetaria. Un mes después se celebraba la cumbre de ministros de Exteriores de la Organización. En el comunicado final se contempla la confederación entre los tres países como un objetivo a largo plazo. Actualmente nos encontramos en una situación en la que organizaciones establecidas desde hace años como el G5 Sahel o la CEDEAO se encuentran en un estado de fragilidad. Por otro lado, aparecen nuevas organizaciones en las que se está dando un importante nivel de integración entre los estados firmantes. Estas dinámicas de cambio se enmarcan en un contexto más amplio de cambio geopolítico en el que los aliados tradicionales del Sahel han perdido terreno frente a actores como Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos etc. Estados Unidos y la Unión Europea se han apresurado a acomodarse a esta nueva situación. Estados Unidos busca afianzar sus alianzas en el continente africano con el fin de impedir la expansión china que tanto terreno ha ganado en los últimos años. Por su parte, la Unión Europea se ha desplazado desde el Sahel a los países del golfo de Guinea que en anteriormente están comenzando a ver afectados por el yihadismo. El 11 de diciembre la Unión Europea anunciaba una nueva iniciativa de seguridad en Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Estos países son de menor extensión
El masivo ataque yihadista en Burkina Faso y una junta sobrepasada.

La localidad de Djibo, en el norte de Burkina Faso y cerca de la frontera con Mali, fue atacada por una gran concentración de fuerzas yihadistas el domingo 26 de noviembre de este año. La Agencia de Información Burkinés cifraba en “cerca de 3.000 terroristas” el número de atacantes. Pero como señalaba la crónica de Radio France Internacional “no puede verificarse de forma independiente”. Uno de los puntos focales del ataque fue el destacamento militar, que corrió la misma suerte que el resto de la ciudad de ser ocupado y saqueado. Entre los lugares atacados se encuentra también un hospital de campaña y un campamento de desplazados. Djibo ha estado sometido a asedio de las fuerzas yihadista desde hace un año, dificultando la llegada de ayuda humanitaria. Así, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha tenido que recurrir al empleo de helicópteros para la entrega de alimentos en las localidades aisladas de Burkina Faso. Véase al respecto, anteriormente en OSINT Sahel, “Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria”. La cuenta de Wamaps en la red social X (anteriormente Twitter) proporcionó diversos datos del ataque. Habría sido llevado a cabo por los grupos Ansarul Islam y el Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes (más conocido por las siglas JNIM). El segundo habría participado a través de las unidades (katiba) Macina y Serma. Según Wamaps, el ataque habría tenido lugar entre las 15 y 18 horas del día 26 de noviembre y habría sido lanzado desde tres ejes sobre Djibo. Los yihadistas usaron como punta de lanza un vehículo blindado tipo MRAP de origen sudafricano OTT Puma M26 capturado, además de todoterrenos y motocicletas. El balance de víctimas sumaba 24 militares y milicianos de la fuerza Voluntarios para la Defensa de la Patria, además de unos cuarenta civiles. Dos días después del ataque, la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas confirmó la existencia de víctimas civiles, dando la cifra de, al menos, 40 fallecidos y 42 heridos. La respuesta de las fuerzas armadas burkinesas incluyó el empleo de medios aéreos, circulando en redes sociales imágenes de los ataques y sus resultados. En el contraataque gubernamental habrían tenido un papel destacado los drones de origen turco Bayraktar TB2 y las municiones guiadas MAM-L, producidas también en Turquía por la empresa ROKETSAN. La junta militar que preside Burkina Faso compartió un vídeo en Facebook con las imágenes captadas por los drones y el resultado de sus ataques “a la reconquista del territorio”, destacando el uso por parte de las yihadistas de grandes concentraciones de combatientes en motocicleta. La difusión de motocicletas económicas en el Sahel y su empleo a modo de “caballería ligera” fue tratado anteriormente en OSINT Sahel en “La caballería ligera yihadista: el creciente empleo de motos en los conflictos del Sahel”. Las imágenes fueron difundidas también por la Radio Televisión Burkinesa. Según recogía la Agencia de Información Burkinabé, el balance provisional de bajas entre las fuerzas yihadistas fue de “400 terroristas neutralizados”. Estas cifras contabilizaban sólo los cuerpos que quedaron sobre el campo y no incluirían aquellos que murieron en la retirada a través de la sabana, ya que el ejército burkinés se lanzó en persecución de los yihadistas que sobrevivieron al contraataque del lunes día 27 de noviembre. Este ataque refleja un aumento de la violencia yihadista en Burkina Faso, que sufrió dos golpes de Estado en 2022. La justificación de las juntas militares que ahora gobiernan en Mali, Burkina Faso y Níger es que las democracias han sido incapaces de hacer frente a la amenaza yihadista, que las iniciativas de diálogo han sido inútiles y se requiere de un gobierno fuerte en manos militares. Sin embargo, la falta de resultados es notoria. Y en Burkina Faso se acumulan rumores de mal estar entre las fuerzas armadas, con detenciones de presuntos golpistas mientras la junta militar vive una deriva autoritaria. Según recoge The New Humanitarian, desde 2019 dos millones de personas se han convertido en desplazados por la violencia en Burkina Faso, mientras que 4,7 del total de 22 millones de habitantes del país requieren asistencia. Esta última cifra refleja un aumento de un millón respecto a 2022. Y recoge el testimonio del sociólogo burkinés Jacob Yarabatioula que afirma “el ejército está sobrepasado por esta guerra”. Una vez cortados los vínculos militares con Occidente mientras aumenta la violencia de los grupos armados,, podemos esperar que las juntas militares que gobiernan en Mali, Níger y Burkina Faso, refuercen sus vínculos. Un paso concretado recientemente con la formación de la Alianza de Estados del Sahel. Sin perder de vista tampoco la posibilidad de que la junta militar de Burkina Faso siga los pasos de la junta maliense y busque un aliado militar en Rusia.
Burkina Faso y el primer aniversario del golpe de Estado del capitán Traoré

Hoy día 30 de septiembre se celebra el primer aniversario del golpe de Estado que llevó en Burkina Faso al poder al capitán Ibrahim Traoré. Asumiendo el papel de líder fuerte que ofrece mano dura contra la violencia de las insurgencias yihadistas, realinó su política exterior rompiendo la cooperación militar con Francia y acercándose cercanía a la Rusia de Putin. Sin embargo, el balance de la junta militar burkinabé es cuestionado y precisamente esta semana se habría enfrentado a un intento fallido de nuevo golpe en medio de un creciente malestar entre las filas militares. Los dos golpes de Estado de 2022. El golpe de Estado liderado por el capitán Traoré el 30 de septiembre de 2022 no fue dirigido contra un gobierno democrático, sino contra una junta militar. Era nada menos que el segundo golpe de Estado en menos de un año en Burkina Faso. El 24 de enero, el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba había lanzado un golpe de Estado contra el gobierno democrático surgido de las elecciones generales de 2020. La junta militar surgida del golpe se denominó Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración, convirtiéndose en el gobierno de facto del país a partir del 31 de enero. El nuevo hombre fuerte del país llegaba al poder con el prestigio por su papel en la lucha contra las insurgencias yihadistas. La violencia yihadista se había convertido en Burkina Faso en uno de los principales problemas del país y el malestar entre las filas del ejército y las fuerzas de seguridad había aumentado meses antes del golpe por varios ataques yihadistas que se saldaron con un número elevado de víctimas. El caso más notorio tuvo lugar el 14 de noviembre de 2021, cuando un ataque contra la gendarmería en Inata del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, conocido por las siglas JNIM, se saldó con 49 gendarmes y 4 civiles muertos. Un ataque en Foubé una semana después, el 21 de noviembre, tuvo como balance 9 soldados y 10 civiles muertos. Sin embargo, la toma del poder por una junta encabezada por un militar no supuso una mejora de la situación y la violencia en Burkina Faso en 2022 alcanzó hitos preocupantes, generando miles de desplazados internos. Según Mahamadou Issoufou, expresidente de Níger y mediador de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), afirmó en junio que el 40% del territorio de Burkina Faso estaba fuera del control de la junta militar. Un segundo golpe de estado tuvo lugar entonces el 30 de septiembre. Al igual que en el primero, un ataque yihadista poco antes había conmocionado el país. El 26 de septiembre, un convoy que llevaba suministros a la ciudad de Djibo, en el norte del país, fue emboscado por fuerzas yihadistas en un ataque en el que al menos murieron 27 militares y 10 civiles. El convoy pretendía aliviar la situación de emergencia Djibo, sometida a asedio y convertida en receptora de población desplazada. Un análisis de Youri van der Weide para Bellingcat.com de las imágenes captadas por satélite y las fotos compartidas en redes sociales contó 95 vehículos destruidos a lo largo de 5 kilómetros de la vía N22. En este contexto, la imposibilidad de llevar por tierra la ayuda huminataria ha llevado al Programa Mundial de Alimentos a contratar a empresas privadas para distribuirla mediante helicópteros de transporte [véase anteriormente en OSINT Sahel «Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria«]. La “incapacidad de lidiar con la insurgencia islamista” de la junta militar fue citada como una de las razones del golpe. Aunque la prensa local hablara de agravios entre los militares a cuenta de propósito de complementos retributivos como detonante del golpe. El Institute for Security Studies añade además otras razones para el descontento entre los militares, como el incumplimiento de la auditoría prometida para realizar reformas en las fuerzas armadas, el estancamiento de la investigación sobre la muerte de los 53 gendarmes en Inata y los ascensos arbitrarios a general. Diferente líder para la misma junta militar. El líder del nuevo golpe resultó el capitán Ibrahim Traoré. Aunque varios medios internacionales lo identificaron como miembro o incluso jefe de la unidad especial Cobra, un medio burkinabé lo ubica en el momento del golpe como miembro del 10º Regimiento de Mando, Apoyo y Sostenimiento, unidad creada en agosto de 2022 por el líder de la anterior junta y ubicada en Kaya. Este tipo de unidades militares en el ejército burkinabé reúnen de forma centralizada a las tropas del cuartel general de las regiones militares junto con las unidades de apoyos de fuego y servicios (mantenimiento, sanidad, transmisiones…) Curiosamente, a pesar de la toma del poder por un grupo diferente de militares, la junta militar siguió llamándose Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración. Menos de 24 horas después de su primera aparición en la televisión pública de Burkina Faso, la nueva junta militar advirtió de que el teniente coronel Damiba preparaba un contragolpe en medio de la incertidumbre y escenas de violencia en Uagadugú. Allí en la capital la Embajada de Francia y el Instituto Francés fueron objeto de ataques mientras que en las manifestantes de apoyo al golpe de Estado se mostraron banderas de Rusia. Circunstancias que se repitieron exactamente igual en la capital de Níger tras el golpe de estado del 26 de julio de 2023. Finalmente, la mediación de líderes comunitarios y religiosos de Burkina Faso entre el líder de la nueva junta y el de la anterior llevó a acuerdo entre ambos por los que el teniente coronel Damiba presentó oficialmente el 2 de octubre de 2022 su renuncia como líder de Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración con una serie de condiciones, que incluía garantía sobre su “seguridad y derechos”. La declaración de Damiba expresaba su intención de “evitar confrontaciones con serias consecuencias humanas y materiales”. La nueva junta militar de Burkina Faso anunció, en la tónica habitual de las distintas