Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel

Recientemente la región del Sahel ha sido escenario de numerosos golpes de Estado fruto de luchas de poder, inseguridad y nuevos escenarios geopolíticos. Los cambios inconstitucionales de gobierno han sufrido condenas internacionales y el organismo que más presión ha ejercido ha sido la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) que impuso duras sanciones que llegaron hasta el embargo económico. Tras el golpe de Estado en Níger, la organización amenazó con una intervención en el país para restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum, sin embargo, esta no llegó a producirse. No obstante, despertó unas dinámicas de gran interés entre las juntas militares sahelianas. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso dieron su apoyo a la recientemente creada junta de Níger. Este apoyo se tradujo en acciones como el desbloqueo del comercio de grano de Burkina Faso hacia Níger. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental había impuesto duras sanciones a Níger, un país que se encuentra al final de la lista de Índice de Desarrollo Humano, y donde la ayuda exterior supone un 40% de las arcas del país y 4,3 millones de personas dependen de la ayuda internacional. Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea cancelaron diversas ayudas financieras al país. La posibilidad de la intervención en Níger resonó con mucha fuerza en los primeros momentos. Sin embargo, se enfrentaba a grandes problemas tanto a nivel político como logístico. Con el paso de las semanas no se daban concreciones y a pesar de que la organización ha advertido de que la posibilidad sigue encima de la mesa, se podría aventurar que las posibilidades de que se llegue a dar son mínimas. El 16 de septiembre de 2023, las tres juntas militares firman la carta de Liptako-Gourma por la que se crea la Organización de Estados del Sahel. En esta carta se pueden observar cuestiones de gran importancia, como la asistencia mutua en caso de que alguno de los países firmantes sea atacado. Al mismo tiempo la carta está abierta a la integración de nuevos miembros. Este punto no sólo es útil en el caso de Níger, sino que también es de gran utilidad para Mali que en estos momentos se encuentra en conflicto con grupos yihadistas y separatistas tuareg en el norte del país. Actualmente el gobierno maliense ha conseguido recuperar Kidal, ciudad de una gran importancia histórica, pero el conflicto está lejos de terminar. En este ámbito se ha hecho notar la ausencia de Guinea en la firma de esta carta, ya que se encuentra gobernada también por una junta militar pero que no ha tenido una política tan agresiva con respecto a la presencia occidental. La incorporación de Guinea podría ser interesante ya que la organización adolece de un problema estratégico que es la carencia de una salida al mar. La seguridad es una de las cuestiones de mayor importancia en las agendas de las organizaciones sahelianas. No obstante, los cambios políticos en diversos países de la región las están poniendo en jaque. En diciembre del 2023, Burkina Faso y Níger anunciaban su retirada del G5 Sahel, Mali se retiró de la organización un año antes. Mali ha jugado un papel fundamental en la conformación de esta organización. No sólo por ser el país en el que se guardan los documentos oficiales, sino en el ámbito político. Burkina Faso y Níger han seguido los precedentes marcados por Mali en materia de desvinculación con Francia, la aproximación a Rusia y el desafío a organizaciones regionales como la CEDEAO. La presencia rusa se está haciendo notar cada vez más en estos países. Algunas de las acciones más llamativas han sido la llegada de la compañía de seguridad privada Wagner a Mali o las sucesivas entregas de armamento. La creación de la Alianza de Estados del Sahel tuvo lugar un día después de que los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieran con el viceministro de defensa ruso, Yunus-bek Yevkurov. En diciembre de 2023, este enviado del Kremlin ha realizado una gira por los países de la AES además del este de Libia y República Centroafricana. Desde la creación de la organización, el nivel de cooperación entre los Estados firmantes ha ido en aumento. Al mismo tiempo la inestabilidad en la región y en la propia CEDEAO ha ido en aumento con intentos de golpes de Estado en Sierra Leona y Guinea Bissau protagonizados por militares. En noviembre de 2023 se celebró una cumbre de los ministros de Economía, Industria y Comercio con el objetivo de promocionar la economía de los países firmantes. En esta reunión se acordó la creación de un banco de inversiones y establecer comités para llegar a la unión económica y monetaria. Un mes después se celebraba la cumbre de ministros de Exteriores de la Organización. En el comunicado final se contempla la confederación entre los tres países como un objetivo a largo plazo. Actualmente nos encontramos en una situación en la que organizaciones establecidas desde hace años como el G5 Sahel o la CEDEAO se encuentran en un estado de fragilidad. Por otro lado, aparecen nuevas organizaciones en las que se está dando un importante nivel de integración entre los estados firmantes. Estas dinámicas de cambio se enmarcan en un contexto más amplio de cambio geopolítico en el que los aliados tradicionales del Sahel han perdido terreno frente a actores como Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos etc. Estados Unidos y la Unión Europea se han apresurado a acomodarse a esta nueva situación. Estados Unidos busca afianzar sus alianzas en el continente africano con el fin de impedir la expansión china que tanto terreno ha ganado en los últimos años. Por su parte, la Unión Europea se ha desplazado desde el Sahel a los países del golfo de Guinea que en anteriormente están comenzando a ver afectados por el yihadismo. El 11 de diciembre la Unión Europea anunciaba una nueva iniciativa de seguridad en Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Estos países son de menor extensión

El masivo ataque yihadista en Burkina Faso y una junta sobrepasada.

La localidad de Djibo, en el norte de Burkina Faso y cerca de la frontera con Mali, fue atacada por una gran concentración de fuerzas yihadistas el domingo 26 de noviembre de este año. La Agencia de Información Burkinés cifraba en “cerca de 3.000 terroristas” el número de atacantes. Pero como señalaba la crónica de Radio France Internacional “no puede verificarse de forma independiente”. Uno de los puntos focales del ataque fue el destacamento militar, que corrió la misma suerte que el resto de la ciudad de ser ocupado y saqueado. Entre los lugares atacados se encuentra también un hospital de campaña y un campamento de desplazados. Djibo ha estado sometido a asedio de las fuerzas yihadista desde hace un año, dificultando la llegada de ayuda humanitaria. Así, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha tenido que recurrir al empleo de helicópteros para la entrega de alimentos en las localidades aisladas de Burkina Faso. Véase al respecto, anteriormente en OSINT Sahel, “Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria”. La cuenta de Wamaps en la red social X (anteriormente Twitter) proporcionó diversos datos del ataque. Habría sido llevado a cabo por los grupos Ansarul Islam y el Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes (más conocido por las siglas JNIM). El segundo habría participado a través de las unidades (katiba) Macina y Serma. Según Wamaps, el ataque habría tenido lugar entre las 15 y 18 horas del día 26 de noviembre y habría sido lanzado desde tres ejes sobre Djibo. Los yihadistas usaron como punta de lanza un vehículo blindado tipo MRAP de origen sudafricano OTT Puma M26 capturado, además de todoterrenos y motocicletas. El balance de víctimas sumaba 24 militares y milicianos de la fuerza Voluntarios para la Defensa de la Patria, además de unos cuarenta civiles. Dos días después del ataque, la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas confirmó la existencia de víctimas civiles, dando la cifra de, al menos, 40 fallecidos y 42 heridos. La respuesta de las fuerzas armadas burkinesas incluyó el empleo de medios aéreos, circulando en redes sociales imágenes de los ataques y sus resultados. En el contraataque gubernamental habrían tenido un papel destacado los drones de origen turco Bayraktar TB2 y las municiones guiadas MAM-L, producidas también en Turquía por la empresa ROKETSAN. La junta militar que preside Burkina Faso compartió un vídeo en Facebook con las imágenes captadas por los drones y el resultado de sus ataques “a la reconquista del territorio”, destacando el uso por parte de las yihadistas de grandes concentraciones de combatientes en motocicleta. La difusión de motocicletas económicas en el Sahel y su empleo a modo de “caballería ligera” fue tratado anteriormente en OSINT Sahel en “La caballería ligera yihadista: el creciente empleo de motos en los conflictos del Sahel”. Las imágenes fueron difundidas también por la Radio Televisión Burkinesa. Según recogía la Agencia de Información Burkinabé, el balance provisional de bajas entre las fuerzas yihadistas fue de “400 terroristas neutralizados”. Estas cifras contabilizaban sólo los cuerpos que quedaron sobre el campo y no incluirían aquellos que murieron en la retirada a través de la sabana, ya que el ejército burkinés se lanzó en persecución de los yihadistas que sobrevivieron al contraataque del lunes día 27 de noviembre. Este ataque refleja un aumento de la violencia yihadista en Burkina Faso, que sufrió dos golpes de Estado en 2022. La justificación de las juntas militares que ahora gobiernan en Mali, Burkina Faso y Níger es que las democracias han sido incapaces de hacer frente a la amenaza yihadista, que las iniciativas de diálogo han sido inútiles y se requiere de un gobierno fuerte en manos militares. Sin embargo, la falta de resultados es notoria. Y en Burkina Faso se acumulan rumores de mal estar entre las fuerzas armadas, con detenciones de presuntos golpistas mientras la junta militar vive una deriva autoritaria. Según recoge The New Humanitarian, desde 2019 dos millones de personas se han convertido en desplazados por la violencia en Burkina Faso, mientras que 4,7 del total de 22 millones de habitantes del país requieren asistencia. Esta última cifra refleja un aumento de un millón respecto a 2022. Y recoge el testimonio del sociólogo burkinés Jacob Yarabatioula que afirma “el ejército está sobrepasado por esta guerra”. Una vez cortados los vínculos militares con Occidente mientras aumenta la violencia de los grupos armados,, podemos esperar que las juntas militares que gobiernan en Mali, Níger y Burkina Faso, refuercen sus vínculos. Un paso concretado recientemente con la formación de la Alianza de Estados del Sahel. Sin perder de vista tampoco la posibilidad de que la junta militar de Burkina Faso siga los pasos de la junta maliense y busque un aliado militar en Rusia. 

Burkina Faso y el primer aniversario del golpe de Estado del capitán Traoré

Hoy día 30 de septiembre se celebra el primer aniversario del golpe de Estado que llevó en Burkina Faso al poder al capitán Ibrahim Traoré. Asumiendo el papel de líder fuerte que ofrece mano dura contra la violencia de las insurgencias yihadistas, realinó su política exterior rompiendo la cooperación militar con Francia y acercándose cercanía a la Rusia de Putin. Sin embargo, el balance de la junta militar burkinabé es cuestionado y precisamente esta semana se habría enfrentado a un intento fallido de nuevo golpe en medio de un creciente malestar entre las filas militares. Los dos golpes de Estado de 2022. El golpe de Estado liderado por el capitán Traoré el 30 de septiembre de 2022 no fue dirigido contra un gobierno democrático, sino contra una junta militar. Era nada menos que el segundo golpe de Estado en menos de un año en Burkina Faso. El 24 de enero, el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba había lanzado un golpe de Estado contra el gobierno democrático surgido de las elecciones generales de 2020. La junta militar surgida del golpe se denominó Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración, convirtiéndose en el gobierno de facto del país a partir del 31 de enero. El nuevo hombre fuerte del país llegaba al poder con el prestigio por su papel en la lucha contra las insurgencias yihadistas. La violencia yihadista se había convertido en Burkina Faso en uno de los principales problemas del país y el malestar entre las filas del ejército y las fuerzas de seguridad había aumentado meses antes del golpe por varios ataques yihadistas que se saldaron con un número elevado de víctimas. El caso más notorio tuvo lugar el 14 de noviembre de 2021, cuando un ataque contra la gendarmería en Inata del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, conocido por las siglas JNIM, se saldó con 49 gendarmes y 4 civiles muertos. Un ataque en Foubé una semana después, el 21 de noviembre, tuvo como balance 9 soldados y 10 civiles muertos. Sin embargo, la toma del poder por una junta encabezada por un militar no supuso una mejora de la situación y la violencia en Burkina Faso en 2022 alcanzó hitos preocupantes, generando miles de desplazados internos. Según Mahamadou Issoufou, expresidente de Níger y mediador de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), afirmó en junio que el 40% del territorio de Burkina Faso estaba fuera del control de la junta militar. Un segundo golpe de estado tuvo lugar entonces el 30 de septiembre. Al igual que en el primero, un ataque yihadista poco antes había conmocionado el país. El 26 de septiembre, un convoy que llevaba suministros a la ciudad de Djibo, en el norte del país, fue emboscado por fuerzas yihadistas en un ataque en el que al menos murieron 27 militares y 10 civiles. El convoy pretendía aliviar la situación de emergencia Djibo, sometida a asedio y convertida en receptora de población desplazada. Un análisis de Youri van der Weide para Bellingcat.com de las imágenes captadas por satélite y las fotos compartidas en redes sociales contó 95 vehículos destruidos a lo largo de 5 kilómetros de la vía N22. En este contexto, la imposibilidad de llevar por tierra la ayuda huminataria ha llevado al Programa Mundial de Alimentos a contratar a empresas privadas para distribuirla mediante helicópteros de transporte [véase anteriormente en OSINT Sahel «Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria«]. La “incapacidad de lidiar con la insurgencia islamista” de la junta militar fue citada como una de las razones del golpe. Aunque la prensa local hablara de agravios entre los militares a cuenta de propósito de complementos retributivos como detonante del golpe. El Institute for Security Studies añade además otras razones para el descontento entre los militares, como el incumplimiento de la auditoría prometida para realizar reformas en las fuerzas armadas, el estancamiento de la investigación sobre la muerte de los 53 gendarmes en Inata y los ascensos arbitrarios a general. Diferente líder para la misma junta militar. El líder del nuevo golpe resultó el capitán Ibrahim Traoré. Aunque varios medios internacionales lo identificaron como miembro o incluso jefe de la unidad especial Cobra, un medio burkinabé lo ubica en el momento del golpe como miembro del 10º Regimiento de Mando, Apoyo y Sostenimiento, unidad creada en agosto de 2022 por el líder de la anterior junta y ubicada en Kaya. Este tipo de unidades militares en el ejército burkinabé reúnen de forma centralizada a las tropas del cuartel general de las regiones militares junto con las unidades de apoyos de fuego y servicios (mantenimiento, sanidad, transmisiones…) Curiosamente, a pesar de la toma del poder por un grupo diferente de militares, la junta militar siguió llamándose Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración. Menos de 24 horas después de su primera aparición en la televisión pública de Burkina Faso, la nueva junta militar advirtió de que el teniente coronel Damiba preparaba un contragolpe en medio de la incertidumbre y escenas de violencia en Uagadugú. Allí en la capital la Embajada de Francia y el Instituto Francés fueron objeto de ataques mientras que en las manifestantes de apoyo al golpe de Estado se mostraron banderas de Rusia. Circunstancias que se repitieron exactamente igual en la capital de Níger tras el golpe de estado del 26 de julio de 2023. Finalmente, la mediación de líderes comunitarios y religiosos de Burkina Faso entre el líder de la nueva junta y el de la anterior llevó a acuerdo entre ambos por los que el teniente coronel Damiba presentó oficialmente el 2 de octubre de 2022 su renuncia como líder de Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración con una serie de condiciones, que incluía garantía sobre su “seguridad y derechos”. La declaración de Damiba expresaba su intención de “evitar confrontaciones con serias consecuencias humanas y materiales”. La nueva junta militar de Burkina Faso anunció, en la tónica habitual de las distintas

Una nueva alianza en el Sahel

El día 15 de septiembre quedó registrada la llegada a Bamako, procedente de Moscú vía Siria, de un avión Il-62M perteneciente a la 223ª Escuadrilla de la fuerza aérea rusa, especializada en el transporte de personalidades. El aparato transportaba al viceministro ruso de Defensa, Yunús-bek Yevkúrov, que anteriormente había visitado Burkina Faso a finales de agosto de este mismo año y había empleado el mismo medio para trasladarse a Mali. El viceministro de Defensa ruso se reunió en Bamako con los ministros de Defensa de los gobiernos de facto de Mali y Níger. En el caso de Níger, se trataba del general Mody a quien se considera el número 2 de la junta militar nigerina [véase anteriormente en OSINT Sahel “Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody”]. Al día siguiente, los jefes de Estado Mayor de las fuerzas armadas de Níger y Burkina Faso firmaron en Bamako con el presidente de la junta militar de Mali, el coronel Assimi Goita, la creación de la Alianza de los Estados del Sahel (AES). La nueva alianza se plantea como objetivos la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero menciona específicamente la defensa colectiva de sus miembros frente a amenazas externas. Esto supone la consolidación de un bloque de países en el corazón del Sahel occidental enfrentado a la CEDEAO [véase anteriormente en OSINT Sahel “La crisis de Níger fractura África Occidental”] y que una intervención militar podría convertirse en un conflicto regional. La aparición de este bloque de tres países del Sahel, en los que llegaron al poder una junta militar que tomó en los tres casos el poder tras un golpe de estado, obliga a la Unión Europea a replantearse su estrategia para la región. De momento, ya se ha visto la puesta en marcha de una estrategia para el arco de países formado por Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín, todos ellos países ribereños del Golfo de Guinea, que están sintiendo la presión del empuje de las fuerzas yihadistas desde la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso hacia el sur. El realineamiento de alianzas y prioridades en la política exterior quedó también reflejado en la identidad de los embajadores recibidos por el primer ministro del gobierno de facto de Níger, Ali Mahamane Lamine Zeine, que recibió a los representantes de India, Pakistán, Turquía y Mali. Hasta ahora hemos visto que el líder de la junta militar de Níger, el general Chiani, ha sido muy selectivo con los mandatarios y diplomáticos que ha recibido. Así que podemos suponer que el primer ministro también ha mandado un mensaje con la nacionalidad de los diplomáticos que ha recibido en audiencia. Por último, el pasado día 24 el presidente francés Emmanuel Macron anunció la retirada de las tropas francesas de Níger y la salida del embajador francés del país. Este último finalmente abandonó Níger durante el día 27 de septiembre.

El ultimátum lanzado a la junta militar de Níger, un desafío para Nigeria.

El domingo 30 de julio tuvo lugar en la villa presidencia de Abuja (Nigeria) una cumbre de emergencia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en ingles) que contó con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de la región. La agenda principal de la reunión fue el golpe de Estado sucedido en Níger el día 26 de julio y del que le hemos estado informando en OSINT Sahel con un seguimiento diario en Twitter y resúmenes en nuestra página web. La cumbre tuvo lugar en Nigeria porque en este país recae la presidencia temporal y rotativa de la organización regional. El presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu ejerció de anfitrión en una cumbre que contó con la presencia de los presidentes de Benín, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Senegal y Togo, además de los ministros de Asuntos Exteriores de Cabo Verde y Liberia. Asistieron también un representante del presidente democráticamente elegido de Níger y el Alto Comisionado de Sierra Leona ante la República de Nigeria y la CEDEAO. La cumbre finalizó con la publicación de un comunicado final que condena el golpe de Estado “en sus más fuertes términos” y recordando “el principio de tolerancia cero para cambios de gobierno inconstitucionales”. La parte más relevante del comunicado es el apartado F del punto noveno en el que se advierte que si no se libera al presidente Bazoum y se restaura completamente el orden constitucional de la República de Níger en el plazo de una semana la CEDEAO se reserva tomar “todas las medidas necesarias”. Esto significa que la CEDEAO estaría dispuesta a intervenir militarmente en Níger para derrocar a la junta militar y restaurar la democracia. El llamamiento a una reunión de los jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países de la CEDEAO despeja las dudas sobre los términos del comunicado final. Esa reunión se convocó en Abuja entre los días 2 a 4 de agosto. El ultimátum de una semana dado por la CEDEAO a la junta militar golpista en Níger fue acompañado por diversas iniciativas diplomáticas. Así, el lunes 31 de julio, Mahamat Idriss Déby Itno, líder de Chad, actuando como emisario de la CEDEAO visitó Niamey donde se entrevistó con el líder de la junta militar golpista, el actual presidente democráticamente elegido y el anterior presidente democráticamente elegido. La foto compartida en redes sociales del presidente Mohamed Bazoum se convirtió en la primera prueba de vida después del golpe de Estado. La respuesta de la junta militar golpista de Níger, el Comité Nacional de Salvaguarda de la Patria, se dio a conocer a través de su comunicado nº10 donde se hablaba de un “plan de agresión contra Níger” en el que participarían “ciertos países occidentales” y ante el que mostraba “la firma determinación a defender nuestra patria”. La posibilidad de una intervención militar de la CEDEAO en Níger no sería un fenómeno completamente novedoso. En los años 90, el Grupo de Monitorización de la CEDEAO (ECOMOG por sus siglas en inglés) realizó operaciones militares de estabilización en los conflictos armados Sierra Leona (1997) y Guinea-Bissau (1999). Además, la CEDEAO realizó una misión de paz en Liberia (ECOMIL en inglés) en 2003 para expulsar a los rebeldes de la capital del país. Níger y Nigeria son países fronterizos, así que la posibilidad de una operación militar liderada por Nigeria es posible ya que hay una continuidad territorial y una importante asimetría en medios militares a favor de Nigeria. El ultimátum lanzado por la CEDEAO fue respondido desde las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Guinea-Conakry con mensajes de apoyo a la junta militar de Níger. En el caso de las juntas militares de Mali y Burkina Faso, expresan además la voluntad de acudir a defender a la nueva junta militar de Níger en caso de intervención multinacional de la CEDEAO afirmando que “toda intervención militar contra Níger se asimilaría a una declaración de guerra contra Burkina y Mali”.   Esto supone en la práctica una fractura de la organización regional en dos bloques, con la aparición de un bloque disidente formado exclusivamente por cuatro juntas militares. Así, los últimos días ha habido diversos viajes de representantes de la junta militar de Níger a Mali y Burkina Faso que explicaremos en una próxima ocasión en OSINT Sahel, ya que ha sido posible seguirlos por fuentes abiertas. Acompañando al ultimátum que termina el próximo domingo, los países de la CEDEAO han tomado medidas económicas contra la junta militar golpista de Níger, que recordemos es uno de los países más pobres de África. La dependencia de Níger de la ayuda internacional y los préstamos internacionales de instituciones como el Banco Mundial es alta y podía suponer un mecanismo de presión sobre la junta militar. Los primeros efectos de las sanciones aplicadas parece que han empezado a notarse en la disponibilidad de liquidez en los cajeros automáticos y en la falta de suministro eléctrico. Aunque desde Níger se informa que la presión internacional sólo ha servido de momento para galvanizar a la población en apoyo de la junta militar. Mientras tanto, transcurren los días hasta el término del ultimátum que coloca a Nigeria en una delicada situación, ya que su credibilidad y prestigio como potencia regional está en juego. Una intervención militar fallida con numerosas víctimas civiles o el agotamiento del ultimátum sin consecuencias podría dañar seriamente la posición de Nigeria no sólo en África Occidental, sino en todo el continente.

La caballería ligera yihadista: el creciente empleo de motos en los conflictos del Sahel

El 8 de Julio de 2023 vimos como terroristas en Burkina Faso cortaban una carretera y asaltaban con un enjambre de motocicletas un convoy escoltado. Docenas de motocicletas culebrean entre los camiones. En el vídeo podemos ver un intercambio de fuego, binomios con lanzagranadas tipo RPG y ametralladoras en soportes traseros de las motos. Este económico y versátil vehículo civil se ha vuelto tan importante que se han detectado la conexión de los dos mayores grupos terroristas en el Sahel, las franquicias locales de Al Qaeda y el Estado Islámico, con redes ilícitas de contrabando de este tipo de motocicletas. Pueden pasar desapercibidas en contenedores, entre piezas de repuesto o similar. Aunque el método de ocultación más sencillo es el soborno. El 17 de mayo de 2023, la propaganda del Estado Islámico en el Gran Sahara (ISGS, en sus siglas en inglés) difundió una serie de imágenes donde mostraba su control en la ciudad de Tindermène, en la región de Gao (Mali). La ubicacion que aparece en las imáenes estuvo anteriormente bajo el control del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), la rama de Al Qaeda en Malí. En las imágenes se pueden observar yihadistas montados por parejas en motocicletas acompañando a los vehículos Toyotas. El uso de motocicletas es extendido por parte de los grupos insurgentes como vehículo de reconocimiento y para acciones de hostigamiento, además de servir para ocultar IED. El uso de esta “caballería ligera yihadista” es una práctica consolidada en las guerras del Sahel. Las fuerzas de seguridad del G5 (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger) desde hace años contabiliza un porcentaje alto de motocicletas en las incautaciones que llevan a cabo en operaciones contra los grupos terroristas. El mercado africano de motos está dominado por las clásicas marcas niponas. Sin embargo, las marcas de económicas motocicletas chinas se han abierto paso. Hablamos de fabricantes como Lifan o Jialing. En este tipo de motos la cilindrada más común es de 125cc. Se trata de vehículos que pueden alcanzar los 120 km por hora, o incluso algo más, en carreteras bien asfaltadas. Mientras que proporcionan gran versatilidad al alcanzar unos 80 km/hora campo a través. Este método de transporte económico, común, discreto y versátil también se ha visto en Níger. Las motocicletas todo terreno han sido también usadas por las fuerzas especiales de Estonia desplegadas en el Sahel. Mientras que los militares los francese han aparecido acarreando motos chinas Haouje de similares características. La militarización más común que se ha observado sería dos yihadistas con variantes de fusiles AK chinos de NORINCO y RPG. También se pudo ver en ataques del Estado Islámico en Pétél Kolé, en la frontera entre Níger y Burkina Faso, la ametralladora pesada china W85 toscamente montada en la parte trasera de la moto. Un ingenio que también vimos como uso antiaéreo en la guerra de Siria. El ejército nigeriano cuenta con compañías de motocicletas en unidades de reconocimiento, empleando diversas variantes. Por ejemplo, motos con una ametralladora en soporte elevado y faldón protector delantero para el conductor. Y también motos con baterías placas solares y acumuladores para las comunicaciones.

Concluyen cursos de formación militar en Mali con participación de alumnos de Burkina Faso e instructores de Rusia

El pasado día 26 de junio en el Centro de Formación de Sénou tuvo lugar la ceremonia final de varios cursos de formación militar que nos han permitido conocer unidades destacadas de las fuerzas armadas de Mali, la cooperación con Burkina Faso y el papel de Rusia en Mali. En primer lugar 98 militares malienses, incluyendo 15 mujeres, concluyeron el curso de Fusilero Comando (FUSCO). Esa denominación, existente en el Ejército del Aire francés, denomina al personal encargado de la “protección y defensa de las instalaciones aeronáuticas”. De hecho, la formación de la primera compañía de Fusileros Comandos de la Fuerza Aérea de Mali concluyó el 21 de mayo de 2021. En aquel entonces, 170 militares malienses concluyeron el curso que contó con la participación de instructores europeos pertenecientes a la fuerza europea EUTM Mali. Además, 30 militares se instruyeron en el curso de Guía Aérea Táctica Avanzada (Guidage Aérien Tactique Avancé), de los que 15 serían de la vecina Burkina Faso. Este curso habilitaría a los militares en los procedimientos para “planificar y coordinar los ataques de aviones contra objetivos enemigos”. Igualmente, este curso también fue impartido en su día por la fuerza EUTM Mali. En aquel entonces, se trataba de un curso de 17 semanas dividido en dos fases. En la primera, los militares estudiaban la lectura de mapas, los procedimientos de radio y el empleo de GPS y prismáticos. En la segunda fase de carácter práctico, los militares ocupaban puestos de observación para localizar objetivos que debían identificar para así guiar al piloto hacia ellas. Estas funciones se conocen también en el contexto OTAN como Controlador Aéreo Avanzado (Forward Air Controller), tal como aparece en el siguiente vídeo de EUTM Mali de 2017. Por último, 50 reclutas del Servicio Nacional de Jóvenes concluyeron el curso de la Sección de Zapadores de Combate (Section Génie Combat). El Servicio Nacional de Jóvenes es el servicio militar relanzado en Mali en 2016 y que la actual junta militar ha querido potenciar. En marcado contraste con aquellos cursos, estas nuevas ediciones del curso de formación de los Fusileros Comando contaron, según la Fuerza Aérea de Mali, con la participación de instructores rusos. Esto es un evidente reflejo del cambio de las alianzas de la junta de Mali. Tal, como vimos anteriormente en OSINT Sahel, la Fuerza Aérea de Mali ha recibido varios modelos de aeronaves de Rusia, tanto aviones como helicópteros. Esa rápida expansión de la flota de aeronaves explica que Mali requiera asistencia de Rusia para operar los aparatos. La muerte de un ciudadano ruso que formaba parte de la tripulación de un Mil Mi-24D accidentado lo prueba. También es destacable la participación de militares de Burkina Faso, un país gobernado por una junta militar aliada de Mali y azotado también por la violencia yihadista que también emplea aeronaves de origen ruso. Recientemente las fuerzas armadas de ambos países realizaban operaciones terrestres y aéreas en la frontera común. Por tanto, la formación recibida por los militares de ambos países para planificar y coordinar operaciones de apoyo áerea cercano por parte de aeronaves de combate será de aplicación práctica inmediata.

Los conglomerados chinos de industria civil y militar desembarcan en África

China afirma que no quiere interferir en política, ideología o conflictos regionales. Se centra en cambio en el fomento de las relaciones y la economía, a través de su diplomacia “People to People” y su proyecto global de la BRI (Belt and Road Initiative). En sus planes para África tiene especial importancia su collar de africano, una serie de puertos en prácticamente todo el continente que aseguran sus rutas marítimas, permitiendo el comercio hacia China de materias primas. Sin embargo, detrás de esa narrativa de actor pacífico centrado en el comercio, vemos cómo China se ha convertido en un proveedor privilegiado de las fuerzas armadas y de seguridad africanas gracias a los muy competitivos precios de su industria de defensa, integrada en conglomerados industriales presentes en otros sectores. Así, el desembarco de la industria de defensa significa muchas veces también contratos para otras ramas del mismo conglomerado industrial. Ese papel de actor relevante en la seguridad de África Occidental siempre se ha visto facilitado no sólo con la presencia de agregados militares residentes, que han facilitado a la importación de armas, sino que estos acuerdos se establecen en fases posteriores a acuerdos comerciales liderados por la construcción de infraestructuras. Tras el desembarco de la industria de defensa, el siguiente paso de China en África es la firma de acuerdos de asistencia y cooperación. Así, por ejemplo, el embajador chino en Gambia, Liu Jin anunciaba programas de intercambio con la policía del país en aras de fortalecer la cooperación. China es un importante socio proveedor de armamento y financiación de manera muy notoria en su apoyo contra el terrorismo y la seguridad a través de la iniciativa del G5-Joint Sahel, una fuerza antiterrorista conjunta integrada por Burkina Faso, Mali, Mauritania, Niger y Chad. Uno de los ejemplos de gran conglomerado empresarial chino que ha desembarcado en África obteniendo negocio para tanto su rama de defensa como las de otros sectores es NORINCO (North Industries Group Corporation Limited). En los últimos meses, aquí en OSINT Sahel, hemos tratado la llegada a Bamako de convoyes de camiones cargados de vehículos militares entre los que se encontraban vehículos producidos por NORINCO. Pero no es el único caso ni el más reciente. Sudán llegó a un acuerdo con NORINCO para la producción baja licencia del fusil NORINCO CQ M311, una copia china del M16 estadounidense bajo el nombre de “Terab”, que puede diferenciarse del original por su pistolete. Esta arma se ha podido ver en el conflicto sirio y en manos de las fuerzas del mariscal Haftar en el conflicto de Libia. Años atrás, NORINCO suministró al al ejercito nigeriano destacando la incorporación del su carro de combate VT-4, también conocido como MBT-3000. Es un carro de tercera generación, el modelo más moderno en África. Nigeria está viviendo el mayor rearme y la mayor modernización militar de su historia. Así, destaca la incorporación del dron chino Wing Long II a la fuerza aérea de Nigeria (NAF en inglés). Se trata de un aparato que ya ha operado con éxito según en ataques contra terroristas de Boko Haram. Si el rearme militar nigeriano comenzó con NORINCO en 2021, la empresa en 2016 ya había llegado a un acuerdo de desarrollo de infraestructura de petróleo y gas de 50.000 millones, que por supuesto involucraba no solo a NORINCO sino a un conjunto de otros conglomerados chinos, como CINDA, SINOPEC, ADDAC e ICC-NDRC. Los proyectos de minería en 2018 acompañaron a otros de combustibles fósiles. Una vez establecidas las relaciones comerciales y militares, las puertas para a otros conglomerados empresariales no vinculados a defensa quedaron abiertas en Nigeria. Recientemente hemos viso la inauguración del metro ligero construido por China en Lagos, en este caso por CCECC (China Civil Engineering Construction Cooperation). La división industrial de NORINCO es la avanzadilla de su desarrollo militar en la región y sigue ganando proyectos abriendo ahora una división de telecomunicaciones. La misma metodología siguen otros conglomerados chinos como Polytechnologies, la misma que construyó el puerto mauritano.

Irán emplea Mali y Burkina Faso como tapadera para adquirir aviones Airbus A340.

Recientemente vimos la existencia de distintas noticias e indicios de que, ante la existencia de sanciones económicas de Occidente, Rusia podría estar usando Mali y países de la región como puerta trasera para realizar operaciones comerciales con terceros. Existe otro país, sometido también a sanciones internacionales que estaría usando Mali para evadirlas: Mali. El pasado 30 de mayo, Babak Taghavaee, un conocido especialista en temas aeronáuticos que colabora con medios internacionales, anunció haber tenido noticias de que dos aparatos Airbus A340-212 habrían volado desde el aeropuerto de Kertajati, en la isla indonesia de Java Occidental, a Irán. Se trataba de dos aparatos con matrícula de Mali TZ-DTA y TZ-DTC. Según Babak Taghavaee, los dos aparatos tenían previsto volar desde Indonesia y Mali, pero durante el trayecto se habrían desviado al aeropuerto de Chabahar, en el suroeste de Irán. En el traslado de los aparatos habrían participado Mahdi Maghfouri, antiguo general del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y ahora directivo en la aerolínea iraní Mahan Air. Curiosamente, los dos Airbus A340 almacenados en Indonesia habían pertenecido entre 2006 y 2020 a la fuerza aérea de Francia, destinados en el Escuadrón de Transporte 3/60 “Esterel” con base en Creil-Senlis. Al parecer los aparatos rara vez realizaron misiones de transporte de personalidades y se dedicaron fundamentalmente a transportar militares franceses en despliegues internacionales. Ambos aparatos llegaron a ostentar las matrículas civiles francesas F-HFDD y F-HLMG. Matrícula francesa Modelo Nº de construcción F-HFDD Airbus A340-212 75 F-HLMG Airbus A340-212 81 Los aviones fueron adquiridos por la empresa francesa LMO Aero y fueron trasladados desde Francia a Indonesia en abril y mayo de 2022. Al tiempo de su estancia en Indonesia los aparatos fueron pintados de color blanco. No se trataría de la primera vez que Irán empleas países africanos como intermediarios para adquirir aviones. El blog “Feit of fake” informaba de los extraños movimientos de cuatro Airbus A340-300 que habían despegado el 23 de diciembre de 2022 desde Johannesburgo rumbo a Uzbekistán, pero una vez en el espacio aéreo de Irán, los cuatro aparatos aterrizaron en Teherán. El día antes de su vuelo, los cuatro aparatos aparecían registrados en Guernsey, una dependencia británica en el Canal de la Mancha. El día de su partida el registro cambió a Burkina Faso, empleando las matrículas civiles de Burkina Faso XT-AKA, XT-AXB, XT-AKK y XT-ALM, aunque no queda claro la asignación a cuáles aparatos.   Según “Feit of fake”, los cuatro aparatos habían servido previamente en Turquía y, tras ser vendidos por la empresa Avro Global de Hong Kong a Africa Charter Airline, habrían terminado en manos iraníes. Matrícula turca Modelo Nº de construcción TC-JDM Airbus A340-311 115 TC-JDN Airbus A340-313X 180 TC-JIH Airbus A340-313X 270 TC-JII Airbus A340-313X 311 Según Babak Taghvaee, los pilotos de los cuatro aparatos habrían declarado emergencia para aterrizar en Irán, lo cual habría merecido un comentario de la Organización de la Aviación Civil Internacional en Twitter. La utilización de matrículas y empresas de países africanos no significa necesariamente que Irán haya establecido una infraestructura compleja en el continente para realizar estas operaciones, pero reflejaría el interés del régimen de Teherán por las posibilidades que abren los países del Sahel como atajo para evadir las sanciones internacionales. Los precedentes de las operaciones rusas y la reciente visita del ministro de Defensa de Mali a Irán abren la puerta a todo un abanico de posibilidades.

Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria.

La situación de crisis alimentaria en los países del Sahel, agravada por la violencia yihadista y el cambio climático, está poniendo en riesgo la vida de millones de niños menores de 5 años. En Burkina Faso, varias regiones viven una situación de emergencia alimentaria que se ve agravada por la inseguridad. En respuesta, el Programa de Alimentos de Naciones Unidas ha contratado los servicios de tres helicópteros Chinook para entregar ayuda humanitaria en zonas de difícil acceso. La situación en Burkina Faso es preocupante. Según un reciente informe de UNICEF, cerca de un millón de niños menores de 5 años en Burkina Faso, Níger y Chad podrían verse afectados por la desnutrición en el año 2023. En el caso de Burkina Faso, varias regiones están en una situación aún peor que la crisis alimentaria y viven una situación de emergencia alimentaria. La entrega de ayuda humanitaria en estas zonas es fundamental para salvar vidas, pero la situación de seguridad del país lo dificulta. Los grupos yihadistas realizan emboscadas y ataques, lo que complica la entrega de ayuda humanitaria por tierra. Ante esta situación, el Programa de Alimentos de Naciones Unidas ha decidido contratar los servicios de tres helicópteros Chinook operados por la empresa estadounidense Columbia Helicopters. Columbia Helicopters es una empresa privada con experiencia en operar en zonas de conflicto. Uno de los helicópteros desplegados actualmente en Burkina Faso operaba en 2018 desde Kabul, lo que demuestra su capacidad para operar en zonas de alta complejidad. Los helicópteros Boeing 234, conocidos en las fuerzas armadas como Chinook, son una herramienta clave para entregar ayuda humanitaria en zonas de difícil acceso. Son capaces de transportar grandes cantidades de carga y personal, lo que los hace ideales para llegar a zonas remotas. Además, son capaces de volar a baja altura y aterrizar en terrenos accidentados, lo que los hace muy útiles en zonas de conflicto. Hasta el momento, se han identificado tres helicópteros Boeing Vertol 234 contratados por la ONU en Burkina Faso. Los helicópteros ostentan matrículas estadounidenses: N235CH, N242CH y N246CH. Se espera que estos helicópteros operen en las zonas más afectadas por la crisis alimentaria y la inseguridad en Burkina Faso. La contratación de los servicios de los helicópteros Chinook por parte del Programa de Alimentos de Naciones Unidas es una respuesta necesaria para combatir la crisis alimentaria y la inseguridad en Burkina Faso. Estos helicópteros son una herramienta clave para entregar ayuda humanitaria en zonas de difícil acceso y salvar vidas. Esperamos que esta iniciativa sea un éxito y pueda ayudar a aliviar la situación de millones de personas afectadas por la crisis en Burkina Faso.

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