Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel

Recientemente la región del Sahel ha sido escenario de numerosos golpes de Estado fruto de luchas de poder, inseguridad y nuevos escenarios geopolíticos. Los cambios inconstitucionales de gobierno han sufrido condenas internacionales y el organismo que más presión ha ejercido ha sido la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) que impuso duras sanciones que llegaron hasta el embargo económico. Tras el golpe de Estado en Níger, la organización amenazó con una intervención en el país para restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum, sin embargo, esta no llegó a producirse. No obstante, despertó unas dinámicas de gran interés entre las juntas militares sahelianas. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso dieron su apoyo a la recientemente creada junta de Níger. Este apoyo se tradujo en acciones como el desbloqueo del comercio de grano de Burkina Faso hacia Níger. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental había impuesto duras sanciones a Níger, un país que se encuentra al final de la lista de Índice de Desarrollo Humano, y donde la ayuda exterior supone un 40% de las arcas del país y 4,3 millones de personas dependen de la ayuda internacional. Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea cancelaron diversas ayudas financieras al país. La posibilidad de la intervención en Níger resonó con mucha fuerza en los primeros momentos. Sin embargo, se enfrentaba a grandes problemas tanto a nivel político como logístico. Con el paso de las semanas no se daban concreciones y a pesar de que la organización ha advertido de que la posibilidad sigue encima de la mesa, se podría aventurar que las posibilidades de que se llegue a dar son mínimas. El 16 de septiembre de 2023, las tres juntas militares firman la carta de Liptako-Gourma por la que se crea la Organización de Estados del Sahel. En esta carta se pueden observar cuestiones de gran importancia, como la asistencia mutua en caso de que alguno de los países firmantes sea atacado. Al mismo tiempo la carta está abierta a la integración de nuevos miembros. Este punto no sólo es útil en el caso de Níger, sino que también es de gran utilidad para Mali que en estos momentos se encuentra en conflicto con grupos yihadistas y separatistas tuareg en el norte del país. Actualmente el gobierno maliense ha conseguido recuperar Kidal, ciudad de una gran importancia histórica, pero el conflicto está lejos de terminar. En este ámbito se ha hecho notar la ausencia de Guinea en la firma de esta carta, ya que se encuentra gobernada también por una junta militar pero que no ha tenido una política tan agresiva con respecto a la presencia occidental. La incorporación de Guinea podría ser interesante ya que la organización adolece de un problema estratégico que es la carencia de una salida al mar. La seguridad es una de las cuestiones de mayor importancia en las agendas de las organizaciones sahelianas. No obstante, los cambios políticos en diversos países de la región las están poniendo en jaque. En diciembre del 2023, Burkina Faso y Níger anunciaban su retirada del G5 Sahel, Mali se retiró de la organización un año antes. Mali ha jugado un papel fundamental en la conformación de esta organización. No sólo por ser el país en el que se guardan los documentos oficiales, sino en el ámbito político. Burkina Faso y Níger han seguido los precedentes marcados por Mali en materia de desvinculación con Francia, la aproximación a Rusia y el desafío a organizaciones regionales como la CEDEAO. La presencia rusa se está haciendo notar cada vez más en estos países. Algunas de las acciones más llamativas han sido la llegada de la compañía de seguridad privada Wagner a Mali o las sucesivas entregas de armamento. La creación de la Alianza de Estados del Sahel tuvo lugar un día después de que los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieran con el viceministro de defensa ruso, Yunus-bek Yevkurov. En diciembre de 2023, este enviado del Kremlin ha realizado una gira por los países de la AES además del este de Libia y República Centroafricana. Desde la creación de la organización, el nivel de cooperación entre los Estados firmantes ha ido en aumento. Al mismo tiempo la inestabilidad en la región y en la propia CEDEAO ha ido en aumento con intentos de golpes de Estado en Sierra Leona y Guinea Bissau protagonizados por militares. En noviembre de 2023 se celebró una cumbre de los ministros de Economía, Industria y Comercio con el objetivo de promocionar la economía de los países firmantes. En esta reunión se acordó la creación de un banco de inversiones y establecer comités para llegar a la unión económica y monetaria. Un mes después se celebraba la cumbre de ministros de Exteriores de la Organización. En el comunicado final se contempla la confederación entre los tres países como un objetivo a largo plazo. Actualmente nos encontramos en una situación en la que organizaciones establecidas desde hace años como el G5 Sahel o la CEDEAO se encuentran en un estado de fragilidad. Por otro lado, aparecen nuevas organizaciones en las que se está dando un importante nivel de integración entre los estados firmantes. Estas dinámicas de cambio se enmarcan en un contexto más amplio de cambio geopolítico en el que los aliados tradicionales del Sahel han perdido terreno frente a actores como Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos etc. Estados Unidos y la Unión Europea se han apresurado a acomodarse a esta nueva situación. Estados Unidos busca afianzar sus alianzas en el continente africano con el fin de impedir la expansión china que tanto terreno ha ganado en los últimos años. Por su parte, la Unión Europea se ha desplazado desde el Sahel a los países del golfo de Guinea que en anteriormente están comenzando a ver afectados por el yihadismo. El 11 de diciembre la Unión Europea anunciaba una nueva iniciativa de seguridad en Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Estos países son de menor extensión

Níger, evolución política, económica y militar de la nueva junta militar

Durante la cobertura que hicimos en agosto en Osint Sahel del golpe de estado en Níger, descubrimos la influencia de china en el sector energético del país, particularmente en los pilares económicos del petróleo, uranio y electricidad. Desde la toma de poder de la nueva junta militar, la presencia militar rusa no ha hecho más que afianzarse. Presencia que ha sido fue oficializada por la visita del viceministro de Defensa el general Yunus-bek Yevkurov a un encuentro con los ministros de defensa de Mali y de Níger. Recientemente se ha detectado su presencia en el país. En la arena diplomática y estratégica, Níger junto a Burkina Faso han solicitado la salida de la fuerza conjunta de G5 Sahel. Una consecuencia lógica al corte de fondos de la Comisión Europea en materia de seguridad tras el golpe de estado. Las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Níger están estableciendo una aparente frente común político y militar ante la CEDEAO/ECOWAS y ante el terrorismo. Y se percibe que las reuniones bilaterales a nivel ministerial son fluidas. Algunos actores hacen presencia como Kathleen FitzGibbon, la embajadora de Estados Unidos en Níger, que presento el sábado 2 de diciembre en Niamey sus credenciales ante el Ministerio de de Asuntos Exteriores. Mientras tanto, la NBC presenta un reportaje sobre las operaciones antiterroristas que se llevan a cabo con drones en la Base Aérea 201 de las tropas norteamericanas en Agadez. En la arena militar se retira el general de División Mahamadou Abou Tarka, mientras que el depuesto presidente Mohamed Bazoum continúa detenido. Níger ha respondido al cese del apoyo europeo en términos de seguridad a la derogación de una ley de elaboración conjunta con la Unión Europea para desincentivar la inmigración ilegal. Esta ley ha sido revocada por la junta militar, lo que supondrá una mayor presión migratoria desde las costas libias. No hemos visto una disminución significativa de los ataques terroristas ni una mejora de la seguridad. Por el contrario, el propio Ministerio de Defensa denuncia la situación de inestabilidad en la Triple Frontera: Níger, Mali, Burkina Faso. La insurgencia islamista continua sus series de ataques kamikazes. En términos económicos, Francia ha cortado sus relaciones y Estados Unidos ha cancelado muchas de sus ayudas, mientras que la CEDEAO/ECOWAS y la Unión Europea han impuesto sanciones. Tres meses después del golpe los flujos esperados que supondrían un 3,6% del PIB solo ha alcanzado el 0,55% en 2023. Esta falta de capital dificultara no solo la capacidad para desarrollar proyectos sino para promover operaciones de seguridad. El primer ministro declaro en rueda de presan en septiembre que el gobierno aseguraría los salarios y el funcionamiento de la administración. En términos financieros aportó los datos del empeoramiento de la deuda de los 3.200 a los 5.200 millones de FCFA (Franco de la Comunidad Financiera de África). Ante esta situación económica la alianza de los tres países liderados por juntas militares se reunió en Bamako, proponiendo la creación de un fondo de estabilización para luchar contras las restricciones y facilitar el libre comercio de mercancías. Los ministros de finanzas han declarado que cuando el plan se lleve a cabo, la alianza será un impulso para el Sahel. Alianza que también se haría extensible al ámbito energético y siempre dando prioridad a una soberanía económica.

Una nueva alianza en el Sahel

El día 15 de septiembre quedó registrada la llegada a Bamako, procedente de Moscú vía Siria, de un avión Il-62M perteneciente a la 223ª Escuadrilla de la fuerza aérea rusa, especializada en el transporte de personalidades. El aparato transportaba al viceministro ruso de Defensa, Yunús-bek Yevkúrov, que anteriormente había visitado Burkina Faso a finales de agosto de este mismo año y había empleado el mismo medio para trasladarse a Mali. El viceministro de Defensa ruso se reunió en Bamako con los ministros de Defensa de los gobiernos de facto de Mali y Níger. En el caso de Níger, se trataba del general Mody a quien se considera el número 2 de la junta militar nigerina [véase anteriormente en OSINT Sahel “Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody”]. Al día siguiente, los jefes de Estado Mayor de las fuerzas armadas de Níger y Burkina Faso firmaron en Bamako con el presidente de la junta militar de Mali, el coronel Assimi Goita, la creación de la Alianza de los Estados del Sahel (AES). La nueva alianza se plantea como objetivos la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero menciona específicamente la defensa colectiva de sus miembros frente a amenazas externas. Esto supone la consolidación de un bloque de países en el corazón del Sahel occidental enfrentado a la CEDEAO [véase anteriormente en OSINT Sahel “La crisis de Níger fractura África Occidental”] y que una intervención militar podría convertirse en un conflicto regional. La aparición de este bloque de tres países del Sahel, en los que llegaron al poder una junta militar que tomó en los tres casos el poder tras un golpe de estado, obliga a la Unión Europea a replantearse su estrategia para la región. De momento, ya se ha visto la puesta en marcha de una estrategia para el arco de países formado por Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín, todos ellos países ribereños del Golfo de Guinea, que están sintiendo la presión del empuje de las fuerzas yihadistas desde la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso hacia el sur. El realineamiento de alianzas y prioridades en la política exterior quedó también reflejado en la identidad de los embajadores recibidos por el primer ministro del gobierno de facto de Níger, Ali Mahamane Lamine Zeine, que recibió a los representantes de India, Pakistán, Turquía y Mali. Hasta ahora hemos visto que el líder de la junta militar de Níger, el general Chiani, ha sido muy selectivo con los mandatarios y diplomáticos que ha recibido. Así que podemos suponer que el primer ministro también ha mandado un mensaje con la nacionalidad de los diplomáticos que ha recibido en audiencia. Por último, el pasado día 24 el presidente francés Emmanuel Macron anunció la retirada de las tropas francesas de Níger y la salida del embajador francés del país. Este último finalmente abandonó Níger durante el día 27 de septiembre.

Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (2): Mohamed Toumba

La junta golpista de Níger anunció el pasado día 9 de agosto la formación mediante decreto de un nuevo gobierno del país. La lista de miembros, que repasamos en este hilo de Twitter, combina a militares y personalidades civiles. Sin embargo, destacan dos puestos claves, denominados “Ministro de Estado”, que recaen en militares. El primero es el nuevo ministro de Defensa, el general Salifou Mody. Su nombre circuló el día del golpe de Estado como nuevo líder del país. Es un militar que ha participado en tres golpes de Estado, contando este último. El segundo personaje clave del gobierno, número tres del nuevo régimen, es el general Mohamed Toumba. Se trata de un personaje políticamente más discreto que el general Mody, cuyo pasado recorrimos anteriormente aquí en OSINT Sahel. En el nuevo gobierno ocupa también la posición de Ministro de Estado y está al frente de la cartera de Interior, Seguridad Pública y de la Administración del Territorio. Existe poca información del general Toumba. Curiosamente disponemos de su perfil de LinkedIn, donde figura su paso por la Universidad de Niamey (entre 1990 y 1991) para cursar estudios de física-química. La única posición ocupada como militar que aparece en biografía es la de Jefe de Planificación en el estado mayor mixto multinacional CBLT en Yamena. CBLT se trata de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. La cuenca del lago Chad abarca territorio de Chad, Nigeria, Camerún, Nigeria y Níger. Y se ha convertido en uno de los dos focos principales de violencia de violencia yihadista en la mitad occidental del Sahel. En 1994. Nigeria estableció la Multinational Joint Task Force (MNJTF) para luchar contra los grupos armados en la región del Lago Chad. Su carácter multinacional se lo daba el que las fuerzas nigerianas operaban manteniendo enlace con las fuerzas militares y de seguridad de los países de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. Luego en 1998 Chad y Níger aportaron tropas a la fuerza que se volvió realmente multinacional. Las fuentes abiertas nos permiten registrar algunos hitos de la carrera militar de Mohamed Toumba. Existe constancia de su ascenso a teniente coronel en 2012. Un artículo de la publicación francesa Jeaune Afrique lo sitúa en 2015 participando en la Operación MAI DOUNAMA, “llamada así por un emperador del siglo XIII de Borno (Nigeria)”. Se trató de una operación de Nigeria, Chad y Níger contra el grupo yihadista Boko Haram en la que participó el ya coronel Mohamed Toumba. La celebración de ejercicios multinacionales y la presencia de militares extranjeros en Níger nos ofrecen registros de su carrera militar. También como coronel aparece como jefe militar de la Zona Nº4, coincidente con la región de Tahoua, durante la celebración de los ejercicios militares FLINTLOCK 2018. En 2020 el ejército de Níger lanza la Operación ALMAHAOU, que recibe apoyo francés dentro de la operación BARKHANE. Al frente de la operación nigerina aparecía entonces el general de brigada Mohamed Toumba. La operación ALMAHAOU se convertiría en un despliegue permanente con un estado mayor táctico a cuyo frente seguiría al menos hasta abril de 2023 el general de brigada Toumba. En abril de 2021 el presidente Mohamed Bazoum nombró al general Toumba jefe adjunto del Estado Mayor del Ejército. Aquel nombramiento se produjo dentro de una ola de rumores y bulos de que el presidente del país pretendía quitar de su puesto al frente de la Guardia Presidencial al general Chiani. El temor de Chiani a perder su puesto está entre las razones barajadas para el golpe de Estado del 26 de julio de 2023.

Los pilares chinos en Níger: petróleo, uranio y electricidad

Durante la crisis del golpe de estado en Níger, China ha mantenido un discretísimo papel, solo pronunciándose en un comunicado oficial solicitando a ambas partes una resolución pacífica de las negociaciones pero sin hacer ningún tipo de hincapié en cualquier tipo de repercusión que pudiera tener la posible deriva geopolítica de la nueva junta militar. China presenta en Níger una estrategia que replica no solo en el Sahel sino en todo el continente. Su presencia destaca como importante socio comercial, a través de acuerdos comerciales, construcción de grandes infraestructuras, telecomunicaciones, financiación y seguridad. Recordemos que China entiende el desarrollo económico como una solución para alcanzar la paz. El conglomerado estatal, China Gezhouaba Group Company (CGGC) se encarga de la construcción de una central hidroeléctrica en la presa de Kandadji a unos 150 kilómetros de la capital Niamey. Central que proveería de energía al país y a sus vecinos con una potencia de 130MW.  El grupo chino comenzó el proyecto con el anterior presidente Issoufou Mohamadou en 2019, estaba dotado con 167 millones de dólares. El conglomerado chino ha emitido un comunicado donde informa del despido de trabajadores y cese de actividad a falta de previsión de la futura financiación del proyecto por parte de la nueva junta militar. China National Petroleum Corporation (CNPC) se encarga de la construcción del Oleoducto Níger-Benin, 1950 kilómetros proyectado para dar salida a 90.000 barriles al día. Los contratos de producción están bajo una empresa registrada en Londres, Savannah. La  CNPC también opera el oleoducto. En la ciudad de Zinder a 460 kilómetros, cerca de la frontera de Nigeria. PetroChina posee el 60% de la refinería SORAZ que se nutre de los campos de Agadez, con capacidad de 200.000 barriles al día. El tercer pilar de las inversiones Chinas en Níger, junto al petróleo y la energía hidroeléctrica pasa por renovar posibles contratos en las minas de uranio de Azelik en el centro del país y un parque industrial. En 2009 se concedieron préstamos por 90 millones de dólares, 37,2% del préstamos de Eximbank (Export Import Bank of China) también de la misma nacionalidad. Recientemente el presidente Bazoum negoció a finales de junio del 2023 junto a una delegación de National Uranium Company of China (CNUC) con la intención de retomar los trabajos en la mina de uranio que podrían ser económicamente viables. Como parte de las acciones de influencia china en Níger, pudimos ver poco el pasado mes de julio, poco antes del golpe de Estado, la ceremonia de entrega de un lote de armas chinas al ejército de Níger, que incluía fundamentalmente armas ligeras.

Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody

El Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria, la junta golpista que gobierna de facto Níger, emitió un decreto el pasado miércoles día 9 de agosto nombrando los miembros del nuevo gobierno. Un nuevo gobierno que combina personalidades civiles y militares en el que destacan dos hombres fuertes por debajo del presidente Chiani con rango de ministro de Estado. Uno es el general Mody, ministro de Defensa. El otro es el general Toumba, ministro de Interior. El general Salifou Mody (también escrito como Modi) es, según la denominación nigerina, general de Cuerpo de Ejército, coloquialmente conocido allí como “general de cuatro estrellas” (Général 4 étoiles). Nació el 12 de octubre de 1962 en Zinder, en el centro del país. Está casado y tiene dos hijos, uno de los cuales es militar. Su padre fue suboficial y murió ejecutado por su supuesta participación en una intentona golpista contra el presidente Hamani Diori. Salifou Mody pasó la infancia en Niamey, donde estudió la primaria en el Pritaneo Militar de Niamey. Según un medio togolés, cuenta con estudios militares cursados en Costa de Marfil y Francia. Otro medio nigeriano añade a su currículum también un curso realizado en China. Ya en 1999 participó en el golpe de Estado militar que llevó al poder a la junta militar conocida como Consejo de Reconciliación Nacional. Durante su carrera militar, Salifou Mody ocupó como teniente coronel el puesto de comandante de la Zona Militar de Agadez y se le consideraba un líder militar influyente por su papel en el conflicto con los insurgentes tuareg y por su capacidad de trascender las identidades étnicas muy presentes en el ejército nigerino donde primaban militares provenientes de la parte occidental del país. También ocupó el puesto de jefe de las Fuerzas Nacionales de Intervención y Seguridad (FINS), institución que luego pasaría en 2011 a denominarse Guardia Nacional. En el año 2009, siendo coronel, fue nombrado adjunto al jefe de estado mayor del ejército de Níger. Se le consideraba entonces un hombre leal al presidente Mamadou Tandja, que tenía que enfrentarse entonces según Jeune Afrique al descontento entre las filas militares por los acuerdos de paz con los separatistas tuareg. Al año siguiente, los intentos del presidente Tandja para presentarse a un tercer mandato saltándose las leyes nigerinas fueron esgrimidos por los militares nigerinos para dar un golpe de Estado. El coronel Mody formó parte de la junta militar, denominada Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia (CSRD), que finalmente convocó elecciones en 2011. Se le consideraba entonces cercano al también coronel Hima Hamadou, uno de los tres hombres fuertes del nuevo régimen y también veterano del golpe de Estado de 1999. Ocupó entonces el puesto de jefe del estado mayor del ejército (Chef d’Etat – Major de l’Armée de Terre) y más tarde el de agregado militar en Alemania. El cénit de la carrera militar de Salifou Mody lo alcanzó con su nombramiento siendo general de división como general jefe de las fuerzas armadas el 13 de enero de 2020. Un puesto conocido en Níger como Chef d’État-major des Armées (CEMA). El nombramiento fue el resultado del cese fulminante del anterior CEMA por un ataque pocos días antes al campamento militar de Chinagodrar, en la región de Tillaberi, donde murieron 89 soldados nigerinos. En esa misma región habían muerto 71 soldados en diciembre de 2019. La masacre de Chinagodrar fue el evento saldado con más muertes de soldados nigerinos en la historia reciente del país. En marzo de 2023 como general jefe de las fuerzas armadas de Níger, el general Mody visitó Mali. Lo hizo además en calidad de jefe del Comité de Estado Mayor Operacional Conjunto, órgano multinacional de coordinación militar de Mauritania, Argelia, Mali y Níger. En Bamako, el general Mody se reunió con el presidente de la junta militar, el coronel Goïta. La visita fue celebrada en Mali como un gesto valiente de Níger de separarse de la postura occidental de aislar a la junta militar maliense para abrir una nueva vía de cooperación militar entre Níger y Mali. Se atribuye que bien por las excesivas simpatías de Mody por la junta maliense o una excesiva autonomía en esa iniciativa de cooperación con el país vecino fue cesado del puesto de CEMA con efecto el 1 de abril de 2023. Un decreto presidencial le había nombrado general de Cuerpo de Ejército el día 29 de marzo. Tras el cese como CEMA, el general Mody fue nombrado embajador ante Emiratos Árabes Unidos. Se trataba de un puesto que se consideraba potencialmente lucrativo por las posibilidades de cobrar comisiones facilitando negocios entre Níger y la petromonarquía. El ascenso a general de cuatro estrellas y el nombramiento de embajador ante los Emiratos se entendió en Níger como una “patada hacia arriba” y una compensación por el cese como CEMA que evitara se convirtiera en un personaje incómodo. Sin embargo, el nombramiento del puesto diplomático no supuso que el general Mody se trasladara fuera del país. Según Voice of America, el día 26 de julio de 2023 recibió el encargo del general Chiani, jefe de la Guardia Presidencial, de garantizar el apoyo al golpe de Estado del resto de ramas de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad de Níger. Su nombre circuló en las redes sociales los primeros días como eventual líder de la junta militar golpista, papel que asumiría finalmente el propio Chiani. Finalmente, salió a luz pública el 2 agosto encabezando la delegación nigerina que visitó Bamako. Ahora, como ministro de Defensa parece ocupar un papel protagonista en la junta militar y se le considera de hecho su número 2.

El fantasma del Grupo Wagner sobrevuela Níger

El golpe de Estado del 26 de julio en Níger nos deja a estas alturas bastante incógnitas. Analistas y periodistas occidentales han puesto el énfasis en los factores internacionales, como la preocupación francesa por el uranio explotado por Orano en Níger o el apoyo de Rusia a juntas militares hostiles a Occidente en la región. Este énfasis en los factores internacionales pasa por alto los intereses, motivaciones y circunstancias de los actores locales, que moviéndose por los corredores del poder de Níger, urdieron el golpe. Alex Thurston, uno de los mayores expertos académicos sobre el Sahel, planteaba en su blog personal el pasado día 3 de agosto varias de las dudas que todavía mantenemos:  “Thoughts on Niger’s Coup at the Domestic Level: Proximate Triggers, Structural Causes, and Some Ramifications”. El profesor Thurston dejaba abierta la posibilidad de que la rapidez con la que la nueva junta golpista de Níger encontró el apoyo de las juntas militares de Mali y Burkina sea el resultado de contactos previos. Esto supondría también un “factor contagio”, en el que los militares de Níger encontraron en el ejemplo de las juntas militares de los países vecinos un aliciente y un ejemplo. Ahí cabría la posibilidad de que esos contactos previos se extendieran a miembros del Grupo Wagner en Mali. Al fin y al cabo, la justificación de los golpes de estado en Mali, Burkina Faso y Níger ha sido la incapacidad de las democracias apoyadas por Occidente para enfrentar la amenaza yihadista y la necesidad de un gobierno fuerte con mano dura. Los datos y los hechos no parecen avalar la idea de que las juntas militares son más eficaces en la lucha contra el yihadismo. La cifra de ataques y muertos ha aumentado en Mali y Burkina Faso, donde además han sucedido matanzas de civiles de las que se responsabiliza a las fuerzas gubernamentales. Y en el caso de Mali, según un informe de Naciones Unidas, a personal extranjero aliado de las fuerzas de seguridad. Esto es, militares rusos o personal de Wagner. La embajadora estadounidense Victoria Nuland, vicesecretaria de Estado en funciones y subsecretaria para Asuntos Políticos, visitó Niamey el pasado lunes día 7 de agosto para tener una reunión con miembros de la junta golpista que duró más de dos horas. En una videoconferencia para dar cuenta de su reunión comentó que le planteó a sus interlocutores nigerinos precisamente que la entrada del Grupo Wagner ha supuesto que la seguridad y los derechos humanos van a peor. Y que la junta golpista de Níger parece “entender muy bien los riesgos para la soberanía cuando Wagner es invitada a entrar”. El punto de vista oficial estadounidense es que el golpe de Estado en Níger no fue incentivado o influenciado por el Grupo Wagner, pero la empresa rusa trata de sacar provecho de la situación una vez sucedió. La visita de la embajadora Nuland fue comentada por Yevgueni Prigozhin, jefe del Grupo Wagner, que afirmó que Estados Unidos parece dispuesto a reconocer a la junta militar de Níger sólo para evitar la entrada de su empresa en el país africano. La entrada de fuerzas del Grupo Wagner desde Mali según el primer ministro de Níger del gobierno democráticamente elegido, Ouhoumoudou Mahamadou, sería “imposible” por la presencia de grupos yihadistas armados en la frontera. Evidentemente, ese comentario no tiene en cuenta la posibilidad de traslado de fuerzas por vía aérea. De hecho, desde el golpe de Estado del día 26 de julio hemos visto vuelos de los C-130 y Do-228 de la fuerza aérea de Níger y C295 de la fuerza aérea en vuelos que conectan Niamey con las capitales de los otros dos países gobernados por juntas militares aliadas. Aunque es cierto que la inseguridad de la frontera dificultaría el movimiento de blindados, camiones y convoyes logísticos desde Mali a Níger. Hasta ahora, sólo un puñado de fuentes han informado de contactos entre la junta golpista de Níger y el Grupo Wagner. Una de ellas es periodista Wassim Nasr del canal público de televisión francés France 24 y analista del Soufan Group, que aludió a contactos de la delegación nigerina presidida por el general Salifou Mody que visitó Mali el miércoles 2 de agosto. Según amplió Nasr en declaraciones para la agencia de noticias Associated Press y recogida por numerosos medios internacionales, la fuente de esa información sobre contactos de la junta nigerina y el Grupo Wagner provienen de tres fuentes malienses y un diplomático francés. La siguiente fuente de información es el «periodista» ruso conocido como WarGonzo, que en su canal de Telegram anunció la apertura de una oficina de Wagner en Niamey y la existencia de negociaciones en marcha para el despliegue de un «contingente limitado» para proteger la capital de Níger. Por último, la presencia de elementos del Grupo Wagner fue considerada como una información «confirmada» por la cuenta «Casus Belli» en Twitter, que ha hecho un seguimiento exhaustivo a la presente crisis. Según esa cuenta, los miembros de Wagner llegaron a lo largo del sábado día 5 de agosto. De momento, no hay ninguna prueba en forma de vídeo o foto que demuestra la llegada de personal ruso a Níger. El papel de Rusia y del Grupo Wagner en el golpe de Estado de Níger parece hasta ahora inexistente. No hay pruebas ni indicios de que hayan sido participado apoyando o colaborando su ejecución. Sin embargo, la presión por parte de los países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) en forma de sanciones y la retirada de la ayuda occidental podría hacer que la junta golpista de Níger se sintiera acorralada y busque apoyos en Rusia y el Grupo Wagner, ya presentes en la región por su estrecha relación con la junta militar de Mali.

La crisis de Níger fractura África Occidental

Como vimos anteriormente, el ultimátum lanzado por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) a la junta golpista de Níger dejaba la puerta al uso de la fuerza. No sólo porque en el comunicado final de la cumbre de emergencia celebrada en Abuja (Nigeria) el domingo 30 de julio mencionaba que la CEDEAO se reservaba tomar “todas las medidas necesarias”, sino porque convocaba una cumbre de jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países miembros. La cumbre duró de los días 2 a 4 de agosto y se celebró en la ciudad nigeriana de Abuja. Según informaba el viernes 4 de agosto la cadena Radio France Internacional, el plan militar de intervención en Níger quedó completado aquel mismo día. El concepto de operación quedó puesto por escrito, con las necesidades de hombres y materiales precisadas.   Hay constancia de que los gobiernos de Benin, Senegal y Costa de Marfil están dispuestos a participar en una operación militar que tiene todo el sentido que tome como base el territorio de Nigeria, país limítrofe con Níger y con el mayor ejército en la región que preside temporalmente la organización regional CEDEAO. El ejército de Nigeria se ha modernizado en los últimos años incorporando cazabombarderos JF-17 construidos en Pakistán, además de carros de combate, piezas de artillería autopropulsada y drones de origen chino. Pero durante años, tuvo serios problemas de mantenimiento y operatividad. Además, las fuerzas de la CEDEAO primero se tienen que concentrar e integrar en suelo nigeriano y desplazarse hasta la frontera para luego llegar a Niamey. La distancia desde Kamba, una localidad nigeriana pequeña pero la más cercana por carretera a Niamey, es de 298km. A esta distancia hay que añadir el recorrido desde la ciudad de Nigeria que sirva de punto de partida. Esto supone un desafío logístico para las fuerzas de la ECOWAS, si finalmente se produce la intervención militar para deponer a la junta militar de Níger. Los movimientos de la CEDEAO han tenido respuesta desde Mali y Burkina Faso, dos países cuya pertenencia de la organización regional quedó suspendida tras el derrocamiento de las democracias por juntas militares. Las juntas militares gobernantes en ambos países han mostrado su disposición a ayudar a la nueva junta militar golpista de Níger en caso de intervención militar de los países de la CEDEAO. Ese apoyo ha venido acompañado de una ronda de consultas que ha sido posible seguir mediante fuentes abiertas. El Dornier Do-228 matrícula 5U-MBI de la fuerza aérea del Níger partió el día 2 de agosto de Niamey con destino Bamako, capital de Mali. Ese mismo día voló de Bamako a Uagadugú, capital de Burkina Faso. Finalmente, volvió a Níger el día 3 de agosto. A bordo del vuelo que partió el día 2 de agosto rumbo a Mali iba el general Salifou Mody, número dos de la junta nigerina. La configuración de un bloque de juntas militares formada por Mali, Burkina Faso y Níger  supone una fractura relevante en la comunidad de países de África Occidental, ya que habría que añadir la junta militar de Guinea-Conakry que se ha desmarcado de las sanciones contra la junta golpista de Níger. Mientras tanto, la CEDEAO ha continuado sus contactos para resolver la crisis de Níger por vías pacíficas. El viernes llegó a Niamey una delegación diplomática que sin embargo no pudo abandonar el aeropuerto. La delegación incluía al expresidente de Nigeria Abdulsalami Abubakar y al sultán de Sokoto. Este último es una figura cuyo poder es simbólico, pero tiene una elevada importancia en la región, tal como explica África Mundi en un hilo de Twitter. En Nigeria, durante sesión ejecutiva el sábado día 5 de agosto el senado se opuso a la intervención militar Níger por considerar que dañaría profundamente las relaciones con el país vecino y por la falta de preparación del ejército de Nigeria para una operación así. Aunque, al parecer el presidente Tinubu no esperaba aprobación parlamentaria alguna para tomar una decisión sobre la intervención militar en Níger. El ultimátum, recordemos, vence el domingo día 6. En OSINT Sahel estaremos pendiente de los acontecimientos en la región.

El ultimátum lanzado a la junta militar de Níger, un desafío para Nigeria.

El domingo 30 de julio tuvo lugar en la villa presidencia de Abuja (Nigeria) una cumbre de emergencia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en ingles) que contó con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de la región. La agenda principal de la reunión fue el golpe de Estado sucedido en Níger el día 26 de julio y del que le hemos estado informando en OSINT Sahel con un seguimiento diario en Twitter y resúmenes en nuestra página web. La cumbre tuvo lugar en Nigeria porque en este país recae la presidencia temporal y rotativa de la organización regional. El presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu ejerció de anfitrión en una cumbre que contó con la presencia de los presidentes de Benín, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Senegal y Togo, además de los ministros de Asuntos Exteriores de Cabo Verde y Liberia. Asistieron también un representante del presidente democráticamente elegido de Níger y el Alto Comisionado de Sierra Leona ante la República de Nigeria y la CEDEAO. La cumbre finalizó con la publicación de un comunicado final que condena el golpe de Estado “en sus más fuertes términos” y recordando “el principio de tolerancia cero para cambios de gobierno inconstitucionales”. La parte más relevante del comunicado es el apartado F del punto noveno en el que se advierte que si no se libera al presidente Bazoum y se restaura completamente el orden constitucional de la República de Níger en el plazo de una semana la CEDEAO se reserva tomar “todas las medidas necesarias”. Esto significa que la CEDEAO estaría dispuesta a intervenir militarmente en Níger para derrocar a la junta militar y restaurar la democracia. El llamamiento a una reunión de los jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países de la CEDEAO despeja las dudas sobre los términos del comunicado final. Esa reunión se convocó en Abuja entre los días 2 a 4 de agosto. El ultimátum de una semana dado por la CEDEAO a la junta militar golpista en Níger fue acompañado por diversas iniciativas diplomáticas. Así, el lunes 31 de julio, Mahamat Idriss Déby Itno, líder de Chad, actuando como emisario de la CEDEAO visitó Niamey donde se entrevistó con el líder de la junta militar golpista, el actual presidente democráticamente elegido y el anterior presidente democráticamente elegido. La foto compartida en redes sociales del presidente Mohamed Bazoum se convirtió en la primera prueba de vida después del golpe de Estado. La respuesta de la junta militar golpista de Níger, el Comité Nacional de Salvaguarda de la Patria, se dio a conocer a través de su comunicado nº10 donde se hablaba de un “plan de agresión contra Níger” en el que participarían “ciertos países occidentales” y ante el que mostraba “la firma determinación a defender nuestra patria”. La posibilidad de una intervención militar de la CEDEAO en Níger no sería un fenómeno completamente novedoso. En los años 90, el Grupo de Monitorización de la CEDEAO (ECOMOG por sus siglas en inglés) realizó operaciones militares de estabilización en los conflictos armados Sierra Leona (1997) y Guinea-Bissau (1999). Además, la CEDEAO realizó una misión de paz en Liberia (ECOMIL en inglés) en 2003 para expulsar a los rebeldes de la capital del país. Níger y Nigeria son países fronterizos, así que la posibilidad de una operación militar liderada por Nigeria es posible ya que hay una continuidad territorial y una importante asimetría en medios militares a favor de Nigeria. El ultimátum lanzado por la CEDEAO fue respondido desde las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Guinea-Conakry con mensajes de apoyo a la junta militar de Níger. En el caso de las juntas militares de Mali y Burkina Faso, expresan además la voluntad de acudir a defender a la nueva junta militar de Níger en caso de intervención multinacional de la CEDEAO afirmando que “toda intervención militar contra Níger se asimilaría a una declaración de guerra contra Burkina y Mali”.   Esto supone en la práctica una fractura de la organización regional en dos bloques, con la aparición de un bloque disidente formado exclusivamente por cuatro juntas militares. Así, los últimos días ha habido diversos viajes de representantes de la junta militar de Níger a Mali y Burkina Faso que explicaremos en una próxima ocasión en OSINT Sahel, ya que ha sido posible seguirlos por fuentes abiertas. Acompañando al ultimátum que termina el próximo domingo, los países de la CEDEAO han tomado medidas económicas contra la junta militar golpista de Níger, que recordemos es uno de los países más pobres de África. La dependencia de Níger de la ayuda internacional y los préstamos internacionales de instituciones como el Banco Mundial es alta y podía suponer un mecanismo de presión sobre la junta militar. Los primeros efectos de las sanciones aplicadas parece que han empezado a notarse en la disponibilidad de liquidez en los cajeros automáticos y en la falta de suministro eléctrico. Aunque desde Níger se informa que la presión internacional sólo ha servido de momento para galvanizar a la población en apoyo de la junta militar. Mientras tanto, transcurren los días hasta el término del ultimátum que coloca a Nigeria en una delicada situación, ya que su credibilidad y prestigio como potencia regional está en juego. Una intervención militar fallida con numerosas víctimas civiles o el agotamiento del ultimátum sin consecuencias podría dañar seriamente la posición de Nigeria no sólo en África Occidental, sino en todo el continente.

Operación militar de Francia para evacuar a sus ciudadanos de Níger

El domingo 30 de julio una manifestación en Niamey, la capital de Níger, terminó ante la Embajada de Francia. La sede diplomática fue atacada, aunque los manifestantes nunca entraron en ella. Al parecer las propias fuerzas de seguridad nigerinas se encargaron de evitar males mayores. Las imágenes compartidas por medios de comunicación, y también las compartidas en redes sociales, mostraban la presencia de fuerzas antidisturbios frente al edificio. No parece tampoco que los daños afectaran más que a la fachada exterior. Según informa Radio France, y también Europe1 citando a un reportero de AFP, la manifestación fue dispersada con gases lacrimógenos. Sin embargo, los rumores en las redes sociales hablaban de un ataque muy violento que se había saldado con la destrucción de la embajada. Otros rumores hablaban del uso de la fuerza por parte del personal francés. Ambos eran falsos y formaban parte de los bulos con informaciones muy llamativas que han circulado desde el inicio de la crisis en Níger. Las autoridades francesas publicaron un comunicado en el que se negaba el uso de la “fuerza letal” por parte de los defensores de la embajada, aparte de recordar que las delegaciones diplomáticas están protegidas por las leyes internacionales. Las evidencias de que había una operación en marcha, cómo no, llegaron mediante fuentes abiertas. La cuenta de Twitter “Casus Belli” detectó en ADS-B Exchange el vuelo de un C-130J Super Hércules (numeral 5847) y un Airbus A330 (matrícula F-UJCU). Es posible que en el primero viajaran militares de alguna unidad de operaciones especiales francesa, mientras que el segundo aparato estaba destinado a evacuar a los civiles de Níger. En esa misma mañana, nosotros mismos en OSINT Sahel, vimos un segundo Airbus A330 (F-UJCH) abandonando el espacio aéreo francés rumbo al sur. Una vez en el espacio aéreo de Argelia, su señal se desvaneció. La confirmación desde Níger de que la operación estaba en marcha llegó de la periodista francesa Anne-fleur Lespiaut que compartió un pequeño vídeo en Twitter donde se veían ciudadanos franceses llegando al aeropuerto de Níger con equipaje. El tuit decía que el mensaje transmitido a los ciudadanos franceses es que debían estar en el aeropuerto a las 14:00. En el vídeo aparecía un militar francés embozado y con pistola al cinto en un ambiente aparentemente relajado. El tuit fue borrado más tarde. La misma periodista recogió también el proceso de registro y filtrado de los ciudadanos franceses que aparecieron en el aeropuerto de Niamey dispuestos a abandonar el país. El ministerio de Defensa francés (Ministère des Armées) dio detalles de la operación en un hilo de Twitter el propio martes 1 de agosto por la noche, hora de París. Mencionó la participación de tres aviones Airbus A330 del Ejército del Aire, especificando que el segundo era de la variante A330MRTT (Multirole Tanker Tranport). También se dio el detalle de los aviones se habían puesto en alerta desde la noche del día 31 de julio. Además, se menciona la presencia de 1.500 militares franceses en Níger, incluyendo personal ubicado en la Base Aérea 101 de Niamey. La llegada a Niamey del segundo aparato, que el Ministerio de Defensa francés había identificado como un Airbus A330MRTT, fue compartida en redes sociales. Según Anne-fleur Lespiaut, el primer avión Airbus A330 del Ejército del Aire francés abandonó Niamey con 250 personas a bordo rumbo a París. El medio local ActuNiger dio otra cifra, aún más precisa de 262 personas. El seguimiento en fuentes abiertas del tercer Airbus A330 (F-UJCH) reflejó que el aparato regresó sin haber cruzado el espacio aéreo argelino. Es posible que hubiera algún problema técnico, algún problema en la negociación del uso del espacio aéreo de Argelia o que incluso simplemente los dos primeros aparatos bastaran para repatriar a los civiles que aparecieron en el aeropuerto de Niamey. Según CNews, citando fuentes del gobierno francés, en el país se encontrarían entre 500 y 600 ciudadanos franceses. Esto significa que los dos primeros Airbus A330 hubieran bastado para repatriar a al menos 500 personas con el nivel de ocupación del primero en abandonar el país. Al parecer, la operación francesa de evacuación de ciudadanos franceses en Níger sirvió también para repatriar a ciudadanos belgas. Hay que recordar que el anuncio oficial de la operación militar francesa mencionaba que estaba abierta a ciudadanos de la Unión Europea. Hasta ahora, no hay noticias de que ciudadanos franceses hayan sido atacados en Níger en el contexto de las concentraciones de apoyo a la junta militar golpista y en contra de Francia. Así que la operación militar de evacuación de civiles franceses de Níger parece que está más relacionada con la incertidumbre sobre qué puede pasar en la presente crisis y anticipar una escalada de la violencia vista en las manifestaciones de apoyo a la junta militar golpista, donde hemos visto mensajes cotnra Francia y su papel en la región. Es significativo también que el partido político opositor M61 publicaba un comunicado donde llamaba a la nueva junta militar a retener a ciudadanos europeos para usarlos de baza negociadora. En cualquier caso, la operación militar francesa de evacuación de personal civil parece haber transcurrido sin incidencias y en un ambiente de calma tensa, demostrando las fuerzas armadas francesas su músculo logístico capaz de desplegar en poco tiempo un número suficiente de aviones a un lugar lejano.

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