La transición democrática en Mali se pierde en el horizonte

Mientras la deriva democrática maliense continúa perdiéndose en el horizonte, la violencia se extiende más allá de las fronteras del país. Assimi Goita, el coronel que ostenta el cargo de presidente de la Transición de Mali desde el 28 de mayo de 2021, prometió unas elecciones en un plazo de 24 meses desde marzo de 2022, para restaurar un gobierno civil, fecha que se cumplió el 26 de marzo de 2024. Esta situación llevó a principios de abril a una coalición de 20 firmantes, incluyendo partidos de la oposición, incluido el del ex presidente depuesto y organizaciones civiles reclamando el restablecimiento del orden constitucional. Los medios locales se han hecho eco de la severidad del vacío legal dando lugar al debate que supone. Un debate que Goita ha cortado de raíz prohibiendo la actividad de los partidos políticos. NeInfos, grupo mediático que cubre la actualidad africana con sede en Uagadugú (Burkina Faso), publicaba el 7 de abril: “La opinión pública es favorable a la candidatura de Assimi Goita en las próximas elecciones presidenciales” pero el medio no especifica el recorrido del anuncio. Esta posibilidad de su posible candidatura también ha sido rechazada por otros medios en los últimos años, aunque no deja de volver a la palestra. Noticias que tienen mucho eco en redes teniendo en cuenta la falta de transición democrática prometida por el líder militar. Un dato curioso .En la arena internacional es que el ministro de Asuntos Exteriores pide más ayuda de Naciones Unidas fortaleciendo la coordinación de sus acciones en Malí, en particular los proyectos y programas del Fondo de Consolidación de la Paz (PBF), recordemos que este mismo ministro, Abdoulaye Diop, expulsó la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali). El domingo 7 de abril, RFI Afriqué reportó la incursión en territorio mauritano de soldados malienses y mercenarios del grupo Wagner. Una operación que buscaba yihadistas del Katiba Medida (Frente de Liberación de Macina), terroristas afiliados al Grupo de Apoyo al Isalan y a los musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda. El asalto se llevó a cabo al sureste de Mauritania en el pueblo de Madallah, se realizaron detenciones e interrogatorios, pero sin más resultados que casas tiroteadas y tres civiles heridos. Bamako no se han pronunciado al respecto de la operación, pero el gobierno mauritano ha dicho que “responderá a las incursiones extranjeras”. De igual modo el ejército maliense a los ataques con drones que realizó esa misma mañana del domingo cerca de Zoho (Tombuctú), en territorio maliense. Estas operaciones de unidades del ejército maliense (FAMA), lideradas por Wagner no son extrañas. No en vano se les acusa de realizar operaciones de limpiezas étnicas en el centro y norte del país. Estas operaciones con sesgo étnico están apoyadas por operaciones de desinformación según aseveran el investigador Mohamed Issouf Ag Mohamed y la profesora de historia africana Mariana Bracks Fonseca. Se están utilizando métodos partisanos soviéticos bastante tradicionales, ejecutando tanto a combatientes como a los civiles por estar asociados a ellos o permitir su presencia. Los principales objetivos son los tuaregs, los árabes (moura) y los fula. Los tuaregs también tienen que hacer frente a los combates contra JNIM habitualmente. La amalgama de grupos armados en toda la geografía del país, hace que existan numerosos frentes abiertos. ISIS publicó imágenes de su ataque a un puesto de control de la milicia Azawad en las afueras de la ciudad de Menaka, al este de Malí, el 8 de abril. El Marco Estratégico Permanente para la Paz y el Desarrollo (CSP-PSD) también lucha en la frontera mauritana contra las incursiones terroristas. Las malas noticias han continuado para el CSP-PSD, con la salida del coronel Hussein Gholam del MAA (Movimiento Árabe de Azawad), ex miembro de la Guardia Nacional de Malí y líder de la facción nacionalista árabe dentro de la Coordinación de Movimientos Azawad, desertó recientemente con varios de sus combatientes y se pasó grupo islámico JNIM. Recordemos que el CSP-PSD se compone del CMA (Coordinación de Movimientos de Azawad) y de la Plataforma (Plataforma de Movimientos de Autodefensa). El CMA está formado por el MNLA (Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad), HCUA (Alto Consejo para la Unidad de Azawad) y el MAA. La Plataforma está formada por GATIA (Grupo de Autodefensa Tuareg) y MAA. La mayoría de estos movimientos son tuaregs y unos pocos árabes. Esta amalgama de grupos étnicos, políticos y militares unidos a la presencia de otros actores no estatales como podrían ser los grupos terroristas y la presencia de Wagner crea el caldo de cultivo perfecto para la desinformación, muy difícil de cotejar. Tenemos el ejemplo en los recientes ataques en sendas operaciones llevadas a cabo por FAMA y Wagner cerca de Nampala, región de Ségou, y luego de Léré, región de Tombuctú, donde fueron atacados los civiles, inutilizados los pozos, quemadas instalaciones y matado los animales. Este que les escribe ya estudió la importancia de los animales de tiro, como los burros, para la supervivencia de la economía local en esta región extremadamente pobre del planeta. En este caso distintas fuentes apuntan a FAMA y al grupo Wagner, mientras que los mismos hechos son atribuidos por otros medios a las Fuerzas de Azawad, desde el lado gubernamental siempre se les etiqueta como rebeldes y terroristas. La actuación de sabotear pozos tiene lógica partisana, infligiendo castigo a una población y eliminando lugares de abastecimiento. Este tipo de ataques, no son hechos aislados, algo que ha recogido el último comunicado del CSP-PSD, detallando los ataques y víctimas de los ataques con drones a la población civil. Tanto fuentes cercanas al Marco Estratégico Permanente para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD), también conocido como Plataforma de Movimientos de Autodefensa como al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), han declarado a OSINT Sahel que no ha posibilidad de negociación con Bamako mientras la junta militar controle el país. Todo parece indicar que seguiremos con un deterioro democrático y conatos de violencia por todo el país.
Ruptura de acuerdos en Níger y un nueva conexión iraní

La junta castrense al mando del Gobierno nigerino anunció el pasado 16 de marzo, a través del portavoz del Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria (CNSP), el coronel Amadou Abdramane, que daba por finalizados los acuerdos que permitían la presencia de tropas y empleados civiles del departamento de Defensa estadounidense en el país africano. El comunicado televisado dejó ver que una visita inesperada de representantes de Washington a territorio nigerino, fue la gota que colmó el vaso. Pero el trasfondo de la postura de la junta militar se basa en diversificar sus alianzas con potencias ‘alternativas’, entendiéndose la referencia explícita a Rusia. Níger estaría siguiendo los mismos pasos que las juntas de Mali y Burkina Faso. En la ruptura se destacó la injerencia de Washington en la independencia soberana nigerina para elegir sus aliados. En coronel criticó, la postura ‘altiva’ en la reciente vista de la subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos, Molly Phee, la subsecretaria de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional, Celeste Wallander, y el comandante del mando regional para África de Estados Unidos (AFRICOM), general Michael Langley. A principios de año, en OSINT Sahel tratábamos los acercamientos que Níger tenía con Rusia y veíamos las reuniones diplomáticas donde Estados Unidos y la junta militar se habían declarado socios. Interés mutuo demostrado con el mantenimiento de las bases de drones y aceptando donaciones militares. En tan sólo unos meses vemos como la situación ha dado un giro de 180 grados y esperamos la salida de los soldados estadounidenses del país. Sin duda un buen ejemplo de la velocidad de cambio que está viviendo el Sahel desde que las juntas de Malí, Níger y Burkina Faso tomaron el poder. Unos 1.000 ciudadanos estadounidenses entre militares, personal civil y contratistas de empresas privadas relacionadas con la seguridad, tendrían que abandonar el país inmediatamente según el coronel Amadou. El general Langley en una entrevista reciente ha manifestado que el éxito de las campañas de desinformación rusa han propiciado la ruptura. El jefe del mando regional para África (AFRICOM) dijo el jueves 21 de marzo al Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que «la Federación Rusa tenía su manual de jugadas. Tenían su juego aéreo a través de su desinformación». El Centro de Participación Global del Departamento de Estado de EE.UU, o GEC tiene un presupuesto de 61 millones de dólares en comparación con los más de 1.500 millones que Rusia gasta cada año en la guerra de la información. En referencia a esto, Langley dijo que «había que atacar de frente a la desinformación». La postura estadounidense con su socio nigerino tendría dos líneas rojas claras, una sería su acercamiento a Rusia en temas de seguridad y por otra, el posible acuerdo en el que Níger proveería de uranio a Irán. Así lo ha defendido la Casa Blanca en sus reuniones. Los temores expresados por el Pentágono en términos de la injerencia rusa no sólo a través del grupo Wagner, sino con los programas de desinformación como acabamos de mencionar. The Wall Street Journal, va un paso más, con la publicación en marzo de un reportaje donde dice haber descubierto avanzadas conversaciones entre Irán y Níger, con un acuerdo preliminar firmado para el uso de Irán de los depósitos de uranio del país. A partir de este informe, los medios internacionales van añadiendo ‘fuentes anónimas’ conforme se va concatenando el eco del reportaje, referencias imposibles de cotejar. Desde OSINT Sahel hemos seguido los viajes de representantes del CNSP a Moscú y a Irán. Lo que sí da pistas de la preparación del terreno para unas relaciones más estrechas. Deriva que agrada al líder militar de Burkina Faso, Ibraheem Tarore, pudimos ver la celebración del encuentro la semana pasada entre el encuentro entre Irán y Níger, en una de sus publicaciones. En octubre de 2023, el ministro de Exteriores de Irán, Hosein Amirabdolahian, expresó a su homólogo nigerino, Bakary Yaou Sangare, el deseo de estrechar la cooperación en un encuentro en Teherán. Amirabdolahian manifestó que Irán tiene las capacidades en materia de energía para responder a las necesidades de Níger. Las visitas se han repetido y de nuevo en enero de este año, el presidente Irání, Ebrahim Raisi, elogió en Teheran ante Ali Lamine Zeine, primer ministro nigerino, el “futuro brillante” del “camino de independencia” del país de África occidental. Respecto a la presencia rusa en Níger, conocemos toda la tendencia que la Federación está siguiendo en África Occidental. Se han repetido las visitas institucionales a Moscú, también en enero de este año. Si bien Rusia y Níger han accedido a desarrollar lazos militares, el investigador Iván López Miralles, señala que lo interesante de esta reunión fue la participación de los viceministros de Defensa rusos, Yunus-Bek Yevkurov y Alexander Fomin. Yevkurov es quien “tomó el mando de las operaciones de Rusia en África y gestiona “Africa Corps”. Ayer mismo el General Abdouramane Tiani habló por teléfono con el presidente Vladimir Putin. Según Miralles, el paso lógico sería la entrada en el país de instructores rusos, pero por el momento no hay imágenes que lo confirmen. Ante esta situación se plantean distintas salidas, una ruptura dura siguiendo el repliegue francés de la región o de la MINUSMA en Mali. Que el tira y afloja de las negociaciones continúe fuera de cámara, no sería de extrañar que mientras se acepta material o ayudas con una mano, con la otra se quisiera mostrar una postura férrea alineada con la alianza de las juntas, Irán y Rusia, no olvidemos que cada país en el Sahel aunque comparten economías de pobreza extrema tienen sus propias particularidades en términos de seguridad. Lo que plantea un escenario más improbable sería una vuelta a la ‘normalidad’, eso requeriría por parte de Washington, muestras de pasos atrás en los acuerdos con Teherán y Moscú. Sin duda el difícil juego de la geopolítica se navegará por esas aguas, cuanto poco turbulentas.
Complicado regreso a la normalidad democrática en Chad

La agencia electoral de Chad ha anunciado las fechas de las próximas elecciones presidenciales que consta de dos rondas, el 6 de mayo y 22 de junio la segunda vuelta. Los resultados provisionales se publicarán el 7 de julio. Para entender la relativa importancia de este anuncio, debemos recordar que la región continúa una regresión democrática a causa de los continuos golpes de estado desde el año 2020. El líder militar de la actual junta militar de Chad, Mahamat Idriss Déby Itno ya ha declarado sus intenciones de presentar una candidatura oficial para el 6 de mayo. Mahamat tomó el poder en 2021, tras la muerte de su padre en el campo de batalla, en lo que los analistas coinciden que fue un golpe de estado. El Consejo Constitucional inició la convocatoria de candidatos seleccionados el 15 de marzo y se publicarán el 24 de marzo. El gobierno militar prometió una transición en 18 meses desde que tomó el poder en el año 2021, plazo que se cumplió. Luego el gobierno militar dio otro plazo de 24 meses. Ya cubrimos en OSINT Sahel la falta de deriva democrática en Mali y los incumplimientos de las promesas de las juntas militares. Todas tomaron el poder con el común denominador de combatir la inseguridad, pero la región solo destaca por la entrada de nuevos actores geopolíticos y no por la reducción de la violencia. Muerte de un líder opositor La elecciones en Chad vienen precedidas por el asesinato el pasado 28 de febrero del líder de la oposición, Yaya Dillo, en la sede de su partido en la capital, Yamena. Decenas de personas murieron en el intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad. La muerte de Dillo deja desierta la oposición chadiana. El fiscal nacional, Oumar Mahamat Kedelaye, acusó en rueda de prensa televisada al partido de Yaya, Partido Socialista Sin Fronteras de estar detrás de un ataque a la Agencia de Seguridad Nacional. A pesar de las declaraciones oficiales la consecución de acontecimientos es confusa y aún no ha sido clarificada. Este asesinato deja patente la debilidad del proceso político en Chad. Déby se asienta el poder. Succès Masra, era un líder opositor en el exilio que ha regresado a Chad recientemente, siendo incorporado al gobierno por Dèby, lo que unido a la muerte de Yaya Dillo, le facilita la permanencia en el poder. Masra, lamentó vía Facebook el “fallecimiento” de Yaya. El referéndum que se votó en el país en diciembre con una tasa del 63,75% de participación para votar por una nueva constitución, ganó según fuentes oficiales por un 83% de los votos. Esto que suponía ser un paso para favorecer la democracia, no ha sido así, ya que la constitución continúa ratificando al país como un sistema unitario, vigente desde la independencia en 1960. El partido de la oposición Les Transformateurs, que protestó proponiendo un sistema federalista, terminó siendo prohibido y sus miembros arrestados masivamente. Las protestas en octubre de 2022 por partidos de la oposición a favor de la democracia terminaron en decenas de muertos, heridos y detenciones. En las reformas de diciembre, se eliminó la prohibición que impedía presentarse a Dèby a las elecciones. Futuro inmediato del Chad Las relaciones diplomáticas con Sudán, son un legado de injerencias continuas, no mejoran. Las acusaciones de alimentar los conflictos internos de cada país son comunes, haciendo referencia a la ayuda que el gobierno de Déby ha propiciado en términos logísticos. Ha permitido el uso del aeropuerto de Amdjarass a las Fuerzas paramilitares de Apoyo Rápido (RSF), enfrentadas con el ejército de Sudán, para que pudieran recibir armas de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Francia parece mantener el apoyo a su último aliado en la región con Dèby manteniéndose en el poder, lo que explicaría porque Francia no ha demostrado el mismo recelo por la poca “transición” democrática en Chad como con otros países en el Sahel. Rusia reforzando su posición como actor en la región recibiendo en enero a Dèby. Putín felicitó a su invitado por estabilizar la situación en el país, también anunció el incremento de estudiantes chadianos en universidades rusas. Por su parte, Déby elogió los vínculos con Rusia. Un futuro poco democrático por la falta de oposición y la situación actual de acumulación de poder por parte de la cúpula militar, auguran que las “elecciones” no depararán sorpresas. A este aciago horizonte se une que la pobreza ha seguido aumentando en las décadas de gobierno de la familia Dèby y hoy más de un 40% por ciento de la población de los 18 millones de habitantes, está por debajo del umbral nacional de la pobreza. Sabemos que el país continuará enfrentando una crisis humanitaria en sus fronteras desbordadas por el conflicto en Sudán. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha informado que el mes que viene ya no podrá alimentar al millón de refugiados y que muchos ya se están saltándose comidas. Las rutas de ayuda a Darfur (Sudán) desde Chad también están en peligro.
La oferta atlántica de Marruecos al Sahel

Parece que las juntas militares del Sahel tienen el cartel de “abiertos para los negocios” y no hay semana que no traiga una agenda cargada de reuniones de exteriores, vistas de altos funcionarios o acuerdos comerciales. El pasado mes de febrero el grupo marroquí Cementos de África (CIMAF) ha puesto el primer ladrillo de la construcción de una fábrica en Sikasso (Mali). La cementera creará 2.500 puestos de trabajo directos e indirectos y producirá 1 millón de toneladas con un proyecto que costará 50 millones de dólares. Aunque la multinacional cementera es de capital privado, la iniciativa pública marroquí también ha celebrado recientes acuerdos en Mali en campos tan importantes como la inmigración, donde el embajador de marruecos en el país reiteró la determinación de acompañar al Centro de Información y Gestión de las Migraciones (CIGEM) en conseguir sus objetivos en el campo migratorio entre Marruecos y Mali. Desarrollo económico de iniciativa privada y cooperación diplomática en áreas de vital importancia son una manera simbólica de representar una nueva etapa de acuerdos comerciales que ya se anunció en el mes de diciembre en Marrakech, donde los máximos diplomáticos de Marruecos, Burkina Faso, Chad, Malí y Níger acordaron impulsar la cooperación. La iniciativa persigue consolidar la propuesta que el rey marroquí Mohammed VI lanzó a principios de noviembre para dar acceso al Océano Atlántico a los países del Sahel. El rey supedito el éxito de la iniciativa a la mejora de las vías de comunicación y el desarrollo de infraestructuras a través de Mauritania. No en vano esta propuesta para Níger, Burkina Faso y Malí ofrece una alternativa tras la deseada salida de Francia de la región y más flexibilidad a la hora de negociar con la ECOWAS. Representantes de todos los países implicados expresaron las ventajas de esta propuesta. La televisión pública marroquí SNRT retransmitió las declaraciones de Naser Burita, ministro de Exteriores marroquí, en un discurso durante el encuentro donde el desarrollo económico no sólo sería la “clave” para los problemas del Sahel sino que ayudaría a crear un “epicentro de paz y seguridad”. Por su parte, Abdullah Diop, ministro de Asuntos Exteriores maliense, señaló que la iniciativa marroquí tendría un impacto no solo en sus economías mejorando su balanza de pago, sino en el comercio internacional. Bakary Yaou Sangaré, ministro de Exteriores nigerino, criticó a “varios socios, entre ellos a Francia” y calificó al país magrebí como “ de verdadero amigo”. Sin duda este tipo de acuerdos aporta reconocimiento a nivel internacional a las actuales juntas militares. Las reacciones políticas se adelantaron a los acuerdos comerciales y en menos de un mes del anuncio de Mohamed VI, los medios ya adelantaban la posibilidad de que Mali apoyase la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. En esta línea, el ex ministro mauritano de Asuntos Exteriores declaró que el ex presidente maliense Ibrahim Boubacar Keïta entendía la importancia de Marruecos no solo en Mali sino en toda la región. La creación de un instituto para formar imanes que promuevan un Islam pacífico en el actual contexto de violencia yihadista sería algo que no solo Mali agradecería sino toda la región. Las declaraciones recogen que el ex presidente maliense defendía la integridad territorial marroquí pero que no se expresaba explícitamente para no tensionar las relaciones con Argelia. La relación de Marruecos podría ser especial en la región por lo que respecta a su inferencia entre las relaciones de Bamako y Argel. Si bien hay que decir que bancos y empresas de fosfatos marroquíes ya tenían presencia en el Sahel. La opción atlántica que Marruecos quiere ofrecer a los países del Sahel no solo es una opción en términos de acceso a través de puertos sino también un refuerzo al mega proyecto de un gaseoducto submarino Nigeria-Europa que bordea África Occidental. El proyecto seguiría un trazado de 7.000 kilómetros y tendría ramales que conectarían a nueve países, aprovechando el gaseoducto ya existente que beneficia a Benín, Togo y Ghana. La ministra de Transición Energética de Marruecos, Laila Ben Ali, declaró en una sesión ante el Parlamento que “los estudios han demostrado la viabilidad económica del gaseoducto transfronterizo”. El proyecto tardaría en construirse 25 años y tendría un coste estimado entre 20.000 y 25.000 millones de euros. El pasado mes de diciembre tanto fuentes oficiales marroquíes como de Nigeria informaron que el proyecto sigue adelante. El proyecto de gaseoducto que pasa por Marruecos se enfrenta a otro alternativo, el proyecto del gaseoducto subsahariano (TSGP). Se trata de una infraestructura que conectaría Nigeria con Europa por una ruta más directa de 4.128 kilómetros atravesando Níger y Argelia. Desde la parte nigeriana, Yusuf Tuggar, ministro de Asuntos Exteriores, aseguró que el proyecto ha presentado “progresos significativos y notables”. Sin embargo, este gasoducto se enfrenta a un recorrido de 841 kilómetros por Níger, altamente inestable. De momento, ambos proyectos no sólo rivalizan en conectar a Nigeria con el mercado europeo, sino que colocan a Marruecos y Argelia, rivales geopolíticos, como competidores por el papel de nodos energéticos. Marruecos siempre ha tenido una política africana que cumplía distintos objetivos. Hoy toma partido en el tablero donde las nuevas juntas están reconfigurando las alianzas en la región. Con estos nuevos acuerdos de acceso al Atlántico, Marruecos refuerza su política africana de acuerdos bilaterales, desarrollo empresarial e influencia religiosa. Y si bien todas estas iniciativas tienen valor en sí mismos, también coinciden con la visión nacionalista y expansionista del irredentismo marroquí que lleva hasta el corazón del Sahel su esfera de influencia regional.
Inseguridad y sin signos de deriva democrática en Mali

El pasado 12 de diciembre los últimos 142 soldados alemanes pertenecientes a la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de las Naciones Unidas en Mali) dejaban Gao en dos aviones de transporte A400M para regresar a casa vía Dakar. Esta retirada fue otro paso definitivo en el cierre total de la misión este 31 de diciembre, fecha clave desde la cual la Junta Militar tiene un motivo de presión más para presentar éxitos en su lucha contra el terrorismo. El leitmotiv de los golpes de estado y la consecuente toma de poder de las juntas militares en Mali, Burkina Faso y Níger era la incapacidad de los gobiernos que derrocaron para terminar con la inseguridad. Siguiendo esta línea dentro de la arena política el ministro de Exteriores, Abdoulaye Diop, continúa acusando a Francia de promover el espionaje y terrorismo, al mismo tiempo que abraza una cooperación más profunda con China. El gobierno de Mail si ha podido celebrar la toma de posesión del nuevo Gobernador de Kidal, Gal Alhaj Gamou el 13 de diciembre, un mes después de que fuera tomada por las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa). Sin duda con enrome poder simbólico por ser este el importante bastión tuareg. A pesar de ello, de considerar la celebración efímeramente, porque mientras la presencia de la nueva administración fomenta la idea del restablecimiento del control de la soberanía, los atentados continúan. Siendo este el caso del reciente atentado yihadista en el centro del país, que deja en evidencia que el convoy militar que durante semanas recorrió Mali, aunque controló posiciones, nunca llego a consolidar el terreno. El 12 de diciembre, día anterior a las celebraciones en Kidal, el Grupo de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (JNIM) rama de Al-Qaeda en Mali atacó la localidad de Farabougou en el centro del país. Murieron cerca de 40 militares y miembros de la comunidad dogon, aliados de las fuerzas de seguridad. Los yihadistas atacaron a los cazadores dozo, miembros de esta comunidad que pueden actuar como una milicia progubernamental. Las fuerzas de seguridad lanzaron un comunicado explicando el logro de las acciones que repelieron el ataque. Este ataque fue otro ejemplo más de la situación de inseguridad. Médicos sin Fronteras España lanzó dos días después una alerta sobre el recrudecimiento de la violencia en el centro y el norte del país. Sus cooperantes explican que el aislamiento que produce la violencia en zonas como Tombuctú ha provocado que haya personas que lleven siete años sin ver a un médico. La junta golpista ya anunció en septiembre un retraso en las elecciones fijadas para el 4 y 18 de febrero de 2024 alegando dificultades por razones técnicas. En concreto, que los censos de 2023 no están actualizados. Las bases de datos del censo de 2018 están en poder de una empresa francesa, IDEMIA, que firmó un contrato con el gobierno maliense antes de los golpes de estado de 2020, 2021 y le niegan el acceso a la junta militar actual. Esto implica que no se pueden ni modificar, ni añadir nuevos censados. Hasta la fecha no hay anunciada una nueva actualización. Los únicos acercamientos de Mali en sus relaciones exteriores aparte de con la tríada golpista, se han producido con Rusia, China e Irán, mientras se han producido contactos con la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental). Esta última fue quien solicito a Mali unas elecciones en febrero. Ahora la CEDEAO se ha mostrado abierta a conversar con los militares y se ha propuesto un comité con los presidentes de Togo, Sierra Leona y Benín como interlocutor con las tres juntas de Mali, Níger y Burkina Faso. La reunión sitúa a ambas partes en una aparente normalidad, pero desde pasos anteriores, donde la CEDEAO ya expresó su consternación frente al unilateralismo de la junta en los acuerdos de transición. A este respecto a mediados de diciembre el delegado maliense para la CEDEAO se expresa positivo respecto a la reanudación de las relaciones. El pasado 25 de enero el Gobierno de transición de Malí ha roto el Acuerdo de Argel que supone el fin de los acuerdos de paz con los grupos separatistas firmado en 2015. Los ataques yijadista han tenido una presencia activa el 18 y 20 de enero en el centro y sur del país, beneficiándose de que los esfuerzos de las FAMA (Fuerzas Armadas Malienses) se han centrado estos meses en un convoy militar para liberal Kidal. Cerramos 2023 con la salida de la MINUSMA, la ruptura del tratado de Argel, sin el control total de la soberanía, con peores condiciones de seguridad, sin fechas para unas elecciones e inquietudes de la CEDEAO por la transición acordada. Rusia aportando apoyo militar y China como aliado comercial. Todo indica que tardaremos mucho en ver unas elecciones democráticas en Mali.
Evolución de la influencia rusa en Burkina Faso

BURKINA FASO ¿Qué hacemos? Osint Sahel es una comunidad que combina OSINT (Open Source Intelligence) y geopolítica para fomentar el conocimiento sobre la región del Sahel y su importancia estratégica. Posts más recientes All Post Argelia Burkina Faso Chad Gambia Mali Marruecos Mauritania Níger Nigeria Otros Rusia Sahel Senegal Sudán Rusia refuerza su posición en Libia tras la salida de Siria Masiva llegada de material militar ruso a Bamako Francia abandona sus bases africanas en un repliegue sin precedentes Categorías Argelia Burkina Faso Chad Gambia Mali Marruecos Mauritania Níger Nigeria Otros Rusia Sahel Senegal Sudán
Acercamiento Níger-Rusia y el papel de Estados Unidos

Tras el golpe de Estado, la junta militar o Consejo Nacional para la Salvación de la Patria de Níger, nuevo órgano de gobierno del país, declaró que no cedería ante las amenazas o injerencias extranjeras en la política interna del país. Desde entonces hemos asistido a la expulsión de Francia del país, acuerdos bilaterales con Rusia y peticiones para reanudar las relaciones de Estados Unidos, pero con condiciones. País que mantiene una base de drones en el país. También hemos asistido iniciativas de la CEDAO para aliviar las sanciones económicas. Tras consolidarse en Malí, Rusia ha estrechado su colaboración con Níger a través de una estructura armada dependiente de Defensa, el Africa Corps, destinada a reemplazar al grupo Wagner y que también se extiende a Burkina Faso. No solo es Rusia la que quiere asentare en el Sahel sino que la Nueva Junta militar ha pedido ayuda al grupo de mercenarios rusos de Wagner. Aun no hay una lista asentada de acuerdos comerciales y energéticos entre ambos países. Pero como bien se estableció en San Petersburgo en el Africa Summit, en Níger parece seguirse la misma hoja de ruta que prosigue a la colaboración militar. Y como en Burkina Faso. también hay interés por ambas partes en la colaboración energética, en particular en la energía nuclear. Níger es un productor importante de uranio. Si este sector cae en la esfera rusa dificultara el acceso de Occidente a este mercado, tal y como esta pasando con las dificultades con los gaseoductos rusos que han afectado al consumo europeo. Las minas alrededor de la ciudad de Arlit, representan un 25% de todas las exportaciones de la Unión Europea. Níger es el séptimo productor del mundo. Estados Unidos tiene 1.100 soldados en Níger y una base de drones en la ciudad de Agadez. Véase anteriormente en OSINT Sahel: «Níger, base de operaciones áreas de contratistas estadounidenses en el Sahel» (abril 2023) .Construida en 2016 y gestionada por el Pentágono, se edificó para 650 soldados. Es el símbolo del compromiso estadounidense en la lucha contra el terrorismo yihadista desde donde parten todas las misiones en el Sahel. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) tiene también una base en Dirkou, al nordeste. Es uno de los mayores proyectos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y parte del mando regional estadounidense para África (AFRICOM). Recordemos que antes del golpe Níger mantenía unas relaciones fluidas de seguridad y ejemplo de ello son las donaciones de material que se realizaban. Estados Unidos se involucró desde el primer momento tras el golpe de estado porque reconocía el peligro de una guerra regional y el aumento de la influencia rusa. Antony Blinken, secretario de Estado, advirtió de las intenciones de Wagner de rentabilizar el golpe de Estado a su favor. La vicesecretaria de Estado en funciones Victoria Nuland no logró una solución negociada para revertir el golpe tras reunirse con la junta militar. Estas intenciones de reconducir la situación eran naturales, teniendo en cuenta la presencia de su base, la salvaguarda de sus operaciones y una posición clara para contener a Rusia, no solo en Ucrania sino también en África. Estados Unidos planea reanudar las relaciones con Níger si se restaura la democracia. La diplomacia estadounidense demuestra la dirección de sus intenciones en la región con la reciente presentación de credenciales de su embajadora en Niamey y otra visita a Burkina Faso. Negociaciones que se han centrado en la condición de una transición democrática. Si por el momento no sabemos el resultado de este acercamiento, claramente indica una inclinación a limar posibles animosidades. La población ha realizado alguna protesta pidiendo la salida de la base y estas negociaciones bien podrían estar comprando tiempo para una base que ya bien podría ya estar buscando otro país desde el que operar.
Níger, evolución política, económica y militar de la nueva junta militar

Durante la cobertura que hicimos en agosto en Osint Sahel del golpe de estado en Níger, descubrimos la influencia de china en el sector energético del país, particularmente en los pilares económicos del petróleo, uranio y electricidad. Desde la toma de poder de la nueva junta militar, la presencia militar rusa no ha hecho más que afianzarse. Presencia que ha sido fue oficializada por la visita del viceministro de Defensa el general Yunus-bek Yevkurov a un encuentro con los ministros de defensa de Mali y de Níger. Recientemente se ha detectado su presencia en el país. En la arena diplomática y estratégica, Níger junto a Burkina Faso han solicitado la salida de la fuerza conjunta de G5 Sahel. Una consecuencia lógica al corte de fondos de la Comisión Europea en materia de seguridad tras el golpe de estado. Las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Níger están estableciendo una aparente frente común político y militar ante la CEDEAO/ECOWAS y ante el terrorismo. Y se percibe que las reuniones bilaterales a nivel ministerial son fluidas. Algunos actores hacen presencia como Kathleen FitzGibbon, la embajadora de Estados Unidos en Níger, que presento el sábado 2 de diciembre en Niamey sus credenciales ante el Ministerio de de Asuntos Exteriores. Mientras tanto, la NBC presenta un reportaje sobre las operaciones antiterroristas que se llevan a cabo con drones en la Base Aérea 201 de las tropas norteamericanas en Agadez. En la arena militar se retira el general de División Mahamadou Abou Tarka, mientras que el depuesto presidente Mohamed Bazoum continúa detenido. Níger ha respondido al cese del apoyo europeo en términos de seguridad a la derogación de una ley de elaboración conjunta con la Unión Europea para desincentivar la inmigración ilegal. Esta ley ha sido revocada por la junta militar, lo que supondrá una mayor presión migratoria desde las costas libias. No hemos visto una disminución significativa de los ataques terroristas ni una mejora de la seguridad. Por el contrario, el propio Ministerio de Defensa denuncia la situación de inestabilidad en la Triple Frontera: Níger, Mali, Burkina Faso. La insurgencia islamista continua sus series de ataques kamikazes. En términos económicos, Francia ha cortado sus relaciones y Estados Unidos ha cancelado muchas de sus ayudas, mientras que la CEDEAO/ECOWAS y la Unión Europea han impuesto sanciones. Tres meses después del golpe los flujos esperados que supondrían un 3,6% del PIB solo ha alcanzado el 0,55% en 2023. Esta falta de capital dificultara no solo la capacidad para desarrollar proyectos sino para promover operaciones de seguridad. El primer ministro declaro en rueda de presan en septiembre que el gobierno aseguraría los salarios y el funcionamiento de la administración. En términos financieros aportó los datos del empeoramiento de la deuda de los 3.200 a los 5.200 millones de FCFA (Franco de la Comunidad Financiera de África). Ante esta situación económica la alianza de los tres países liderados por juntas militares se reunió en Bamako, proponiendo la creación de un fondo de estabilización para luchar contras las restricciones y facilitar el libre comercio de mercancías. Los ministros de finanzas han declarado que cuando el plan se lleve a cabo, la alianza será un impulso para el Sahel. Alianza que también se haría extensible al ámbito energético y siempre dando prioridad a una soberanía económica.
Grupos armados y antecedentes de la guerra civil en Mali

A la insurgencia tuareg, conocida como el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) comenzó una rebelión en 2012. A este levantamiento en armas se unieron desertores de las fuerzas armadas malienses, grupos islámicos como Al-Qaeda en el Magreb (AQIM) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO). Los ataques se extendieron por todo el norte del país. A raíz de los acontecimientos Francia impulso la “Operación Serval” y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) la Misión Internacional Africana de Apoyo a Mali (AFISMA). Ambas misiones acudieron a la llamada del gobierno de Bamako, en julio de 2013 lo haría la ONU a través de la misión de cascos azules MINUSMA, misiones expulsadas del país a día hoy al igual que las fuerzas francesas a petición de la actual junta militar. Mali ha sufrido tres golpes de estado en los últimos 9 años. En 2012, 2020 y 2021. En 2015, se firmó un acuerdo de paz entre el MNLA y el gobierno de Mali. El tratado comprometía al gobierno a una descentralización del mismo y un mayor desarrollo del norte del país. Recordemos que el MNLA quiere la independencia de la zona que llama Azawad en el norte del país. El acuerdo de paz se ha roto. Los medios, simplifican erróneamente al movimiento tuareg como los únicos “rebeldes”. La complejidad étnica e ideológica que agrupa a las fuerzas opositoras a Bamako es algo más compleja. Las tensiones que existen entre los distintos grupos han convivido puntual o más prolongadamente según los objetivos durante los años de conflicto. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores mapeo la extensión de los grupos armados en Mali, teniendo en cuenta criterios de extensión en el territorio y afiliación. El resumen sería que en la inmensa parte del territorio cubriendo todo el mapa étnico del país existen actores armados que agrupan en yihadistas y no yihadistas como hemos visto. Entre los primero estarían El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) coalición formada por Alsar al-Din, Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM en sus siglas en inglés), Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO) y el Frente de Liberación de Macina. Grupos autónomos pero asociados a JNIM: Kabtibat Sèrma y Katibat AAA. Ansarul Islam es una insurgencia del Norte de Burkina Faso vinculada a Ansar al-Din. La rama local del Estado Islámico, el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS). Entre los grupos no yihadistas tenemos a la Coalición de Movimientos de Azawad (CMA) que agrupa al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (HCUA) y al Movimiento Árabe de Azawad (MAA-CMA). Plataforma, agrupa a varios grupos que favorecen la autoridad estatal de Mali: Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad Et Alliés (GARIA), Movimientos Árabe de Azawad – Plataforma (MAA-PF) y la Coordinación de Movimientos y Frente Patriótico de Resistencia (CMFPR-1). Movimiento para la Salud de Azawad (MSA), Coordinación de los Movimientos de la Entete (CME) y el grupo Dogon, Dan Na Ambassagou, etnia no musulmana que opera en la parte central del país. En las filas tuareg hay combatientes que alimentaron las fuerzas de Gadafi, regresaron a Mali tras la caída de Libia. El movimiento tuareg busca la independencia, los grupos islamistas como Ansar al-Din persiguen establecer la Sharía. Mali es mayoritariamente musulmán. La Guerra civil en Mali ha escalado a la misma velocidad que la salida de la MINUSMA, retirada que tendrá como fecha final el primero de enero de 2015. En los últimos meses, se han disputado el control de campamento militares del ejército maliense, los yihadistas han cortado el tráfico comercial y fluvial en distintas ocasiones entre las ciudades más pobladas. Se han sucedido ataques aéreos y bombardeos a barcos mercantes. Tombuctú es una ciudad clave en los enfrenamientos. Mali tiene el apoyo del grupo Wagner junto a su historial de crímenes como civiles. Todo nos dice que la situación seguirá empeorando y el desplazamiento de refugiados continuará.
La violencia rompe el tratado de paz en Mali, inicio de una guerra civil.

No cesan los enfrentamientos en el Norte de Mali, sin declaraciones oficiales de guerra, se rompe la Paz de Argel, tratado que fue firmado en 2015 por el gobierno maliense y los grupos secesionistas no yihadistas representados por la Coordinadora de Movimientos de Azawad (CMA), coalición que incluye al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (ACUA), al Movimiento Árabe de Azawad (MAA) y al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA). Este acuerdo de paz se vio debilitado tras el golpe de estado de la nueva junta militar en 2020. A pesar de estar llevándose a cabo la decisión formal de la salida del país de la MINUSMA aún se siguen enfrentando los convoyes con artefactos explosivos para atentar en durante sus rutas a las fuerzas de mantenimiento de la paz. Desde mediados de 2022 la crisis de seguridad no ha hecho más que incrementarse. En el mes de agosto se han sucedió una serie de hostigamientos centrados en tomar bases, ciudades y campamentos militares. Los grupos yihadistas y los rebeldes tuareg han aprovechado la salida de las tropas francesas y el relevo de las bases de las MINUSMA al ejército maliense para emboscar e intentar tomar el mayor número de campamentos posibles. Al igual que ocurrió en Mali, Francia continua con su salida de la región y las salidas de Níger ya se están sucediendo. El 7 de septiembre un barco de pasajero en el Río Níger fue atacado con cohetes, una base maliense en la ciudad de Bamba en la región de Gao también fue asaltada dejando sendos ataques 49 civiles muertos y 15 soldados. El asalto fue reivindicado por el grupo afiliado a Al-Qaeda (JNIM). Enel mes de agosto la alianza yihadista bloqueó Tombuctú y desde entonces se han intensificado los atentados. La salida de la MINUSMA supuso la entrega de dos bases cercanas a Tombuctú a las fuerzas armadas, muy disputadas ahora por los yihadistas. La insurgencia ha llevado los combates al centro del país e incluso a Burkina Faso desde el Norte. El 15 de septiembre fuerzas de Wagner y FAMA fueron emboscadas por los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) entre Gossi y Gao. El 2 de octubre un convoy de las Fuerzas Armadas de Mali (MALI), partió desde Gao para tomar la ciudad de Kidal, enclave simbólico de la insurgencia tuareg. Cercana a la frontera con Argelia tiene un significado especial para Bamako en términos de soberanía nacional. Con la independencia de Francia, desde esta ciudad se han lanzado cuatro rebeliones tuareg contra el Estado. El grupo Wagner y las FAMA se encontraron con resistencia, su avance se vio dificultado por un artefacto explosivo improvisado (IED, en sus siglas en inglés). El convoy fue atacado por rebeldes tuareg y árabes entre Anefis y Tabankort.