Las juntas militares viran hacia el control del oro

A finales de agosto, la junta de Burkina Faso tomó las riendas de sus yacimientos auríferos. Ibrahim Traore, líder de la junta militar, ha nacionalizado dos minas de oro. El litigio entre la empresa Endevour Mining y Lilium Mining se ha saldado con la transferencia de la propiedad de las minas de Boungou y Wahgnion al estado africano. El gobierno pagará 80 millones de dólares por ellas cuando inicialmente Endevour acordó esa misma transacción con Lilium por más de 300. El gobierno burkinés incluye en la cantidad acordada un 3% de regalías sobre la producción de oro de hasta un máximo de 400.000 onzas de oro procedentes de la mina Wahgnión. Las compañías se demandaron mutuamente tras las dudas de la gobernanza de Endevour tras el despido del ex director ejecutivo Sébastien de Montessus por “mala conducta”. Finalmente, las disputas judiciales se saldaron con la transferencia de la propiedad al estado africano por parte de Lilium Mining, subsidiaria de Lilium Capital y propiedad del empresario estadounidense-burkinés Simon Tiemtore. Tras la disminución de la producción del oro el año pasado, Burkina Faso revisó su código minero para aumentar las regalías que obtenía, pero la continua crisis de seguridad obligó a cerrar al menos cinco minas. Extracción minera en Sayma (Mali). Fuente : Resolute Mali parece tomar el mismo rumbo respecto a sus recursos naturales que su vecino. El pasado 8 de noviembre el director comercial de la minera australiana Resolute, Terence Holohan, fue detenido junto con otros dos directivos de la compañía por las autoridades malienses. Acusados de malversación de bienes públicos, la aurífera posee el 80% de la mina de Sayma, mientras que el porcentaje restante es propiedad del Estado. Los arrestos se produjeron mientras que los directivos se encontraban en Bamako intentando rebajar las tensiones sobre una disputa impositiva respectos los beneficios de la compañía. Los dos directivos se vieron confinados en un complejo de oficinas de la capital, informaron que se encontraban bien y que habían recibido asistencia del personal diplomático de la embajada británica, nacionalidad de los dos compañeros retenidos junto al CEO. Aunque la junta militar de Mali demandaba inicialmente el pago de 162 millones de dólares para resolver la disputa y proceder a la liberación, finalmente la compañía con sede en Perth ha pagado finalmente 247 millones por la liberación de sus directivos. Cantidad que supera las reservas de liquidez de la multinacional. Mapa que muestra los principales complejos mineros de las cuatro mayores empresas de extracción de oro que operan en Malí. Fuente: The Blood Gold Report Estos arrestos son parte de una ofensiva sin precedentes contra las principales compañías mineras del país. Beverly Ochieng de Control Risks, con sede en Londres, analista de materias primas han interpretado ante la prensa especializada que las autoridades alargan estás disputas para tener tiempo en auditar e investigar las cuentas y empresas mineras. Ochieng entiende que este tipo de maniobras no pretendería expulsar totalmente a los operadores extranjeros en favor de potencias también interesadas como son Rusia y China, pero sí lanzar un mensaje claro de que son capaces de lanzar medidas que se alineen con su impulso nacionalista del control de los recursos. La junta militar de Mali aprobó el año pasado una nueva ley minera por la que el gobierno puede aumentar su participaciones hasta el 35% cuando la mayoría eran del 20%. En un movimiento similar, el pasado mes de octubre las autoridades de Mali demandaron 500 millones de la canadiense Barrick Gold en concepto de impuestos impagados y dividendos y cuatro de sus empleados fueron arrestados. La confirmación sobre las intenciones de la junta para hacerse con la soberanía de los recursos ha quedado clara cuando ha nacionalizado la mina de oro de Yatela, al oeste de Mali. La mina estaba en manos de dos empresas extranjeras, una sudafricana y otra canadiense, AngloGold Ashanti e Iamgold. Ambas empresas entraron en un conflicto fiscal en el que intermedió el gobierno resultando en 2.500 millones de francos CFA (4,1 millones de dólares) que regresarán al Tesoro según declaró el ministro de economía, Alousséni Sanaou. Mali#Mali transfers the Bakolobi #gold mine, Kayes region to Malican Exploration-SARL. Second mine operated by B2gold and its subsidiary in the country after Fekola #mine.#Sahel pic.twitter.com/qUopYOAbbh — Eugene Djoko (@EugeneDjoko) November 7, 2024 África vive su nueva fiebre del oro y los países del Sahel están teniendo un papel protagonista. El precio de este material se ha duplicado desde 2019 lo que ha incentivado no solo a las grandes concesiones mineras sino también a la minería artesanal y en pequeña escala. Esta minería informal, es también disputada por los grupos criminales, siendo esta una de las principales vías de financiación. Las grandes extensiones de asentamientos mineros coinciden con las zonas donde se mueven los grupos terroristas, esto no es una casualidad. La extracción de oro en este tipo de minas, carece de cualquier medida de seguridad. Zonas de extracción de oro y presencia de grupos armados. Fuente: UNODC TOCTA Sahel. A mediados de enero murieron más de 70 personas en el derrumbe de una mina artesanal al suroeste de Mali, en las inmediaciones de la ciudad de Kangaba. Karim Bethe, alto funcionario de la Dirección Nacional de Geología y Minería, calificó lo sucedido ante The Associated Press como un accidente. Las cifras del oro informal que escapa al control gubernamental termina contrabandeado, siendo Dubái el mercado de referencia para la región por la falta de controles que aplica a la importación los Emiratos Árabes Unidos. Le #Niger a officiellement invité les entreprises russes intéressées par l’exploitation de ses ressources naturelles, a annoncé le ministre nigérien des Mines, Ousmane Abarchi, lors d’une interview à l’agence russe Ria Novosti. Vive la coopération gagnant-gagnant pic.twitter.com/EFLfJEwRy9 — Liptako News (@LiptakoNews) November 15, 2024 En Níger, el 8 de noviembre el ministro de Minas, Ousmane Abarchi, anunció que el país busca activamente que la inversión rusa en uranio y diversos recursos naturales. El ministro reveló contactos rusos interesados en el potencial del país, a la vez
Conflicto Mali-Azawad: La guerra de las siglas

Es prácticamente inconcebible para un europeo que nadie haya habitado durante milenios el desierto del Sáhara. El calor, la sal que se cuela entre los labios agrietados por el viento, la sed, el sol angustioso, las tormentas de arena, todo ello se retuerce en el imaginario colectivo europeo como un sinónimo de muerte envuelta en espejismos. Y más inverosímil sería aún considerar que no se trata sólo de un pueblo, sino multitud de ellos, disgregados en distintas etnias y agrupaciones, quienes han aprendido a amoldar su realidad para sobrevivir al desierto y, lo que es más importante: permitirse la capacidad de soñar lo que desean. Como ocurre con todos los pueblos del mundo, los distintos habitantes del Sáhara sueñan con su tierra. Nada es más importante. La tradición nómada que se atribuye de forma habitual a los pueblos del Sáhara, sumada a la creencia de que el desierto se limita a una explanada árida y sin un valor comercializable, lleva a un error común al considerar que los habitantes del Sáhara vagan de aquí a allá sin rumbo fijo, siempre en movimiento, donde las fronteras son para ellos algo antinatural y traído junto con el pensamiento europeo. Pero pensar algo así sería incorrecto. ¿Dónde irían a descansar los bereberes tras sus largos viajes si no pudieran retornar a un oasis donde les esperan sus esposas? ¿Qué comerían los camellos y qué suelo pisarían con seguridad si cada palmo de terreno que atraviesan perteneciese a otros? Ni siquiera el agua es más importante que la tierra; a fin de cuentas, el agua aquí se saca de los pozos que se hunden bajo la arena. Hasta ahora hemos llegado a dos conclusiones fundamentales a la hora de comprender el norte de Mali: que multitud de pueblos habitan el Sáhara y que la tierra, su tierra, es importante para ellos. Y no es poca cosa. Sólo así podríamos explicar que los saharauis sigan luchando por su independencia, o que los tuareg ocuparan el Air (macizo montañoso ubicado en el actual Níger) en el siglo XI, igual que aprovecharon la decadencia del imperio de Mali para apoderarse de un generoso número de ciudades sahelianas ubicadas más al sur de sus tierras tradicionales. Sólo comprendiendo la importancia de limitar un territorio en prácticamente todas las culturas explica que los tuareg, una ramificación étnica de los bereberes, se hayan dividido históricamente en distintas confederaciones que se limitaban a territorios muy concretos como Air, pero también Adrar des Ifoghas, Ahaggar o la meseta de Tassili n’Ajjer, entre otros. Igual que los moros (llamados mauri por los romanos y cuya definición antropológica no casa exactamente con la atribuida por la cultura popular española) se impusieron a las poblaciones tuareg entre los siglos XIII y XVIII, extendiendo su influencia hasta el valle del río Senegal e intercalando una tradición nómada con una sociedad jerarquizada que también habitaba ciudades. Sólo comprendiendo la existencia de estas confederaciones y grupos en expansión con su propio territorio mínimamente delimitado puede entenderse el nacionalismo que reúne a los pobladores del desierto en el norte de Mali, en su sueño por instaurar una nación que ellos llaman Azawad. Y que Azawad puede considerarse como la principal amenaza para la integridad territorial maliense. La nación soñada tendría 930.000 km2, tres veces el tamaño de Italia, el 70% del territorio que ocupa Mali actualmente, y llevan sucediéndose revueltas que buscan su escisión en 1916, 1963, 1990, 2006 y 2012. Tampoco debe olvidarse que el norte de Mali lo habitan igualmente comunidades de la etnia peul, que también se presuponen nómadas por su tradición ganadera. Pero los peul, conocidos como fulani en las zonas de habla inglesa, instauraron una serie de reinos entre los siglos XVII y XIX, reinos con una fuerte presencia en ciudades como Gao (Mali) o Kano (Nigeria) y que demuestran la importancia de la tierra y la faceta sedentaria de quienes son considerados (de forma errónea) itinerantes en exclusiva. Y es en la región Gao donde también habitan algunos núcleos de la etnia songhai, que llegaron en torno a la década de 1960 y que son considerados como los descendientes de un importante imperio africano que alcanzó los 800.000 km2 durante su apogeo en el siglo XVI. Lo itinerante y lo sedentario confluyen en el Sáhara con el deseo de la tierra, dividida en multitud de etnias y agrupaciones de diferentes orígenes y con ambiciones diversas en función de sus tradiciones y los vínculos familiares. Evidentemente, considerando las dinámicas que rigen el mundo desde la firma del contrato social, es absolutamente imposible imaginar que el norte de Mali se divida en decenas de Estados en base a su origen étnico y pensar que dichos territorios no vivirían constantemente amenazados por las potencias vecinas o guerreando entre sí. Es por ello por lo que la aglutinación de reinos independientes que surgieron y cayeron en el norte de Mali de la mano de las distintas etnias involucradas a lo largo de la Historia se haya ideado hoy bajo el nombre de Azawad: un único Estado que reúna las partes que comparten los sueños vinculados a la tierra de todos sus habitantes. Azawad es el país de los tuareg, de los moros, los árabes que fueron infiltrándose en el territorio durante el medievo, los peul, los shongai, descendientes lejanos de los almorávides que no fueron a la Península…. Pero es comúnmente confundido con un Estado soñado que aúna en exclusiva las ansias territoriales de los tuareg, que están además divididos en múltiples grupos cuyos intereses vitales no siempre confluyen. Por ello sería erróneo calificar de “rebeldes tuareg” a quienes combaten por la independencia de Azawad en la actualidad; porque son muchas más comunidades las que participan y ni siquiera los tuareg pueden considerarse como un único grupo.Esta amalgama de etnias y subgrupos se traduce en la amplia variedad de tipos incluidos dentro del proyecto de Azawad y en los distintos intereses que los guían. Así, en base a las distinciones étnicas que confluyen, encontraríamos
Debacle rusa en el norte de Mali

Entre los días 25 y 27 de julio de 2024 tuvo lugar una operación militar conjunta del ejército de Mali y combatientes rusos al norte de la provincia de Kidal, muy cerca de la frontera con Argelia, contra los rebeldes del Marco Estratégico Permanente para la Defensa del Pueblo Azawadiano (CSP-DPA), fuerza de mayoría tuareg. Esta operación se saldó con una debacle para las fuerzas gubernamentales, con decenas de bajas, prisioneros y abundante material perdido. El resultado de los combates ha quedado registrado en numerosos vídeos y fotos compartidos en redes sociales, lo que nos permite estudiar lo sucedido. Las primeras noticias de una operación militar en marcha en el norte de Mali llegaron el jueves 25 de julio de 2024, cuando se difundieron varios vídeos de combates. Las informaciones en aquel momento eran poco específicas. Por ejemplo, la cuenta @Inkinane1 en la red X informó «Combates en curso entre las fuerzas del Azawad y los tiradores malienses acompañados por los mercenarios rusos de Wagner». Azawad es la denominación que los separatistas del norte de Mali le dan a la mitad septentrional del país. Mientras que es significativo el uso del término «tiradores» (tirailleurs), un término empleado para designar a las unidades indígenas de infantería ligera en los tiempos coloniales que sirvieron a Francia (y también a España). Esto es, para los separatistas del norte de Mali las fuerzas gubernamentales actúan como meros auxiliares de un poder extranjero. [ Tinzawaten ] Combat de ce jour entre les forces de l’Azawad et les mercenaires de Wagner accompagné des militaires malien. pic.twitter.com/nRQ9KFfNza — Inkinane (@Inkinane1) July 25, 2024 #Azawad :Plusieurs véhicules brûler du côté wagner et beaucoup des pertes humaines. https://t.co/iDu6A9KxV4 pic.twitter.com/Xzff609iNV — Baye Ag Mahmoud (@BayeAg1) July 25, 2024 Varios vídeos circularon aquel día mostrando a los combatientes rebeldes empleando vehículos todoterreno Toyota Land Cruiser HZJ79 con ametralladoras pesadas y a combatientes con armas ligeras (ametralladoras PK y lanzagranadas anticarro RPG-7) en paisajes áridos con las características rocas negras de la región de Kidal, prueba de que los acontecimientos se sucedían mucho más al norte del arco del río Níger y la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso, donde se concentra la violencia en Mali. En uno de los vídeos se ve un vehículo a prueba de minas tipo MRAP de las fuerzas gubernamentales alcanzado. En el transcurso de aquellas operaciones un helicóptero de ataque Mil Mi-24 de la fuerza aérea de Mali debió realizar un aterrizaje de emergencia. La única imagen que ha circulado lo muestra con el puro de cola seccionado. La versión de las Fuerzas Armadas de Mali es que el helicóptero debió realizar un aterrizaje de emergencia por «dificultades técnicas» en la ciudad de Kidal. En los canales de Telegram rusos la foto se compartió acompañada del comentario de que la tripulación sobrevivió (ejemplo 1, ejemplo 2). Otros vídeos compartidos en redes sociales este mismo año mostraban a un helicóptero de ataque Mil Mi-24 escoltando convoyes de Wagner en el norte del país, así que su presencia en la zona de los combates tenía sentido. https://t.co/OvUJrU5IXF pic.twitter.com/RwN1S9mzjU — Baye Ag Mahmoud (@BayeAg1) July 26, 2024 Las operaciones de las fuerzas gubernamentales malienses y sus aliados rusos al norte de Kidal tuvieron lugar tras semanas de operaciones en otros lugares de la región como Takalot y Eferer (9 de julio) e Inafaak (22 de julio). Según la Agencia de Prensa y Medios de Azawad (APMA) los combates entre los días 25 y 27 de julio tuvieron lugar cuando un convoy del ejército maliense, acompañado de mercenarios rusos, trató de alcanzar la ciudad de Tinzaouten, ubicada en el límite norte de Mali y pegado a la frontera de Argelia. En esa localidad se habrían desplazado civiles huyendo de los combates y cuyo paso al otro lado de la frontera habría sido bloqueado por el despliegue del ejército argelino. Esa versión ofrecida por APMA coincide con la versión ofrecida por el medio ruso Rybar, que también señala la localidad de Tinzaouten como objetivo de las fuerzas gubernamentales. La zona del norte de Kidal donde tuvo lugar la operación que concluyó con decenas de combatientes muertos se caracteriza por el débil o nulo control gubernamental. Y en ella están presentes las fuerzas yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, un grupo aliado de Al Qaeda conocido por la transcripción de sus siglas en árabe como JNIM. Según APMA, los combates principales tuvieron lugar a 60 kilómetros al sur de Tinzaouten, cuando un convoy militar fue emboscado por las fuerzas separatistas. [ Azawad ] L’unité de Wagner et des militaires maliens décimer par les forces de l’Azawad. pic.twitter.com/Qvv2Na7L3p — Inkinane (@Inkinane1) July 28, 2024 La columna con militares malienses y mercenarios del Grupo Wagner fue atacada tanto por los rebeldes tuareg como los yihadistas, atribuyéndose unos y otros el mérito de llevar el mayor peso en los combates. El personal militar que iba en el convoy se dispersó y huyó, sucediéndose una serie de combates donde grupos dispersos fueron abatidos o capturados. Las imágenes de la captura de algunos prisioneros son coherentes con esa descripción. Tres vídeos con imágenes bastante explícitas (vídeo 1, vídeo 2 y vídeo 3) muestran decenas de cadáveres de fuerzas gubernamentales al lado de un vehículo blindado MRAP de origen chino NORINCO VP11 y varios todoterrenos surcoreanos KM450, tal como se aprecia en los siguiente fotogramas. Los vehículos y los combatientes muertos fueron registrados para aprovechar todo el material de guerra posible. [ Azawad ] Tinzawaten, les militaires maliens et les mercenaires russes de Wagner ont été vaincus par les forces de l’Azawad. pic.twitter.com/It1HEybyIt — Inkinane (@Inkinane1) July 27, 2024 Al menos uno de los vehículos a prueba de minas NORINCO VP11 fue recuperado en condiciones de marcha, circulando también un vídeo grabado en su interior (préstese atención a la forma de la ventana del acompañante del conductor). [ Azawad ] Prise de guerre: blindé chinois utilisé par les mercenaires russes de Wagner qui appuient l’épuration ethnique conduit par le mali sur les populations autochtones.
Las minas de oro, el gran objetivo de la presencia rusa en Mali.

Una vez consolidada la presencia rusa en África, ofreciendo apoyo diplomático y ayuda militar a juntas militares en entredicho, el siguiente objetivo para Moscú es lograr réditos económicos. Para ello, empresas rusas se han introducido en el sector minero, explotando diamantes en República Centroafricana y oro en Sudán y Mali. En el caso de Mali, los intereses rusos han puesto su punto de mira en un complejo minero cuya concesión está en manos de una empresa canadiense. La partida para desalojar acaba de empezar. La publicación Africa Defense Forum (ADF), que edita el mando regional estadounidense para África (AFRICOM), informó a comienzos de abril sobre una campaña para aumentar el control ruso de las minas en Mali. El 9 de febrero de 2024 personal ruso habría llegado mediante helicóptero a la localidad de Intahaka (en) para expulsar a un grupo tuareg local y apoderarse de la mina de oro artesanal más grande de Mali. En los últimos años esa mina había cambiado de manos sucesivamente entre fuerzas gubernamentales y los grupos armados yihadistas. Según ADF, a pesar de las presiones rusas, la junta militar de Mali es reacia a entregar el control de la riqueza minera del país a los intereses de Moscú. Sin embargo, las dificultades financieras sufridas por Mali por culpa de las sanciones regionales habrían llevado a permitir el control ruso de un número creciente de minas de oro. Así, a principios de 2023 el Grupo Wagner habría tomado el control de al menos tres minas ubicadas en Balandougou Koyoko y Yanfolila. Según ADF, el siguiente objetivo ruso es tomar el control de las minas del complejo Loulo-Gounkoto. El complejo de Loulo-Gounkoto están formado por varios yacimientos de oro cercanos a la frontera de Mali con Senegal. Y está entre las diez minas de mayor producción de oro del mundo, con una producción anual por encima del medio millón de onzas. Algunos de esos yacimientos, empezó a ser explotado en febrero de 2024. Mientras que está previsto el comienzo de la explotación de otros dos en 2027 y 2029. La existencia de esos yacimientos prolongará la vida productiva del complejo minero hasta 2037. Una sociedad es la encargada de la explotación de las minas de Loulo y otra de las minas en Gounkoto. En ambos casos, la empresa canadiense Barrick Gold es propietaria del 80% y el 20% restante es propiedad del Estado de Mali. Pero este reparto resulta insatisfactorio para la junta militar, que en agosto de 2023 introdujo una ley que aumentó la participación estatal en proyectos mineros al 35%, eliminó ciertas exenciones fiscales y realizó una auditoría al sector. El aumento de la participación del Estado parece ser que sólo se aplicaría a nuevos proyectos. Pero la auditoría estableció la existencia de unos pagos pendientes de carácter millonario. Ante la presión externa, la empresa canadiense Barrick Gold enfatizó en enero de 2024 los beneficios retornados a Mali en forma de impuestos, pagos de derechos y salarios por la explotación de ambas minas en un comunicado del CEO y presidente de la empresa, Mark Bristow. Según la empresa, el complejo minero sería el responsable de entre el 5 y el 10 por ciento del Producto Nacional Bruto de Mali. El comunicado destacó también que la gestión local del complejo Loulo-Gounkoto está en manos de empleados malienses o las inversiones en infraestructuras en beneficio de las comunidades locales y respetuosas con el medio ambiente, como una planta fotovoltaica o una red de canalización de agua. Nuevamente, en marzo de 2024, la empresa destacó en otro comunicado las perspectivas positivas para el complejo minero de Loulo-Gounkoto y los acuerdos firmados con subcontratistas locales. La presión sobre Barrick Gold fue recogida a mediados de abril por la prensa canadiense, mencionando explícitamente al reportaje de ADF. Desde Canadá se informó que Barrick Gold está en desacuerdo con los resultados de la auditoría, que establece pagos atrasados de carácter millonario. La situación de incertidumbre habría llevado a Mark Bristow, CEO de Barrick Gold, a visitar Mali al menos dos veces desde finales de enero. Los distintos medios, tanto generalistas canadienses como especializados en el sector minero, recogen que el objetivo último de la junta militar de Mali es expropiar el complejo minero de Loulo-Gounkoto en perjuicio de la concesionaria Barrick Gold. La razón que lo está frenando una medida así que es la transición provocaría un “colapso” de la producción.
La transición democrática en Mali se pierde en el horizonte

Mientras la deriva democrática maliense continúa perdiéndose en el horizonte, la violencia se extiende más allá de las fronteras del país. Assimi Goita, el coronel que ostenta el cargo de presidente de la Transición de Mali desde el 28 de mayo de 2021, prometió unas elecciones en un plazo de 24 meses desde marzo de 2022, para restaurar un gobierno civil, fecha que se cumplió el 26 de marzo de 2024. Esta situación llevó a principios de abril a una coalición de 20 firmantes, incluyendo partidos de la oposición, incluido el del ex presidente depuesto y organizaciones civiles reclamando el restablecimiento del orden constitucional. Los medios locales se han hecho eco de la severidad del vacío legal dando lugar al debate que supone. Un debate que Goita ha cortado de raíz prohibiendo la actividad de los partidos políticos. NeInfos, grupo mediático que cubre la actualidad africana con sede en Uagadugú (Burkina Faso), publicaba el 7 de abril: “La opinión pública es favorable a la candidatura de Assimi Goita en las próximas elecciones presidenciales” pero el medio no especifica el recorrido del anuncio. Esta posibilidad de su posible candidatura también ha sido rechazada por otros medios en los últimos años, aunque no deja de volver a la palestra. Noticias que tienen mucho eco en redes teniendo en cuenta la falta de transición democrática prometida por el líder militar. Un dato curioso .En la arena internacional es que el ministro de Asuntos Exteriores pide más ayuda de Naciones Unidas fortaleciendo la coordinación de sus acciones en Malí, en particular los proyectos y programas del Fondo de Consolidación de la Paz (PBF), recordemos que este mismo ministro, Abdoulaye Diop, expulsó la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali). El domingo 7 de abril, RFI Afriqué reportó la incursión en territorio mauritano de soldados malienses y mercenarios del grupo Wagner. Una operación que buscaba yihadistas del Katiba Medida (Frente de Liberación de Macina), terroristas afiliados al Grupo de Apoyo al Isalan y a los musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda. El asalto se llevó a cabo al sureste de Mauritania en el pueblo de Madallah, se realizaron detenciones e interrogatorios, pero sin más resultados que casas tiroteadas y tres civiles heridos. Bamako no se han pronunciado al respecto de la operación, pero el gobierno mauritano ha dicho que “responderá a las incursiones extranjeras”. De igual modo el ejército maliense a los ataques con drones que realizó esa misma mañana del domingo cerca de Zoho (Tombuctú), en territorio maliense. Estas operaciones de unidades del ejército maliense (FAMA), lideradas por Wagner no son extrañas. No en vano se les acusa de realizar operaciones de limpiezas étnicas en el centro y norte del país. Estas operaciones con sesgo étnico están apoyadas por operaciones de desinformación según aseveran el investigador Mohamed Issouf Ag Mohamed y la profesora de historia africana Mariana Bracks Fonseca. Se están utilizando métodos partisanos soviéticos bastante tradicionales, ejecutando tanto a combatientes como a los civiles por estar asociados a ellos o permitir su presencia. Los principales objetivos son los tuaregs, los árabes (moura) y los fula. Los tuaregs también tienen que hacer frente a los combates contra JNIM habitualmente. La amalgama de grupos armados en toda la geografía del país, hace que existan numerosos frentes abiertos. ISIS publicó imágenes de su ataque a un puesto de control de la milicia Azawad en las afueras de la ciudad de Menaka, al este de Malí, el 8 de abril. El Marco Estratégico Permanente para la Paz y el Desarrollo (CSP-PSD) también lucha en la frontera mauritana contra las incursiones terroristas. Las malas noticias han continuado para el CSP-PSD, con la salida del coronel Hussein Gholam del MAA (Movimiento Árabe de Azawad), ex miembro de la Guardia Nacional de Malí y líder de la facción nacionalista árabe dentro de la Coordinación de Movimientos Azawad, desertó recientemente con varios de sus combatientes y se pasó grupo islámico JNIM. Recordemos que el CSP-PSD se compone del CMA (Coordinación de Movimientos de Azawad) y de la Plataforma (Plataforma de Movimientos de Autodefensa). El CMA está formado por el MNLA (Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad), HCUA (Alto Consejo para la Unidad de Azawad) y el MAA. La Plataforma está formada por GATIA (Grupo de Autodefensa Tuareg) y MAA. La mayoría de estos movimientos son tuaregs y unos pocos árabes. Esta amalgama de grupos étnicos, políticos y militares unidos a la presencia de otros actores no estatales como podrían ser los grupos terroristas y la presencia de Wagner crea el caldo de cultivo perfecto para la desinformación, muy difícil de cotejar. Tenemos el ejemplo en los recientes ataques en sendas operaciones llevadas a cabo por FAMA y Wagner cerca de Nampala, región de Ségou, y luego de Léré, región de Tombuctú, donde fueron atacados los civiles, inutilizados los pozos, quemadas instalaciones y matado los animales. Este que les escribe ya estudió la importancia de los animales de tiro, como los burros, para la supervivencia de la economía local en esta región extremadamente pobre del planeta. En este caso distintas fuentes apuntan a FAMA y al grupo Wagner, mientras que los mismos hechos son atribuidos por otros medios a las Fuerzas de Azawad, desde el lado gubernamental siempre se les etiqueta como rebeldes y terroristas. La actuación de sabotear pozos tiene lógica partisana, infligiendo castigo a una población y eliminando lugares de abastecimiento. Este tipo de ataques, no son hechos aislados, algo que ha recogido el último comunicado del CSP-PSD, detallando los ataques y víctimas de los ataques con drones a la población civil. Tanto fuentes cercanas al Marco Estratégico Permanente para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD), también conocido como Plataforma de Movimientos de Autodefensa como al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), han declarado a OSINT Sahel que no ha posibilidad de negociación con Bamako mientras la junta militar controle el país. Todo parece indicar que seguiremos con un deterioro democrático y conatos de violencia por todo el país.
Inseguridad y sin signos de deriva democrática en Mali

El pasado 12 de diciembre los últimos 142 soldados alemanes pertenecientes a la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de las Naciones Unidas en Mali) dejaban Gao en dos aviones de transporte A400M para regresar a casa vía Dakar. Esta retirada fue otro paso definitivo en el cierre total de la misión este 31 de diciembre, fecha clave desde la cual la Junta Militar tiene un motivo de presión más para presentar éxitos en su lucha contra el terrorismo. El leitmotiv de los golpes de estado y la consecuente toma de poder de las juntas militares en Mali, Burkina Faso y Níger era la incapacidad de los gobiernos que derrocaron para terminar con la inseguridad. Siguiendo esta línea dentro de la arena política el ministro de Exteriores, Abdoulaye Diop, continúa acusando a Francia de promover el espionaje y terrorismo, al mismo tiempo que abraza una cooperación más profunda con China. El gobierno de Mail si ha podido celebrar la toma de posesión del nuevo Gobernador de Kidal, Gal Alhaj Gamou el 13 de diciembre, un mes después de que fuera tomada por las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa). Sin duda con enrome poder simbólico por ser este el importante bastión tuareg. A pesar de ello, de considerar la celebración efímeramente, porque mientras la presencia de la nueva administración fomenta la idea del restablecimiento del control de la soberanía, los atentados continúan. Siendo este el caso del reciente atentado yihadista en el centro del país, que deja en evidencia que el convoy militar que durante semanas recorrió Mali, aunque controló posiciones, nunca llego a consolidar el terreno. El 12 de diciembre, día anterior a las celebraciones en Kidal, el Grupo de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (JNIM) rama de Al-Qaeda en Mali atacó la localidad de Farabougou en el centro del país. Murieron cerca de 40 militares y miembros de la comunidad dogon, aliados de las fuerzas de seguridad. Los yihadistas atacaron a los cazadores dozo, miembros de esta comunidad que pueden actuar como una milicia progubernamental. Las fuerzas de seguridad lanzaron un comunicado explicando el logro de las acciones que repelieron el ataque. Este ataque fue otro ejemplo más de la situación de inseguridad. Médicos sin Fronteras España lanzó dos días después una alerta sobre el recrudecimiento de la violencia en el centro y el norte del país. Sus cooperantes explican que el aislamiento que produce la violencia en zonas como Tombuctú ha provocado que haya personas que lleven siete años sin ver a un médico. La junta golpista ya anunció en septiembre un retraso en las elecciones fijadas para el 4 y 18 de febrero de 2024 alegando dificultades por razones técnicas. En concreto, que los censos de 2023 no están actualizados. Las bases de datos del censo de 2018 están en poder de una empresa francesa, IDEMIA, que firmó un contrato con el gobierno maliense antes de los golpes de estado de 2020, 2021 y le niegan el acceso a la junta militar actual. Esto implica que no se pueden ni modificar, ni añadir nuevos censados. Hasta la fecha no hay anunciada una nueva actualización. Los únicos acercamientos de Mali en sus relaciones exteriores aparte de con la tríada golpista, se han producido con Rusia, China e Irán, mientras se han producido contactos con la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental). Esta última fue quien solicito a Mali unas elecciones en febrero. Ahora la CEDEAO se ha mostrado abierta a conversar con los militares y se ha propuesto un comité con los presidentes de Togo, Sierra Leona y Benín como interlocutor con las tres juntas de Mali, Níger y Burkina Faso. La reunión sitúa a ambas partes en una aparente normalidad, pero desde pasos anteriores, donde la CEDEAO ya expresó su consternación frente al unilateralismo de la junta en los acuerdos de transición. A este respecto a mediados de diciembre el delegado maliense para la CEDEAO se expresa positivo respecto a la reanudación de las relaciones. El pasado 25 de enero el Gobierno de transición de Malí ha roto el Acuerdo de Argel que supone el fin de los acuerdos de paz con los grupos separatistas firmado en 2015. Los ataques yijadista han tenido una presencia activa el 18 y 20 de enero en el centro y sur del país, beneficiándose de que los esfuerzos de las FAMA (Fuerzas Armadas Malienses) se han centrado estos meses en un convoy militar para liberal Kidal. Cerramos 2023 con la salida de la MINUSMA, la ruptura del tratado de Argel, sin el control total de la soberanía, con peores condiciones de seguridad, sin fechas para unas elecciones e inquietudes de la CEDEAO por la transición acordada. Rusia aportando apoyo militar y China como aliado comercial. Todo indica que tardaremos mucho en ver unas elecciones democráticas en Mali.
Irán aspira a ser aliado de Mali

El pasado 3 de enero tuvo una reunión en Mali entre el coronel Malik Diaw, presidente del Consejo de Transición Nacional, y el embajador de la República Islámica de Irán en Mali, Hossein Taleshi. A la salida de la reunión, el embajador iraní anunció que su país ayudaría a Mali en materia de agricultura, ganadería y pesca, además del procesamiento de materias primas. También se anunció la próxima apertura de dos facultades universitarias iraníes en Mali. La primera tendrá carácter “técnico y profesional”. La segunda serán un nuevo “centro de innovación en Tecnologías de la Información”. Estos contactos no son los primeros entre Mali e Irán, sino que forman parte de lo que el diario francés Le Monde ha descrito como «ofensiva diplomática” de Irán en el Sahel. Ambos países decidieron “elevar el nivel de sus relaciones diplomáticas” en febrero de 2022, según informó la agencia de noticias EFE, con motivo de la visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hosein Amir Abdolahian, a Mali en agosto de aquel año. Se trató del primero de varios encuentros bilaterales. El día 23 de agosto de 2022 los ministros de Asuntos Exteriores de Mali e Irán anunciaron en Bamako la intención de reforzar la cooperación militar en materia de seguridad y defensa. Además, ese mismo día ambos ministros presidieron la Comisión de Cooperación Económica Conjunta que acordó incrementar los vínculos de ambos países en materia de enseñanza universitaria, investigación científica, desarrollo rural, industria, comercio, energía y agua. Al ministro de Asuntos Exteriores iraní le acompañaron en su viaje más de treinta hombres de negocios de su país para explorar potenciales negocios en Mali. Según declaró entonces el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Mali, Yusuf Batthily, su país carecía de modernas plantas de procesamiento de carne y leche y en aquella ocasión había encontrado interés por parte iraní por establecer mataderos y plantas de procesamiento de carne. En febrero de 2023 la ministra de Educación Nacional de Mali, Sidibé Dédéou Ousmane, recibió al embajador de Irán. Este último invitó a las autoridades malienses a visitar su país. Y en el encuentro se abordó que estudiantes malienses se trasladaran a Irán para seguir allí su formación. En mayo de 2023 siguieron los encuentros bilaterales, pero esta vez tuvieron lugar en Irán. El coronel Sadio Camara, ministro maliense de Defensa, se reunió en Teherán con su homólogo iraní, el general Mohammad Reza Ashtiani. En las declaraciones de ambos criticaron el papel de Occidente en África. Además, el ministro iraní agradeció el apoyo maliense al a causa palestina y reiteró la voluntad de Irán en ayudar a Mali en la lucha contra “la amenaza de grupos terroristas”. Según recogió la agencia de noticias iraní Tasnim, el ministro también mencionó que Irán “está preparado para compartir su equipamiento, experiencias y capacidades en materia de formación con Mali en la guerra contra el terrorismo”. Esta disposición iraní de transferir armamento a Mali fue recogida con preocupación por la prensa israelí. El 19 de julio de 2023 el ministro maliense de Comunicación y Economía Digital, Alhamdou Ag Ilyène, recibió al embajador iraní. La agenda del encuentro incluyó la creación de un centro de innovación en Mali y el reforzamiento de las capacidades de la televisión nacional maliense, además de la cooperación entre ambos países para mejorar la infraestructura digital de Mali y contribuir a su desarrollo económico. Aunque no se especificaron los detalles, se anunció que Irán formaría a personal maliense del ministerio de Comunicaciones y Economía Digital en materia de telecomunicaciones, ciberseguridad y telefonía 5G. Por su parte, los ministros de asuntos exteriores de Mali e Irán se encontraron en el mes de septiembre de 2023 en Nueva York, coincidiendo con la sesión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas. La agenda de aquella reunión incluyó la potencial cooperación en materia de salud, tratamientos médicos, ciencia, tecnología, educación, ganadería y agricultura. Y se mencionó una futura reunión de la Comisión de Cooperación Económica Conjunta. El pasado 19 de octubre de 2023 el ministro maliense de Defensa, el coronel Sadio Camara, recibió en audiencia al embajador iraní. La agenda de la reunión en aquella ocasión giró en torno a la cooperación en materia de defensa y seguridad. No se aportaron detalles en aquel momento, pero el coronel Camara declaró que Mali está interesado en estrechar sus relaciones con Irán y recibir formación, material y asistencia técnica en materia de defensa. Conclusiones. El acercamiento entre Mali, país regido por una junta militar, y la República Islámica de Irán está evidentemente relacionado con el mal momento de las relaciones de Occidente con varios países del Sahel. La junta que gobierna Mali necesita de apoyos externos e Irán está aprovechando los vacíos existentes. Ahora queda ver la capacidad de Irán de concretar de manera tangible las ofertas de ayuda y cooperación. Mali es un país con una economía en desarrollo con grandes necesidades de ayuda internacional, así que la lista de campos en los que Irán puede ofrecer ayuda es amplia. Hemos visto repetidamente menciones al sector primario (agricultura, ganadería, pesca, desarrollo rural, energía y agua), además de la demanda maliense de ayuda para procesar materias primas. Además, hemos vistos que en los contactos bilaterales se ha mencionado la demanda maliense de cooperación en materia educativa, sanitaria y tecnológica. Por último, se ha mencionado la demanda maliense de cooperación en materia de seguridad y defensa. Este último es lo que seguramente más alarmas hayan despertado, pero todavía no se ha podido constatar el desembarco de personal y material iraní en Mali. La asistencia iraní a Mali en materia de telecomunicaciones, telefonía 5G y ciberseguridad ofrecerá además posibilidades de penetración en el país del aparato de inteligencia iraní. Pero de la misma forma que Mali alberga un enorme potencial para Irán de convertirse en un aliado imprescindible por la amplia demanda de cooperación internacional tras el vacío dejado por la crisis de relaciones con Occidente, está por verse que Irán cuente con el músculo financiero, el
Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel

Recientemente la región del Sahel ha sido escenario de numerosos golpes de Estado fruto de luchas de poder, inseguridad y nuevos escenarios geopolíticos. Los cambios inconstitucionales de gobierno han sufrido condenas internacionales y el organismo que más presión ha ejercido ha sido la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) que impuso duras sanciones que llegaron hasta el embargo económico. Tras el golpe de Estado en Níger, la organización amenazó con una intervención en el país para restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum, sin embargo, esta no llegó a producirse. No obstante, despertó unas dinámicas de gran interés entre las juntas militares sahelianas. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso dieron su apoyo a la recientemente creada junta de Níger. Este apoyo se tradujo en acciones como el desbloqueo del comercio de grano de Burkina Faso hacia Níger. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental había impuesto duras sanciones a Níger, un país que se encuentra al final de la lista de Índice de Desarrollo Humano, y donde la ayuda exterior supone un 40% de las arcas del país y 4,3 millones de personas dependen de la ayuda internacional. Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea cancelaron diversas ayudas financieras al país. La posibilidad de la intervención en Níger resonó con mucha fuerza en los primeros momentos. Sin embargo, se enfrentaba a grandes problemas tanto a nivel político como logístico. Con el paso de las semanas no se daban concreciones y a pesar de que la organización ha advertido de que la posibilidad sigue encima de la mesa, se podría aventurar que las posibilidades de que se llegue a dar son mínimas. El 16 de septiembre de 2023, las tres juntas militares firman la carta de Liptako-Gourma por la que se crea la Organización de Estados del Sahel. En esta carta se pueden observar cuestiones de gran importancia, como la asistencia mutua en caso de que alguno de los países firmantes sea atacado. Al mismo tiempo la carta está abierta a la integración de nuevos miembros. Este punto no sólo es útil en el caso de Níger, sino que también es de gran utilidad para Mali que en estos momentos se encuentra en conflicto con grupos yihadistas y separatistas tuareg en el norte del país. Actualmente el gobierno maliense ha conseguido recuperar Kidal, ciudad de una gran importancia histórica, pero el conflicto está lejos de terminar. En este ámbito se ha hecho notar la ausencia de Guinea en la firma de esta carta, ya que se encuentra gobernada también por una junta militar pero que no ha tenido una política tan agresiva con respecto a la presencia occidental. La incorporación de Guinea podría ser interesante ya que la organización adolece de un problema estratégico que es la carencia de una salida al mar. La seguridad es una de las cuestiones de mayor importancia en las agendas de las organizaciones sahelianas. No obstante, los cambios políticos en diversos países de la región las están poniendo en jaque. En diciembre del 2023, Burkina Faso y Níger anunciaban su retirada del G5 Sahel, Mali se retiró de la organización un año antes. Mali ha jugado un papel fundamental en la conformación de esta organización. No sólo por ser el país en el que se guardan los documentos oficiales, sino en el ámbito político. Burkina Faso y Níger han seguido los precedentes marcados por Mali en materia de desvinculación con Francia, la aproximación a Rusia y el desafío a organizaciones regionales como la CEDEAO. La presencia rusa se está haciendo notar cada vez más en estos países. Algunas de las acciones más llamativas han sido la llegada de la compañía de seguridad privada Wagner a Mali o las sucesivas entregas de armamento. La creación de la Alianza de Estados del Sahel tuvo lugar un día después de que los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieran con el viceministro de defensa ruso, Yunus-bek Yevkurov. En diciembre de 2023, este enviado del Kremlin ha realizado una gira por los países de la AES además del este de Libia y República Centroafricana. Desde la creación de la organización, el nivel de cooperación entre los Estados firmantes ha ido en aumento. Al mismo tiempo la inestabilidad en la región y en la propia CEDEAO ha ido en aumento con intentos de golpes de Estado en Sierra Leona y Guinea Bissau protagonizados por militares. En noviembre de 2023 se celebró una cumbre de los ministros de Economía, Industria y Comercio con el objetivo de promocionar la economía de los países firmantes. En esta reunión se acordó la creación de un banco de inversiones y establecer comités para llegar a la unión económica y monetaria. Un mes después se celebraba la cumbre de ministros de Exteriores de la Organización. En el comunicado final se contempla la confederación entre los tres países como un objetivo a largo plazo. Actualmente nos encontramos en una situación en la que organizaciones establecidas desde hace años como el G5 Sahel o la CEDEAO se encuentran en un estado de fragilidad. Por otro lado, aparecen nuevas organizaciones en las que se está dando un importante nivel de integración entre los estados firmantes. Estas dinámicas de cambio se enmarcan en un contexto más amplio de cambio geopolítico en el que los aliados tradicionales del Sahel han perdido terreno frente a actores como Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos etc. Estados Unidos y la Unión Europea se han apresurado a acomodarse a esta nueva situación. Estados Unidos busca afianzar sus alianzas en el continente africano con el fin de impedir la expansión china que tanto terreno ha ganado en los últimos años. Por su parte, la Unión Europea se ha desplazado desde el Sahel a los países del golfo de Guinea que en anteriormente están comenzando a ver afectados por el yihadismo. El 11 de diciembre la Unión Europea anunciaba una nueva iniciativa de seguridad en Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Estos países son de menor extensión
Grupos armados y antecedentes de la guerra civil en Mali

A la insurgencia tuareg, conocida como el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) comenzó una rebelión en 2012. A este levantamiento en armas se unieron desertores de las fuerzas armadas malienses, grupos islámicos como Al-Qaeda en el Magreb (AQIM) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO). Los ataques se extendieron por todo el norte del país. A raíz de los acontecimientos Francia impulso la “Operación Serval” y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) la Misión Internacional Africana de Apoyo a Mali (AFISMA). Ambas misiones acudieron a la llamada del gobierno de Bamako, en julio de 2013 lo haría la ONU a través de la misión de cascos azules MINUSMA, misiones expulsadas del país a día hoy al igual que las fuerzas francesas a petición de la actual junta militar. Mali ha sufrido tres golpes de estado en los últimos 9 años. En 2012, 2020 y 2021. En 2015, se firmó un acuerdo de paz entre el MNLA y el gobierno de Mali. El tratado comprometía al gobierno a una descentralización del mismo y un mayor desarrollo del norte del país. Recordemos que el MNLA quiere la independencia de la zona que llama Azawad en el norte del país. El acuerdo de paz se ha roto. Los medios, simplifican erróneamente al movimiento tuareg como los únicos “rebeldes”. La complejidad étnica e ideológica que agrupa a las fuerzas opositoras a Bamako es algo más compleja. Las tensiones que existen entre los distintos grupos han convivido puntual o más prolongadamente según los objetivos durante los años de conflicto. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores mapeo la extensión de los grupos armados en Mali, teniendo en cuenta criterios de extensión en el territorio y afiliación. El resumen sería que en la inmensa parte del territorio cubriendo todo el mapa étnico del país existen actores armados que agrupan en yihadistas y no yihadistas como hemos visto. Entre los primero estarían El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) coalición formada por Alsar al-Din, Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM en sus siglas en inglés), Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO) y el Frente de Liberación de Macina. Grupos autónomos pero asociados a JNIM: Kabtibat Sèrma y Katibat AAA. Ansarul Islam es una insurgencia del Norte de Burkina Faso vinculada a Ansar al-Din. La rama local del Estado Islámico, el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS). Entre los grupos no yihadistas tenemos a la Coalición de Movimientos de Azawad (CMA) que agrupa al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (HCUA) y al Movimiento Árabe de Azawad (MAA-CMA). Plataforma, agrupa a varios grupos que favorecen la autoridad estatal de Mali: Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad Et Alliés (GARIA), Movimientos Árabe de Azawad – Plataforma (MAA-PF) y la Coordinación de Movimientos y Frente Patriótico de Resistencia (CMFPR-1). Movimiento para la Salud de Azawad (MSA), Coordinación de los Movimientos de la Entete (CME) y el grupo Dogon, Dan Na Ambassagou, etnia no musulmana que opera en la parte central del país. En las filas tuareg hay combatientes que alimentaron las fuerzas de Gadafi, regresaron a Mali tras la caída de Libia. El movimiento tuareg busca la independencia, los grupos islamistas como Ansar al-Din persiguen establecer la Sharía. Mali es mayoritariamente musulmán. La Guerra civil en Mali ha escalado a la misma velocidad que la salida de la MINUSMA, retirada que tendrá como fecha final el primero de enero de 2015. En los últimos meses, se han disputado el control de campamento militares del ejército maliense, los yihadistas han cortado el tráfico comercial y fluvial en distintas ocasiones entre las ciudades más pobladas. Se han sucedido ataques aéreos y bombardeos a barcos mercantes. Tombuctú es una ciudad clave en los enfrenamientos. Mali tiene el apoyo del grupo Wagner junto a su historial de crímenes como civiles. Todo nos dice que la situación seguirá empeorando y el desplazamiento de refugiados continuará.
La violencia rompe el tratado de paz en Mali, inicio de una guerra civil.

No cesan los enfrentamientos en el Norte de Mali, sin declaraciones oficiales de guerra, se rompe la Paz de Argel, tratado que fue firmado en 2015 por el gobierno maliense y los grupos secesionistas no yihadistas representados por la Coordinadora de Movimientos de Azawad (CMA), coalición que incluye al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (ACUA), al Movimiento Árabe de Azawad (MAA) y al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA). Este acuerdo de paz se vio debilitado tras el golpe de estado de la nueva junta militar en 2020. A pesar de estar llevándose a cabo la decisión formal de la salida del país de la MINUSMA aún se siguen enfrentando los convoyes con artefactos explosivos para atentar en durante sus rutas a las fuerzas de mantenimiento de la paz. Desde mediados de 2022 la crisis de seguridad no ha hecho más que incrementarse. En el mes de agosto se han sucedió una serie de hostigamientos centrados en tomar bases, ciudades y campamentos militares. Los grupos yihadistas y los rebeldes tuareg han aprovechado la salida de las tropas francesas y el relevo de las bases de las MINUSMA al ejército maliense para emboscar e intentar tomar el mayor número de campamentos posibles. Al igual que ocurrió en Mali, Francia continua con su salida de la región y las salidas de Níger ya se están sucediendo. El 7 de septiembre un barco de pasajero en el Río Níger fue atacado con cohetes, una base maliense en la ciudad de Bamba en la región de Gao también fue asaltada dejando sendos ataques 49 civiles muertos y 15 soldados. El asalto fue reivindicado por el grupo afiliado a Al-Qaeda (JNIM). Enel mes de agosto la alianza yihadista bloqueó Tombuctú y desde entonces se han intensificado los atentados. La salida de la MINUSMA supuso la entrega de dos bases cercanas a Tombuctú a las fuerzas armadas, muy disputadas ahora por los yihadistas. La insurgencia ha llevado los combates al centro del país e incluso a Burkina Faso desde el Norte. El 15 de septiembre fuerzas de Wagner y FAMA fueron emboscadas por los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) entre Gossi y Gao. El 2 de octubre un convoy de las Fuerzas Armadas de Mali (MALI), partió desde Gao para tomar la ciudad de Kidal, enclave simbólico de la insurgencia tuareg. Cercana a la frontera con Argelia tiene un significado especial para Bamako en términos de soberanía nacional. Con la independencia de Francia, desde esta ciudad se han lanzado cuatro rebeliones tuareg contra el Estado. El grupo Wagner y las FAMA se encontraron con resistencia, su avance se vio dificultado por un artefacto explosivo improvisado (IED, en sus siglas en inglés). El convoy fue atacado por rebeldes tuareg y árabes entre Anefis y Tabankort.