Goita se mantiene en el poder hasta 2030

A principios de julio de 2025 el presidente de transición de Mali, Assimi Goita, ha recibido por parte del Parlamento un mandato de cinco años más, que puede ser prorrogable sin necesidad de elecciones. La renovación de dicho mandato podría contemplarse en el año 2030, en caso de que las condiciones de seguridad en el país continúen siendo desfavorables. Esta ley también autoriza al presidente de transición, al gobierno en funciones y a los miembros del órgano legislativo a postularse como candidatos en las elecciones presidenciales y generales. El 30 de abril de ese mismo año el Diálogo Nacional, una plataforma civil pero promovida por los militares y que rechaza la oposición, proponían la permanencia de Goita en el poder y la disolución de los partidos políticos. Tras este anuncio de la permanencia en el poder de Goita la represión aumentó. Durante los primeros días de agosto de 2025 el gobierno ha realizado una serie de importantes arrestos. Entre ellas destaca al menos una veintena de detenciones a militares acusados de un “intento de desestabilización” contra el gobierno. El general fue nombrado presidente en 2021 tras encabezar un segundo golpe de Estado contra el gobierno de transición que se había formado un año antes y del que era vicepresidente. El año pasado había prometido la vuelta a la democracia, algo que ya había prometido que se daría en 2022, pero esto no ha llegado a darse y en marzo de 2024 las elecciones fueron aplazadas indefinidamente. El ejecutivo de transición maliense ha justificado su permanencia en el poder en la delicada situación de seguridad que vive el país. En 2020 se derrocó al gobierno de Ibrahim Boubacar Keïta alegando su incapacidad para luchar contra los diferentes grupos armados que operan en el país. La solución de los nuevos gobiernos de transición, en especial el de Goita se basa en el poder militar. La situación de seguridad con los nuevos gobiernos no sólo no ha mejorado si no que ha empeorado. El dos de julio el grupo yihadista Jama’at Nusrat al-Islam wal Muslimin (JNIM) realizó una serie de ataques simultáneos contra puestos militares malienses y que alegaba haber tomado el control de tres puestos militares. Este es el tercer ataque a gran escala que sufre el país. El 2 de junio, militantes llevaron a cabo un ataque simultáneo contra un campamento militar y el aeropuerto de la histórica ciudad de Tombuctú, en el norte del país. Tan solo un día antes, una incursión armada en el centro del territorio había causado la muerte de al menos 30 soldados. La ruptura de los acuerdos de Argel en enero de 2024 desencadenó una lucha entre grupos separatistas, grupos yihadistas y el gobierno maliense que han provocado una gran cantidad de desplazados tanto dentro del continente como hacia fuera del mismo. El 30 de abril de 2025, el mismo día que el Diálogo Nacional hacía públicas sus conclusiones, el gobierno maliense anunciaba en la televisión estatal la suspensión de manera indefinida de todas las actividades de partidos políticos hasta nuevo aviso alegando razones de “orden público”. La prohibición llegaba después de la convocatoria de protestas por parte de un centenar de partidos políticos en favor de la democracia. La convocatoria de protestas en favor de la democracia marca un punto de inflexión, ya que en los cinco años que Goita lleva gobernando el país nunca se habían dado. La suspensión de las actividades políticas no es una novedad ya que en abril de 2024 ya ocurrió la misma situación, junto con la prohibición a los medios de informar sobre cualquier actividad política, y no fue hasta julio de ese mismo año cuando se reanudaron. Por el momento no se han dado noticias de la reanudación de las actividades políticas. Tras la disolución, la represión contra opositores que pedían la democracia aumentó. Human Right Watch denunció la desaparición de dos políticos, Abba Alhassane secretaro general del partido de la oposición Convergencia para el Desarrollo de Mali (CODEM) y El Bachir Thiam, líder del partido Yelema («El Cambio» en idioma bámbara), ambos líderes habían participado en las protestas. La extensión de mandatos de Assimi Goita no es un hecho aislado ya que durante los últimos dos años ha habido reformas políticas en el país que le han consolidado cada vez más en el poder. Dentro del Gobierno de transición maliense las voces discordantes tampoco son bien recibidas. En noviembre de 2024 el gobierno destituía al primer ministro Choguel Kokalla Maiga y a todo su gabinete. El primer ministro criticó durante un discurso ante los simpatizantes del Movimiento 5 de junio-Agrupación de Fuerzas Patrióticas (M5-RFP) el aplazamiento de las elecciones y la unilateralidad en la toma de decisiones dentro del gobierno. Maiga buscaba aunar a la clase política en un diálogo común para preservar el espíritu de la transición, ya que la población ya exigía un cambio político significativo en 2020 cuando Keita fue derrocado. Antes de ser destituido, el primer ministro había sufrido un lento pero constante desgaste de su relevancia política dentro de la transición maliense ya que había sido cesado de sus funciones como presidente del comité estratégico del Movimiento 5 de Junio (M5). Los militares en el gobierno no se sentían cómodos con las ideas de transición democrática del primer ministro y con estas declaraciones tuvieron la oportunidad de librarse de esta incómoda figura. Con la destitución del primer ministro y todo su gabinete, entre los que incluso se encontraban militares, se borró la representación civil del gobierno. El puesto de primer ministro fue ocupado por otro militar, Abdoulaye Maïga, que ya había ocupado el puesto entre agosto y diciembre de 2022. Sin embargo, la salida de Maïga del Gobierno no fue el punto final. Aunque ya no formaba parte del Ejecutivo, seguía siendo una figura de notable influencia en la vida política del país y continuó teniendo una posición muy crítica. Al mismo tiempo que se producía la oleada de detenciones a militares en agosto de 2025 el ex primer ministro
Fractura y reorganización regional: La Alianza de Estados del Sahel

Recientemente la región del Sahel ha sido escenario de numerosos golpes de Estado fruto de luchas de poder, inseguridad y nuevos escenarios geopolíticos. Los cambios inconstitucionales de gobierno han sufrido condenas internacionales y el organismo que más presión ha ejercido ha sido la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) que impuso duras sanciones que llegaron hasta el embargo económico. Tras el golpe de Estado en Níger, la organización amenazó con una intervención en el país para restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum, sin embargo, esta no llegó a producirse. No obstante, despertó unas dinámicas de gran interés entre las juntas militares sahelianas. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso dieron su apoyo a la recientemente creada junta de Níger. Este apoyo se tradujo en acciones como el desbloqueo del comercio de grano de Burkina Faso hacia Níger. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental había impuesto duras sanciones a Níger, un país que se encuentra al final de la lista de Índice de Desarrollo Humano, y donde la ayuda exterior supone un 40% de las arcas del país y 4,3 millones de personas dependen de la ayuda internacional. Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión Europea cancelaron diversas ayudas financieras al país. La posibilidad de la intervención en Níger resonó con mucha fuerza en los primeros momentos. Sin embargo, se enfrentaba a grandes problemas tanto a nivel político como logístico. Con el paso de las semanas no se daban concreciones y a pesar de que la organización ha advertido de que la posibilidad sigue encima de la mesa, se podría aventurar que las posibilidades de que se llegue a dar son mínimas. El 16 de septiembre de 2023, las tres juntas militares firman la carta de Liptako-Gourma por la que se crea la Organización de Estados del Sahel. En esta carta se pueden observar cuestiones de gran importancia, como la asistencia mutua en caso de que alguno de los países firmantes sea atacado. Al mismo tiempo la carta está abierta a la integración de nuevos miembros. Este punto no sólo es útil en el caso de Níger, sino que también es de gran utilidad para Mali que en estos momentos se encuentra en conflicto con grupos yihadistas y separatistas tuareg en el norte del país. Actualmente el gobierno maliense ha conseguido recuperar Kidal, ciudad de una gran importancia histórica, pero el conflicto está lejos de terminar. En este ámbito se ha hecho notar la ausencia de Guinea en la firma de esta carta, ya que se encuentra gobernada también por una junta militar pero que no ha tenido una política tan agresiva con respecto a la presencia occidental. La incorporación de Guinea podría ser interesante ya que la organización adolece de un problema estratégico que es la carencia de una salida al mar. La seguridad es una de las cuestiones de mayor importancia en las agendas de las organizaciones sahelianas. No obstante, los cambios políticos en diversos países de la región las están poniendo en jaque. En diciembre del 2023, Burkina Faso y Níger anunciaban su retirada del G5 Sahel, Mali se retiró de la organización un año antes. Mali ha jugado un papel fundamental en la conformación de esta organización. No sólo por ser el país en el que se guardan los documentos oficiales, sino en el ámbito político. Burkina Faso y Níger han seguido los precedentes marcados por Mali en materia de desvinculación con Francia, la aproximación a Rusia y el desafío a organizaciones regionales como la CEDEAO. La presencia rusa se está haciendo notar cada vez más en estos países. Algunas de las acciones más llamativas han sido la llegada de la compañía de seguridad privada Wagner a Mali o las sucesivas entregas de armamento. La creación de la Alianza de Estados del Sahel tuvo lugar un día después de que los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieran con el viceministro de defensa ruso, Yunus-bek Yevkurov. En diciembre de 2023, este enviado del Kremlin ha realizado una gira por los países de la AES además del este de Libia y República Centroafricana. Desde la creación de la organización, el nivel de cooperación entre los Estados firmantes ha ido en aumento. Al mismo tiempo la inestabilidad en la región y en la propia CEDEAO ha ido en aumento con intentos de golpes de Estado en Sierra Leona y Guinea Bissau protagonizados por militares. En noviembre de 2023 se celebró una cumbre de los ministros de Economía, Industria y Comercio con el objetivo de promocionar la economía de los países firmantes. En esta reunión se acordó la creación de un banco de inversiones y establecer comités para llegar a la unión económica y monetaria. Un mes después se celebraba la cumbre de ministros de Exteriores de la Organización. En el comunicado final se contempla la confederación entre los tres países como un objetivo a largo plazo. Actualmente nos encontramos en una situación en la que organizaciones establecidas desde hace años como el G5 Sahel o la CEDEAO se encuentran en un estado de fragilidad. Por otro lado, aparecen nuevas organizaciones en las que se está dando un importante nivel de integración entre los estados firmantes. Estas dinámicas de cambio se enmarcan en un contexto más amplio de cambio geopolítico en el que los aliados tradicionales del Sahel han perdido terreno frente a actores como Rusia, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos etc. Estados Unidos y la Unión Europea se han apresurado a acomodarse a esta nueva situación. Estados Unidos busca afianzar sus alianzas en el continente africano con el fin de impedir la expansión china que tanto terreno ha ganado en los últimos años. Por su parte, la Unión Europea se ha desplazado desde el Sahel a los países del golfo de Guinea que en anteriormente están comenzando a ver afectados por el yihadismo. El 11 de diciembre la Unión Europea anunciaba una nueva iniciativa de seguridad en Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Estos países son de menor extensión
La violencia rompe el tratado de paz en Mali, inicio de una guerra civil.

No cesan los enfrentamientos en el Norte de Mali, sin declaraciones oficiales de guerra, se rompe la Paz de Argel, tratado que fue firmado en 2015 por el gobierno maliense y los grupos secesionistas no yihadistas representados por la Coordinadora de Movimientos de Azawad (CMA), coalición que incluye al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (ACUA), al Movimiento Árabe de Azawad (MAA) y al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA). Este acuerdo de paz se vio debilitado tras el golpe de estado de la nueva junta militar en 2020. A pesar de estar llevándose a cabo la decisión formal de la salida del país de la MINUSMA aún se siguen enfrentando los convoyes con artefactos explosivos para atentar en durante sus rutas a las fuerzas de mantenimiento de la paz. Desde mediados de 2022 la crisis de seguridad no ha hecho más que incrementarse. En el mes de agosto se han sucedió una serie de hostigamientos centrados en tomar bases, ciudades y campamentos militares. Los grupos yihadistas y los rebeldes tuareg han aprovechado la salida de las tropas francesas y el relevo de las bases de las MINUSMA al ejército maliense para emboscar e intentar tomar el mayor número de campamentos posibles. Al igual que ocurrió en Mali, Francia continua con su salida de la región y las salidas de Níger ya se están sucediendo. El 7 de septiembre un barco de pasajero en el Río Níger fue atacado con cohetes, una base maliense en la ciudad de Bamba en la región de Gao también fue asaltada dejando sendos ataques 49 civiles muertos y 15 soldados. El asalto fue reivindicado por el grupo afiliado a Al-Qaeda (JNIM). Enel mes de agosto la alianza yihadista bloqueó Tombuctú y desde entonces se han intensificado los atentados. La salida de la MINUSMA supuso la entrega de dos bases cercanas a Tombuctú a las fuerzas armadas, muy disputadas ahora por los yihadistas. La insurgencia ha llevado los combates al centro del país e incluso a Burkina Faso desde el Norte. El 15 de septiembre fuerzas de Wagner y FAMA fueron emboscadas por los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) entre Gossi y Gao. El 2 de octubre un convoy de las Fuerzas Armadas de Mali (MALI), partió desde Gao para tomar la ciudad de Kidal, enclave simbólico de la insurgencia tuareg. Cercana a la frontera con Argelia tiene un significado especial para Bamako en términos de soberanía nacional. Con la independencia de Francia, desde esta ciudad se han lanzado cuatro rebeliones tuareg contra el Estado. El grupo Wagner y las FAMA se encontraron con resistencia, su avance se vio dificultado por un artefacto explosivo improvisado (IED, en sus siglas en inglés). El convoy fue atacado por rebeldes tuareg y árabes entre Anefis y Tabankort.
¿Los primeros pasos del próximo conflicto en el norte de Mali?

Mientras la atención de la comunidad internacional está en la crisis de Níger, que en OSINT Sahel hemos seguido casi día a día en Twitter y con varios artículos en nuestra página web, otra crisis se avecina en la vecina Mali. Antecedentes. La paz en el norte del país y las fuerzas rebeldes del norte del país fue firmada en Argel en 2015. Una de las garantías de aquel acuerdo de paz fue el despliegue en el norte del país de los cascos azules de Naciones Unidas de la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali). Para los grupos rebeldes la presencia de una fuerza de paz multinacional era garantía de que se respetara el acuerdo y se respetaran los derechos humanos de la población maliense. Sin embargo, desde la ruptura de los acuerdos militares de Mali y Francia, que colocó a Rusia como principal aliado de la junta militar, se han sucedido acciones armadas de las fuerzas gubernamentales y sus aliados rusos que se han saldado con un considerable número de víctimas civiles. El caso más grave es la llamada Masacre de Moura, que mereció una investigación de Naciones Unidas. El pasado 16 de junio de 2023 el representante especial del secretario general de Naciones Unidas y jefe de la MINUSMA presentó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un informe donde en su página 6 se señalaba como responsable de la masacre de Moura a “tropas de las fuerzas armadas malienses y de personal de seguridad extranjero”. El contenido del informe ya era conocido y el ministro de Asuntos Exteriores de la junta militar de Mali respondió solicitando la retirada de MINUSMA “sin retraso”, en lo que era el choque definitivo tras un deterioro de relaciones entre la junta militar y MINUSMA prolongado en el tiempo. Finalmente, Naciones Unidas decidió no prolongar la presencia de MINUSMA en Mali, poniendo fin así a la misión de los cascos azules en el país. [Véase anteriormente en OSINT Sahel: “Mali pide la salida de la fuerza internacional MINUSMA del país «sin retraso»”]. Para los grupos rebeldes del norte de Mali encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD por sus siglas en francés) la salida de MINUSMA era un hecho preocupante por la salida de observadores neutrales del país, además de que los cascos azules servían sobre el terreno de garantes del acuerdo de paz de 2015. También los grupos que formaban el CSP-PSD habían mostrado su rechazo a la reforma constitucional aprobada en el referéndum del 18 de junio de 2023 que dio paso en Mali a la IVª República con un marcado carácter presidencialista. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Grupos del norte de Mali contrarios a la salida de MINUSMA”]. Tras estos desencuentros, lo que asistimos es a episodios de violencia en el norte de Mali que enfrentan a la junta con los grupos rebeldes tuareg. La salida de MINUSMA abre una nueva ola de violencia. El pasado día 11 de agosto, dentro del repliegue escalonado de las fuerzas de MINUSMA, los cascos azules desalojaron su base de Ber (en la región de Tombuctú), que fue ocupada por el ejército de Mali. La base había albergado un contingente de cascos azules de Burkina Faso de 200 militares. El plan de Naciones Unidas era replegar en una primera fase antes del fin de agosto de 2023 las fuerzas de los campamentos de Ogossagou, Ber, Goundam y Ménaka. Para las autoridades de Mali tomar control de la base de Ber suponía recuperar la presencia en aquel territorio después de diez años. Ya sin la presencia de cascos azules, se procedió a hacer efectiva la presencia del Estado maliense y desalojar a los grupos rebeldes. Según las fuerzas armadas de Mali, los días 11, 12 y 13 de agosto tuvieron lugar incidentes armados con grupos rebeldes en los que hubo tiroteos y se emplearon artefactos explosivos improvisados. Durante los siguientes días se difundieron vídeos de militares malienses izando la bandera tricolor en edificios, retirando banderas rebeldes y paseando entre la población local. Uno de los vídeos difundidos mostraba a un ciudadano europeo, posiblemente de origen ruso, en una escena donde se quemaba la bandera del Movimiento Árabe de Azawad. Precisamente ese grupo había abandonado el 1 de agosto el CSP-PSD en un contexto de reproches y acusaciones entre los grupos rebeldes del norte de Mali. Los últimos incidentes en el norte de Mali han implicado a la fuerza aérea de Mali, tal como confirman los vídeos que muestran el sobrevuelo de un Aero L-39. Se trata de un aparato que formó parte de las transferencias de material militar procedente de la fuerza aérea de Rusia que ha recibido Mali. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Un nuevo socio estratégico: la fuerza aérea de Mali y el material recibido de Rusia.”]. Según las fuerzas armadas malienses los ataques aéreos tuvieron como objetivo a “grupos armados terroristas”. Según las fuentes locales del norte de Mali, los ataques habrían tenido como víctimas a civiles y sus rebaños, repitiéndose una dinámica habitual de versiones encontradas y contradictorias. La ruptura de la unidad entre los grupos rebeldes hasta ahora encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo y la retirada de los cascos azules del norte de Mali pueden verse como una oportunidad por parte de las autoridades de Mali de recuperar la presencia del Estado en el norte del país con métodos expeditivos ante la falta de testigos internacionales. La sucesión de incidentes violentos, con víctimas locales, pueden estar creando las bases para una nueva ola de violencia. La experiencia en Mali de los métodos de la junta militar en su lucha contra el yihadismo nos puede servir de referente de la sucesión de incidentes con numerosas víctimas civiles y del atropello de los derechos humanos que nos espera.
Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (2): Mohamed Toumba

La junta golpista de Níger anunció el pasado día 9 de agosto la formación mediante decreto de un nuevo gobierno del país. La lista de miembros, que repasamos en este hilo de Twitter, combina a militares y personalidades civiles. Sin embargo, destacan dos puestos claves, denominados “Ministro de Estado”, que recaen en militares. El primero es el nuevo ministro de Defensa, el general Salifou Mody. Su nombre circuló el día del golpe de Estado como nuevo líder del país. Es un militar que ha participado en tres golpes de Estado, contando este último. El segundo personaje clave del gobierno, número tres del nuevo régimen, es el general Mohamed Toumba. Se trata de un personaje políticamente más discreto que el general Mody, cuyo pasado recorrimos anteriormente aquí en OSINT Sahel. En el nuevo gobierno ocupa también la posición de Ministro de Estado y está al frente de la cartera de Interior, Seguridad Pública y de la Administración del Territorio. Existe poca información del general Toumba. Curiosamente disponemos de su perfil de LinkedIn, donde figura su paso por la Universidad de Niamey (entre 1990 y 1991) para cursar estudios de física-química. La única posición ocupada como militar que aparece en biografía es la de Jefe de Planificación en el estado mayor mixto multinacional CBLT en Yamena. CBLT se trata de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. La cuenca del lago Chad abarca territorio de Chad, Nigeria, Camerún, Nigeria y Níger. Y se ha convertido en uno de los dos focos principales de violencia de violencia yihadista en la mitad occidental del Sahel. En 1994. Nigeria estableció la Multinational Joint Task Force (MNJTF) para luchar contra los grupos armados en la región del Lago Chad. Su carácter multinacional se lo daba el que las fuerzas nigerianas operaban manteniendo enlace con las fuerzas militares y de seguridad de los países de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad. Luego en 1998 Chad y Níger aportaron tropas a la fuerza que se volvió realmente multinacional. Las fuentes abiertas nos permiten registrar algunos hitos de la carrera militar de Mohamed Toumba. Existe constancia de su ascenso a teniente coronel en 2012. Un artículo de la publicación francesa Jeaune Afrique lo sitúa en 2015 participando en la Operación MAI DOUNAMA, “llamada así por un emperador del siglo XIII de Borno (Nigeria)”. Se trató de una operación de Nigeria, Chad y Níger contra el grupo yihadista Boko Haram en la que participó el ya coronel Mohamed Toumba. La celebración de ejercicios multinacionales y la presencia de militares extranjeros en Níger nos ofrecen registros de su carrera militar. También como coronel aparece como jefe militar de la Zona Nº4, coincidente con la región de Tahoua, durante la celebración de los ejercicios militares FLINTLOCK 2018. En 2020 el ejército de Níger lanza la Operación ALMAHAOU, que recibe apoyo francés dentro de la operación BARKHANE. Al frente de la operación nigerina aparecía entonces el general de brigada Mohamed Toumba. La operación ALMAHAOU se convertiría en un despliegue permanente con un estado mayor táctico a cuyo frente seguiría al menos hasta abril de 2023 el general de brigada Toumba. En abril de 2021 el presidente Mohamed Bazoum nombró al general Toumba jefe adjunto del Estado Mayor del Ejército. Aquel nombramiento se produjo dentro de una ola de rumores y bulos de que el presidente del país pretendía quitar de su puesto al frente de la Guardia Presidencial al general Chiani. El temor de Chiani a perder su puesto está entre las razones barajadas para el golpe de Estado del 26 de julio de 2023.
Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody

El Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria, la junta golpista que gobierna de facto Níger, emitió un decreto el pasado miércoles día 9 de agosto nombrando los miembros del nuevo gobierno. Un nuevo gobierno que combina personalidades civiles y militares en el que destacan dos hombres fuertes por debajo del presidente Chiani con rango de ministro de Estado. Uno es el general Mody, ministro de Defensa. El otro es el general Toumba, ministro de Interior. El general Salifou Mody (también escrito como Modi) es, según la denominación nigerina, general de Cuerpo de Ejército, coloquialmente conocido allí como “general de cuatro estrellas” (Général 4 étoiles). Nació el 12 de octubre de 1962 en Zinder, en el centro del país. Está casado y tiene dos hijos, uno de los cuales es militar. Su padre fue suboficial y murió ejecutado por su supuesta participación en una intentona golpista contra el presidente Hamani Diori. Salifou Mody pasó la infancia en Niamey, donde estudió la primaria en el Pritaneo Militar de Niamey. Según un medio togolés, cuenta con estudios militares cursados en Costa de Marfil y Francia. Otro medio nigeriano añade a su currículum también un curso realizado en China. Ya en 1999 participó en el golpe de Estado militar que llevó al poder a la junta militar conocida como Consejo de Reconciliación Nacional. Durante su carrera militar, Salifou Mody ocupó como teniente coronel el puesto de comandante de la Zona Militar de Agadez y se le consideraba un líder militar influyente por su papel en el conflicto con los insurgentes tuareg y por su capacidad de trascender las identidades étnicas muy presentes en el ejército nigerino donde primaban militares provenientes de la parte occidental del país. También ocupó el puesto de jefe de las Fuerzas Nacionales de Intervención y Seguridad (FINS), institución que luego pasaría en 2011 a denominarse Guardia Nacional. En el año 2009, siendo coronel, fue nombrado adjunto al jefe de estado mayor del ejército de Níger. Se le consideraba entonces un hombre leal al presidente Mamadou Tandja, que tenía que enfrentarse entonces según Jeune Afrique al descontento entre las filas militares por los acuerdos de paz con los separatistas tuareg. Al año siguiente, los intentos del presidente Tandja para presentarse a un tercer mandato saltándose las leyes nigerinas fueron esgrimidos por los militares nigerinos para dar un golpe de Estado. El coronel Mody formó parte de la junta militar, denominada Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia (CSRD), que finalmente convocó elecciones en 2011. Se le consideraba entonces cercano al también coronel Hima Hamadou, uno de los tres hombres fuertes del nuevo régimen y también veterano del golpe de Estado de 1999. Ocupó entonces el puesto de jefe del estado mayor del ejército (Chef d’Etat – Major de l’Armée de Terre) y más tarde el de agregado militar en Alemania. El cénit de la carrera militar de Salifou Mody lo alcanzó con su nombramiento siendo general de división como general jefe de las fuerzas armadas el 13 de enero de 2020. Un puesto conocido en Níger como Chef d’État-major des Armées (CEMA). El nombramiento fue el resultado del cese fulminante del anterior CEMA por un ataque pocos días antes al campamento militar de Chinagodrar, en la región de Tillaberi, donde murieron 89 soldados nigerinos. En esa misma región habían muerto 71 soldados en diciembre de 2019. La masacre de Chinagodrar fue el evento saldado con más muertes de soldados nigerinos en la historia reciente del país. En marzo de 2023 como general jefe de las fuerzas armadas de Níger, el general Mody visitó Mali. Lo hizo además en calidad de jefe del Comité de Estado Mayor Operacional Conjunto, órgano multinacional de coordinación militar de Mauritania, Argelia, Mali y Níger. En Bamako, el general Mody se reunió con el presidente de la junta militar, el coronel Goïta. La visita fue celebrada en Mali como un gesto valiente de Níger de separarse de la postura occidental de aislar a la junta militar maliense para abrir una nueva vía de cooperación militar entre Níger y Mali. Se atribuye que bien por las excesivas simpatías de Mody por la junta maliense o una excesiva autonomía en esa iniciativa de cooperación con el país vecino fue cesado del puesto de CEMA con efecto el 1 de abril de 2023. Un decreto presidencial le había nombrado general de Cuerpo de Ejército el día 29 de marzo. Tras el cese como CEMA, el general Mody fue nombrado embajador ante Emiratos Árabes Unidos. Se trataba de un puesto que se consideraba potencialmente lucrativo por las posibilidades de cobrar comisiones facilitando negocios entre Níger y la petromonarquía. El ascenso a general de cuatro estrellas y el nombramiento de embajador ante los Emiratos se entendió en Níger como una “patada hacia arriba” y una compensación por el cese como CEMA que evitara se convirtiera en un personaje incómodo. Sin embargo, el nombramiento del puesto diplomático no supuso que el general Mody se trasladara fuera del país. Según Voice of America, el día 26 de julio de 2023 recibió el encargo del general Chiani, jefe de la Guardia Presidencial, de garantizar el apoyo al golpe de Estado del resto de ramas de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad de Níger. Su nombre circuló en las redes sociales los primeros días como eventual líder de la junta militar golpista, papel que asumiría finalmente el propio Chiani. Finalmente, salió a luz pública el 2 agosto encabezando la delegación nigerina que visitó Bamako. Ahora, como ministro de Defensa parece ocupar un papel protagonista en la junta militar y se le considera de hecho su número 2.
El fantasma del Grupo Wagner sobrevuela Níger

El golpe de Estado del 26 de julio en Níger nos deja a estas alturas bastante incógnitas. Analistas y periodistas occidentales han puesto el énfasis en los factores internacionales, como la preocupación francesa por el uranio explotado por Orano en Níger o el apoyo de Rusia a juntas militares hostiles a Occidente en la región. Este énfasis en los factores internacionales pasa por alto los intereses, motivaciones y circunstancias de los actores locales, que moviéndose por los corredores del poder de Níger, urdieron el golpe. Alex Thurston, uno de los mayores expertos académicos sobre el Sahel, planteaba en su blog personal el pasado día 3 de agosto varias de las dudas que todavía mantenemos: “Thoughts on Niger’s Coup at the Domestic Level: Proximate Triggers, Structural Causes, and Some Ramifications”. El profesor Thurston dejaba abierta la posibilidad de que la rapidez con la que la nueva junta golpista de Níger encontró el apoyo de las juntas militares de Mali y Burkina sea el resultado de contactos previos. Esto supondría también un “factor contagio”, en el que los militares de Níger encontraron en el ejemplo de las juntas militares de los países vecinos un aliciente y un ejemplo. Ahí cabría la posibilidad de que esos contactos previos se extendieran a miembros del Grupo Wagner en Mali. Al fin y al cabo, la justificación de los golpes de estado en Mali, Burkina Faso y Níger ha sido la incapacidad de las democracias apoyadas por Occidente para enfrentar la amenaza yihadista y la necesidad de un gobierno fuerte con mano dura. Los datos y los hechos no parecen avalar la idea de que las juntas militares son más eficaces en la lucha contra el yihadismo. La cifra de ataques y muertos ha aumentado en Mali y Burkina Faso, donde además han sucedido matanzas de civiles de las que se responsabiliza a las fuerzas gubernamentales. Y en el caso de Mali, según un informe de Naciones Unidas, a personal extranjero aliado de las fuerzas de seguridad. Esto es, militares rusos o personal de Wagner. La embajadora estadounidense Victoria Nuland, vicesecretaria de Estado en funciones y subsecretaria para Asuntos Políticos, visitó Niamey el pasado lunes día 7 de agosto para tener una reunión con miembros de la junta golpista que duró más de dos horas. En una videoconferencia para dar cuenta de su reunión comentó que le planteó a sus interlocutores nigerinos precisamente que la entrada del Grupo Wagner ha supuesto que la seguridad y los derechos humanos van a peor. Y que la junta golpista de Níger parece “entender muy bien los riesgos para la soberanía cuando Wagner es invitada a entrar”. El punto de vista oficial estadounidense es que el golpe de Estado en Níger no fue incentivado o influenciado por el Grupo Wagner, pero la empresa rusa trata de sacar provecho de la situación una vez sucedió. La visita de la embajadora Nuland fue comentada por Yevgueni Prigozhin, jefe del Grupo Wagner, que afirmó que Estados Unidos parece dispuesto a reconocer a la junta militar de Níger sólo para evitar la entrada de su empresa en el país africano. La entrada de fuerzas del Grupo Wagner desde Mali según el primer ministro de Níger del gobierno democráticamente elegido, Ouhoumoudou Mahamadou, sería “imposible” por la presencia de grupos yihadistas armados en la frontera. Evidentemente, ese comentario no tiene en cuenta la posibilidad de traslado de fuerzas por vía aérea. De hecho, desde el golpe de Estado del día 26 de julio hemos visto vuelos de los C-130 y Do-228 de la fuerza aérea de Níger y C295 de la fuerza aérea en vuelos que conectan Niamey con las capitales de los otros dos países gobernados por juntas militares aliadas. Aunque es cierto que la inseguridad de la frontera dificultaría el movimiento de blindados, camiones y convoyes logísticos desde Mali a Níger. Hasta ahora, sólo un puñado de fuentes han informado de contactos entre la junta golpista de Níger y el Grupo Wagner. Una de ellas es periodista Wassim Nasr del canal público de televisión francés France 24 y analista del Soufan Group, que aludió a contactos de la delegación nigerina presidida por el general Salifou Mody que visitó Mali el miércoles 2 de agosto. Según amplió Nasr en declaraciones para la agencia de noticias Associated Press y recogida por numerosos medios internacionales, la fuente de esa información sobre contactos de la junta nigerina y el Grupo Wagner provienen de tres fuentes malienses y un diplomático francés. La siguiente fuente de información es el «periodista» ruso conocido como WarGonzo, que en su canal de Telegram anunció la apertura de una oficina de Wagner en Niamey y la existencia de negociaciones en marcha para el despliegue de un «contingente limitado» para proteger la capital de Níger. Por último, la presencia de elementos del Grupo Wagner fue considerada como una información «confirmada» por la cuenta «Casus Belli» en Twitter, que ha hecho un seguimiento exhaustivo a la presente crisis. Según esa cuenta, los miembros de Wagner llegaron a lo largo del sábado día 5 de agosto. De momento, no hay ninguna prueba en forma de vídeo o foto que demuestra la llegada de personal ruso a Níger. El papel de Rusia y del Grupo Wagner en el golpe de Estado de Níger parece hasta ahora inexistente. No hay pruebas ni indicios de que hayan sido participado apoyando o colaborando su ejecución. Sin embargo, la presión por parte de los países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) en forma de sanciones y la retirada de la ayuda occidental podría hacer que la junta golpista de Níger se sintiera acorralada y busque apoyos en Rusia y el Grupo Wagner, ya presentes en la región por su estrecha relación con la junta militar de Mali.
La crisis de Níger fractura África Occidental

Como vimos anteriormente, el ultimátum lanzado por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en inglés) a la junta golpista de Níger dejaba la puerta al uso de la fuerza. No sólo porque en el comunicado final de la cumbre de emergencia celebrada en Abuja (Nigeria) el domingo 30 de julio mencionaba que la CEDEAO se reservaba tomar “todas las medidas necesarias”, sino porque convocaba una cumbre de jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países miembros. La cumbre duró de los días 2 a 4 de agosto y se celebró en la ciudad nigeriana de Abuja. Según informaba el viernes 4 de agosto la cadena Radio France Internacional, el plan militar de intervención en Níger quedó completado aquel mismo día. El concepto de operación quedó puesto por escrito, con las necesidades de hombres y materiales precisadas. Hay constancia de que los gobiernos de Benin, Senegal y Costa de Marfil están dispuestos a participar en una operación militar que tiene todo el sentido que tome como base el territorio de Nigeria, país limítrofe con Níger y con el mayor ejército en la región que preside temporalmente la organización regional CEDEAO. El ejército de Nigeria se ha modernizado en los últimos años incorporando cazabombarderos JF-17 construidos en Pakistán, además de carros de combate, piezas de artillería autopropulsada y drones de origen chino. Pero durante años, tuvo serios problemas de mantenimiento y operatividad. Además, las fuerzas de la CEDEAO primero se tienen que concentrar e integrar en suelo nigeriano y desplazarse hasta la frontera para luego llegar a Niamey. La distancia desde Kamba, una localidad nigeriana pequeña pero la más cercana por carretera a Niamey, es de 298km. A esta distancia hay que añadir el recorrido desde la ciudad de Nigeria que sirva de punto de partida. Esto supone un desafío logístico para las fuerzas de la ECOWAS, si finalmente se produce la intervención militar para deponer a la junta militar de Níger. Los movimientos de la CEDEAO han tenido respuesta desde Mali y Burkina Faso, dos países cuya pertenencia de la organización regional quedó suspendida tras el derrocamiento de las democracias por juntas militares. Las juntas militares gobernantes en ambos países han mostrado su disposición a ayudar a la nueva junta militar golpista de Níger en caso de intervención militar de los países de la CEDEAO. Ese apoyo ha venido acompañado de una ronda de consultas que ha sido posible seguir mediante fuentes abiertas. El Dornier Do-228 matrícula 5U-MBI de la fuerza aérea del Níger partió el día 2 de agosto de Niamey con destino Bamako, capital de Mali. Ese mismo día voló de Bamako a Uagadugú, capital de Burkina Faso. Finalmente, volvió a Níger el día 3 de agosto. A bordo del vuelo que partió el día 2 de agosto rumbo a Mali iba el general Salifou Mody, número dos de la junta nigerina. La configuración de un bloque de juntas militares formada por Mali, Burkina Faso y Níger supone una fractura relevante en la comunidad de países de África Occidental, ya que habría que añadir la junta militar de Guinea-Conakry que se ha desmarcado de las sanciones contra la junta golpista de Níger. Mientras tanto, la CEDEAO ha continuado sus contactos para resolver la crisis de Níger por vías pacíficas. El viernes llegó a Niamey una delegación diplomática que sin embargo no pudo abandonar el aeropuerto. La delegación incluía al expresidente de Nigeria Abdulsalami Abubakar y al sultán de Sokoto. Este último es una figura cuyo poder es simbólico, pero tiene una elevada importancia en la región, tal como explica África Mundi en un hilo de Twitter. En Nigeria, durante sesión ejecutiva el sábado día 5 de agosto el senado se opuso a la intervención militar Níger por considerar que dañaría profundamente las relaciones con el país vecino y por la falta de preparación del ejército de Nigeria para una operación así. Aunque, al parecer el presidente Tinubu no esperaba aprobación parlamentaria alguna para tomar una decisión sobre la intervención militar en Níger. El ultimátum, recordemos, vence el domingo día 6. En OSINT Sahel estaremos pendiente de los acontecimientos en la región.
El ultimátum lanzado a la junta militar de Níger, un desafío para Nigeria.

El domingo 30 de julio tuvo lugar en la villa presidencia de Abuja (Nigeria) una cumbre de emergencia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, también conocida como ECOWAS por sus siglas en ingles) que contó con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de la región. La agenda principal de la reunión fue el golpe de Estado sucedido en Níger el día 26 de julio y del que le hemos estado informando en OSINT Sahel con un seguimiento diario en Twitter y resúmenes en nuestra página web. La cumbre tuvo lugar en Nigeria porque en este país recae la presidencia temporal y rotativa de la organización regional. El presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu ejerció de anfitrión en una cumbre que contó con la presencia de los presidentes de Benín, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Senegal y Togo, además de los ministros de Asuntos Exteriores de Cabo Verde y Liberia. Asistieron también un representante del presidente democráticamente elegido de Níger y el Alto Comisionado de Sierra Leona ante la República de Nigeria y la CEDEAO. La cumbre finalizó con la publicación de un comunicado final que condena el golpe de Estado “en sus más fuertes términos” y recordando “el principio de tolerancia cero para cambios de gobierno inconstitucionales”. La parte más relevante del comunicado es el apartado F del punto noveno en el que se advierte que si no se libera al presidente Bazoum y se restaura completamente el orden constitucional de la República de Níger en el plazo de una semana la CEDEAO se reserva tomar “todas las medidas necesarias”. Esto significa que la CEDEAO estaría dispuesta a intervenir militarmente en Níger para derrocar a la junta militar y restaurar la democracia. El llamamiento a una reunión de los jefes de estado mayor de las fuerzas armadas de los países de la CEDEAO despeja las dudas sobre los términos del comunicado final. Esa reunión se convocó en Abuja entre los días 2 a 4 de agosto. El ultimátum de una semana dado por la CEDEAO a la junta militar golpista en Níger fue acompañado por diversas iniciativas diplomáticas. Así, el lunes 31 de julio, Mahamat Idriss Déby Itno, líder de Chad, actuando como emisario de la CEDEAO visitó Niamey donde se entrevistó con el líder de la junta militar golpista, el actual presidente democráticamente elegido y el anterior presidente democráticamente elegido. La foto compartida en redes sociales del presidente Mohamed Bazoum se convirtió en la primera prueba de vida después del golpe de Estado. La respuesta de la junta militar golpista de Níger, el Comité Nacional de Salvaguarda de la Patria, se dio a conocer a través de su comunicado nº10 donde se hablaba de un “plan de agresión contra Níger” en el que participarían “ciertos países occidentales” y ante el que mostraba “la firma determinación a defender nuestra patria”. La posibilidad de una intervención militar de la CEDEAO en Níger no sería un fenómeno completamente novedoso. En los años 90, el Grupo de Monitorización de la CEDEAO (ECOMOG por sus siglas en inglés) realizó operaciones militares de estabilización en los conflictos armados Sierra Leona (1997) y Guinea-Bissau (1999). Además, la CEDEAO realizó una misión de paz en Liberia (ECOMIL en inglés) en 2003 para expulsar a los rebeldes de la capital del país. Níger y Nigeria son países fronterizos, así que la posibilidad de una operación militar liderada por Nigeria es posible ya que hay una continuidad territorial y una importante asimetría en medios militares a favor de Nigeria. El ultimátum lanzado por la CEDEAO fue respondido desde las juntas militares de Mali, Burkina Faso y Guinea-Conakry con mensajes de apoyo a la junta militar de Níger. En el caso de las juntas militares de Mali y Burkina Faso, expresan además la voluntad de acudir a defender a la nueva junta militar de Níger en caso de intervención multinacional de la CEDEAO afirmando que “toda intervención militar contra Níger se asimilaría a una declaración de guerra contra Burkina y Mali”. Esto supone en la práctica una fractura de la organización regional en dos bloques, con la aparición de un bloque disidente formado exclusivamente por cuatro juntas militares. Así, los últimos días ha habido diversos viajes de representantes de la junta militar de Níger a Mali y Burkina Faso que explicaremos en una próxima ocasión en OSINT Sahel, ya que ha sido posible seguirlos por fuentes abiertas. Acompañando al ultimátum que termina el próximo domingo, los países de la CEDEAO han tomado medidas económicas contra la junta militar golpista de Níger, que recordemos es uno de los países más pobres de África. La dependencia de Níger de la ayuda internacional y los préstamos internacionales de instituciones como el Banco Mundial es alta y podía suponer un mecanismo de presión sobre la junta militar. Los primeros efectos de las sanciones aplicadas parece que han empezado a notarse en la disponibilidad de liquidez en los cajeros automáticos y en la falta de suministro eléctrico. Aunque desde Níger se informa que la presión internacional sólo ha servido de momento para galvanizar a la población en apoyo de la junta militar. Mientras tanto, transcurren los días hasta el término del ultimátum que coloca a Nigeria en una delicada situación, ya que su credibilidad y prestigio como potencia regional está en juego. Una intervención militar fallida con numerosas víctimas civiles o el agotamiento del ultimátum sin consecuencias podría dañar seriamente la posición de Nigeria no sólo en África Occidental, sino en todo el continente.
Crisis en Níger: aparece la junta golpista

Alrededor de las once y media de la noche (hora local de Níger) apareció en televisión un grupo de militares. El coronel mayor de la fuerza aérea Amadou Abdramane actuó de portavoz y anunció la constitución de un Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP), que habría tomado el poder en el país. Justificó la deposición del gobierno actual por el “deterioro de la situación de seguridad” y “la mala gobernanza económica y social”. Además, se anunció la imposición de un toque de queda y el cierre de fronteras del país. Los periodistas Mathieu Olivier y Justine Spiegel de la publicación francesa Jeune Afrique identifican en su artículo sobre la nueva junta militar a varios de los militares que aparecen detrás del portavoz. Se trataría del general Tchiani, comandante en jefe de la Guardia Presidencial, que durante el día 26 se señaló como responsable de los acontecimientos. También estaría su número dos, el coronel Ibroh Amadou Bacharou. Según el mismo artículo también se identifica al general Moussa Salaou Barmou, jefe de las fuerzas especiales, además del vicejefe de la Guardia Nacional, Ahmed Sidian. La primera duda que surge es el grado de control efectivo del país que tiene la nueva junta militar. En la mañana del jueves día 27 la cuenta oficial de la presidencia de Níger publicó un escueto mensaje “Se salvaguardarán los logros obtenidos con tanto esfuerzo. Todos los nigerianos que aman la democracia y la libertad se ocuparán de ello”. Mientras que el ministro de Asuntos Exteriores Hassoumi Massoudou atendió al canal de televisión France 24 para rechazar los hechos consumados. Esos mensajes tampoco son prueba de que el gobierno elegido democráticamente mantenga control alguno de la situación. Así que se mantiene la incertidumbre. La otra gran duda es la orientación de la nueva junta militar en materia de política internacional. El portavoz en el mensaje televisado de anoche afirmó el “compromiso con el cumplimiento de todos los compromisos contraídos por el Níger”. Según el profesor Alex Thurston, reconocido experto en el Sahel, de consumarse el golpe de Estado y la toma del poder por parte de junta militar sería la primera vez desde 1992 que Mali, Níger y Burkina Faso estén en manos de juntas militares.