Operación militar de Francia para evacuar a sus ciudadanos de Níger

El domingo 30 de julio una manifestación en Niamey, la capital de Níger, terminó ante la Embajada de Francia. La sede diplomática fue atacada, aunque los manifestantes nunca entraron en ella. Al parecer las propias fuerzas de seguridad nigerinas se encargaron de evitar males mayores. Las imágenes compartidas por medios de comunicación, y también las compartidas en redes sociales, mostraban la presencia de fuerzas antidisturbios frente al edificio. No parece tampoco que los daños afectaran más que a la fachada exterior. Según informa Radio France, y también Europe1 citando a un reportero de AFP, la manifestación fue dispersada con gases lacrimógenos. Sin embargo, los rumores en las redes sociales hablaban de un ataque muy violento que se había saldado con la destrucción de la embajada. Otros rumores hablaban del uso de la fuerza por parte del personal francés. Ambos eran falsos y formaban parte de los bulos con informaciones muy llamativas que han circulado desde el inicio de la crisis en Níger. Las autoridades francesas publicaron un comunicado en el que se negaba el uso de la “fuerza letal” por parte de los defensores de la embajada, aparte de recordar que las delegaciones diplomáticas están protegidas por las leyes internacionales. Las evidencias de que había una operación en marcha, cómo no, llegaron mediante fuentes abiertas. La cuenta de Twitter “Casus Belli” detectó en ADS-B Exchange el vuelo de un C-130J Super Hércules (numeral 5847) y un Airbus A330 (matrícula F-UJCU). Es posible que en el primero viajaran militares de alguna unidad de operaciones especiales francesa, mientras que el segundo aparato estaba destinado a evacuar a los civiles de Níger. En esa misma mañana, nosotros mismos en OSINT Sahel, vimos un segundo Airbus A330 (F-UJCH) abandonando el espacio aéreo francés rumbo al sur. Una vez en el espacio aéreo de Argelia, su señal se desvaneció. La confirmación desde Níger de que la operación estaba en marcha llegó de la periodista francesa Anne-fleur Lespiaut que compartió un pequeño vídeo en Twitter donde se veían ciudadanos franceses llegando al aeropuerto de Níger con equipaje. El tuit decía que el mensaje transmitido a los ciudadanos franceses es que debían estar en el aeropuerto a las 14:00. En el vídeo aparecía un militar francés embozado y con pistola al cinto en un ambiente aparentemente relajado. El tuit fue borrado más tarde. La misma periodista recogió también el proceso de registro y filtrado de los ciudadanos franceses que aparecieron en el aeropuerto de Niamey dispuestos a abandonar el país. El ministerio de Defensa francés (Ministère des Armées) dio detalles de la operación en un hilo de Twitter el propio martes 1 de agosto por la noche, hora de París. Mencionó la participación de tres aviones Airbus A330 del Ejército del Aire, especificando que el segundo era de la variante A330MRTT (Multirole Tanker Tranport). También se dio el detalle de los aviones se habían puesto en alerta desde la noche del día 31 de julio. Además, se menciona la presencia de 1.500 militares franceses en Níger, incluyendo personal ubicado en la Base Aérea 101 de Niamey. La llegada a Niamey del segundo aparato, que el Ministerio de Defensa francés había identificado como un Airbus A330MRTT, fue compartida en redes sociales. Según Anne-fleur Lespiaut, el primer avión Airbus A330 del Ejército del Aire francés abandonó Niamey con 250 personas a bordo rumbo a París. El medio local ActuNiger dio otra cifra, aún más precisa de 262 personas. El seguimiento en fuentes abiertas del tercer Airbus A330 (F-UJCH) reflejó que el aparato regresó sin haber cruzado el espacio aéreo argelino. Es posible que hubiera algún problema técnico, algún problema en la negociación del uso del espacio aéreo de Argelia o que incluso simplemente los dos primeros aparatos bastaran para repatriar a los civiles que aparecieron en el aeropuerto de Niamey. Según CNews, citando fuentes del gobierno francés, en el país se encontrarían entre 500 y 600 ciudadanos franceses. Esto significa que los dos primeros Airbus A330 hubieran bastado para repatriar a al menos 500 personas con el nivel de ocupación del primero en abandonar el país. Al parecer, la operación francesa de evacuación de ciudadanos franceses en Níger sirvió también para repatriar a ciudadanos belgas. Hay que recordar que el anuncio oficial de la operación militar francesa mencionaba que estaba abierta a ciudadanos de la Unión Europea. Hasta ahora, no hay noticias de que ciudadanos franceses hayan sido atacados en Níger en el contexto de las concentraciones de apoyo a la junta militar golpista y en contra de Francia. Así que la operación militar de evacuación de civiles franceses de Níger parece que está más relacionada con la incertidumbre sobre qué puede pasar en la presente crisis y anticipar una escalada de la violencia vista en las manifestaciones de apoyo a la junta militar golpista, donde hemos visto mensajes cotnra Francia y su papel en la región. Es significativo también que el partido político opositor M61 publicaba un comunicado donde llamaba a la nueva junta militar a retener a ciudadanos europeos para usarlos de baza negociadora. En cualquier caso, la operación militar francesa de evacuación de personal civil parece haber transcurrido sin incidencias y en un ambiente de calma tensa, demostrando las fuerzas armadas francesas su músculo logístico capaz de desplegar en poco tiempo un número suficiente de aviones a un lugar lejano.

Operación militar española de evacuación de civiles en Sudán

El pasado domingo 23 de abril las fuerzas armadas españolas llevaron a cabo una operación de evacuación de civiles en Jartum (Sudán), lo que se conoce en términos militares como Noncombatant Evacuation Operations (NEO). El país saheliano vive un conflicto armado desde el sábado 15 de abril, cuando las tensiones provocadas por la rivalidad entre el número uno y el número dos de la junta militar que gobierna el país desde 2021 se transformaron en un choque abierto en varias ciudades del país. La operación militar española se suma a la de otros países aliados y deja detrás un panorama preocupante por el riesgo de que la situación en Sudán se transforme en una guerra civil prolongada y alimentada por actores externos. Sudán vivió una ola de protestas entre finales de 2018 y comienzos de 2019 que terminó el 11 de abril de 2019 con la caída del dictador Omar Al Bashir, que había gobernado el país por varias décadas. Se abrió entonces un periodo de transición hacia la democracia. Sin embargo, el proceso de transición se vio abruptamente interrumpido por un golpe de estado liderado por el general Al Burhan el 25 de octubre de 2021. La nueva junta militar se convirtió en un gobierno bicéfalo. El presidente del país, el general Abdel Fattah Al-Burhan, nacido al norte de la capital, representa a las élites tradicionales sudanesas. Por su parte, el vicepresidente, el general Mohamed Hamdan Dagalo, conocido popularmente como “Hemeti”, procede del suroeste del país y era por tanto ajeno a los círculos de poder tradicionales. “Hemeti” lideró las milicias yanyauid, en las que el régimen de Al-Bashir delegó el trabajo sucio durante el conflicto del Darfur. Esas milicias se reconvirtieron en una fuerza paramilitar conocida como Fuerzas de Apoyo Rápidas (RSF en inglés). En los últimos años “Hemeti” trató de elevar su papel de estadista, tratando de mejorar su imagen ante los gobiernos occidentales mientras se convertía en el socio de los intereses mineros rusos en Sudán. Sus abiertas ambiciones y el complicado acomodo de las Fuerzas de Apoyo Rápidas dentro de las fuerzas de seguridad del Estado auguraban un choque entre el presidente Al-Burhan y el vicepresidente Hemeti. El domingo 23 de abril las Fuerzas de Apoyo Rápidas se congregaron en la capital del país y trataron de tomar los edificios más importantes, como el palacio presidencial. La acción se convirtió en un fallido golpe de estado, con sectores de Jartum en manos del ejército y sectores de Jartum en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápidas. Los combates se extendieron a otras partes del país, convirtiendo a la población civil en rehén de la batalla por el poder entre los dos generales. Tras una semana de combates y una enorme confusión, los países occidentales lanzaron sucesivas operaciones de rescate para evacuar a sus nacionales. La operación española tuvo lugar el domingo 23 de abril. Implicó a cinco aviones de transporte estratégico Airbus A400M del Ala 31 con base en Zaragoza (matrículas T.23-03, T.23-05, T.23-06, T.23-08 y T.23-12). Según informó Fauerzaesp en su canal de Telegram, los aviones trasladaron efectivos del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra, I Bandera Paracaidista (I BPAC) y Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) del Ejército del Aire y del Espacio. La atención médica corrió a cargo del personal de la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAER) del Ejército del Aire y del Espacio. Participaron también especialistas en comunicaciones del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE), que depende del Estado Mayor de la Defensa. Una vez los civiles evacuados llegaron a Yibuti, fueron trasladados a España en un Airbus A330 del Grupo 45 (matrícula T.24-01). Se trató de una operación bastante compleja que pudo ser seguida en redes gracias a que los aviones de transporte A400M del Ala 31 que volaron entre Yibuti y Jartum operaron con el transpondedor encendido y los datos de vuelo fueron recogidos por servicios como FlightRadar24.com De hecho, uno de los Airbus A400M españoles se convirtió en el aparato más seguido por los usuarios de la plataforma en la tarde del día 23 hora española La operación militar fue capaz de evacuar a una treintena de ciudadanos españoles, pero también a 70 ciudadanos de otros países de la Unión Europea e Hispanoamérica, lo que ha llevado a representantes de Polonia y México a dar las gracias públicamente en las redes sociales. El alivio por la evacuación sin novedad de los ciudadanos españoles y de países amigos no debe hacernos olvidar que detrás queda una población civil que vio primero sus esperanzas de un cambio político truncadas y ahora se ve atrapada en un conflicto de futuro incierto.

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