Níger rehace el tablero de su uranio: recupera control y abre la puerta a nuevos socios


Durante décadas, el uranio de Níger estuvo ligado a Francia y a Orano, la compañía nuclear francesa controlada por el Estado. Esa relación se rompió tras el golpe de 2023 y la posterior nacionalización de la Société des Mines de l’Aïr (SOMAÏR) , la empresa que explotaba los yacimientos de Arlit. Pero los últimos movimientos de Niamey muestran que el objetivo no es simplemente sustituir a Francia por Rusia. En agosto, el Gobierno nigerino ha comenzado a dibujar un modelo diferente: recuperar el control de los activos, mantener una participación estatal elevada y, al mismo tiempo, volver a admitir capital extranjero bajo condiciones mucho más favorables para el Estado.

La decisión más significativa ha llegado el pasado 21 de agosto, cuando el Consejo de Ministros atribuyó a la estatal Teloua Safeguarding Uranium Mining Company (TSUMCO) el permiso de gran explotación de uranio denominado In Azaoua, en Arlit. TSUMCO fue creada para sustituir a SOMAÏR después de su nacionalización y, hasta ahora, había continuado trabajando sobre el antiguo perímetro minero mientras esperaba la concesión formal. Con el nuevo decreto, el Estado consolida jurídicamente el control sobre el área que había constituido el núcleo de la presencia de Orano en el país. El mismo Consejo de Ministros decidió además reasignar el permiso de Madaouela a una nueva sociedad, Madaouela Mining Company (MAMICO).

Acuerdo entre el gobierno de Níger y Atomic Eagle.

El presiente y el director general de Atomic Eagle con el ministro de Minas de Níger. Foto vía Atomic Eagle en X.com

Madaouela es precisamente donde aparece la parte más novedosa. El 24 de agosto, la australiana Atomic Eagle anunció que había alcanzado un acuerdo con Níger para recuperar su participación en el proyecto, después de que el permiso de su antigua propietaria, GoviEx Uranium —absorbida posteriormente por Atomic Eagle— fuera retirado en 2024. La nueva estructura concede a Atomic Eagle el 60% de MAMICO y el control operativo, mientras que el Estado nigerino conservará el 40%.

 

El proyecto tiene una estimación de recursos de 116,5 millones de libras de U₃O₈, equivalentes a unas 52.800 toneladas de óxido de uranio , aunque esa cifra todavía procede de una estimación extranjera y debe ser convertida a un recurso conforme al estándar JORC (Joint Ore Reserves Committee), un código australiano que establece cómo deben calcularse, clasificarse y comunicarse públicamente los recursos y reservas minerales de un proyecto minero.

Madaouela, cerca de Arlit, en el norte de Níger, cuenta con un recurso mineral de 116,5 Mlbs de U₃O₈. Imagen: Atomic Eagle.

Las condiciones económicas del acuerdo son especialmente reveladoras. El 40% nigerino se divide en un 15% de participación gratuita y un 25% de participación contributiva : para conservar esta última, el Estado deberá realizar sus aportaciones de capital y, de no hacerlo, podría diluirse según la fórmula acordada. Atomic Eagle pagará 5 millones de dólares dentro de los treinta días siguientes a la concesión del permiso y otros 5 millones cuando comience la construcción. Además, la compañía ha acordado aplicar un crédito de 40 millones de dólares contra las futuras aportaciones de capital que correspondan al Estado. La convención incluye también cláusulas de estabilización jurídica y fiscal y regula los derechos de comercialización de la producción.

 

 

La operación tiene además una dimensión jurídica. La antigua GoviEx había iniciado un procedimiento de arbitraje internacional después de que Níger retirase los permisos. El nuevo acuerdo permite encauzar la disputa y restablecer la participación de la compañía en el proyecto. El resultado es significativo: Niamey no ha optado por mantener Madaouela exclusivamente bajo control estatal, pero tampoco ha vuelto al modelo anterior. Ha recuperado un 40% del activo, ha conservado derechos sobre la explotación y la comercialización y ha conseguido que un operador extranjero aporte capital y asuma el control industrial. Es, en cierto modo, un experimento de soberanía minera con capital extranjero.

Imagen: AtomicEagle.

 

El segundo gran expediente sigue estando en Niamey: alrededor de 1.000-1.050 toneladas de concentrado de uranio, o yellowcake, permanecen almacenadas después de haber sido trasladadas desde Arlit a finales de 2025. El cargamento se convirtió en uno de los símbolos del enfrentamiento entre el Gobierno nigerino y Orano, y su situación jurídica sigue siendo controvertida como ya comentamos en OSINT Sahel. El material no es combustible nuclear terminado ni uranio enriquecido, pero sí constituye una materia prima estratégica cuyo valor se estima en cientos de millones de dólares.

 

Su permanencia en Niamey ha añadido además un problema logístico y de seguridad a una disputa esencialmente comercial y jurídica. Sobre este punto, la novedad de este verano es el interés de la rumana Nuclearelectrica por unas 300 toneladas del stock. Las conversaciones comenzaron en abril y la empresa ha enviado representantes a Niamey, pero no existe todavía un contrato definitivo. Nuclearelectrica ha reconocido el interés en diversificar sus suministros, pero las condiciones de la eventual compra siguen pendientes. La cuestión es relevante porque introduce a un comprador europeo distinto de Orano en el nuevo mercado que Niamey intenta crear, aunque no sea todavía una venta cerrada.

 

Rusia representa el otro gran interrogante. En diciembre de 2025, la estatal nigerina Timersoi National Uranium Company (TNUC) firmó un memorando de cooperación con Uranium One Group, perteneciente a Rosatom. El acuerdo contempla exploración geológica, búsqueda de nuevos yacimientos, obtención de autorizaciones y eventual creación de instalaciones de extracción de uranio. Pero hay que ser precisos: el memorando no concede públicamente a Rosatom una mina concreta ni una participación accionarial determinada. Por ahora, lo que existe es una puerta abierta para que Rusia participe en el futuro desarrollo del sector, no hay evidencia de que Moscú haya sustituido a Orano como operador del uranio nigerino.

El nuevo mapa del uranio nigerino no se parece tanto a un relevo directo entre Francia y Rusia como a una diversificación controlada desde Niamey. In Azaoua queda en manos de una empresa estatal; Madaouela se entrega a una estructura 60/40 con una compañía australiana; Rusia obtiene un marco de cooperación para futuros proyectos; y Europa aparece, de momento, como posible compradora del stock almacenado en la capital.

El Gobierno nigerino parece estar intentando transformar el uranio en una herramienta de negociación: conservar una participación directa en los activos, atraer capital y operadores cuando los necesita y, al mismo tiempo, multiplicar las opciones de venta y cooperación.

La pregunta decisiva ahora es qué ocurrirá con los proyectos que todavía están por desarrollar. Si Madaouela consigue financiación y avanza hacia la construcción, será la primera prueba de que el nuevo modelo puede atraer capital extranjero sin devolver a Niamey a la dependencia anterior. Si Rosatom obtiene posteriormente permisos concretos y entra en la explotación, entonces sí podrá hablarse de una presencia rusa estructural en el uranio nigerino. Y si finalmente el yellowcake almacenado encuentra comprador, se resolverá el primer gran test sobre la capacidad del nuevo régimen para convertir el control físico de sus recursos en ingresos efectivos. En otras palabras, la batalla por el uranio de Níger ya no consiste únicamente en quién posee las minas: consiste en quién controla la financiación, la producción, la comercialización y, en último término, la salida internacional del mineral.

Felipe Passolas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
LinkedIn
Telegram
Twitter
Translate »