Ofensiva diplomática rusa en África (Primera parte)

El día 31 de mayo el viceministro de Defensa Yunús-bek Yevkúrov llegó a bordo del avión Tupolev Tu-62M matrícula RA-86540 de la fuerza aérea rusa al aeropuerto internacional de Benina, aeropuerto principal de la ciudad libia de Bengazi. Yevkurov es el responsable dentro del Ministerio de Defensa ruso de las relaciones con los países africanos y sus visitas se han convertido en habituales en aquellos países del continente donde Rusia tiene intereses. De hecho, esta fue su quinta visita a Libia desde agosto de 2023. La anterior visita tuvo lugar en febrero de 2024, anticipando la reorganización de la presencia militar rusa en la parte oriental de Libia. Véase anteriormente en OSINT Sahel «Rusia desembarca material militar en Tobruk«.  Se da la circunstancia que Yevkúrov es miembro de la minoría ingusetia y por tanto musulmán. Las imágenes de Yevkúrov rezando en una mezquita de Burkina Faso en un viaje anterior fueron un mensaje visual poderoso que transmite cercanía y entendimiento con los países del Sahel. El viceministro Yevkúrov visitó la ciudad de Bengazi que formó parte, junto con Tobruk, del centro del poder de uno de los bandos que controlan la mayor parte del país y que Rusia apoyó durante la segunda guerra civil (2014-2020). En esta ocasión, el comité de bienvenida estuvo formado por el ministro Ahmed Houmeh y el teniente general Jairi Al Tamimi, además de Jaled Haftar. Este último, aparte de ostentar el cargo de comandante de la Unidad de Seguridad, es el hijo del hombre fuerte de la mitad oriental del país, el mariscal Jalifa Haftar. Jaled Haftar había viajado previamente a Rusia a principio de aquel mes, presenciando el Desfile de la Victoria del 9 de mayo en la Plaza Roja de Moscú y siendo recibido por el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bodanov.   El viceministro Yunús-bek Yevkúrov fue recibido por el mariscal Jalifa Haftar, en su calidad de comandante en jefe del Ejército Nacional Libio en su cuartel general de Ar Rajma, cerca de Bengasi. Según la página personal del mariscal Haftar en Facebook, cuando este dio la bienvenida al visitante “reafirmó la relación amistosa entre los dos países y la importancia de su desarrollo en las esferas militar y económica”. Por su parte, el viceministro Yevkúrov, señaló la “contribución de Rusia al desarrollo de las capacidades de las fuerzas armadas libias en las áreas de entrenamiento y mejora de la eficiencia, haciendo hincapié en la cooperación conjunta para combatir el terrorismo y el extremismo”.   El viaje del viceministro Yunús-bek Yevkúrov a Libia fue el inicio de una gira africana que anticipó el viaje del ministro de Asuntos Exteriores ruso al continente. Así, tras su paso por Bengasi llegó a Niamey., donde fue recibido el 2 de junio por el gereral Tiani, jefe de la junta militar que gobierna Níger.   Según la agencia de noticias nigerina ANP “no se hizo ninguna declaración tras la reunión entre el jefe de Estado nigeriano y esta delegación rusa”. Pero sí transcendió que se había firmado un Memorando de Cooperación Multisectorial que abarca cuestiones de seguridad, defensa y desarrollo económico. Mientras tanto, una delegación de inversores rusos fue recibida en Niamey por el primer ministro nigerino para hablar de defensa y energía.   El viaje de Yunús-bek Yevkúrov continuó por el continente africano parando en Bamako. Allí, el día 3 de junio fue recibido primero por el ministro de Defensa y luego por el líder de la junta militar.   La agenda del encuentro fue “fortalecer la cooperación en defensa y seguridad de los dos países, además de la situación de seguridad del Sahel”.   Esta gira de Yunús-bek Yevkúrov fue muy importante porque, como veremos en la segunda parte, anticipó y preparó la gira africana del ministro de asuntos exteriores rusos, Serguéi Lavrov. Podemos ver que los mensajes lanzados durante los encuentros bilaterales mantenidos por el viceministro Yevkúrov insisten en presentar a Rusia como un aliado constructivo que apoya los esfuerzos de los países africanos por reforzar sus capacidades en materia de seguridad y defensa. Y como viene siendo habitual en las últimas décadas, la punta de lanza de los negocios rusos la constituyen empresas de los sectores de defensa y energía. 

Una nueva alianza en el Sahel

El día 15 de septiembre quedó registrada la llegada a Bamako, procedente de Moscú vía Siria, de un avión Il-62M perteneciente a la 223ª Escuadrilla de la fuerza aérea rusa, especializada en el transporte de personalidades. El aparato transportaba al viceministro ruso de Defensa, Yunús-bek Yevkúrov, que anteriormente había visitado Burkina Faso a finales de agosto de este mismo año y había empleado el mismo medio para trasladarse a Mali. El viceministro de Defensa ruso se reunió en Bamako con los ministros de Defensa de los gobiernos de facto de Mali y Níger. En el caso de Níger, se trataba del general Mody a quien se considera el número 2 de la junta militar nigerina [véase anteriormente en OSINT Sahel “Los hombres fuertes de la junta golpista de Níger (1): Salifou Mody”]. Al día siguiente, los jefes de Estado Mayor de las fuerzas armadas de Níger y Burkina Faso firmaron en Bamako con el presidente de la junta militar de Mali, el coronel Assimi Goita, la creación de la Alianza de los Estados del Sahel (AES). La nueva alianza se plantea como objetivos la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero menciona específicamente la defensa colectiva de sus miembros frente a amenazas externas. Esto supone la consolidación de un bloque de países en el corazón del Sahel occidental enfrentado a la CEDEAO [véase anteriormente en OSINT Sahel “La crisis de Níger fractura África Occidental”] y que una intervención militar podría convertirse en un conflicto regional. La aparición de este bloque de tres países del Sahel, en los que llegaron al poder una junta militar que tomó en los tres casos el poder tras un golpe de estado, obliga a la Unión Europea a replantearse su estrategia para la región. De momento, ya se ha visto la puesta en marcha de una estrategia para el arco de países formado por Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín, todos ellos países ribereños del Golfo de Guinea, que están sintiendo la presión del empuje de las fuerzas yihadistas desde la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso hacia el sur. El realineamiento de alianzas y prioridades en la política exterior quedó también reflejado en la identidad de los embajadores recibidos por el primer ministro del gobierno de facto de Níger, Ali Mahamane Lamine Zeine, que recibió a los representantes de India, Pakistán, Turquía y Mali. Hasta ahora hemos visto que el líder de la junta militar de Níger, el general Chiani, ha sido muy selectivo con los mandatarios y diplomáticos que ha recibido. Así que podemos suponer que el primer ministro también ha mandado un mensaje con la nacionalidad de los diplomáticos que ha recibido en audiencia. Por último, el pasado día 24 el presidente francés Emmanuel Macron anunció la retirada de las tropas francesas de Níger y la salida del embajador francés del país. Este último finalmente abandonó Níger durante el día 27 de septiembre.

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