La industria de defensa turca en África Occidental: el caso de Nigeria

La industria de defensa turca en el Sahel se encuentra en pleno auge. Sus productos probados en combate y precio asequible han conseguido suplir un nicho de mercado abandonado por los tradicionales proveedores franceses y rusos, compitiendo así casi exclusivamente con China. [Véase al respecto anteriormente en OSINT Sahel: «Los conglomerados chinos de industria civil y militar desembarcan en África«]. El país donde más ventas se están cosechando es Nigeria, donde han conseguido cerrar una serie de contratos para armar especialmente a sus fuerzas aéreas y su armada. La política exterior turca en los últimos años ha seguido unas tendencias singulares. En su cercanía se ha caracterizado por el uso de herramientas del poder duras, tales como el empleo de sus fuerzas armadas en Siria, el apoyo militar a Azerbaiyán y Libia, o el uso de estrategias híbridas contra Grecia, como lo es abrir el flujo de migrantes o la prospección de gas en aguas territoriales. En su lejanía, ha empleado herramientas más suaves, en concreto en el Sahel y Somalia, escenario donde su papel, aunque leve comparado con otras potencias presentes en la región, se está incrementando. Esta acción exterior se caracteriza por el empleo de múltiples elementos de poder blando, como programas de educación, inversión en infraestructuras, influencia religiosa, expansión de empresas turcas y, sobre todo, se ha visto un incremento de las ventas de la industria de defensa y la cooperación con las fuerzas armadas de la región. Sin embargo, si hay un país en el que esta industria de defensa está cosechando grandes éxitos es Nigeria. Estas dos naciones mantienen una relación muy estrecha desde su propia fundación en 1960 y tiene a Turquía como su mayor exportador de armamento. Nigeria afronta una serie de amenazas a su seguridad, tanto en su territorio continental, donde lleva a cabo una guerra contrainsurgente ante los grupos yihadistas como Boko Haram, como en su entorno fluvial y litoral, donde lleva a cabo operaciones contra los rebeldes del delta del Níger y los piratas del Golfo de Guinea. Además, debe mantener el control y presencia en las aguas territoriales y salvaguardar sus instalaciones energéticas y tráfico marino. Secundariamente, se encuentra la disuasión clásica contra agresiones por parte de otros Estados, siendo especialmente necesaria en un entorno como el Sahel.  Estas amenazas son las que han dado forma al plan estratégico 2021-2030, en donde se estipula la sustitución de la vetusta flota compuesta por pequeñas lanchas y patrulleras por buques de mayor tonelaje, con la visión puesta a convertirse en una flota de “aguas azules” a largo plazo. En cuanto al aire, Nigeria es el país más poderoso de la región. Pero su fuerza aérea se está viendo gratamente potenciada en los últimos años debido, entre otras cosas, a que se está usando como una fuerza de reacción rápida para repeler los ataques que se suceden en áreas donde el gobierno no mantiene un control efectivo sobre el territorio. Estas amenazas se ven acompañadas a un incremento en el gasto en defensa en los últimos años. Esta oportunidad no ha sido desaprovechada por las mayores empresas de defensa turcas. Se pueden ordenar por lo tanto las siguientes adquisiciones hechas por parte de las fuerzas armadas de Nigeria a distintas empresas de Turquía: El ejército adquirió en 2013 204 vehículos blindados  4×4 Otokar Cobra. No obstante, no se ha vuelto a pedir ningún vehículo blindado de origen turco más, debido a que han tratado de impulsar la industria nacional, especialmente en el sector de los MRAPs. La fuerza aérea sí que ha sido un cliente preferente de Turquía. La mayor adquisición han sido 6 helicópteros de ataque TAI T-129 por un valor de 45 millones de dólares, de los que ha llegado ya el primer lote. Este modelo se cree que puede ser utilizado para sustituir a los antiguos Mi-24 y Mi-35, de los que algunos se han ido perdiendo en canibalizaciones para mantener a otros, y al menos dos que se han estrellado en operaciones de combate. Uno en 2019 mientras hacía frente a Boko Haram y otro cuando luchaba contra “rebeldes económicos” en el delta del Níger el día 1 de diciembre de este mismo año. Según Military News Nigeria, a lo largo de este año se han adquirido 6 drones armados Bayraktar TB2 junto con 2 estaciones de control terrestres, reportándose que ya se han usado en combate. Mientras que, según Shepard Media, el contrato es en realidad de 24 unidades. También Nigeria ha adquirido procedentes de Turquía drones con capacidad de aterrizaje y despegue vertical (VTOL) del modelo BAHA a la empresa AVELSAN y cuadracópteros del modelo TOGAN a la empresa STM. Otra adquisición ha sido un número no determinado de pods de designación de blancos Aselpod, de la empresa Aselsan, que se han visto ya empleados en los 3 JF-17B de los que dispone Nigeria. Estos pods añaden una gran capacidad de observación y adquisición de blancos a los aviones portadores. Visita del CEO de ASELSAN a Nigeria. Foto vía Jake21 (X). La marina nigeriana por su parte ha hecho una serie de contratos con el astillero turco Dearsan. El primero de estos fue la adquisición de dos patrulleros oceánicos tipo OPV 76, que originalmente se ofertaban con un cañón de 76mm Super Rapid de Leonardo y 2 sistemas de misiles antiaéreos SIMBAD RC de MBDA. Sin embargo, finalmente la armada nigeriana pidió unos sistemas de menor porte debido a la incapacidad de financiación. Han acabado siendo armados con torretas de 40, 30 y 12,7mm de Aselsan. El primero de ellos fue botado el día 26 de octubre en los astilleros de Tuzla. También se procuró la puesta a punto y actualización del buque insignia nigeriano NNS Aradu (F89), fragata de la clase MEKO 360 de 3.500 toneladas de desplazamiento. Este contrato de puesta a punto ha venido tras un intento fallido en 2020 de reacondicionarla para poder navegar. Se desconoce el grado de la actualización, aunque es de esperar que se barajen dos opciones: · Una opción básica en

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