Estados Unidos pone la mira en países del Golfo de Guinea

El pasado día 20 de enero se cumplió el primer aniversario de la toma de posesión del presidente Donald Trump. Tras un comienzo de mandato en el que África no parecía tener hueco en la agenda del gobierno estadounidense, hemos visto cómo se ha reorganizado la estrategia de la Casa Blanca en torno a dos pilares: la lucha contra los grupos armados salafista-yihadistas y los acuerdos comerciales con los recursos naturales de fondo. Véase al respecto previamente en OSINT Sahel: “Estados Unidos bajo el gobierno Trump reajusta su estrategia para África” (7 de junio de 2025). El Golfo de Guinea ha sido una de las áreas de interés para el gobierno estadounidense, tal como demuestran los últimos acontecimientos en la región. Ataque con misiles de crucero en Nigeria. El día 25 de diciembre de 2025 las fuerzas armadas de Estados Unidos lanzaron un ataque con 16 misiles de crucero Tomahawk contra objetivos del Estado Islámico en el noreste del país. El presidente Donald Trump se refirió a los objetivos alcanzados como “basura terrorista” y mencionó como una de las razones para el ataque estadounidense la persecución de la comunidad cristiana en Nigeria. El ministro de Información de Nigeria, Mohammed Idris, informó de que el ataque tuvo lugar en coordinación con las autoridades del país. Y que los dos objetivos alcanzados eran enclaves del Estado Islámico en el bosque de Bauni (Estado de Sokoto). En esa región opera un grupo conocido como Lakurawa (los “reclutas”). Los objetivos fueron identificados mediante drones RQ-9 Reaper y alcanzados con misiles Tomahawk disparados desde un buque de guerra estadounidense en el Golfo de Guinea. Es altamente probable de que se tratara del destructor USS «Paul Ignatius» (numeral DDG-117), que navegaba en el Océano Atlántico frente a la costa de Marruecos el día 5 de diciembre de 2025. .@POTUS “Tonight, at my direction as Commander in Chief, the United States launched a powerful and deadly strike against ISIS Terrorist Scum in Northwest Nigeria, who have been targeting and viciously killing, primarily, innocent Christians, at levels not seen for many years, and… pic.twitter.com/ct7rUW128t — Department of War 🇺🇸 (@DeptofWar) December 26, 2025 Según recoge el diario The Washington Post, cuatro de los misiles Tomahawk no alcanzaron sus objetivos e impactaron mucho más al sur del área, sin que se conozcan las causas. El diario estadounidense cuestiona la efectividad del ataque. Por su parte, el medio francés Jeune Afrique, también en la misma línea, cuestiona la efectividad de un ataque dirigido a un grupo menor y alejado del área que más concentra la violencia yihadista en el país: la región del lago Chad al noreste del país. It looks like locals in ganaru area of magama lga area Niger state have discovered another unexploded America’s 🇺🇸 tomahawk missile warhead… Those thinking of making scrap metal out of it, this is a 600P high explosives warhead, pic.twitter.com/SHzwj4dk6n — m. u (@secmxx) January 5, 2026   Aeronaves de EE.UU. en África Occidental. La intervención de un dron MQ-9 Reaper en el ataque estadounidense en el noroeste de Nigeria sería prueba de que Estados Unidos cuenta con una nueva base en África Occidental tras el fin de su presencia militar en Níger, país que servía de nodo principal para la región. Véase al respecto anteriormente en OSINT Sahel: “Níger, base de operaciones aéreas de contratistas estadounidenses en el Sahel” (18 de abril de 2023). El medio francés Mondafrique señaló en julio de 2024 la localidad costamarfileña de Odienné, al noroeste del país, como futuro emplazamiento de una base estadounidense desde la que poder vigilar el Sahel con drones. La información fue desmentida por un portavoz del mando regional estadounidense para África (AFRICOM), que negó que las fuerzas armadas del país estuvieran construyendo una base en Costa del Marfil. Pero la visita del general jefe de AFRICOM a Costa de Marfil y las noticias sobre contactos bilaterales abrían la posibilidad de algún acuerdo para despliegues puntuales. Existen diversas pruebas de la presencia de aviones de captación de inteligencia estadounidenses en África Occidental. La actividad del aparato civil Gulfstream con matrícula N529RL y operado por la empresa Tenax Aerospace fue registrado por @afriMEOSINT el día 29 de noviembre de 2025, que previamente había detectado el comienzo de su intensa actividad en la región el día 26. Una foto del aparato permite apreciar que está dotado de algún tipo de sensor instalado detrás del tren de aterrizaje delantero. Este aparato voló desde Manassas (Estados Unidos) a Accra (Ghana) el día 15 de noviembre de 2025 en vuelo directo. Desde Accra (Ghana) ha realizado diversas misiones siguiendo patrones de vuelo circulares en el noreste de Nigeria. Su misiones en Nigeria han sido registradas por la comunidad OSINT, que han identificado sus vuelos sobre la reserva de caza de Kwiambana, las cercanías del Lago Chad, el Parque Nacional Kainji, el bosque de Bagega y el bosque de Sambisa. Además se ha constatado misiones en el suroeste del país. Estas misiones de una aeronave estadounidense sobre territorio de Nigeria han sido acompañadas de varias actividades diplomáticas y militares de Estados Unidos. Un avión militar de transporte VIP modelo C-37B (numeral 09-0525) voló desde la base aérea de Andrews, cerca de Washington D.C., a Abuja (Nigeria) el día 4 de enero de 2025 para hacer una parada en Accra (Ghana) en el camino de vuelta. Gulfstream C-37BCamp Springs (ADW) – #Nigeria Call: SAM547 | 09-0525 | AE4A81 Tightening some nuts 🔧🛠️#AvGeek #ADSB #planespotting #5Dec pic.twitter.com/GjiSfKpJNn — Falcon (@FlconEYES) December 6, 2025 El 5 de enero de 2026 aterrizó en Abuja (Nigeria) un avión de transporte militar estadounidense C-130J. El aparato, con matrícula 08-3176, hizo escala en Abiyán (Costa de Marfil) y Dakar (Senegal) en el camino de vuelta a Europa según consta en los registros de FlightRadar24.com Very interesting, a US Air Force C30J (reg. 08-3176) cargo aircraft seemingly landed this morning in Abuja, Nigeria from Dakar, Senegal, US cargo aircraft have usually been stationed in Ivory Coast or Ghana. https://t.co/eA9GhInwNw pic.twitter.com/ojyOCUxcm1 — Brant (@BrantPhilip_) January 5,

Estados Unidos bajo el gobierno Trump reajusta su estrategia para África

La entrada del nuevo gobierno de Donald Trump en la Casa Blanca generó numerosas incógnitas sobre la estrategia estadounidense para África, después de que se abriera una nueva etapa aislacionista del país, donde la atención del país se centraría en el Indo-Pacífico. Recientes medidas y eventos nos permiten ir conociendo por fin la visión del nuevo gobierno para África. Las noticias sobre un repliegue de fuerzas estadounidenses de Europa, Oriente Medio y África, junto a las directrices de drásticas medidas de recorte de gasto, llevó a que se difundiera la noticia de que se estudiaba la posible disolución del mando regional estadounidense para África (AFRICOM). El plan previsto sería que las responsabilidades sobre África fueran asumidas desde el mando regional para Europa (EUCOM), volviendo así a la situación anterior a la creación de AFRICOM en 2007. De momento, el secretario del Departamento de Defensa estadounidense ha anunciado el nombramiento del futuro comandante en jefe de AFRICOM, el teniente general Dagvin Anderson. Se trata de un piloto militar que ha desarrollado su carrera profesional en unidades de operaciones especiales y ha tenido responsabilidades relacionadas con África. El nombramiento de un nuevo jefe podría ser una pista de que la organización tiene cabida en los planes estratégicos del nuevo gobierno, pero no es por ello descartable que el nombramiento se hiciera porque el actual comandante en jefe pasará al retiro. De cualquier manera, incluso una organización en disolución requiere de liderazgo. Más pistas sobre la visión del actual gobierno para África pudieron ser estudiadas recientemente en la cumbre de jefes de Estado Mayor de fuerzas armadas africanas, evento conocido por sus siglas en inglés como ACHOD, que tuvo lugar en Nairobi entre los días 28 y 29 de mayo de 2025. Se trata de un evento anual que organiza AFRICOM y que desde el año 2024 cuenta con la colaboración de un país africano como anfitrión y coorganizador. En 2024 fue Bostwana. En la edición de este año, que ha reunido a 37 países, ha sido Kenia. Los temas principales de esta edición han sido la estabilidad regional, lucha contraterrorista, seguridad marítima y cooperación cívico-militar, lo que refleja que la principal amenaza a la seguridad en África sigue proviniendo de actores no estatales violentos (VNSA en inglés). A diferencia de lo sucedido en el pasado, la existencia de juntas militares al frente de países como los tres miembros de de la Alianza de Estados del Sahel (Mali, Níger y Burkina Faso) no fue obstáculo para que fueran invitados. Tenemos el antecedente de las declaraciones de J. Peter Pham, del que se apunta que podría ser el próximo Subsecretario de Estado para África, que en el pasado criticó la negativa del gobierno de Joe Biden a colaborar en materia de lucha contra el yihadismo en el Sahel con las tres juntas militares. No obstante, a pesar de la mano tendida por AFRICOM, el nuevo gobierno de los Estados Unidos sigue manteniendo la restricción en materia de ayuda militar a esos países. A pesar de todo, la invitación fue aceptada por Mali y Níger, pero no por Burkina Faso. También es significativo que aparte del terrorismo, la convocatoria del evento planteara la “creciente influencia de actores malignos” como una de las grandes amenazas que sufre África. El general jefe de AFRICOM en su discurso de clausura hizo repetidas menciones a China, lo que refleja la continuidad con la preocupación del anterior gobierno por el papel de China en África. Sin embargo, al contrario del pasado, el general jefe de AFRICOM no hizo mención alguna en su discurso de clausura a Rusia, país que apareció en su momento en los análisis como origen de una doble amenaza en África por el papel de mercenarios como el Grupo Wagner y las operaciones de influencia en el continente. Por último, dentro de las líneas marcadas por el mando regional AFRICOM bajo el nuevo gobierno estadounidense, se busca establecer una estrategia de acción sobre el Sahel acercándose a los países afectados por la violencia yihadista en su presión hacia el Golfo de Guinea. Estados Unidos estaría buscando establecer bases en la zona, con acercamientos ya realizados a Costa de Marfil y Benin al respecto. Estas disposiciones planteadas desde AFRICOM el pasado mes de mayo de buscar nuevas vías de colaboración con países de África Occidental entraron en conflicto el jueves 5 de junio de 2025 con las nuevas restricciones de la Casa Blanca a la entrada en el país de ciudadanos de una serie de países que incluyen países africanos. Los países africanos que sufren una restricción total son Chad, República de Congo (Congo-Brazaville), Guinea Ecuatorial, Eritrea, Libia, Somalia y Sudán. Los países africanos que sufren restricciones parciales son Burundi, Sierra Leona y Togo. Las razones justificadas incluyen cuestiones de seguridad, la negativa de estos países de aceptar de vuelta los inmigrantes en situación irregular expulsados de Estados Unidos y una alta proporción de personas que entraron en el país legalmente pero se quedaron más allá de la fecha de caducidad de la visa. África parece estar llamada a jugar un papel en las políticas de «mano dura» del gobierno Trump con la inmigración. El jueves 6 de junio la publicación de un documento judicial permitió conocer que Estados Unidos mantiene en la base militar de Camp Lemonnier (Yibuti) a un grupo de ocho inmigrantes expulsados del país. Se trata de ciudadanos de Birmania, Cuba, Laos, México, Sudán del Sur y Vietnam. Según el documento, se les mantiene en una “sala de conferencias” de un complejo prefabricado de la Armada de los Estados Unidos y en donde los oficiales de ICE “no tienen la capacidad de mantener vigilancia, custodia y cuidado de los extranjeros por periodos prolongados de tiempo”. Por su parte, los 13 agentes de ICE desplazados para custodiar a los emigrantes expulsados deben compartir un alojamiento con tan solo seis camas, rotando en sucesivas guardias de doce horas. Unos y otros se han visto afectados por las malas condiciones del alojamiento. El caso se se hizo

Estados Unidos abandona Níger mientras llegan más fuerzas rusas al país

El pasado 19 de mayo de 2024 la junta militar que gobierna Níger emitió un comunicado anunciado que se había llegado a un acuerdo para la salida de las fuerzas estadounidenses del país. Tras meses de incertidumbre y negociaciones, el acuerdo se presentaba como amistoso. El comunicado señalaba que se habían llevado a cabo negociaciones con “total transparencia” y desde el “respeto mutuo”. El comunicado hacía mención de que una última ronda de negociaciones había tenido lugar entre los días 15 y 19 de mayo. Por parte nigerina había participado el jefe del estado mayor del ejército, el coronel mayor Mamame Sani Kiaou. Por parte estadounidense había participado el subsecretario de Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad Christopher P. Maier y el teniente general Dagvin Anderson, director de Desarrollo de Fuerzas Conjuntas y anteriormente jefe de fuerzas de operaciones especiales del mando regional estadounidense para África (AFRICOM). Es de destacar el alto nivel de los representantes estadounidenses. También es significativo que se enviara a Níger a un general que había dejado atrás sus responsabilidades para África en 2022. Esto significa que se esperaba aprovechar su experiencia y contactos personales. Durante los últimos meses desde Estados Unidos se había negado que la presencia de sus fuerzas en Níger estuviera en cuestión y se aludía siempre a que las negociaciones seguían en marcha. Así, el general Michael Langley, jefe de AFRICOM, junto con Molly McPhee, subsecretaria de Estado para asuntos africanos en el Departamento de Estado, y Celeste Wallander, subsecretaria de Estado para asuntos de seguridad internacional en el Departamento de Defensa, viajaron el pasado mes de marzo a Níger. Como explicamos en OSINT Sahel en abril de 2023, Níger era un país clave para la presencia de Estados Unidos en el Sahel. Allí han estado ubicados los drones MQ-9 Reaper en la base del Agadez, al norte del país. También han tenido allí su base la flota de aeronaves de empresas contratistas que se encargan de transportar a militares, diplomáticos y agentes de inteligencia por la región. La ubicación de las bases estadounidenses en Níger les permitía a los drones alcanzar más rápido las zonas de patrulla y permanecer en ellas más tiempo que los aparatos con base en el sur de Italia o el Cuerno de África. El acuerdo firmado entre Níger y Estados Unidos establece el 15 de septiembre de 2024 para la salida de las fuerzas estadounidenses del país, que tendrán entonces permiso para sobrevuelo y aterrizaje de vuelos militares. Así, el 18 de mayo hubo constancia del aterrizaje en Agadez de un avión de transporte militar Boeing C-17A estadounidense, el primer vuelo estadounidense a Níger en un largo tiempo. El avión se encargó de recoger 25 pasajeros y carga. Recientemente el diario estadounidense Washington Post profundizaba el desencuentro entre los dos países publicado justo el día anterior al anuncio de la salida estadounidense de Níger. La cooperación militar de Estados Unidos cesó tras el golpe de Estado de julio de 2023 que acabó con la excepcionalidad democrática de Níger en la región del Sahel central. Para las nuevas autoridades nigerinas la presencia militar estadounidense dejó de tener sentido sin esa cooperación. Mientras tanto, el cierre del espacio aéreo de Níger dejó en tierra los drones de la base de Agadez. Pero, sobre todo, según contó el primer ministro de Níger al diario estadounidense, las relaciones se vieron afectadas profundamente por las presiones ejercidas por Molly Phee, la máxima responsable para la política africana dentro del Departamento de Estado, a propósito de un posible acuerdo de venta de material nuclear nigerino a Níger. Como hemos tratado en OSINT Sahel, la crisis de relaciones entre la junta militar de Níger que ha llevado a la salida de las fuerzas estadounidenses del país ha tenido lugar mientras el país africano ampliaba su vínculo con Rusia. Ese vínculo se estrechó con la llegada a Níger de un contingente militar ruso en abril de 2024. Más recientemente, según el medio ruso African Initiative, un cargamento ruso de ayuda humanitaria llegó a Níger el día 4 de mayo a bordo de un avión de transporte militar Il-76. Los medios de comunicación locales, tal como recogió la agencia AFP, informaron de que también había llegado un nuevo contingente de instructores rusos. El total de vuelos rusos a Níger sumaría tres. Falta por tanto información de un vuelo del que no hay datos por “por razones de seguridad nacional”. El personal ruso llegado a Níger se ha ubicado en unas instalaciones en el aeropuerto de Niamey, muy cercanas a la ubicación del personal estadounidense y en donde también había personal alemán e italiano. Esto significa que rusos y estadounidenses han convivido en el aeropuerto de Niamey durante semanas.

Ruptura de acuerdos en Níger y un nueva conexión iraní

La junta castrense al mando del Gobierno nigerino anunció el pasado 16 de marzo, a través del portavoz del Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria (CNSP), el coronel Amadou Abdramane, que daba por finalizados los acuerdos que permitían la presencia de tropas y empleados civiles del departamento de Defensa estadounidense en el país africano. El comunicado televisado dejó ver que una visita inesperada de representantes de Washington a territorio nigerino, fue la gota que colmó el vaso. Pero el trasfondo de la postura de  la junta militar se basa en  diversificar sus alianzas con potencias ‘alternativas’, entendiéndose la referencia explícita a Rusia. Níger estaría siguiendo los mismos pasos que las juntas de Mali y Burkina Faso. En la ruptura se destacó la injerencia de Washington en la independencia soberana nigerina para elegir sus aliados. En coronel criticó, la postura ‘altiva’ en la reciente vista de la subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos, Molly Phee, la subsecretaria de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional, Celeste Wallander, y el comandante del mando regional para África de Estados Unidos (AFRICOM), general Michael Langley. A principios de año, en OSINT Sahel tratábamos los acercamientos que Níger tenía con Rusia y veíamos las reuniones diplomáticas donde Estados Unidos y la junta militar se habían declarado socios. Interés mutuo demostrado con el mantenimiento de las bases de drones y aceptando donaciones militares. En tan sólo unos meses vemos como la situación ha dado un giro de 180 grados y esperamos la salida de los soldados estadounidenses del país. Sin duda un buen ejemplo de la velocidad de cambio que está viviendo el Sahel desde que las juntas de Malí, Níger y Burkina Faso tomaron el poder. Unos 1.000 ciudadanos estadounidenses entre militares, personal civil y contratistas de empresas privadas relacionadas con la seguridad, tendrían que abandonar el país inmediatamente según el coronel Amadou. El general Langley en una entrevista reciente ha manifestado que el éxito de las campañas de desinformación rusa han propiciado la ruptura. El jefe del mando regional para África (AFRICOM) dijo el jueves 21 de marzo al Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que «la Federación Rusa tenía su manual de jugadas. Tenían su juego aéreo a través de su desinformación». El Centro de Participación Global del Departamento de Estado de EE.UU, o GEC tiene un presupuesto de 61 millones de dólares en comparación con los más de 1.500 millones que Rusia gasta cada año en la guerra de la información. En referencia a esto, Langley dijo que «había que atacar de frente a la desinformación». La postura estadounidense con su socio nigerino tendría  dos líneas rojas claras, una sería su acercamiento a Rusia en temas de seguridad y por otra, el posible acuerdo en el que Níger proveería de uranio a Irán. Así lo ha defendido la Casa Blanca en sus reuniones. Los temores expresados por el Pentágono en términos de la injerencia rusa no sólo a través del grupo Wagner, sino con los programas de desinformación como acabamos de mencionar. The Wall Street Journal, va un paso más, con la publicación en marzo de un reportaje donde dice haber descubierto avanzadas conversaciones entre Irán y Níger, con un acuerdo preliminar firmado para el uso de Irán de los depósitos de uranio del país. A partir de este informe, los medios internacionales van añadiendo ‘fuentes anónimas’ conforme se va concatenando el eco del reportaje, referencias imposibles de cotejar. Desde OSINT Sahel hemos seguido los viajes de representantes del CNSP a Moscú y a Irán. Lo que sí da pistas de la preparación del terreno para unas relaciones más estrechas. Deriva que agrada al líder militar de Burkina Faso, Ibraheem Tarore, pudimos ver la celebración del encuentro la semana pasada entre el encuentro entre Irán y Níger, en una de sus publicaciones. En octubre de 2023, el ministro de Exteriores de Irán, Hosein Amirabdolahian, expresó a su homólogo nigerino, Bakary Yaou Sangare, el deseo de estrechar la cooperación en un encuentro en Teherán. Amirabdolahian manifestó que Irán tiene las capacidades en materia de energía para responder a las necesidades de Níger. Las visitas se han repetido y de nuevo en enero de este año, el presidente Irání, Ebrahim Raisi, elogió en Teheran ante Ali Lamine Zeine, primer ministro nigerino, el “futuro brillante” del “camino de independencia” del país de África occidental. Respecto a la presencia rusa en Níger, conocemos toda la tendencia que la Federación está siguiendo en África Occidental. Se han repetido las visitas institucionales a Moscú, también en enero de este año. Si bien Rusia y Níger han accedido a desarrollar lazos militares, el investigador Iván López Miralles, señala que lo interesante de esta reunión fue la participación de los viceministros de Defensa rusos, Yunus-Bek Yevkurov y Alexander Fomin. Yevkurov es quien “tomó el mando de las operaciones de Rusia en África y gestiona “Africa Corps”. Ayer mismo el General Abdouramane Tiani habló por teléfono con el presidente Vladimir Putin. Según Miralles, el paso lógico sería la entrada en el país de instructores rusos, pero por el momento no hay imágenes que lo confirmen. Ante esta situación se plantean distintas salidas, una ruptura dura siguiendo el repliegue francés de la región o de la MINUSMA en Mali. Que el tira y afloja de las negociaciones continúe fuera de cámara, no sería de extrañar que mientras se acepta material o ayudas con una mano, con la otra se quisiera mostrar una postura férrea alineada con la alianza de las juntas, Irán y Rusia, no olvidemos que cada país en el Sahel aunque comparten economías de pobreza extrema tienen sus propias particularidades en términos de seguridad. Lo que plantea un escenario más improbable sería una vuelta a la ‘normalidad’, eso requeriría por parte de Washington, muestras de pasos atrás en los acuerdos con Teherán y Moscú. Sin duda el difícil juego de la geopolítica se navegará por esas aguas, cuanto poco turbulentas.

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