Durante décadas, el petróleo de Níger ha permanecido en segundo plano frente al uranio, pero el mapa energético del país está cambiando. La producción del bloque de Agadem, gestionado por la china CNPC, ha convertido al crudo en una fuente creciente de ingresos para el Estado. Ahora, en 2026, Niamey intenta dar un paso más: revisar los contratos, auditar los costes de las infraestructuras y aumentar el control nacional sobre una industria en la que China continúa siendo un socio fundamental mientras Argelia gana terreno. El punto de partida se encuentra en Agadem. El bloque fue adjudicado a CNPC International en 2008 mediante un contrato de participación en la producción y comenzó a producir petróleo en 2011. Ese mismo año entraron en funcionamiento la refinería de Zinder, SORAZ, con una capacidad de 20.000 barriles diarios, y el oleoducto Agadem-Zinder. La llegada de CNPC transformó el sector petrolero nigerino y estableció la relación energética con China que todavía constituye uno de los pilares de la industria.
La transformación dio otro salto con el gran oleoducto de exportación hacia Benín. La infraestructura conecta los campos petrolíferos de Agadem con la terminal marítima de Sèmè-Kpodji, permitiendo a un país sin salida al mar llevar su crudo hasta los mercados internacionales. El trazado tiene unos 1.980 kilómetros, de los cuales 1.293 discurren por territorio nigerino y 687 por Benín. Su entrada en funcionamiento convirtió 2024 en el primer año de explotación del sistema de exportación y cambió radicalmente las posibilidades económicas del petróleo nigerino. Los resultados económicos ya son visibles. Según el ministro de Petróleo, Hamadou Tini, los ingresos petroleros directos transferidos al Tesoro pasaron de 224.000 millones de francos CFA en 2024 a 453.800 millones en 2025. Hasta el 28 de mayo de 2026 se habían enviado 51 cargamentos, equivalentes a 50,3 millones de barriles. La participación atribuida al Estado nigerino, calculada en el 25,36 %, representaba 12,9 millones de barriles comercializados y unos ingresos próximos a 950 millones de dólares.

Pero precisamente el tamaño de esas cifras ha abierto una nueva cuestión: cuánto cuesta realmente producir y transportar ese petróleo y bajo qué condiciones se han construido las infraestructuras. El Gobierno nigerino afirma que ya ha iniciado una auditoría de los costes del oleoducto de exportación, cuyo coste declarado asciende a 2.300 millones de dólares. En marzo de 2026, el Ministerio de Petróleo publicó una convocatoria para seleccionar una empresa independiente que realizara una auditoría técnica, económica, jurídica y medioambiental del proyecto. La auditoría no se limita al precio de las tuberías. El Ministerio pretende revisar también los contratos petroleros y el denominado «blend», la mezcla utilizada para comercializar el crudo nigerino. Según Hamadou Tini, las tres auditorías deberán proporcionar información para mejorar la gestión del sector y contribuir a la elaboración de un nuevo Código de Hidrocarburos previsto para 2027. El Gobierno ha anunciado además que pretende hacer públicos los resultados de estas investigaciones cuando estén disponibles.
Hay otro dato significativo en la relación con China. En marzo de 2026, Níger terminó de devolver los 400 millones de dólares de adelanto financiero que había recibido de su socio chino. Según el ministro Tini, una vez descontados los costes de transporte, fijados provisionalmente en 15 dólares por barril, los ingresos futuros procedentes de las exportaciones podrán dirigirse directamente al presupuesto nacional. El Gobierno sostiene que esto modifica sustancialmente la posición financiera del Estado frente a su socio chino. Al mismo tiempo, Niamey está intentando hacerse con mayor capacidad para gestionar su propia infraestructura.
El día 13 de octubre de 2026 tuvo lugar una reunión de la comisión encargada de negociar con el sector petrolero, que encabezó el Ministro de Asuntos Exteriores y en la que estuvieron presentes CNPC, SORAZ y West African Oil Pipeline Company (WAPCO), siendo esta última la empresa que gestiona el oleoducto que lleva el petróleo de la cuenca nigerina de Agadem a la costa de Benín. La comisión denunció el incumplimiento de compromisos del protocolo firmado en mayo de 2026, que puso fin a un conflicto de meses entre Níger y las empresas chinas.
Ahora se dan 45 días a dichas empresas para subsanar las siete deficiencias detectadas en lo que la prensa califica como “ultimátum”. Entre los incumplimientos de los protocolos se incluye la falta de repatriación de los beneficios de la venta de crudo, que han privado a Níger de 17.400 millones de francos CFA, la falta de contratación de personal local y la falta de una auditoría independiente de las reservas del yacimiento de Agadem.
El Ministerio ha anunciado nuevas instalaciones de almacenamiento de productos petrolíferos y gas y ha señalado que se han firmado acuerdos con socios argelinos para construir nuevas esferas de almacenamiento de gas, entre ellas en Agadez. La estrategia contempla tres niveles de reservas —estaciones de servicio, depósitos regionales y almacenamiento asociado a la refinería de Zinder— con el objetivo declarado de alcanzar progresivamente reservas estratégicas equivalentes a entre dos y tres meses de consumo.
#AESinfo | #Niger 🇳🇪 Gestion des ressources pétrolières et développement des unités industrielles : Une étape importante franchie. Retour sur le lancement de l’exploitation du puits pétrolier de Kafra Sud-Est 1 et la signature de la convention avec Zimar Group pour la construction de la raffinerie et du complexe pétrochimique de Dosso ont eu lieu entre le 13 et le 15 août 2026. Source : RTN
— AES INFO (@AESinfos) August 16, 2026
Y mientras se revisa el petróleo que ya produce Agadem, en el norte del país se abre otra posibilidad mucho mayor. Se llama Kafra. El bloque, situado en la región de Agadez, junto a la frontera argelina, está siendo explorado por Sonatrach a través de su filial Sipex. La presencia argelina en la zona se remonta a 2005 y durante los últimos años se han realizado campañas sísmicas 2D y 3D y perforaciones exploratorias.
En 2026 se ha puesto en marcha una nueva campaña de cuatro pozos. El momento decisivo llegó el 13 de agosto de 2026. Ese día, los primeros ministros de Níger y Argelia participaron en Kafra en el lanzamiento de los trabajos del pozo Kafra Sud-Est 1. El sondeo, ejecutado por ENAFOR, filial de Sonatrach, está diseñado para alcanzar aproximadamente 3.900 metros de profundidad. Para Argelia supone una expansión de su actividad energética fuera de sus fronteras; para Níger, la entrada de una compañía estatal argelina añade un nuevo socio al sector de hidrocarburos.
Las expectativas son considerables, aunque deben manejarse con cautela. El ministro nigerino de Petróleo situó en septiembre de 2026 el potencial estimado del bloque de Kafra en unos 2.500 millones de barriles. Esa cifra describe un potencial geológico que todavía debe convertirse en reservas comercialmente explotables; no significa que Níger disponga ya de 2.500 millones de barriles probados y listos para producir. La campaña actualmente en marcha será precisamente la que permita determinar cuánto petróleo existe realmente y bajo qué condiciones puede ser extraído.
La apuesta por Argelia no se limita a Kafra. El 2 de junio de 2026, SONIDEP, la compañía petrolera estatal nigerina, firmó tres memorandos de entendimiento con filiales de Sonatrach relacionados con perforación, tratamiento de datos sísmicos y distribución de productos petrolíferos. Días después, el ministro Hamadou Tini calificó de estratégicas las relaciones energéticas entre ambos países y destacó el papel de Argelia en la cooperación técnica.
Así, el nuevo mapa petrolero de Níger empieza a dibujarse sobre tres ejes. China continúa siendo fundamental en Agadem y en la historia reciente de la producción nigerina. Argelia está ampliando su presencia mediante Sonatrach, especialmente en la exploración de Kafra y en infraestructuras energéticas. Y el Estado nigerino intenta aumentar su capacidad de intervención mediante auditorías, control de infraestructuras, almacenamiento y revisión de los contratos. El resultado todavía está por escribirse.
Níger produce ya petróleo y obtiene ingresos importantes de sus exportaciones, pero también necesita determinar cuánto valor puede conservar dentro del país. Las auditorías del oleoducto y de los contratos, la campaña exploratoria de Kafra y el futuro Código de Hidrocarburos de 2027 serán piezas fundamentales para conocer cómo evolucionará el sector. Por ahora, 2026 marca un cambio de etapa: el petróleo ya no es solamente una fuente de producción y exportación, sino también un terreno en el que Níger está intentando aumentar su capacidad de gestión, negociación y control sobre sus propios recursos.





