La paradoja actual del oro en el Sahel: máximos globales, violencia y alto riesgo en la minería.


El oro vive una época inédita por el panorama global, siempre ha sido un valor refugio y las diversas crisis geopolíticas actuales han hecho que alcance sus mayores precios en la historia, pero la deriva que lleva este metal a los países del Sahel es diversa tanto en rentabilidad como en incertidumbre empresarial y violencia.

Mali baja su producción de oro por las disputas
empresariales.

La producción industrial de oro en Malí se mantendrá estancada por debajo de las 60 toneladas métricas anuales hasta 2029, según revela un informe del Ministerio de Minas recogido por Reuters. Esta prolongada ralentización refleja el impacto duradero de las reformas al código minero impulsadas en 2023 para aumentar los ingresos estatales, una medida que derivó en disputas legales con gigantes del sector como Barrick Gold y un consecuente deterioro del clima de inversión. Periplo empresarial que hemos documentado en OSINT Sahel. La proyección gubernamental —que prevé un suelo de 43,2 toneladas en 2026 y un techo de apenas 57 toneladas en 2028— consolida la caída iniciada en 2025, cuando la producción se desplomó a 42,2 toneladas, al tiempo que advierte sobre un paulatino agotamiento de las reservas industriales del país, proyectando que estas pasarán de 906,8 a 748,6 toneladas hacia el final de la década.

 

Essakane: El motor tecnológico y económico de Burkina Faso

Consolidada como uno de los pilares económicos más decisivos de Burkina Faso, la mina de oro Essakane —operada por la canadiense IAMGOLD  — proyecta alcanzar una producción anual de 430.000 onzas en 2026 gracias a la integración de tecnologías avanzadas como el análisis de datos en tiempo real, monitoreo satelital y exploración impulsada por inteligencia artificial. A través de una optimización continua de sus instalaciones en la franja geológica del cinturón de Birimian, la mina aportará más del 10% del producto interior bruto (PIB) nacional y generará un volumen de negocio cercano a los 1.045 millones de dólares, consolidando su impacto clave no solo en las arcas públicas del país saheliano mediante un mayor pago de cánones e impuestos, sino también impulsando el desarrollo social e infraestructura en comunidades rurales de la región.

 

Evolución de la violencia en la minería.


El oro del Sahel alimenta un ecosistema de violencia más allá de las propias minas y desafía la estrategia militar de los gobiernos de la región. El informe “Extraction under fire: How mining reshapes conflict in the central Sahel”, elaborado por ACLED, revela que el auge de la minería en Burkina Faso, Malí y Níger se ha convertido en el principal motor estratégico del conflicto en la región. Lejos de limitarse a ataques directos en los yacimientos, casi el 90% de los eventos violentos ocurren en el entorno periférico —rutas logísticas, centros comerciales y asentamientos artesanales a menos de 10 kilómetros de las concesiones, donde grupos yihadistas como JNIM extorsionan, reclutan y establecen bases operativas.

Imagne: ACLED.


Respecto a la eficacia estatal, el análisis de ACLED revela que las severas medidas de las juntas militares (reformas de códigos mineros, nacionalizaciones y el despliegue de milicias como los VDP en Burkina Faso) no han logrado frenar eficazmente a JNIM; al contrario, la presión y militarización estatal a menudo han empujado a JNIM a replegarse en la minería artesanal, camuflarse entre la población y diversificar la «guerra económica» mediante emboscadas logísticas y extorsión, convirtiendo las zonas extractivas en focos de conflicto permanente e inestabilidad transfronteriza. Estás dinámicas están transformando los ecosistemas mineros del Sahel en focos permanentes de inestabilidad geopolítica.


El rol de China en la crisis de la minería ilegal y la seguridad en Ghana.


La minería ilegal de oro (conocida localmente como galamsey ) ha generado preocupación nacional por la degradación de los cauces de agua y la deforestación. Según el análisis publicado por el Africa Center for Strategic Studies en su artículo Ghana’s Illegal Gold Mining Crisis: A National Security Threat with Regional Implications, la proliferación de la minería ilegal de oro en Ghana se ha transformado en una amenaza para la seguridad nacional y regional al erosionar el Estado de derecho y financiar redes de crimen organizado.

Imagen: Africa Center for Strategic Studies.


Impulsada por una economía informal de entre 700.000 y 800.000 mineros no regulados que generan cerca de 11,000 millones de dólares en divisas, esta actividad involucra a actores clave como financistas y operadores extranjeros (principalmente de origen chino) que introdujeron maquinaria pesada, compradores e intermediarios locales que blanquean el mineral en el mercado legal, y grupos armados o milicias privadas que protegen los yacimientos mediante la violencia, habiéndose incautado unas 1,500 armas de fuego al año y provocando más de 170 muertos entre agentes de seguridad y civiles. Pese a las operaciones militares y policiales desplegadas por el Gobierno de Ghana, la debilidad institucional ha dejado al país expuesto a pérdidas anuales estimadas en 2,300 millones de dólares y a severos impactos ambientales, con 120 distritos afectados y la contaminación masiva de cuencas hidrográficas clave (Pra, Ankobra, Offin), creando un entorno vulnerable a la explotación por parte de organizaciones violentas o extremistas en la región de África Occidental. Se estima que han viajado al país unos 50.000 ciudadanos chinos con el boom de la minería informal. Las medidas para paliar esta crisis nacional por parte de las autoridades se han centrado en el asalto de asentamientos mineros informales


Felipe Passolas




 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
LinkedIn
Telegram
Twitter
Translate »