Burkina Faso y el primer aniversario del golpe de Estado del capitán Traoré

Hoy día 30 de septiembre se celebra el primer aniversario del golpe de Estado que llevó en Burkina Faso al poder al capitán Ibrahim Traoré. Asumiendo el papel de líder fuerte que ofrece mano dura contra la violencia de las insurgencias yihadistas, realinó su política exterior rompiendo la cooperación militar con Francia y acercándose cercanía a la Rusia de Putin. Sin embargo, el balance de la junta militar burkinabé es cuestionado y precisamente esta semana se habría enfrentado a un intento fallido de nuevo golpe en medio de un creciente malestar entre las filas militares. Los dos golpes de Estado de 2022. El golpe de Estado liderado por el capitán Traoré el 30 de septiembre de 2022 no fue dirigido contra un gobierno democrático, sino contra una junta militar. Era nada menos que el segundo golpe de Estado en menos de un año en Burkina Faso. El 24 de enero, el teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba había lanzado un golpe de Estado contra el gobierno democrático surgido de las elecciones generales de 2020. La junta militar surgida del golpe se denominó Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración, convirtiéndose en el gobierno de facto del país a partir del 31 de enero. El nuevo hombre fuerte del país llegaba al poder con el prestigio por su papel en la lucha contra las insurgencias yihadistas. La violencia yihadista se había convertido en Burkina Faso en uno de los principales problemas del país y el malestar entre las filas del ejército y las fuerzas de seguridad había aumentado meses antes del golpe por varios ataques yihadistas que se saldaron con un número elevado de víctimas. El caso más notorio tuvo lugar el 14 de noviembre de 2021, cuando un ataque contra la gendarmería en Inata del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, conocido por las siglas JNIM, se saldó con 49 gendarmes y 4 civiles muertos. Un ataque en Foubé una semana después, el 21 de noviembre, tuvo como balance 9 soldados y 10 civiles muertos. Sin embargo, la toma del poder por una junta encabezada por un militar no supuso una mejora de la situación y la violencia en Burkina Faso en 2022 alcanzó hitos preocupantes, generando miles de desplazados internos. Según Mahamadou Issoufou, expresidente de Níger y mediador de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), afirmó en junio que el 40% del territorio de Burkina Faso estaba fuera del control de la junta militar. Un segundo golpe de estado tuvo lugar entonces el 30 de septiembre. Al igual que en el primero, un ataque yihadista poco antes había conmocionado el país. El 26 de septiembre, un convoy que llevaba suministros a la ciudad de Djibo, en el norte del país, fue emboscado por fuerzas yihadistas en un ataque en el que al menos murieron 27 militares y 10 civiles. El convoy pretendía aliviar la situación de emergencia Djibo, sometida a asedio y convertida en receptora de población desplazada. Un análisis de Youri van der Weide para Bellingcat.com de las imágenes captadas por satélite y las fotos compartidas en redes sociales contó 95 vehículos destruidos a lo largo de 5 kilómetros de la vía N22. En este contexto, la imposibilidad de llevar por tierra la ayuda huminataria ha llevado al Programa Mundial de Alimentos a contratar a empresas privadas para distribuirla mediante helicópteros de transporte [véase anteriormente en OSINT Sahel «Los helicópteros Chinook contratados por la ONU en Burkina Faso para combatir la crisis alimentaria«]. La “incapacidad de lidiar con la insurgencia islamista” de la junta militar fue citada como una de las razones del golpe. Aunque la prensa local hablara de agravios entre los militares a cuenta de propósito de complementos retributivos como detonante del golpe. El Institute for Security Studies añade además otras razones para el descontento entre los militares, como el incumplimiento de la auditoría prometida para realizar reformas en las fuerzas armadas, el estancamiento de la investigación sobre la muerte de los 53 gendarmes en Inata y los ascensos arbitrarios a general. Diferente líder para la misma junta militar. El líder del nuevo golpe resultó el capitán Ibrahim Traoré. Aunque varios medios internacionales lo identificaron como miembro o incluso jefe de la unidad especial Cobra, un medio burkinabé lo ubica en el momento del golpe como miembro del 10º Regimiento de Mando, Apoyo y Sostenimiento, unidad creada en agosto de 2022 por el líder de la anterior junta y ubicada en Kaya. Este tipo de unidades militares en el ejército burkinabé reúnen de forma centralizada a las tropas del cuartel general de las regiones militares junto con las unidades de apoyos de fuego y servicios (mantenimiento, sanidad, transmisiones…) Curiosamente, a pesar de la toma del poder por un grupo diferente de militares, la junta militar siguió llamándose Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración. Menos de 24 horas después de su primera aparición en la televisión pública de Burkina Faso, la nueva junta militar advirtió de que el teniente coronel Damiba preparaba un contragolpe en medio de la incertidumbre y escenas de violencia en Uagadugú. Allí en la capital la Embajada de Francia y el Instituto Francés fueron objeto de ataques mientras que en las manifestantes de apoyo al golpe de Estado se mostraron banderas de Rusia. Circunstancias que se repitieron exactamente igual en la capital de Níger tras el golpe de estado del 26 de julio de 2023. Finalmente, la mediación de líderes comunitarios y religiosos de Burkina Faso entre el líder de la nueva junta y el de la anterior llevó a acuerdo entre ambos por los que el teniente coronel Damiba presentó oficialmente el 2 de octubre de 2022 su renuncia como líder de Movimiento Patriótico para la Salvaguarda y la Restauración con una serie de condiciones, que incluía garantía sobre su “seguridad y derechos”. La declaración de Damiba expresaba su intención de “evitar confrontaciones con serias consecuencias humanas y materiales”. La nueva junta militar de Burkina Faso anunció, en la tónica habitual de las distintas

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