La ofensiva yihadista lleva a Mali a una crisis profunda

La violencia de las fuerzas insurgentes yihadistas en Mali ha entrado en una nueva fase con una estrategia de estrangulamiento de la capital del país, atacando a los convoyes de camiones que llevan combustible. Hasta ahora, los episodios más violentos en Mali habían sucedido en ciudades de provincias periféricas o en puestos militares aislados. Esta nueva estrategia afecta directamente a la capital del país y pone en evidencia las limitaciones de la junta militar que gobierna el país para realizar un control efectivo del territorio. Las acciones de la insurgencia yihadista has afectado las rutas terrestres de la parte más occidental del país y que conectan Bamako con países con salida al mar como Mauritania y Senegal. A map of the current situation in the western Sahel, where Mali, Burkina Faso, and Niger are fighting jihadist and separatist insurgencies. Due to the nature of the conflict, the operational areas of the insurgent groups are shown rather than ‘control’. pic.twitter.com/9mqWAwiD4D — War Mapper (@War_Mapper) September 29, 2025 Una estrategia de ahogamiento de la capital. Los tres países del Sahel sufrieron en mayo y junio numeros ataques de fuerzas yihadistas contra campamentos militares, marcando hitos estadísticos en ataques violentos. El ataque del 1 de junio de 2025 contra la base en Boulikessi (Mali) produjo, según Radio Francia Internacional, entre 75 y 90 soldados muertos. En ese momento se percibió un primer cambio de tendencia con ataques cada vez más frecuentes en núcleos urbanos, en vez de los habituales ataques y emboscadas en zonas urbanas. En julio de 2025 el Frente de Liberación de Macina, un grupo afiliado al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, lanzó una ofensiva en las provincias más occidentales de Mali y limítrofes con Mauritania y Senegal. Esta ofensiva marcó el inicio de la nueva estrategia para ahogar Bamako de del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, filial saheliana de Al Qaeda y más conocido por sus siglas en árabe como JNIM. El 3 de septiembre el JNIM anunció el bloqueo en Mali a la importación de combustible desde Guinea-Conakry, Costa de Marfil, Senegal y Mauritania. El líder del grupo JNIM, Abú Huzeifa Al Bambari, declaró en un comunicado que “no permitiremos que entre ni una sola gota de gasolina”. JNIM anunció además un bloqueo a las localidades malienses de Kayes y Nioro, ubicadas al oeste del país. Kayes se ubica a orillas del río Senegal y es un importante nodo de comunicaciones con el vecino Senegal, país cuyos puertos conectan a Mali con el exterior. Como destaca un informe del Timbuktu Institute, Kayes es la segunda región del país en aportación al Producto Nacional Bruto después de la región de la capital. Y por la Ruta Nacional 1, que conecta el puerto de Dakar con Bamako a través de Kayes, se mueven el 30% de las mercancías que entran al país. Sin olvidar, que la región de Kayes contiene el 80% de los yacimientos de oro de Mali. Por su parte, el Africa Center for Strategic Studies destaca en su repaso a la ofensiva yihadista en Mali que Nioro, la otra ciudad afectada por el bloqueo de JNIM, es un importante centro espiritual y cumple también un papel importante como nodo de comunicaciones entre Mali y Mauritania. #MaliYesterday (21/10), #JNIM ambushed a large convoy of fuel trucks (37 in total) escorded by #FAMA between Sikasso and Zégoua (2 km north of the border with the Ivory Coast). In just 4 days (18-21 october), JNIM destroyed 79 fuel trucks in 2 ambushes in Sikasso region. https://t.co/zOiS5nBFZI pic.twitter.com/8uM2QZO8cy — Brenno Fedi Fineschi (@Sahel_Tales) October 22, 2025 El ataque más grande tuvo lugar el día 14 de septiembre en la carretera Kayes-Bamako, resultando destruidos entre 40 y 50 camiones. Según informa la italiana Agenzia Nova el 29 de octubre de 2025, el bloqueo al transporte de combustible se ha hecho sentir en Bamako, con largas colas en las gasolineras y viéndose obligados los conductores a empujar sus vehículos y motocicletas muchas veces con la ayuda de viandantes. El transporte público en la capital habría sido reducido un 70%. El periodista Amadou Sidibé en Maliweb.net describe que «barrios enteros se sumergen en la oscuridad durante más de 10 horas por la noche». Y señala cómo la falta de combustible afecta seriamente la vida de los ciudadanos de la capital porque les impide desarrollar su actividad profesional y por tango ganarse el sustento. Por su parte, la organización sueca Africa Security Analysis afirmaba en su repaso a la situación de Mali con fecha 28 de octubre que aparte de los ataques de los grupos armados contra el transporte de combustible ha de tenerse en cuenta los “pagos retrasados, escasez de divisas y el efecto persistente de las sanciones de ECOWAS” que afectan a la economía de Mali. La escasez de combustible está teniendo efectos adversos, advierte Africa Security Analysis, en los servicios públicos de sanidad y educación. Los hospitales y centros de salud ven escasear sus reservas de combustible para accionar los generadores de electricidad. Mientras que el ministro de Educación anunció el día 27 de octubre la suspensión de toda actividad educativa hasta el día 9 de noviembre. La estrategia de ahogamiento económico de Bamako fue confirmada por Amadú Kufa, uno de los líderes del Frente de Liberación de Macina, en un comunicado analizado por la plataforma «Veille sahéliennne». Amadú Kufa estableció paralelismos históricos entre la actual ofensiva contra la junta militar de Mali con el asedio y caída de Hamdullahi, localidad de la región de Mopti, que marcó el punto final al Imperio de Macina en 1862. Diarra Transport, entre la junta militar y la violencia armada. En su comunicado del 3 de septiembre el JNIM anunció el bloqueo a la actividad de la empresa Diarra Transport, que se vio obligada a suspender sus actividades el 8 de septiembre. El grupo JNIM exigió a la empresa que se abstuviera de impedir a sus miembros el acceso a sus vehículos y que impusiera