DESPUÉS DEl GRUPO WAGNER: RUSIA REORGANIZA SU PRESENCIA MILITAR EN ÁFRICA.

El pasado 6 de junio de 2025 una publicación en el canal de Telegram “Razgruzka Vagnera”, afín al Grupo Wagner, anunciaba: “La misión ha concluido. La empresa militar privada Wagner regresa a casa”. El mensaje añadía que el personal de la empresa “había luchado codo con codo con el pueblo de Mali”, eliminando “a miles de combatientes y sus comandantes” y permitiendo que todas las capitales regionales del país estuvieran de nuevo en manos del gobierno. Desde la rebelión protagonizada por Yevgueni Prigozhin, fundador del Grupo Wagner, en el verano de 2023 la empresa tenía una complicado encaje en los planes del Kremlin. Así que la posible salida del Grupo Wagner era un rumor en circulación desde hacía tiempo, especialmente tras el lanzamiento del “Cuerpo Africano” del Ministerio de Defensa ruso. Por ejemplo, véase para el caso del vecino Níger el documento “Russia’s “Africa Corps” Set To Replace Wagner in Niger” elaborado en abril 2024 por el Mando de Entrenamiento y Doctrina (TRADOC) del ejército de los Estados Unidos. La salida del Grupo Wagner no significa el repliegue ruso en el continente, sino que la presencia del Kremlin en África está garantizada a través de otro brazo de su acción exterior. Si el Grupo Wagner era una empresa privada con un dueño y fundador que llegó a rebelarse contra el Kremlin, el nuevo “Cuerpo Africano” existe como “una estructura especial del Ministerio de Defensa ruso” y es supervisado por Yunús-bek Yevkúrov, viceministro de Defensa y responsable de la política africana. Grupo Wagner, más que mercenarios. El Grupo Wagner desembarcó en África ofreciendo servicios no sólo de formación para las fuerzas armadas locales, sino de seguridad para líderes preocupados por atentados y motines militares. Además el Grupo Wagner ofreció servicios de propaganda, agitación y desinformación que puso a disposición de los gobiernos africanos y que ha sido empleada profusamente en generar animadversión contra Francia, la antigua potencia colonial. La clave del desembarco africano del Grupo Wagner es que las operaciones se han financiado mediante la explotación de recursos naturales, como son el oro en Mali y Sudán o los diamantes en República Centroafricana. De ahí el empeño en que los gobiernos locales expulsen a las empresas mineras extranjeras y en desalojar a los mineros artesanales. A ese respecto llegaron noticias hace poco en República Centroafricana sobre una masacre sucedida el 16 de julio en una mina en Ndassima, al este del país en la que que habría muerto once país mientras buscaban oro entre los residuos descartados. 🚨At least 11 people were killed on Thursday at the Wagner-controlled gold mine in #Ndassima. Victims, mostly young locals, were reportedly searching for gold gravel when they were shot. Some remain missing. The Ndassima killings emerge just as Russia maneuvers to replace… pic.twitter.com/PnUZDhZFXp — Stop Wagner (@stopwagnergroup) July 21, 2025   Al contrario del Grupo Wagner, el gobierno ruso pretendería cobrar a República Centroafricana en divisas convertibles, según informó el pasado día 21 de julio el portal francés Africa Intelligence. La factura se elevaría a 15 millones de dólares al mes, el 40% del actual presupuesto estatal del país africano. La renegociación de los servicios prestados al país incluye el cambio de proveedor de servicios, pasando del Grupo Wagner al “Cuerpo Africano” del Ministerio de Defensa ruso. El interés de Rusia de gestionar los asuntos militares en República Centroafricana a través del Ministerio de Defensa llevó a nombrar por primera vez un agregado militar en Bangui: el coronel Sergey Orlov. Hasta la fecha, los intereses del Grupo Wagner eran representados en República Centroafricana por Dimitri S. Sytyi director del centro cultural “Casa Rusia”, perteneciente a la red Rossotrudnichestvo.   En declaraciones al canal público alemán Deutsche Welle, Sytiy se identificaba a sí mismo como un “embajador informal” de Rusia en el país. Aunque más allá de las actividades culturales, Sytyi aparece como fundador de la empresa minera Lobaye Invest y está en la lista de personajes bajo sanciones occidentales. Sytiy habría comenzado a trabajar en el país como intérprete y traductor para terminar desempeñando funciones de intermediador con grupos armados. Según Africa Intelligence, tendría el favor del presidente Faustin-Archange Touadéra, que lo tiene entre sus asesores de confianza. El desafío ahora para el gobierno ruso no sólo es lograr que los representantes del “Cuerpo Africano” logren ganarse el favor de los líderes africanos, sino lidiar con el legado de muerte y ceniza dejado por el Grupo Wagner en países como República Centroafricana y Mali. Y es que a pesar del mensaje triunfalista en la despedida de Mali que hablaba de que la “misión ha concluido”, el balance del Grupo Wagner es desigual. En el caso de Mali, los combates prosiguen en el norte del país contra los separatistas y los grupos yihadistas, en una sucesión de hitos y debacles. Hitos como la recuperación de la ciudad de Kidal en 2023 y debacles como la emboscada sufrida a la vuelta de la frontera de Argelia en julio de 2024. Al respecto de esta última véase “Debacle rusa en el Norte de Mali” (29 de julio de 2024). Mientras tanto, el área de influencia por los grupos salafistas-yihadistas en el Sahel se va expandiendo, afectando ya a las regiones septentrionales de países ribereños del Golfo de Guinea como Togo y Benín. La falta de resultados puede hacer replantear a los países del Sahel sus actuales alianzas militares con Rusia.

Debacle rusa en el norte de Mali

Entre los días 25 y 27 de julio de 2024 tuvo lugar una operación militar conjunta del ejército de Mali y combatientes rusos al norte de la provincia de Kidal, muy cerca de la frontera con Argelia, contra los rebeldes del  Marco Estratégico Permanente para la Defensa del Pueblo Azawadiano (CSP-DPA), fuerza de mayoría tuareg.  Esta operación se saldó con una debacle para las fuerzas gubernamentales, con decenas de bajas, prisioneros y abundante material perdido. El resultado de los combates ha quedado registrado en numerosos vídeos y fotos compartidos en redes sociales, lo que nos permite estudiar lo sucedido. Las primeras noticias de una operación militar en marcha en el norte de Mali llegaron el jueves 25 de julio de 2024, cuando se difundieron varios vídeos de combates. Las informaciones en aquel momento eran poco específicas. Por ejemplo, la cuenta @Inkinane1 en la red X informó «Combates en curso entre las fuerzas del Azawad y los tiradores malienses acompañados por los mercenarios rusos de Wagner». Azawad es la denominación que los separatistas del norte de Mali le dan a la mitad septentrional del país. Mientras que es significativo el uso del término «tiradores» (tirailleurs), un término empleado para designar a las unidades indígenas de infantería ligera en los tiempos coloniales que sirvieron a Francia (y también a España). Esto es, para los separatistas del norte de Mali las fuerzas gubernamentales actúan como meros auxiliares de un poder extranjero. [ Tinzawaten ] Combat de ce jour entre les forces de l’Azawad et les mercenaires de Wagner accompagné des militaires malien. pic.twitter.com/nRQ9KFfNza — Inkinane (@Inkinane1) July 25, 2024 #Azawad :Plusieurs véhicules brûler du côté wagner et beaucoup des pertes humaines. https://t.co/iDu6A9KxV4 pic.twitter.com/Xzff609iNV — Baye Ag Mahmoud (@BayeAg1) July 25, 2024 Varios vídeos circularon aquel día mostrando a los combatientes rebeldes empleando vehículos todoterreno Toyota Land Cruiser HZJ79 con ametralladoras pesadas y a combatientes con armas ligeras (ametralladoras PK y lanzagranadas anticarro RPG-7) en paisajes áridos con las características rocas negras de la región de Kidal, prueba de que los acontecimientos se sucedían mucho más al norte del arco del río Níger y la triple frontera Mali-Níger-Burkina Faso, donde se concentra la violencia en Mali. En uno de los vídeos se ve un vehículo a prueba de minas tipo MRAP de las fuerzas gubernamentales alcanzado. En el transcurso de aquellas operaciones un helicóptero de ataque Mil Mi-24 de la fuerza aérea de Mali debió realizar un aterrizaje de emergencia. La única imagen que ha circulado lo muestra con el puro de cola seccionado. La versión de las Fuerzas Armadas de Mali es que el helicóptero debió realizar un aterrizaje de emergencia por «dificultades técnicas» en la ciudad de Kidal. En los canales de Telegram rusos la foto se compartió acompañada del comentario de que la tripulación sobrevivió (ejemplo 1, ejemplo 2). Otros vídeos compartidos en redes sociales este mismo año mostraban a un helicóptero de ataque Mil Mi-24 escoltando convoyes de Wagner en el norte del país, así que su presencia en la zona de los combates tenía sentido. https://t.co/OvUJrU5IXF pic.twitter.com/RwN1S9mzjU — Baye Ag Mahmoud (@BayeAg1) July 26, 2024 Las operaciones de las fuerzas gubernamentales malienses y sus aliados rusos al norte de Kidal tuvieron lugar tras semanas de operaciones en otros lugares de la región como Takalot y Eferer (9 de julio) e Inafaak (22 de julio). Según la Agencia de Prensa y Medios de Azawad (APMA) los combates entre los días 25 y 27 de julio tuvieron lugar cuando un convoy del ejército maliense, acompañado de mercenarios rusos, trató de alcanzar la ciudad de Tinzaouten, ubicada en el límite norte de Mali y pegado a la frontera de Argelia. En esa localidad se habrían desplazado civiles huyendo de los combates y cuyo paso al otro lado de la frontera habría sido bloqueado por el despliegue del ejército argelino. Esa versión ofrecida por APMA coincide con la versión ofrecida por el medio ruso Rybar, que también señala la localidad de Tinzaouten como objetivo de las fuerzas gubernamentales. La zona del norte de Kidal donde tuvo lugar la operación que concluyó con decenas de combatientes muertos se caracteriza por el débil o nulo control gubernamental. Y en ella están presentes las fuerzas yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, un grupo aliado de Al Qaeda conocido por la transcripción de sus siglas en árabe como JNIM.   Según APMA, los combates principales tuvieron lugar a 60 kilómetros al sur de Tinzaouten, cuando un convoy militar fue emboscado por las fuerzas separatistas.   [ Azawad ] L’unité de Wagner et des militaires maliens décimer par les forces de l’Azawad. pic.twitter.com/Qvv2Na7L3p — Inkinane (@Inkinane1) July 28, 2024 La columna con militares malienses y mercenarios del Grupo Wagner fue atacada tanto por los rebeldes tuareg como los yihadistas, atribuyéndose unos y otros el mérito de llevar el mayor peso en los combates. El personal militar que iba en el convoy se dispersó y huyó, sucediéndose una serie de combates donde grupos dispersos fueron abatidos o capturados. Las imágenes de la captura de algunos prisioneros son coherentes con esa descripción. Tres vídeos con imágenes bastante explícitas (vídeo 1, vídeo 2 y vídeo 3)  muestran decenas de cadáveres de fuerzas gubernamentales al lado de un vehículo blindado MRAP de origen chino NORINCO VP11 y varios todoterrenos surcoreanos KM450, tal como se aprecia en los siguiente fotogramas.   Los vehículos y los combatientes muertos fueron registrados para aprovechar todo el material de guerra posible. [ Azawad ] Tinzawaten, les militaires maliens et les mercenaires russes de Wagner ont été vaincus par les forces de l’Azawad. pic.twitter.com/It1HEybyIt — Inkinane (@Inkinane1) July 27, 2024 Al menos uno de los vehículos a prueba de minas NORINCO VP11 fue recuperado en condiciones de marcha, circulando también un vídeo grabado en su interior (préstese atención a la forma de la ventana del acompañante del conductor). [ Azawad ] Prise de guerre: blindé chinois utilisé par les mercenaires russes de Wagner qui appuient l’épuration ethnique conduit par le mali sur les populations autochtones.

Grupos armados y antecedentes de la guerra civil en Mali

A la insurgencia tuareg, conocida como el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) comenzó una rebelión en 2012. A este levantamiento en armas se unieron desertores de las fuerzas armadas malienses, grupos islámicos como Al-Qaeda en el Magreb (AQIM) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO). Los ataques se extendieron por todo el norte del país. A raíz de los acontecimientos Francia impulso la “Operación Serval” y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) la Misión Internacional Africana de Apoyo a Mali (AFISMA). Ambas misiones acudieron a la llamada del gobierno de Bamako, en julio de 2013 lo haría la ONU a través de la misión de cascos azules MINUSMA, misiones expulsadas del país a día hoy al igual que las fuerzas francesas a petición de la actual junta militar. Mali ha sufrido tres golpes de estado en los últimos 9 años. En 2012, 2020 y 2021. En 2015, se firmó un acuerdo de paz entre el MNLA y el gobierno de Mali. El tratado comprometía al gobierno a una descentralización del mismo y un mayor desarrollo del norte del país. Recordemos que el MNLA quiere la independencia de la zona que llama Azawad en el norte del país. El acuerdo de paz se ha roto. Los medios, simplifican erróneamente al movimiento tuareg como los únicos “rebeldes”. La complejidad étnica e ideológica que agrupa a las fuerzas opositoras a Bamako es algo más compleja. Las tensiones que existen entre los distintos grupos han convivido puntual o más prolongadamente según los objetivos durante los años de conflicto. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores mapeo la extensión de los grupos armados en Mali, teniendo en cuenta criterios de extensión en el territorio y afiliación. El resumen sería que en la inmensa parte del territorio cubriendo todo el mapa étnico del país existen actores armados que agrupan en yihadistas y no yihadistas como hemos visto. Entre los primero estarían El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) coalición formada por Alsar al-Din, Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM en sus siglas en inglés), Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO) y el Frente de Liberación de Macina. Grupos autónomos pero asociados a JNIM: Kabtibat Sèrma y Katibat AAA. Ansarul Islam es una insurgencia del Norte de Burkina Faso vinculada a Ansar al-Din. La rama local del Estado Islámico, el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS). Entre los grupos no yihadistas tenemos a la Coalición de Movimientos de Azawad (CMA) que agrupa al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), al Alto Consejo para la Unidad de Azawad (HCUA) y al Movimiento Árabe de Azawad (MAA-CMA). Plataforma, agrupa a varios grupos que favorecen la autoridad estatal de Mali:  Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad Et Alliés (GARIA), Movimientos Árabe de Azawad – Plataforma (MAA-PF) y la Coordinación de Movimientos y Frente Patriótico de Resistencia (CMFPR-1). Movimiento para la Salud de Azawad (MSA), Coordinación de los Movimientos de la Entete (CME) y el grupo Dogon, Dan Na Ambassagou, etnia no musulmana que opera en la parte central del país. En las filas tuareg hay combatientes que alimentaron las fuerzas de Gadafi, regresaron a Mali tras la caída de Libia. El movimiento tuareg busca la independencia, los grupos islamistas como Ansar al-Din persiguen establecer la Sharía. Mali es mayoritariamente musulmán. La Guerra civil en Mali ha escalado a la misma velocidad que la salida de la MINUSMA, retirada que tendrá como fecha final el primero de enero de 2015. En los últimos meses, se han disputado el control de campamento militares del ejército maliense, los yihadistas han cortado el tráfico comercial y fluvial en distintas ocasiones entre las ciudades más pobladas. Se han sucedido ataques aéreos y bombardeos a barcos mercantes. Tombuctú es una ciudad clave en los enfrenamientos. Mali tiene el apoyo del grupo Wagner junto a su historial de crímenes como civiles. Todo nos dice que la situación seguirá empeorando y el desplazamiento de refugiados continuará.

Pérdidas significativas de las fuerzas armadas de Mali en un contexto de guerra abierta en el norte del país

Anteriormente, en «¿Los primeros pasos del próximo conflicto en el norte de Mali?«, vimos que la retirada de los cascos azules de la fuerza multinacional MINUSMA, garante de la paz entre el gobierno y los separatistas tuareg, creaba un vacío de poder. Tanto los militares del ejército maliense como los grupos armados tuareg intentaban tomar las bases abandonadas por la MINUSMA y se produjeron los primeros enfrentamientos armados. Desde entonces hemos visto en Mali el asalto a campamentos militares por parte de fuerzas tuareg y grupos yihadistas, con la captura de material del ejército, además de la pérdida de varios aparatos de la fuerza aérea: un Sujoi Su-25, dos Aero L-39C y un Mil Mi-8T. El primer aparato perdido este mes por la fuerza aérea de Mali fue un helicóptero de transporte Mil Mi-8T. La confirmación llegó a través de un comunicado del Frente de Apoyo al Islam y los Musulmanes, la franquicia saheliana de Al Qaeda más conocida por las siglas de su nombre en árabe (JNIM). El comunicado mencionaba combates el 8 de septiembre entre Tountouroubala y Gawantou, en la región de Segú. A pesar de su estado, el color característico del aparato permitió identificarlo como el helicóptero Mi-8T matrícula TZ-99H que fue presentado al público en agosto de 2022 en Bamako. El 9 de septiembre se produjo la pérdida del avión de combate Sujoi Su-25. Se trata del segundo aparato de este tipo recibido por Mali procedente de Rusia. El primero, con matrícula TZ-20C, se perdió en un accidente el 20 de octubre de 2022 en la aproximación al aeropuerto de Gao, provocando el cierre del aeropuerto y el desvío del tráfico aéreo.   El impacto del avión contra el suelo mató a un militar e hirió a otros ocho militares y un civil, según informó entonces el portal de noticias defenceWeb. El avión había sido presentado en una ceremonia el 9 de agosto de 2022 junto con cuatro entrenadores Aero L-39C, un helicóptero Mil Mi-24P y un helicóptero de transporte Mil Mi-8T. Posteriormente, la fuerza aérea de Mali recibió un segundo Sujoi Su-25, que recibió la matrícula TZ-25C y fue presentado al público el 19 de enero de 2023. Hicimos un repaso de las aeronaves militares recibidas por Mali desde Rusia en «Un nuevo socio estratégico: la fuerza aérea de Mali y el material recibido de Rusia«. El segundo Su-25 perdido se estrelló cerca camino de Gao, a la vuelta de una misión de ataque a tierra contra fuerzas tuareg de la Coordinadora de Movimientos de Azawad en Almoustrate el día 10 de septiembre. Según los rebeldes, el avión fue derribado. Mientras que la versión de las autoridades malienses es que el avión se perdió por causas técnicas y mal tiempo. Aparentemente, el piloto del Su-25 estrellado fue capaz de emplear el asiento eyectable y salvar la vida. Entre los restos del aparato se encontró el asiento, sin que hubiera noticias de que el piloto hubiera caído prisionero o fuera encontrado muerto. Se da la circunstancia de que ninguno de los dos Sujoi Su-25 recibidos por Mali ha cumplido un año de servicio en la fuerza aérea del país. Lo que podría validar los rumores de que existía quejas en Mali por el estado y operatividad del material recibido de Rusia. En un vídeo grabado por un civil maliense de los restos del aparato se oye el comentario “este neumático es demasiado viejo”, en referencia a una de las ruedas del tren de aterrizaje. La confirmación de la pérdida de un segundo avión militar llegó el día 17 de septiembre mientras el ejército y los rebeldes tuareg combatían en la localidad de Léré. El cráter en el suelo hace pensar en una pérdida de control y caída en picado a gran velocidad. Sin embargo, el estado de los restos no permite identificar el aparato. Posiblemente se trate de un Aero L-39C, el único modelo de avión de combate a reacción que queda en servicio en Mali. Finalmente, las noticias de una nueva aeronave perdida por la fuerza aérea de Mali llegaron el día 17. Las imágenes mostraban un Aero L-39C con matrícula TZ-14C tras realizar un aterrizaje de emergencia que había provocado considerables daños al ala izquierda. Sin embargo, parece que el piloto pudo sobrevivió al aterrizaje y habría caído prisionero. El TZ-14C fue uno de los aparatos presentados al público en agosto de 2022 y parece que participaba en las operaciones militares en Léré. El balance provisional es de tres aviones y un helicóptero en el transcurso de diez días de operaciones militares de las fuerzas armadas de Mali en el centro y el norte del país. Es difícil discernir en cada caso si se trató de un mero accidente por problemas del estado del material o la falta de formación adecuada del personal, o se trató de derribos logrados por las fuerzas separatistas y yihadistas. En cualquier caso esta tasa de pérdidas de aeronaves no es sostenible y genera serias dudas sobre el estado del material y la formación de las tripulaciones. Recordemos que estos cuatro aparatos no son los primeros que Mali pierde este año. El 22 de abril se perdió en accidente, en el que fallecieron sus tres tripulantes, un helicóptero de ataque Mil Mi-24D. Véase «Accidente de helicóptero de combate de la fuerza aérea de Mali». Asistimos ya a escenas de guerra abierta en el norte de Mali que se suman a los ataques yihadistas en el centro del país, de los que habrá que hablar en otra ocasión. Y en esos enfrentamientos llama la atención la pérdida de material militar, como los vehículos a prueba de minas NORINCO VP11, que llegaron este año a Mali. La pérdida del material más avanzado y más moderno tiene que sentirse en un país con recursos limitados y enfrentado a desafíos tan importantes.

¿Los primeros pasos del próximo conflicto en el norte de Mali?

Mientras la atención de la comunidad internacional está en la crisis de Níger, que en OSINT Sahel hemos seguido casi día a día en Twitter y con varios artículos en nuestra página web, otra crisis se avecina en la vecina Mali. Antecedentes. La paz en el norte del país y las fuerzas rebeldes del norte del país fue firmada en Argel en 2015. Una de las garantías de aquel acuerdo de paz fue el despliegue en el norte del país de los cascos azules de Naciones Unidas de la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali). Para los grupos rebeldes la presencia de una fuerza de paz multinacional era garantía de que se respetara el acuerdo y se respetaran los derechos humanos de la población maliense. Sin embargo, desde la ruptura de los acuerdos militares de Mali y Francia, que colocó a Rusia como principal aliado de la junta militar, se han sucedido acciones armadas de las fuerzas gubernamentales y sus aliados rusos que se han saldado con un considerable número de víctimas civiles. El caso más grave es la llamada Masacre de Moura, que mereció una investigación de Naciones Unidas. El pasado 16 de junio de 2023 el representante especial del secretario general de Naciones Unidas y jefe de la MINUSMA presentó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un informe donde en su página 6 se señalaba como responsable de la masacre de Moura a “tropas de las fuerzas armadas malienses y de personal de seguridad extranjero”.  El contenido del informe ya era conocido y el ministro de Asuntos Exteriores de la junta militar de Mali respondió solicitando la retirada de MINUSMA “sin retraso”, en lo que era el choque definitivo tras un deterioro de relaciones entre la junta militar y MINUSMA prolongado en el tiempo. Finalmente, Naciones Unidas decidió no prolongar la presencia de MINUSMA en Mali, poniendo fin así a la misión de los cascos azules en el país. [Véase anteriormente en OSINT Sahel: “Mali pide la salida de la fuerza internacional MINUSMA del país «sin retraso»”]. Para los grupos rebeldes del norte de Mali encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD por sus siglas en francés) la salida de MINUSMA era un hecho preocupante por la salida de observadores neutrales del país, además de que los cascos azules servían sobre el terreno de garantes del acuerdo de paz de 2015. También los grupos que formaban el CSP-PSD habían mostrado su rechazo a la reforma constitucional aprobada en el referéndum del 18 de junio de 2023 que dio paso en Mali a la IVª República con un marcado carácter presidencialista. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Grupos del norte de Mali contrarios a la salida de MINUSMA”]. Tras estos desencuentros, lo que asistimos es a episodios de violencia en el norte de Mali que enfrentan a la junta con los grupos rebeldes tuareg. La salida de MINUSMA abre una nueva ola de violencia. El pasado día 11 de agosto, dentro del repliegue escalonado de las fuerzas de MINUSMA, los cascos azules desalojaron su base de Ber (en la región de Tombuctú), que fue ocupada por el ejército de Mali. La base había albergado un contingente de cascos azules de Burkina Faso de 200 militares. El plan de Naciones Unidas era replegar en una primera fase antes del fin de agosto de 2023 las fuerzas de los campamentos de Ogossagou, Ber, Goundam y Ménaka.   Para las autoridades de Mali tomar control de la base de Ber suponía recuperar la presencia en aquel territorio después de diez años. Ya sin la presencia de cascos azules, se procedió a hacer efectiva la presencia del Estado maliense y desalojar a los grupos rebeldes. Según las fuerzas armadas de Mali, los días 11, 12 y 13 de agosto tuvieron lugar incidentes armados con grupos rebeldes en los que hubo tiroteos y se emplearon artefactos explosivos improvisados. Durante los siguientes días se difundieron vídeos de militares malienses izando la bandera tricolor en edificios, retirando banderas rebeldes y paseando entre la población local. Uno de los vídeos difundidos mostraba a un ciudadano europeo, posiblemente de origen ruso, en una escena donde se quemaba la bandera del Movimiento Árabe de Azawad. Precisamente ese grupo había abandonado el 1 de agosto el CSP-PSD en un contexto de reproches y acusaciones entre los grupos rebeldes del norte de Mali. Los últimos incidentes en el norte de Mali han implicado a la fuerza aérea de Mali, tal como confirman los vídeos que muestran el sobrevuelo de un Aero L-39. Se trata de un aparato que formó parte de las transferencias de material militar procedente de la fuerza aérea de Rusia que ha recibido Mali. [Véase anteriormente en OSINT Sahel “Un nuevo socio estratégico: la fuerza aérea de Mali y el material recibido de Rusia.”]. Según las fuerzas armadas malienses los ataques aéreos tuvieron como objetivo a “grupos armados terroristas”. Según las fuentes locales del norte de Mali, los ataques habrían tenido como víctimas a civiles y sus rebaños, repitiéndose una dinámica habitual de versiones encontradas y contradictorias. La ruptura de la unidad entre los grupos rebeldes hasta ahora encuadrados en el Marco Estratégico Permanente por la Paz, la Seguridad y el Desarrollo y la retirada de los cascos azules del norte de Mali pueden verse como una oportunidad por parte de las autoridades de Mali de recuperar la presencia del Estado en el norte del país con métodos expeditivos ante la falta de testigos internacionales. La sucesión de incidentes violentos, con víctimas locales, pueden estar creando las bases para una nueva ola de violencia. La experiencia en Mali de los métodos de la junta militar en su lucha contra el yihadismo nos puede servir de referente de la sucesión de incidentes con numerosas víctimas civiles y del atropello de los derechos humanos que nos espera.

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